La inmensa finca conocida como Hacienda Nápoles fue el sitio en donde el narcotraficante Pablo Escobar quiso hacer su propio zoológico privado. Rinocerontes, elefantes, cebras, jirafas, delfines rosados y cuatro hipopótamos -tres hembras y un macho- llegaron a Colombia en barcos y aviones.
El primer grupo grande de animales, escribe el hijo del capo, "fue traído en un barco alquilado que atracó en el puerto antioqueño de Necoclí sobre el mar Caribe, distante cuatrocientos kilómetros de Medellín". No obstante, "como los viajes en barco eran más demorados y los animales estaban expuestos a mayores riesgos, mi padre decidió traerlos en vuelos clandestinos, es decir, en desembarcos exprés".
Esos vuelos, según se cuenta en el libro, aterrizaban en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, que tenía "condiciones de seguridad muy precarias", y así se logró traer cientos de especies en tiempo récord.
"Mientras el enorme aparato aterrizaba sin apagar los motores, del hangar de mi padre salían numerosos camiones y empleados con varias grúas y con una rapidez asombrosa bajaban los guacales con los animales. Luego, el avión decolaba nuevamente. Cuando las autoridades llegaban, alertadas por el ruido, solo encontraban algunas cajas de madera vacías y muchas plumas y pelos en el piso", dice el libro.
Entre los últimos animales en llegar estaba una pareja de rinocerontes que, cuenta Juan Pablo Escobar, fue traída desde Estados Unidos en un viejo avión DC-3. Luego llegó una pareja de loras negras, que se habrían convertido en los animales más costosos del zoológico "porque las compró en 400 mil dólares".
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El Zoológico Privado de Escobar
En la década de los ochenta, el narcotraficante Pablo Escobar hizo un gran zoológico privado en la Hacienda Nápoles, en la provincia de Antioquia, Colombia. Además de elefantes y felinos, introdujo cuatro hipopótamos: un macho y tres hembras.
Así habrían contactado "a los propietarios de un zoocriadero de Dallas, Texas, que capturaba a los animales en África y los llevaban a Estados Unidos". Tras una visita al sitio, Escobar habría pagado dos millones de dólares en efectivo por los primeros especímenes. De la lista sacó los tigres y los leones porque además de que quería libres a todos los animales, le parecían peligrosos".
Los últimos animales en llegar, según escribió el hijo del narco, habrían sido dos delfines rosados que Escobar ordenó comprar en el Amazonas.
Entre los atractivos de la Hacienda Nápoles se encontraban:
- Pista de aterrizaje de 2.000 metros de extensión
- 200 animales exóticos (pájaros, hipopótamos, camellos y elefantes)
- Un parque temático de dinosaurios
- Un automóvil antiguo que perteneció a Al Capone perforado por más de 50 tiros
Después de Escobar
En 1993 Escobar cayó abatido por las balas de la policía. Tras la muerte de Escobar en 1993, la hacienda fue abandonada y muchos de los animales fueron vendidos o liberados. Sin embargo, los hipopótamos, debido a su tamaño y necesidades específicas, no pudieron ser reubicados. Hoy, 30 años después, esos cuatro hipopótamos se han convertido en unos 170 animales.
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Actualmente en la cuenca del río Magdalena, específicamente en la zona de Puerto Triunfo (Antioquia), habita la población de hipopótamos que descienden de los animales que Pablo Escobar trajo a su hacienda Nápoles. Hasta finales de 2022, según el estudio más reciente -realizado por el Instituto Alexander Von Humboldt y la Universidad Nacional, en convenio con el Ministerio de Ambiente-, en Colombia hay 133 hipopótamos viviendo en libertad, en una extensión de al menos 2 mil kilómetros cuadrados y otros 35 que aún se mantienen en zonas cercanas a lo que fue la Hacienda Nápoles.
El Problema de los Hipopótamos
Colombia es el único país fuera de África en donde es posible encontrar una población de poco más de un centenar de hipopótamos que vive en estado silvestre. Cuando se piensa en hipopótamos lo primero que puede venir a la mente es África. Es común encontrar a estos paquidermos de hasta tres toneladas en sabanas, ríos y lagos de la región subsahariana y en zonas del África austral. Todo comenzó a inicios de la década de los ochenta con la introducción de cuatro ejemplares al país.
Durante las últimas cuatro décadas varios de ellos anduvieron libres en un ecosistema que biólogos y expertos describen como un paraíso para esta especie. La cuenca media del río Magdalena es una inmensa región de bosque interandino en donde un hipopótamo puede encontrar todo lo que necesita: ríos para bañarse, nadar y pasar el día, porque puede estar hasta 20 horas en el agua; pastizales extensos para consumir los 35 kilos de hierba que requieren diariamente; inmensas extensiones de tierra para moverse y colonizar.
La gran cantidad de alimento que los hipopótamos consumen al día se transforma en excremento que contamina la cuenca del Magdalena; esa materia orgánica afecta la calidad del oxígeno en el agua, lo que puede causar la muerte de peces y de los cuales dependen cientos de pescadores.
En África, estos gigantes eran reconocidos como el animal salvaje que más asesinaba personas. El último ataque del que se tiene registro fue en octubre de 2021, cuando una hembra de hipopótamo que estaba junto a su cría atacó a un habitante del municipio de Puerto Triunfo que se acercó demasiado al animal.
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Desde el 25 de marzo de 2022, los hipopótamos fueron declarados especie invasora. Un equipo de científicos y expertos en mamíferos y conservación de especies trabaja en el desarrollo de una Estrategia Nacional para el Manejo del Hipopótamo. Mientras tanto, y dado que la cacería de control no está permitida, entidades como la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) trabajan en el control de la especie a través de la castración y el uso de un contraceptivo experimental.
Las complejidades para ejecutar el primer procedimiento, además de los altos costos de hasta 5 mil dólares por animal, incluyen la titánica labor de lograr su captura en medio de un inmenso y caudaloso río marrón o entre extensas ciénagas, para luego colocarles anestesia en forma correcta. La segunda opción solo funciona con tres dosis. Napolitano, uno de los hipopótamos que escapó de la Hacienda Nápoles, fue hallado y esterilizado en Antioquia. Tampoco es una opción viable capturarlos y llevarlos a África.
Los hipopótamos que están en Colombia no provienen de ejemplares que hayan nacido en el continente africano, sino que su origen es un zoológico de Estados Unidos; ahí fue en donde Escobar los compró.
Opciones para el Manejo de la Población de Hipopótamos
- Esterilización: Capturar a los hipopótamos y esterilizarlos para evitar que la población siga creciendo.
- Reubicación: Capturar a los hipopótamos y trasladarlos a otros lugares, como zoológicos o santuarios.
- Control poblacional: Se han considerado métodos de control poblacional más drásticos, como la caza selectiva.
- Confinamiento: Se han propuesto crear áreas delimitadas para confinar a los hipopótamos y evitar que se dispersen por un área mayor.
