Descubre cómo Juan Sámano Desató el Régimen del Terror en la Nueva Granadapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Juan Sámano y Uribarri, un gobernante y militar español nacido en Santander en 1754 y fallecido en Panamá en julio de 1821, fue el último virrey del Nuevo Reino de Granada. A él le correspondió afrontar, en nombre de España, la culminación de la independencia y el triunfo patriota en la Campaña Libertadora.

Desde muy joven, Sámano se dedicó a la carrera militar, ingresando como cadete en 1771 y obteniendo el rango de teniente ocho años después. En 1789, alcanzó el grado militar de capitán. Su carrera lo llevó por las tierras americanas, trabajando inicialmente en Puerto Rico y Cartagena de Indias. Posteriormente, regresó a España, donde luchó contra los franceses a órdenes del general Ventura Caro, siendo herido en ambos muslos durante uno de los combates. En 1806, el gobierno español lo nombró gobernador de Riohacha, donde rechazó un ataque de los ingleses. En 1809, llegó a Santafé de Bogotá con 30 soldados pardos de caballería. Tenía fama de ser un enemigo acérrimo de los americanos.

Primeros Encuentros con la Insurgencia y el Viaje a Quito

El 20 de julio de 1810, el coronel Juan Sámano comandaba el batallón de infantería Auxiliar en Santafé de Bogotá cuando ocurrieron los hechos del grito de independencia. Su segundo en el mando militar era el sargento mayor José María Moledo, quien, junto con otros oficiales, no solo simpatizó con la revolución, sino que participó activamente en ella. Ante la falta de instrucciones del virrey, a las 5 de la mañana del 21 de julio, el coronel Sámano prestó juramento ante el presidente de la Junta, don José Miguel Pey. Por orden de la misma junta y a instancias del pueblo, Sámano fue relevado del comando del batallón Auxiliar y reemplazado por el sargento mayor José María Moledo, quien fue ascendido a teniente coronel. El fracaso de Sámano al no poder suprimir la revuelta ese día fue una de las grandes razones del éxito de la misma. Posteriormente, a Sámano se le expidió un pasaporte para que saliera del Nuevo Reino de Granada.

Regresó a España, donde fue comisionado para pacificar la región de la Real Audiencia de Quito, que se había declarado independiente el 11 de octubre de 1811 bajo el nombre de Estado de Quito. Sámano, al mando de tropas realistas americanas, venció a las tropas patriotas quiteñas en la Batalla de Ibarra el 27 de noviembre de 1812, entrando luego a la ciudad de Pasto. Esta victoria puso fin a la rebelión en esa provincia, volviéndola a poner bajo control de España. Con Quito nuevamente bajo el control español, el gobernador Toribio Montes decidió invadir el territorio de la Nueva Granada. Desde Quito, Montes nombró a Sámano como comandante de la expedición. Sámano estableció su base de operaciones en Pasto, agrupó sus fuerzas y recibió auxilios desde Quito, logrando reunir unos 2000 soldados compuestos por milicias de Pasto y guerrillas patianas.

Organizó su ejército y se movió sobre Popayán en los primeros días de junio de 1813. El 1 de julio de 1813, el brigadier Sámano y su ejército ocuparon Popayán y ordenaron la persecución de las fuerzas patriotas. La conducta de Sámano y sus tropas fue inicua y proclamó la adhesión a la Constitución de Cádiz. Continuó su marcha e invadió el Valle del Cauca, capturando la ciudad de Cali el 18 de julio. Sin embargo, el 30 de diciembre de 1813, el ejército patriota, al mando del coronel José María Cabal, logró forzar su paso por el puente sobre el río en la batalla del Alto Palacé, resultando en una derrota para Sámano, quien se replegó a Popayán. El 15 de enero de 1814, en la batalla de Calibío, el ejército patriota, comandado por el general Antonio Nariño, derrotó nuevamente a las fuerzas realistas de Sámano, quien inició una desastrosa retirada a Pasto. Debido a esta derrota, el gobernador Montes relevó a Sámano de su mando y lo reemplazó por el mariscal de campo Melchor Aymerich.

