Historia de la Contabilidad: Descubre las Fechas Clave que Transformaron su Evoluciónpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El indicio más remoto de contabilidad del que se tenga data desde la época de la civilización mesopotámica, tuvieron existencia miles de años antes de la era cristina y, debido a su auge económico, tuvo la necesidad de contar con elementos de la contabilidad. Posteriormente, también surgieron manifestaciones adicionales de contabilidad en Egipto. Los asirios también llevaron a cabo registros contables de carácter fiscal, impresos en tablillas de barro.

En Grecia, como resultado de sus actividades comerciales, nivel de desarrollo de su marina y notable régimen económico pre capitalista, se supone la existencia de un estructurado sistema contable, aunque solo se cuenta con los testimonios de Pagani, quien afirma que en la Grecia del siglo V a.c., se obligaba a los comerciantes a que llevaran libros de contabilidad.

De la Roma antigua también se han encontrado rudimentos de prácticas contables que datan de los primeros años de la vida del impero y están registrados en los escritos de sus pensadores más insignes. A los jefes de familia se les obligaba a anotar diariamente sus ingresos y gastos y luego pasarlos a un registro de mayor cuidado, denominado Codex Tabulae. En éste se llevaban a un lado los ingresos -Aceptum- y al otro lado los gastos-Expensum-. La ley Paetelia, publicada en Roma hacia el año 325 a.C., constituyó la primera norma de aprobación de los asientos realizados en libros de contabilidad.

A pesar de la caída del imperio Romano, las prácticas contables se conservaron y lograron un notable progreso a lo largo de la Edad Media. En el siglo VIII Europa fue invadida por los Normandos, quienes también practicaban el comercio. Estos se establecieron en Sicilia, después de asolar las costas de Inglaterra y Francia. De esta época se conserva una ordenanza de Carlomagno.

Entre los siglos VIII y XII, en Europa Central, por mandato de los señores feudales, los libros de contabilidad eran llevados por escribanos. Las ciudades de Venecia, Génova y Florencia fueron durante esa época el epicentro del comercio, la industria y la banca constituyéndose en las pioneras de la contabilidad por partida doble. De esta época se han hallado varios testimonios de práctica contable desarrollada.

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En 1157 un genovés, Ansaldus Boilandus, repartió beneficios a una sociedad comercial con base en saldos de cuentas de ingresos y egresos; en 1211 un comerciante florentino llevaba sus libros de contabilidad en forma tan acertada y peculiar que dio origen a la llamada Escuela Florentina. En 1263 en España, el rey Alfonso El Sabio impuso a los funcionarios públicos la obligación de llevar cuentas anualmente. El mayor avance de la contabilidad en la edad media se dio con la aparición de los libros auxiliares, los cuales permitían a los comerciantes registrar sus cuentas por clientes. En 1400 surgió la idea de la contabilidad por partida doble, cuando se incluyeron las cuentas patrimoniales en los libros del mercader florentino Francesco Datini.

El Renacimiento y Luca Pacioli

Dos acontecimientos de gran importancia sucedidos en el siglo XV permitieron un notable avance de la actividad contable: la generalización de los números arábigos y a la aparición de la imprenta. Fray Luca Pacioli, nacido en Borgo San Sepolcro, Toscana, hacia 1445, sin haber sido contador trabajó como catedrático en las universidades de Roma, Padua, Florencia y Asís, y redactó con gran maestría un tratado de contabilidad, en el cual sostiene que para su aplicación se requiere el conocimiento matemático.

En el año 1494 publicó su famosa obra “Summa de Arithmetica, Geometría, Proportioni et Proportionalita”, de gran contenido matemático, dedicando tan solo una parte a aspectos contables. En el Giornale deben registrarse todas las operaciones en términos de “debito” y “crédito”, y en el cuaderno debe aparecer cada una de las cuentas. En Alemania, en el año 1518, Grammateus publicó un libro combinado de algebra y contabilidad; siete años más tarde, Tagliente escribió en Italia un tratado completo sobre contabilidad. En 1590 se imprimió el primer estudio formal de contabilidad en español, cuyo autor fue Bartolomé Salcedo de Solórzano, pionero de esta disciplina en España.

Evolución en la Edad Moderna y Contemporánea

En los siglos XVII y XVIII, ante el apogeo del mercantilismo en Holanda, Francia e Inglaterra y el nacimiento de los emporios comerciales e industriales, se establecieron en estos países, especialmente en Inglaterra, la profesión contable como una actividad independiente, profesional y libre. Carlos Manuel VI, rey de Piamonte, reorganiza la profesión contable y exige que solo el contador autorizado sea la persona calificada para ejercer esta profesión. Los cambios más profundos y de mayor repercusión presentados en la actividad contable en toda su historia, tuvieron lugar a partir del siglo XVIII.

La Revolución Francesa, La Revolución Industrial en Inglaterra, la filosofía individualista de Hegel y Kant, sentaron la base para el resurgimiento del comercio en Europa, en especial en Inglaterra, y el nacimiento del liberalismo, predicado por Adam Smith y David Ricardo, la contabilidad inició su más espectacular transformación. En Francia, donde las finanzas públicas eran exclusividad real, pasaron al dominio popular, gracias al célebre contador Count Mollier.

