Descubre las Haciendas de Yucatán: Historia, Lujo y Encanto que No Puedes Perderpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Descubre el nuevo concepto que ofrecen las haciendas-hotel de Yucatán, hermosos espacios llenos de historia hoy acondicionados para ofrecer máximo lujo y confort a sus visitantes. Estas haciendas, que en su día fueron el corazón de la economía henequenera, hoy resurgen como destinos turísticos que ofrecen una inmersión en la rica historia y cultura de la región.

El Auge del Henequén y el Legado de las Haciendas

En la península, rodeada por dos mares, desde siempre crece un agave sagrado que los mayas llamaban Ki. Zamná, sacerdote de Chichén Itzá, instruyó como obtener de sus hojas las fibras que servían para jarcias, cordeles, bolsas y hamacas. El tiempo y los trastornos de la historia lo llamaron Henequén y al principio del siglo XIX se volvió el “Oro Verde” de Yucatán, y se utilizaba para fabricar las cuerdas para los barcos o bien tapetes y bolsas. Empezó el auge de la península, las grandes familias aumentaban sus fortunas, construían unas imponentes mansiones en el paseo Montejo de Mérida y sus haciendas ganaderas se volvían henequeneras.

El material se exportaba por el puerto de Sisal y los mercaderes de otros mundos lo llamaron de igual manera. Los barcos llegaban cargados de tejas de Marsella para estabilizarlos y regresaban llenos de henequén. Esas tejas se utilizaban en las casas y en las haciendas. Llegaron invitados gloriosos como la Emperatriz Carlota, Catherwood, Stephens y Porfirio Díaz. La propiedad se componía de una vasta extensión de tierra, del conjunto de las instalaciones, de las viviendas y de las áreas de servicio para los trabajadores.

Al principio del siglo XX, el Oro Verde perdió su poder porque la planta sagrada de los mayas se sembraba bajo otros cielos, las fibras sintéticas aparecieron y las haciendas fueron abandonadas, cayendo en ruinas y olvido. Hoy en día surgió un nuevo oro llamado turismo; y la riqueza de la península son sus pirámides, pueblos, conventos, cenotes, tradiciones y su gente. Algunas haciendas han sido convertidas en hoteles de gran encanto y lujo, resurgiendo el romanticismo de esos lugares sagrados e invitando a un recorrido fascinante entre sus viejos muros.

El Renacimiento de las Haciendas como Hoteles de Lujo

Quienes han hecho realidad estos hoteles, entienden la importancia de no hacer a un lado a las comunidades y desde el comienzo incorporaron a sus habitantes en las tareas de reconstrucción y posteriormente en capacitaciones permanentes que les han permitido cubrir los puestos de servicio. Los mejores días de las haciendas de Yucatán incluían el ir y venir de la gente, el empeño de hombres y mujeres por ganarle a la selva nuevas áreas de cultivo, las voces y las historias de los viejos, el aroma de las cocinas y los sueños de los niños.

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Un Recorrido por Algunas Haciendas Emblemáticas

Todo esto nos hizo interesarnos por hacer un recorrido por los caminos de Yucatán para descubrir estos espacios. No quisimos hacer ni un alto en Mérida para llegar a disfrutar de la primera hacienda lo antes posible, así que llegamos hasta Santa Rosa.

Hacienda Santa Rosa

Lo que más llama la atención al llegar es el enorme espacio abierto convertido en jardín que tiene al frente. Y es que conserva su gran plaza pública, seguida del típico patio henequenero y otra plaza más atrás de la casa principal. En sus edificios Santa Rosa combinó diversos estilos arquitectónicos, de tal manera se aprecian elementos coloniales, clásicos y modernos con formas geométricas, los cuales fueron respetados en su restauración. A un costado de la casa principal, que ahora es el restaurante del hotel, se ubican las antiguas instalaciones de una huerta con sistema tradicional de riego mediante canales.

Tiene una extensión de 9,200 metros cuadrados y hoy funciona como jardín botánico, idea de la Fundación Haciendas del Mundo Maya para crear empleos y para preservar la cultura en este aspecto, el medicinal. Está dividido en ocho secciones y es atendido por seis personas. Víctor y Martha, auxiliares de salud, nos enseñaron primero las plantas aromáticas, y después las medicinales, y nos explicaron con lujo de detalle cuáles curaban padecimientos digestivos, respiratorios, dermatológicos, entre otros. Todas estas plantas las usan diariamente en las casas de salud, también de la Fundación. Por ejemplo, nos explicaron que además de ver al médico, les proporcionan remedios como la albahaca para la infección de ojos, el zacate limón para la tos, hoja de café para bajar la fiebre, o el orégano de castilla para el dolor de oído. Inclusive nos prepararon una receta para un amigo que con todo aprecio recibimos, seguros de que las plantas fueron seleccionadas por dos conocedores.

Junto está el Taller de Joyería de Filigrana de Plata con 11 integrantes. Ahí nos contaron que muy cerca está la comunidad de Granada, donde también hay talleres y nos fuimos para allá. Después de 8 km, llegamos justo en el momento que inauguraban la biblioteca. La satisfacción que había en el rostro de todos es indescriptible. Nos emocionamos con ellos, no hay duda. Después pasamos a los talleres de jipi y telar de cintura de henequén. El primero tiene un proceso largo, pues primero se recolecta la materia prima, se raya rama por rama para quedarse con la parte más suave, se hornea con azufre, se lava con detergente y se seca al sol durante tres días. Después, el jipi ya está listo para ser usado por las tejedoras, quienes tienen que resguardarse del calor y el sol en una cueva y así evitar que el material se endurezca y se quiebre. Las más expertas terminan un sombrero en cinco días. En el telar de cintura de henequén elaboran lindas piezas de ornato como cajitas, joyeros, manteles individuales, carteras, entre otros.

