El municipio de Nicolás Romero, un lugar con una historia rica y diversa, ha sido conocido por varios nombres a lo largo del tiempo. En la época prehispánica, se le conocía como AZCAPOTZALTONGO. Durante casi todo el periodo colonial, fue llamado SAN PEDRO AZCAPOTZALTONGO. De 1821 al 18 de Abril de 1898, se le denominó MONTE BAJO. Es a partir de 1900, que al municipio se le principia a llamar Nicolás Romero, nombre que hasta la fecha conserva.
El centro histórico de San Pedro Azcapotzaltongo retoma el legado histórico al integrar a 28 sitios emblemáticos, los cuales han sido testigos de diversos acontecimientos que han forjado la identidad municipal.
Una amplia región que comprende lo que hoy es el municipio, estuvo habitada por el antiquísimo pueblo hñahñu, que se le conoce como otomí, que es un vocablo náhuatl, derivado de otomitl, que significa sin asiento. Existen en el municipio 4 pueblos prehispánicos: Azcapotzaltongo, Cahuacán y Tlillan, vocablos en náhuatl que significan; “en los pequeños hormigueros, dueños de bosques, y en lo negro”; el otro es Magú, palabra en hñahñu con la cual dice “mi casa”.
Los antepasados no se mostraron del todo sumisos con estos despojos y a partir de 1537 litigaron por recuperar sus tierras y agua.
En el Jardín Bicentenario ubicado donde han comenzado a florecer las jacarandas, en el centro administrativo del municipio, frecuentemente se presentan eventos artísticos y musicales, dando un espacio para la exposición de artesanías y productos agropecuarios. Actualmente, este espacio es conocido como Corredor Cultural siendo a su vez un foro abierto para la difusión de la expresión artística.
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No importa si el cielo está despejado o nuboso, la imponente Sierra de Monte Alto siempre se mantiene vigilante, siendo uno de los lugares más fotografiados por los nicolasrromerenses.
Evolución Histórica y Nombres del Municipio
Al municipio se le ha conocido, con los siguientes nombres:
- AZCAPOTZALTONGO (Época prehispánica)
- SAN PEDRO AZCAPOTZALTONGO (Periodo colonial)
- MONTE BAJO (1821 - 18 de abril de 1898)
- Nicolás Romero (A partir de 1900)
Por lo que Azcapotzaltongo, según el Dr. Actualmente al municipio se conoce con el nombre de Nicolás Romero.
El 18 de abril de 1898, por decreto No. El 11 de septiembre de 1998, por decreto No.
El escudo del municipio fue diseñado por el Sr. Genaro Roa Paulín en el trienio 1973/75 que presidió el C. Las dos secciones superiores presentan respectivamente: la de la izquierda, un paisaje con campos y montes, un río, un maguey; en primer tiempo un árbol y una mazorca que simbolizan la flora, orografía e hidrografía de la región que comprende el municipio.
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Desarrollo Industrial y Conflictos Sociales
La fábrica de hilos de Barrón, funciona a partir de 1852. En 1848 había 4,665 habitantes en el municipio. En 1903, el ferrocarril de Monte Alto se amplia hasta El Progreso Industrial.
Ese teatro está ligado a la historia de nuestro municipio, ahí actuaron muchos de los habitantes del mismo. Nunca se le dio mantenimiento y a finales de la década de los cincuentas comienza a mostrar signos del abandono en que lo tenían y durante 30 años se deja destruir aún más.
A partir de 1913, los pueblos del municipio fueron escenario de combates y lo mismo eran tomados por los revolucionarios, que por quienes los combatían. De esta época es otro de los personajes históricos, el general zapatista Leopoldo Acevedo, que murió en combate contra las fuerzas del entonces mayor Antonio Ríos Zertuche, en los montes de Tlazala, en Septiembre de 1916.
Al terminar la revolución mexicana la calma no retornó de inmediato al municipio, los encuentros armados y los conflictos estaban a la orden del día. El país se encontraba sumido en profunda crisis económica, escaseaban los comestibles, había epidemias y las inconformidades solo requerían de un pequeño incentivo para salir a flote.
En 1932, se organiza la sección sindical de Progreso Industrial. En 1940, el 7 de abril deja de funcionar el ferrocarril de Monte Alto. En la década de los cincuentas, la Compañía de San Antonio de Abad, S.A. deja de operar las fábricas de Barrón y Colmena.
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Héroe epónimo: Coronel Nicolás Romero
Coronel Nicolás Romero (1827-1865).En 1859 abandonó la fábrica de “Molino Viejo” (hoy la Colmena) para engrosar las filas juaristas, posteriormente combatió a los invasores franceses quienes terminaron fusilándolo.
