El Arte de la Seducción: Descubre Cómo Conquistar con Estrategia y Carácter Irresistiblepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El encanto, la persuasión, el talento para crear ilusiones: éstas son tres de las muchas habilidades del seductor, ese individuo irresistible y capaz de manipular, engañar y dar placer a la vez. Llevada a la altura del arte, la seducción ha acabado con imperios, ganado elecciones presidenciales y esclavizado a las mentes más brillantes. A lo largo de dos décadas, mediante sus escritos y conferencias, Robert Greene se ha convertido en el consejero personal de millones de personas ávidas de aprender sobre el poder, la estrategia, la seducción y el desarrollo de su potencial.

El aclamado autor de Las 33 estrategias de la guerra y Las 48 leyes del poder revela en este libro una de las armas más poderosas con las que contamos en la vida social, afectiva y profesional. A partir de las ideas de autores como Freud y Kierkegaard, y las historias de figuras como Cleopatra, John F. Kennedy y Andy Warhol, Greene presenta un breviario magistral sobre una de las armas más poderosas de la humanidad.

Las Dos Caras del Acto Seductor: Carácter y Proceso

En esta versión compendiada de su best seller El arte de la seducción, Robert Greene expone las dos caras del acto seductor: el carácter y el proceso. Por un lado, detalla las nueve clases de personalidad seductora; por el otro, disecciona las veinticuatro maniobras y estrategias que hacen que la víctima caiga rendida.

El Carácter del Seductor: Tipos de Personalidad Seductora

Robert Greene identifica varias clases de personalidades seductoras, cada una con sus atributos únicos. Conocer estos tipos permite comprender las diversas formas en que la atracción puede manifestarse y ser cultivada.

Tipo de Seductor Características Clave
La Sirena Atraen con su apariencia y seducción. Llenas de atractivo sexual, se destacan por su personalidad exuberante y teatral. Representación máxima de la fantasía masculina.
El Libertino Adoran al sexo opuesto con un deseo voraz. Destacan por su intelecto social y uso de las palabras para seducir. Representación máxima de la fantasía femenina, ofrecen placer y escape. Poseen una personalidad extrema.
El Amante Ideal Puede adaptarse al estado de ánimo de su víctima, seguirlo, encontrar lo que falta en su vida y proporcionarlo. Hace de sí mismo una pareja perfecta y un amante ideal en cada situación.
El Estilista Personas con estilo, presentación y confianza que admiramos. Rompen con los esquemas sociales, creando su propia personalidad.
El Natural Encarnan las cualidades perdidas del niño: espontaneidad, sinceridad y sin pretensiones. Su energía optimista los convierte en aventureros audaces y sin vergüenza.
La Coqueta Autosuficientes y extremadamente narcisistas. Se dejan perseguir, retrasando el placer y jugando entre la esperanza y la frustración. Ilusionan con promesas de recompensa.
El Encantador Muy agradables y sociales, quieren y saben cómo complacer. Juegan con la vanidad e inseguridad de la gente para ganar afecto, mostrando interés en sus víctimas.
El Carismático El tipo que entra en una habitación y roba la atención. Tienen una gran cantidad de confianza inusual y energía interna.
La Estrella Protagonistas de grandes historias que se esfuerzan por ponerse en un pedestal. Atraen la atención pero mantienen la distancia, siendo como figuras de sueños que aumentan la fascinación.

El Anti-Seductor

Los seductores atraen por la atención concentrada que ponen en su víctima. Los anti-seductores, por lo contrario, repelen. Son incapaces de entender la psicología de otra persona y la de sí mismos. No se preocupan por solucionar los problemas que provocan, hablan demasiado y carecen de la capacidad para crear placer o seducir.

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En el libro, se menciona la importancia de eliminar de nosotros los rasgos anti-seductores y reconocerlos en otros. Tratar con este tipo de personas no es ni interesante ni placentero y Greene aconseja alejarse de ellos. Greene explica 8 tipos de anti-seductor, los cuales tienen como atributo en común la inseguridad. Y cuando la inseguridad se combina con otro atributo negativo, crea una personalidad que elimina cualquier tipo de atracción. Son todo lo que los seductores no son.

Las Víctimas de la Seducción

Robert Greene define a víctimas como los objetivos fijados por el seductor. Todo el mundo es una víctima potencial de la seducción. El autor define 18 tipos de víctimas para ser seducidos según sus debilidades, cada una con un aspecto importante del que carecen. Sin embargo, Greene da una nota importante: Nunca fijes como víctima a tu propio tipo de seductor. Es una regla de oro de seguimiento: Los opuestos se atraen.