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El Régimen del Terror en la Nueva Granada

En 1814, Fernando VII fue liberado y restablecido en el trono español. Consciente de la situación en América, el rey envió una expedición liderada por el general Pablo Morillo y Juan Sámano a la Nueva Granada con el fin de recuperar el territorio. En 1815, Morillo sitió Cartagena, un evento aciago en la historia de la ciudad, conocida como la “Heroica”. Tras un sitio de 106 días, la ciudad cayó, dejando un panorama de ruinas, muerte y desolación, con cadáveres por las calles debido al hambre y la peste. En julio de 1815, Morillo ingresó a la Nueva Granada a través de Santa Marta y dividió la reconquista en cuatro expediciones. Morillo finalmente llegó a Santafé el 26 de mayo de 1816 y fue recibido con festejos públicos.

El régimen de terror instaurado por la pacificación o restitución monárquica del Nuevo Reino de Granada vulneró y extinguió el entusiasmo de algunos seguidores de la Corona española, y obligó a patriotas a buscar refugio. La simpatía inicial de los granadinos a la expedición pacificadora cambió radicalmente cuando el régimen del terror se proyectó implacablemente. Se estima que cerca de 5000 personas fueron ejecutadas entre 1815 y 1819. Morillo designó a Sámano como comandante general de la Nueva Granada, con sede en Santafé de Bogotá. Sámano llegó a la capital el 23 de octubre de 1816, desde donde ejerció un tipo de dictadura militar, sin sujeción al virrey Francisco José de Montalvo. Lo acompañaron los batallones veteranos que formaron la Tercera División del Ejército Expedicionario, al mando del cual Sámano buscó apagar la revolución de la Nueva Granada siguiendo el Régimen del Terror. Cada ciudad deploraba la muerte de sus principales hombres y por todas partes se levantaba el patíbulo y se llenaban los calabozos.

Los Tribunales de Sámano y Morillo

Entre las medidas promulgadas en Santafé por Morillo y Sámano se encontraban el establecimiento de tres tribunales encargados de juzgar a los independentistas y del mantenimiento de las tropas realistas. Estos tribunales dictaminaban la captura inmediata de los ‘patriotas’ para su encarcelamiento y posterior juicio, al mismo tiempo que se confiscaban sus bienes para el mantenimiento militar español.

Nombre del Tribunal Función Principal
Consejo Permanente de Guerra Dictaba las sentencias de muerte contra los patriotas implicados en acciones bélicas y que ocuparon altos cargos.
Consejo de Purificación Juzgaba a aquellos insurgentes que, en su concepto, no fueran merecedores de la pena capital, o aquellos traidores comprometidos con la causa revolucionaria pero que no fueron a la guerra.
Junta de Secuestros (o Consejo de Confiscación) Destinada a embargar los bienes de los comprometidos en el delito de rebeldía, para efectuar la confiscación de los bienes de los juzgados y cobrar exacciones a cambio de su libertad.

Pronto, las cárceles estuvieron llenas, por lo cual Morillo dispuso el embargo de los bienes de los Colegios de Santo Tomás y del Rosario para trasladar allí a los reos. Para la llegada de Morillo a Santafé en 1816, el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario fue convertido en cárcel, donde se encarcelaron, sentenciaron y fusilaron a líderes independentistas criollos. Las instalaciones del claustro fueron adaptadas para su operación como cárcel. En una carta de junio de 1816, el rector Domingo Tomás de Burgos fue notificado de la orden verbal de Morillo para embargar los fondos de los Colegios del Rosario y Santo Tomás. El rector fue requerido para anexar las cuentas del Colegio, algo que no cumplió prontamente, generando la queja de que "há mirado este asunto con la mayor indiferencia".

