Este espacio, fundado en el siglo XVI, pertenece al Municipio Puente de Ixtla, en el Estado de Morelos. No hay que confundirnos, pues a pesar del nombre con el que actualmente se le conoce -Hacienda Vistahermosa-, éste fue un trapiche que pertenecía a la Hacienda de Temisco. Pero, ¿qué es un trapiche? Es un espacio dedicado a la extracción del jugo o grano de algún producto agrícola, generalmente azúcar. Entonces, ¿qué es una hacienda? Simplemente es definida como el conjunto de los bienes de una persona.
Sin embargo, en la época colonial, ésta era concebida como “una propiedad situada en el medio rural que contaba con sólidas construcciones, habitaciones, capilla, almacenes, corrales y demás edificios”. Como se podrá notar, poco distaba de la organización feudal propia de la edad media. Esto es debido a que, éstas formas de organización territorial surgieron poco después de finalizar la conquista. Si bien, ésta terminó alrededor de 1530, la edad media -oficialmente hablando- había terminado hacía apenas 38 años.
Los muros con los cuales se delimitaba el perímetro de una hacienda servían como protección anti intrusos, a la vez que daban un aspecto de distanciamiento hacia el resto de la comunidad.
El Origen de la Caña de Azúcar y su Expansión
El origen de la caña de azúcar es árabe. Debido a la expansión y fuerte poderío del islam, éste llegó a España cuando fue conquistada por los musulmanes. Pero, a pesar de que los reyes católicos hicieron retroceder a los musulmanes, muchos de los usos y costumbres del medio oriente se quedaron impregnados en el reino español. Debido a las fértiles tierras de la Nueva España y al clima propicio del actual estado de Morelos, la caña de azúcar encontró un ambiente fecundo para su plantación.
El crecimiento de las haciendas azucareras al iniciar el siglo XVII fue exponencial. De los tres que hubo durante el siglo XVI, al siguiente hubo 30 y para el XVIII ya eran 45.
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La Evolución de la Hacienda Vistahermosa
La hacienda Vistahermosa, que como quedó arriba estipulado, en realidad era un trapiche, fue fundada en el siglo XVI, y se tiene registro de que para el siglo XVIII era arrendada por pequeños empresarios locales. Casi podría decirse que era una propiedad comunal. Sin embargo, para 1806, don Gabriel Joaquín de Yermo y de la Bárcena, la estableció como una unidad productora independiente. Es decir, en el terreno perteneciente al trapiche, se empezó a cultivar.
Sin embargo, tan sólo pasaron siete años para que en 1850, los hermanos Miguel y Leonardo Mosso adquirieran la propiedad. Estos hermanos, pertenecían a una familia adinerada de comerciantes que incursionaron en el negocio azucarero. Su trabajo en inversión en este lugar, hicieron que para el año siguiente, se le considerara un ingenio azucarero de regular tamaño y que costaba 100,291 pesos.
Después de pasar por varias manos durante el siglo XIX, el 15 de diciembre de 1899, al ser el dueño don Manuel V. Vidal, la hacienda dejó de fabricar azúcar y se empezó a dedicar a la fabricación de alcohol y aguardiente. Así, tras los prósperos años que el terreno disfrutó durante la época porfirista, cuando la Revolución se presenta, la tierra se tuvo que repartir por ejidos, que actualmente son: Puente Ixtla, Alpuyeca, Vistahermosa, Tlatenchi, Ahuehuetzingo, El Estudiante, Tquesquitengo, Río Seco, Xoxocotla, El Jicarero, Tehuixtla y Galeana.
Los Cascos de la Hacienda y su Importancia
Este terreno contaba con algo que comúnmente se denominaba como cascos. Los cascos son las fachadas arquitectónicas de las haciendas. Es decir, la casa, el establo, la capilla, el hospital, etc. Las haciendas jugaron un papel de suma importancia para la economía colonial y posteriormente, para la mexicana.
Esta hacienda del siglo XVI, data de la época de Hernán Cortés y es considerada una joya arquitectónica colonial del tiempo de los conquistadores. Es ideal para realizar eventos, bodas y convenciones pero también para disfrutar de unas magníficas vacaciones con la familia pues cuenta con todo lo necesario para que grandes y chicos disfruten de su estancia.
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