El Proceso de Seducción: 24 Estrategias en 4 Fases

Greene ofrece 24 reglas divididas en 4 fases para dominar el proceso de la seducción.

Fase 1: Aislar e Intriga, el Despertar del Deseo

  1. Elegir la víctima correcta: Es importante buscar un balance entre perseguir a personas demasiado difícil y demasiado fácil. Así como funciona en los negocios, debes segmentar tu público. Si cedemos con la primera persona que le gustamos lo más probable es que actuemos con desesperación. Y actuar de esa manera destruirá cualquier atracción que generemos a la larga. Encontremos placer en la persecución. Cualquier cosa que venga demasiado fácil es anti-seductivo.
  2. Crear una falsa sensación de seguridad: Nunca te acerques a alguien de forma directa. Si lo haces, te arriesgas a crear cierta resistencia que solo hará más difíciles las cosas. Acércate indirectamente para avanzar de forma lenta hacia la víctima. Esto es un consejo que se puede encontrar en el Metodo Mystery también.
  3. Enviar señales mixtas: Lo que es obvio y llamativo puede atraer la atención al principio, pero esa atención suele ser efímera; a la larga, la ambigüedad es mucho más potente. Es difícil de entender y generara más misterio.
  4. Aparentar ser un objeto de deseo: Pensa en vos mismo como en un trofeo que los demás deben alcanzar. Otra forma de hacer esto es creando triángulos amorosos para seducir y que compitan por vos. La mayoría de las veces preferimos una cosa a otra porque eso es lo que nuestros amigos quieren o porque ese objeto tiene un significado social ya marcada. Nuestros gustos e intereses es un consenso social, en el cual, si alguien o algo es deseado por varias personas, entonces debe haber una buena razón. Este concepto también es tomado en el libro de Mystery Metodo conocido como preselección o Social Proof.
  5. Crear una necesidad: Provocar ansiedad y descontento. La gente siempre es susceptible de ser seducida, porque de hecho, todos carecen de un sentido de totalidad. Sienten que algo falta en su interior. Trae las dudas y ansiedades de la víctima a la superficie, y podrían ser guiados y atraídos a vos. Las mejores víctimas son aquellas que tienen una necesidad insatisfecha de aventura.
  6. Dominar el arte de la insinuación: No se conoce ninguna defensa contra la insinuación. Es el arte de plantar ideas en la mente de otras personas, dejándoles pistas que se desarrollan días después, incluso apareciéndoles como idas propias (como en la película Inception). Hacer que todo sea sugestivo. Lo que mueve la mente de la otra persona es decir lo que quiere escuchar. La insinuación es efectiva porque evita la resistencia natural.
  7. Entrar en su espíritu: No hay nada más efectivo que hacer que el seducido crea que es el que está seduciendo. Juega con sus reglas, disfruta de lo que ellos disfrutan y adáptate a sus estados de ánimo. Al hacerlo, llegaras a esa persona y bajarás sus defensas.
  8. Crear tentación: Como la serpiente tentó a Eva con la promesa del conocimiento prohibido, debes despertar en tus objetivos un deseo que no puedan controlar. Encuentra esa debilidad suya, esa fantasía que aún no se ha realizado, e insinúa que puedes guiarlos hacia ella.

Fase 2: Trazar el Camino Correcto, entre Problemas y Placer

  1. Mantenerlos en suspenso: Mentenelos preguntándose ¿Qué viene después? Hacer algo que no esperan de nosotros les dará una grata sensación de espontaneidad. No serán capaces de prever lo que viene después.
  2. Usar el poder demoníaco de las palabras para sembrar confusión: Domina el uso de la palabra, tono de voz y el lenguaje no verbal. Decí lo que quieran escuchar. Aprende a ser expresivo pero no molesto, y conquistarás el corazón que deseas. Provoca las emociones de las personas con frases cargadas, halagadoras, consola sus inseguridades, envolvelos en fantasías y promesas. Y no sólo te escucharán, sino que también perderán la voluntad de resistirse a vos.
  3. Prestar atención a los detalles: El secreto está en las pequeñas cosas, ya sean en ciertos sentimientos, reacciones, regalos o gustos. A veces un gesto puede decir mucho más que mil palabras o un regalo personalizado valer más que algo muy caro.
  4. Poetizar su presencia: Ocupa sus mentes demostrando una presencia excitante y que recuerden, como también, manteniendo una buena distancia. Asociarse con imágenes y objetos poéticos. Para que cuando piensen en vos comiencen a verte a través de una fantasía idealizada. Alimenta sus fantasías con sutiles inconsistencias y cambios en tu comportamiento. Podes ser peligroso, travieso, incluso algo vulgar, dependiendo de los gustos de la víctima. Pero nunca seas ordinario o limitado. Eso va a distinguirte entre miles. En la poesía todo es posible.
  5. Desarmarse a través de la debilidad estratégica y vulnerabilidad: Si pareces ser débil, vulnerable e incapaz de controlarte, harás que tus acciones parezcan más naturales y menos calculadas para ganar más confianza. Si aparentas ser demasiado calculador, y demasiado agresivo, alejarás a las personas. Confesando algún pecado de tu parte generas mayor empatía con tu víctima.
  6. Confundir el deseo con la realidad: Tu tarea como seductor es llevar algo de ilusión a la fantasía de la otra persona. Las personas quieren creer en las cosas extraordinarias. Alimenta esos sueños, hace que crean que están alcanzando sus aspiraciones.
  7. Aislar a la víctima: Separala de su entorno físico, emocional y mental, para que pueda concentrarse aún más en vos. Este también es un concepto que fue tomado en el libro de Mystery.