De acuerdo a cartas posteriores, el Colegio del Rosario, tras su embargo, funcionó primero como cuartel general de las tropas realistas, para luego pasar a ser cárcel de Santafé, aunque para noviembre de 1816 ya con pocos presos. El rector Burgos señaló que la conversión del Colegio en cárcel había provocado la retirada de los colegiales, imposibilitando las elecciones de rector, vicerrector y consiliarios. Argumentó que la educación de la juventud del Nuevo Reino se vería gravemente afectada. Finalmente, para abril de 1817, el rector y las autoridades realistas mantuvieron una serie de audiencias donde se oficializó el pedido de Burgos para la devolución del Colegio. El fiscal interino de la Real Hacienda apoyó el requerimiento, destacando la importancia de la educación. Así, Sámano declaró que el Colegio sería devuelto tras la restitución de las cuentas. El 16 de mayo de 1817, Sámano decretó la devolución del Colegio a su rector, y los presos fueron trasladados a la Real Cárcel de Corte en agosto. En septiembre, se aprobó la restitución de los bienes embargados y las cuentas al rector Burgos, acto reafirmado por el Virrey Montalvo.

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Durante este periodo, entre los patriotas granadinos sacrificados se encontraron próceres como Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, Frutos Joaquín Gutiérrez, Antonio Villavicencio, Antonio Baraya, Liborio Mejía, Policarpa Salavarrieta, Antonia Santos y Jorge Tadeo Lozano, entre muchos otros. Esta táctica del terror, utilizada por Sámano en la Nueva Granada y apoyada por el pacificador Pablo Morillo, fue criticada en la metrópoli española, pues llevó al fracaso la pacificación y los intentos de la Corona por integrar de nuevo el Imperio español.

Sámano como Virrey y el Ocaso del Poder Realista

En agosto de 1817, Juan Sámano recibió el nombramiento de virrey, gobernador, capitán general y presidente de la audiencia del renacido Virreinato de Nueva Granada, y por real cédula se le concedió la gran cruz de la Orden de San Hermenegildo por sus servicios a la Corona. El 9 de marzo de 1818, Sámano tomó solemne posesión de los cargos. Aunque fundó la Academia de Medicina en Bogotá, la Audiencia envió quejas contra el virrey a Madrid.

Mientras tanto, el Ejército Libertador se conformaba en los llanos de Casanare. Sámano designó al general José María Barreiro para contener a los rebeldes apostados en los Llanos Orientales. La campaña de Barreiro hacia los Llanos partió el 4 de abril de 1819 con 1256 infantes y 550 de caballería. Sin embargo, a diferencia de Páez y Santander, el general español desconocía la zona y organizó su expedición en plena época de lluvias. Los habitantes del Casanare, recordando el régimen de terror, no ofrecieron ayuda a las tropas españolas. Santander enfrentó el avance con una campaña de hostigamiento y desgaste, rehusando el combate directo. Tras perder casi la totalidad de sus caballos y entre 200 y 300 hombres, Barreiro reconoció su derrota. El fracaso de su campaña fue sellado con el ataque exitoso del general patriota Antonio Obando. La defensa exitosa de la Provincia de Casanare allanó al ejército patriota la ruta que conducía a Santafé y propició el golpe definitivo a las huestes españolas en la batalla del Puente de Boyacá, el 7 de agosto de 1819.

El 9 de agosto de 1819, llegó la noticia a la capital de la derrota de las tropas de Barreiro en la batalla de Boyacá. Con ello, Sámano huyó precipitadamente a Cartagena de Indias, donde su autoridad fue desconocida. Al huir, pronunció la frase "Huyamos antes de que nos atrapen esos cobardes". Navegó hasta la colonia británica de Jamaica y luego apareció en Panamá, sin mando administrativo ni directo de tropas. Estuvo en Portobelo y en Panamá obligó al cabildo a que reconociera su autoridad virreinal. El 21 de enero de 1821, Sámano volvió a gobernar el Virreinato del Nuevo Reino de Granada desde Panamá. Sin embargo, su gobierno duró pocos meses, pues, siendo ya anciano y abrumado por las enfermedades, murió en Panamá en julio de 1821.

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