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A partir de 1895, en Estados Unidos, como consecuencia del bloqueo económico de Inglaterra, se comenzó a llevar a cabo una serie de inventos e innovaciones tecnológicas en la industria y en la agricultura. La contabilidad paralela a ese desarrollo se institucionalizó, constituyéndose en una actividad académica en la Universidad de Pensilvania en 1881 y reconocido como gremio profesional a través de la American Association of Public Accountants en 1886. En Europa surgieron agremiaciones similares.

En Edimburgo, en 1854; en Francia, 1891; en Austria, 1895; en Holanda, 1895, y en Alemania, 1896. En Italia, en 1893 comenzó a regir el Código Mercantil, regulador de la práctica contable en ese país. En Estados Unidos, como consecuencia del desarrollo industrial y el crecimiento de las empresas, empezaron a aparecer las máquinas de contabilidad, lo que facilitó el procesamiento de la información. Para estos años, el gobierno, la banca, las bolsas de valores, comenzaron a exigir los estados financieros certificados por contadores públicos independientes.

La organización American Institute of Public Accountant se encargó de reunir agrupaciones profesionales con el fin de estudiar los problemas contables, y en 1934 surgieron las primeras seis reglas de los principios contables de hoy. En los años 1936, 1941, 1948 y 1957 se publicó, verificó y adicionó, por parte de la American Accounting Association (AAA), todo lo relacionado con los principios contables.

La Contabilidad en México

Se sabe que los aztecas llevaban un adecuado control de sus transacciones mercantiles, demostrado en la ordenada cuenta y razón que llevaban los tributos que recibían de los pueblos a los que sojuzgaban, según lo refiere el Códice Mendosita. Mediante sus mayordomos, recibían los tributos y se encargaban de distribuirlos adecuadamente entre os guerreros, los sacerdotes de culto y demás personajes importantes. En la época de la conquista, en 1519 cuando se fundó el ayuntamiento de Veracruz, se nombro contador a Don Alfonso de Ávila.

Hitos en la Historia de la Contaduría en México

Hablar de la historia del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) es hablar de una vida institucional rica, exitosa y trascendente. Una omisión en esta historia sería no mencionar a la primera mujer contadora en México: Sor Juana Inés de la Cruz. El 25 de mayo de 1907 marcó un hito en la historia de la contaduría en México, cuando Fernando Díez Barroso presentó su examen profesional y recibió el primer título de Contador de Comercio otorgado en el país.

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  • 1917: En una junta celebrada el 11 de septiembre, un grupo de contadores, entre los que se encontraban Fernando Díez Barroso, Mario López Llera, Ernesto M. Díaz, Agustín Castro, y otros, discutieron la necesidad de crear un fundamento académico para la profesión. La Asociación de Contadores Titulados fue establecida en 1917.
  • 1923: Esta agrupación cambió su nombre a Instituto de Contadores Públicos Titulados de México.
  • 1955: Tras varias discusiones internas, adoptó el nombre de Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) en 1955, durante la presidencia del C.P. Rafael Mancera, en una conferencia dictada en 1947, recordó cómo en esos tiempos se les consideraba “Tenedores de Libros” o Peritos Contadores sin mucha credibilidad.

En 1919, Fernando Díez Barroso y Roberto Casas Alatriste propusieron la creación de un cuerpo técnico dentro de la Asociación de Contadores Titulados, que más tarde se consolidó como el Instituto de Contadores Públicos Titulados de México. A lo largo de los años, el Instituto fue evolucionando, adaptándose a las necesidades del país y de la profesión. En 1948, se fundaron nuevos institutos y colegios a lo largo del país, como el Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León y el Colegio de Contadores Públicos de México.

Uno de los logros más significativos en la historia reciente del IMCP fue la creación del Programa de Certificación del Contador Público. A partir de 1998, con el Reglamento de Certificación en vigor, el IMCP se consolidó como la única entidad autorizada para certificar a los contadores en México. Otro gran logro del IMCP fue la creación del CINIF, un organismo que surgió para el desarrollo y la investigación de normas de información financiera.

Hoy en día, el IMCP agrupa a más de 21,000 contadores públicos en todo México, y sigue jugando un papel fundamental en la vida profesional, económica, académica y social del país. El IMCP, a lo largo de más de 100 años de historia, ha dejado una huella indeleble en la sociedad mexicana. Cada paso dado, cada avance logrado, ha sido posible gracias al esfuerzo de generaciones de contadores comprometidos con la excelencia profesional.

Cronología de Eventos Importantes

Para ofrecer una visión clara de la evolución de la contabilidad, se presenta una cronología de eventos clave:

Año Evento
Siglo XV Gestación de las bases de la Contabilidad moderna.
1494 Luca Pacioli formaliza un esquema rudimentario para registrar operaciones mercantiles.
1845 Fundación de la Escuela Superior de Comercio y Administración en México.
1907 Fernando Diez Barroso recibe el primer título de Contador de Comercio en México (25 de mayo).
1917 Constitución de la Asociación de Contadores Titulados (11 de septiembre).
1923 La Asociación de Contadores Titulados cambia su nombre a Instituto de Contadores Públicos Titulados de México.
1925 La Secretaría de Educación Pública revalida el título de Fernando Diez Barroso, otorgándole el primer título de Contador Público (20 de diciembre).
1955 El Instituto de Contadores Públicos Titulados de México adopta el nombre de Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).
1998 Implementación del Reglamento de Certificación del Contador Público por el IMCP.

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