Fotografías antiguas de Nicolás Romero
La Fototeca Nacional del INAH resguarda una pequeña serie de fotografías tomadas entre 1880 y 1894 con vistas de la demarcación conocida en ese tiempo como Monte Bajo (hoy Nicolás Romero) en la Prefectura de Tlalnepantla, en el Estado de México, cuando tal vez la fábrica de textiles de algodón La Colmena (donde antaño había operado el Molino Viejo) aún daba empleo a 625 trabajadores, cuya fuerza laboral hacía posible que 6 894 husos y 300 telares funcionaran diariamente. Vemos en ellas un entorno rural y forestal que el crecimiento acelerado en el lugar y la extensión de la mancha urbana no deberían ensombrecer.
Quizá, de no haber sido por la investigación que he emprendido, que converge en la historia de la fotografía, la serie en cuestión no hubiese adquirido la importancia que ahora le concedo y que pretendo que el lector conozca. He dedicado bastante atención y tiempo para escudriñarla, por lo que tengo la certeza de que la serie de La Colmena abona un material que nos familiariza con el comienzo de una comprometida disposición por la fotografía de parte de un empresario en ciernes.
Retomaré el hilo de mis indagaciones acerca de quién estuvo detrás de la cámara, como autor de las fotografías, y cuáles fueron sus motivaciones. Me interesa explorar la subjetividad que da sustento a la experiencia fotográfica plasmada en las imágenes, que se caracterizan por la inscripción autobiográfica que reconozco como rasgo común en ellas. Si bien las imágenes de esta selección son predominantemente paisajes, el incentivo fundamental del fotógrafo es él mismo como sujeto en el lugar. Hay que situar la subjetividad de Juan Azurmendi colocada en sus “vistas” que dan cuenta de un estar allí, como individuo atraído por el afán de tomar posesión del lugar. Él se propuso despejar un espacio fotográfico para concederse un lugar en el tiempo; ordenó el mundo que le rodeaba desde el visor de su cámara, en función de sus inquietudes, de su circunstancia específica, de sus estímulos individuales y de su mandato.
La colección arrastraba consigo un vacío de información con respecto a su autor y a la significación de ésta; de modo que, en buena medida, mis indagaciones han procurado dar respuesta a esas incógnitas. Las imágenes en su versión original de este dossier, como están en la Fototeca, son placas negativas de vidrio de gran formato (18 x 24 cm), por lo que sus valores lumínicos se ven invertidos. Técnicamente registran deterioros y defectos. En varios casos presentan craquelamiento, desprendimiento de la emulsión y oxidación. En comparación con la mayor parte de los negativos de la colección, con densidades regulares, las placas de la serie La Colmena presentan muy baja densidad y contraste.
Tenía la edad de 23 años cuando, probablemente, le tocó asumir una responsabilidad mayor al frente de las fábricas La Colmena y Barrón. Al morir, en 1884, su padre heredó todos sus bienes a sus descendientes y a su viuda. Entre todos aquellos bienes las factorías eran sólo una parte. Juan Francisco Azurmendi (padre de Juan Antonio) había migrado a México en 1850, había sido accionista minoritario de La Colmena y Barrón desde 1870. Similar a la de muchos compatriotas suyos que trazaron su historia insertos en una red migratoria en cadena fundada en lazos familiares, Azurmendi padre se instaló en México a instancia de su tío. El personaje de esta historia, que las fotografías dan pie a relatar, había nacido en Bilbao. Es muy probable que en ese tiempo su padre desempeñara allí una misión comercial como representante de su tío, a la vez que empezaba a amasar su propia fortuna. Siendo niño, Juan Antonio sería traído a radicar en México, junto con su hermana mayor y su madre, Cándida Zavaleta.
Presuntamente en ese lapso, entre 1884 y 1894, cuando quizá las fábricas debieron requerir la presencia de Juan Antonio Azurmendi en la localidad de Tlalnepantla, y cuando iniciaban sus años de casado, éste abrigó la fotografía como una práctica que le proporcionaba una satisfacción genuina en la comarca de La Colmena. Allí comenzó su actividad fotográfica, como una acción en desagravio de sus horas de gestión empresarial y como una forma de contactarse con la naturaleza, que acaso le recordaba la campiña forestal de su niñez temprana, en el País Vasco. Alguno de los escenarios lo podemos situar en el rancho La Concepción (colindante con la ranchería del Vidrio y la hacienda La Encarnación), que fue propiedad familiar y donde presumo que fotografió a su mamá. También tomó algunas fotografías en la hacienda contigua a la fábrica.