Fase 3: Cavar la Trampa, Hacia el Precipicio

  1. Probarse a uno mismo: Si no estamos siendo congruentes con lo que decimos y hacemos, nuestra victima dudara de nuestra sinceridad. Si ella muestra resistencia, no tengan miedo de generar una acción desinteresada. No se preocupen por hacer el ridículo o cometer algún error.
  2. Efectuar una regresión: Anima a tu victima a hablar de su infancia o eventos del pasado. Las personas que han experimentado cierto tipo de placer en el pasado, sin duda tratarán de repetirlo y revivirlo. Mientras el otro habla, debes estar atento y sin hacer juicios de valor.
  3. Agitar la transgresión y el tabú: Hacer que las victimas sientan que están siendo llevados más allá de los límites o lo prohibido. La gente anhela explorar su lado oscuro o hacer lo que no se puede. Esto es inmensamente seductor.
  4. Usar señuelos espirituales: Todo el mundo tiene dudas e inseguridades sobre su cuerpo, su autoestima, su sexualidad o creencias. Si tu seducción apela exclusivamente a lo físico, despertará estas dudas y hará que tu víctima sea conscientes de sí misma. En su lugar, hacele creer que su unión es una especie de destino espiritual, que va más allá de los deseos básicos de la gente normal.
  5. Mezclar el placer con el dolor: Siendo demasiado bueno puede hacer que la víctima se aleje de vos. La sensación erótica depende de la creación de tensión. Tu seducción nunca debe seguir un camino recto hacia el placer. El clímax que llega demasiado pronto es débil. Debes jugar con el placer, el suspenso, el desinterés. Sin todo esto, no habrá una sensación de alivio de la tensión. Hace que se sientan culpables e inseguros. Este concepto también lo tomo el Mystery método como “tira y afloja”.

Fase 4: El Golpe Fatal o Saber Cómo Concluir

  1. Darles espacio para que caigan: El perseguidor es perseguido. Cuando las víctimas esperen pasivamente, su nivel erótico es bajo. Cuando se convierten en perseguidores, involucrándose en el proceso, la temperatura se eleva.
  2. Usar señuelos físicos: Si la persona a la que intentamos seducir está al tanto de eso, entonces tengamos cuidado, puede dudar de nuestras manipulaciones. Pongamos sus mentes a gusto sin que se pongan a la defensiva. Debemos actuar de manera relajada e indiferente mientras que nuestras miradas, voz y porte -el sexo y el deseo- se meten bajo su piel, elevando su temperatura.
  3. Dominar el arte del movimiento audaz: Encontra el momento exacto para avanzar. Si pareces impaciente, ansioso por tener sexo, entonces señalaras que tu interés es puramente físico y no tiene nada que ver con los encantos de la víctima. Pero si esperas demasiado tiempo, podrías generar otro tipo de inseguridad. Esto podría perjudicar tus posibilidades de seducción.
  4. Cuidado con los efectos posteriores: Después de una seducción exitosa hay un peligro. Una vez que las emociones alcanzan su punto máximo, caerán hacia la decepción. Si queres irte, sé rápido. Una víctima insegura se aferrará fuertemente, y ambos sufrirán. Si queres seguir, necesitarán una segunda seducción. Nunca dejes que la otra persona te dé por sentado, usa la ausencia, el dolor y el conflicto para mantener al seducido enganchado. Nunca confíes en sus encantos físicos; incluso la belleza pierde su atractivo con la exposición repetida. Sólo la estrategia y el esfuerzo combatirán la inercia.

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