El IVA deducible es un aspecto crucial para cualquier empresa o autónomo. Este concepto no solo es fundamental para la gestión eficiente de los recursos financieros, sino que también puede marcar la diferencia entre una contabilidad saludable y una carga fiscal innecesaria. Cuando se dice que el IVA es deducible, se refiere a que su porcentaje puede ser descontado o restado del total de impuestos que una empresa o un autónomo debe pagar a la Agencia Tributaria.
El IVA deducible, también llamado IVA recuperable, es el IVA que una empresa paga a sus proveedores por las compras de los bienes y servicios necesarios para sus operaciones. Tanto profesionales como empresarios, a la hora de adquirir bienes o servicios para su actividad, han de hacer frente al pago del IVA. Una parte de este IVA, que en contabilidad y fiscalidad se conoce como IVA soportado, se puede recuperar al reportar el modelo 303 de IVA trimestral a Hacienda. No obstante, conviene no confundir el IVA soportado con el IVA deducible, pues no todo el IVA soportado por un empresario o profesional en la compra de bienes o servicios se puede deducir.
Requisitos para que el IVA sea deducible
Para que el IVA sea considerado deducible, es fundamental cumplir con ciertos requisitos establecidos por las autoridades fiscales:
- Estar dado de alta como autónomo o empresario y que el gasto realizado esté relacionado directamente con la actividad económica de la empresa.
- Disponer de la documentación adecuada que respalde la operación, como facturas o tickets que cumplan con los requisitos legales de emisión.
- El IVA soportado debe estar debidamente registrado en los libros registro de IVA de la empresa.
- Ejercer el derecho a deducción en tu declaración siempre que no se superen los 4 años desde que adquiriste el producto o servicio.
La Ley de IVA, en su artículo 95 (Uno), aclara que no se podrá deducir el IVA soportado cuando los bienes o servicios adquiridos o importados no estén relacionados "directa y exclusivamente" con la "actividad empresarial o profesional".
Diferencias entre IVA repercutido e IVA deducible
Para declarar el Impuesto sobre el Valor Añadido ante Hacienda es importante que conozcas las diferencias entre el IVA soportado y repercutido. El devengado es el impuesto desde el punto de vista de la empresa que vende la mercancía o presta el servicio.
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Por otro lado, el IVA repercutido es el Impuesto al Valor Añadido que cobra un profesional o una empresa a sus clientes, a través de la venta de sus productos/servicios. El deducible es el impuesto desde el punto de vista de la empresa que compra el bien o el servicio y que debe pagarlo junto con el precio. A la hora de liquidar el Impuesto ante la Administración Tributaria, se tiene en cuenta la diferencia entre el IVA repercutido y el IVA soportado del periodo objeto de liquidación.
Gastos deducibles y gastos no deducibles
Los gastos de IVA deducible pueden ser clasificados en dos categorías: gastos deducibles directos y gastos deducibles indirectos. Entre los gastos que suelen ser deducibles destacan:
- Gastos de materiales y suministros.
- Gastos de alquiler o propiedad de inmuebles.
- Gastos de publicidad y marketing.
- Los pagos del alquiler, siempre y cuando estos lleven IVA.
- Cuando contrates los servicios de profesionales como abogados, por ejemplo, o también notarios.
Por otro lado, los gastos de IVA no deducible son aquellos que no están justificados con la actividad profesional que realiza el empresario o autónomo. Estos gastos no tienen relación directa con la actividad económica y no generan un beneficio directo para la empresa, tales como:
- Gastos personales del propietario o los empleados, como gastos de alimentación, transporte o entretenimiento.
- Gastos de donaciones o contribuciones a organizaciones benéficas.
- Gastos de impuestos y multas, como multas por incumplimiento de normas tributarias.
¿Cómo se calcula el IVA deducible?
Su cálculo es un proceso fundamental para poder restar el impuesto pagado por bienes y servicios necesarios para la actividad económica. Para calcular el IVA deducible se deben seguir los siguientes pasos:
- Identificar y registrar todas las compras de bienes y servicios que estén relacionadas directamente con la actividad económica de la empresa.
- Determinar el coste del IVA pagado por cada una de estas operaciones, que se encuentra reflejado en las facturas y comprobantes fiscales correspondientes.
- Una vez identificados y registrados todos los gastos con IVA, se debe sumar el total del IVA pagado. Para que sea más sencillo, es recomendable separar las facturas por tipos de IVA utilizando la siguiente fórmula: Importe total de los gastos x Tipo de IVA.
Ejemplo práctico de cálculo
Carolina es propietaria de una tienda de cosmética y durante el primer trimestre del año 2024 ha incurrido en varios gastos que son deducibles en su declaración. Entre estos gastos se encuentran la compra de un pack de cremas hidratantes por 200 euros, sérums de retinol por 150 euros y esmaltes para uñas por 50 euros, alcanzando un gasto de 400 euros en el que ha soportado un IVA del 21%. Al aplicar el 21% de IVA a los 400 euros de gasto total, Carolina obtiene un monto de impuestos soportados de 84 euros (el 21% de 400).
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El IVA deducible y el modelo 303
El IVA deducible o IVA soportado se debe calcular al completar la declaración trimestral de IVA mediante el modelo 303. Este modelo es un formulario trimestral para ingresar en la Agencia Tributaria la diferencia entre el IVA repercutido (el IVA de las facturas que hemos emitido) y el IVA soportado o IVA deducible (IVA de las facturas de gasto). Como del IVA devengado solo se puede restar el deducible para calcular el resultado de la declaración, el IVA no deducible no aparece en el modelo 303.
En el Modelo 303, el IVA deducible se indica en las casillas que van de la 28 a la 40 y las casillas de la 40 a la 46 se usan para calcular el IVA de cada base imponible. Si el IVA soportado es mayor que el repercutido, el declarante podrá compensarlo en las autoliquidaciones de trimestres sucesivos. El plazo máximo para mantener la compensación de un IVA negativo es de cuatro años, por lo que es importante controlar la acumulación de IVA soportado a compensar para evitar su pérdida y solicitar la devolución antes de que eso ocurra.
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