Cómo llegar: Saliendo de Mérida toma la carretera núm. 180 con rumbo a Campeche. Después, toma la salida a Maxcanú a la derecha. Al llegar a esta población, avanza 6 km hasta Granada. Luego de pasar este poblado, recorre 7 km, hasta que veas el letrero de Hacienda Santa Rosa.

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Hacienda Temozón

Después de visitar en el camino los antiguos cascos de haciendas y las casas de los peones, alcanzo la reja monumental y entro por un camino adornado de palmas reales. Surge el imponente edificio de la hacienda, vestido de color rojo y adornado de arcos alzados sobre un muro que llora una cascada artificial. Mi alma vaga en el recuerdo de su pasado, me ensamblo a su seductor ambiente al subir los escalones y descubro la terraza, la biblioteca, la casa del patrón transformada en lujosa suite con alberca privada.

Muebles que vienen de otro tiempo invaden mi época y desde el restaurante, a través de sus arcos, descubro la alberca coronada por la antigua sala de máquinas. Me siento como dentro de una novela de Stendhal o Lamartine en el trópico, camino por los jardines, los muros me hablan del pasado, las suites me cuentan historias de amores míticos que tal vez nunca existieron, acompañados por el murmullo del agua. La noche me sorprende en la selva, siguiendo los viejos rieles que traían los pequeños vagones cargados de hojas de henequén. La cena reluce con la exquisita combinación de platillos aromáticos y la luna enciende el escenario.

Gozo de un masaje maya adentro del cenote, paseo a caballo, visito el pueblo y la capilla de la hacienda, leo a la sombra en el borde de la alberca. Temozón me entumece, me seduce, y me lleva por las huellas del auge del Oro Verde. Visito Uxmal, los pueblos de Muna, Oxkutzcab, Tekax y la hacienda de Tabi y las grutas de Loltun.

En la noche nos sentamos en una de las fabulosas terrazas de Temozón para tomar una copa y cuál fue nuestra sorpresa cuando se presentó ante nosotros un grupo de baile tradicional yucateco formado por niños y sus padres.

Cómo llegar: Saliendo del Aeropuerto Internacional de Mérida, toma el periférico con rumbo a Cancún. Recorre aproximadamente 2 km y sigue en la dirección Campeche-Chetumal. 5 km después, da la vuelta a la izquierda y sigue en dirección Uxmal-Chetumal hasta pasar por los pueblos de Xtepén y Yaxcopoil.

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Hacienda de San José Cholul

Cerca de Mérida, atravesando un bosque misterioso, alcanzo el edificio romanesco. Al penetrar por el sendero, descubro los arcos que albergan el restaurante mientras que el otro lado de ese jardín encantado se adorna de viejos edificios de colores vivos. Al fondo, la casa del patrón avecina la antigua capilla y bajo el sol del trópico brilla una inmensa alberca donde una hamaca vacila a la sombra de una palapa. Aquí la selva le gana terreno a las construcciones, amarrando sus torcidas raíces entre las piedras y las cabañas mayas son suites de lujo. Se conserva el encanto de antaño, creando un nido romántico de ambiente cambiante según el alumbrado del sol o de las velas.

El tiempo se desliza como las hojas que caen con la brisa y me invita a un paseo en bicicleta, a caballo, o bien a un masaje. El coche me lleva a descubrir el convento de Izamal y su pirámide, Mérida, o Chichen Itza. San José Cholul seduce por su magia chamánica. Aunque con el toque de lujo inteligente que tienen las demás, Cholul te regala mayor intimidad y confort… es perfecta para un retiro espiritual o una luna de miel. Es uno de los ejemplos más representativos de lo que fueron las haciendas henequeneras y mereció una cuidadosa restauración, a cargo del arquitecto Luis Bosoms, respetando cada una de las antiguas edificaciones, sus materiales y hasta los colores azulados de sus fachadas. Es uno de los casos aislados en los que debido a condiciones históricas particulares, no se formó un asentamiento humano alrededor del casco. Tiene únicamente 15 amplias habitaciones, la mayoría con jacuzzi al aire libre. Cuatro de ellas son casas mayas, apartadas y silenciosas con un diseño único y acogedor, con camas colgantes y pabellón de manta de cielo. La Casa del Patrón tiene piscina privada.

Cómo llegar: Saliendo del aeropuerto de Mérida, toma el periférico en dirección a Cancún. Toma la salida a Tixkoko hasta llegar al pueblo del mismo nombre.

Centro Cultural y Artesanal Izamal

Hay muchísimas razones por la cuales uno no se puede perder el Pueblo Mágico de Izamal. Tiene uno de los conjuntos conventuales más impresionantes del siglo XVI y es un sitio básico para la peregrinación mariana, la milagrosa imagen ha sido declarada patrona de la Península. En fin, tiene gran riqueza arquitectónica y cultural. Pero ahora nuestra visita se enfocó en el Centro Cultural y Artesanal Izamal que se abrió en una casona del siglo XVI para dar cabida a un museo de artesanías de todo el país, el museo del henequén, cafetería, tienda con todos los artículos que elaboran en los talleres de las comunidades que conocimos de cerca, y un pequeño spa, donde nos consentimos con un delicioso masaje de pies.

Cómo llegar: se localiza a 72 km al este de Mérida siguiendo por la carretera núm.

Hacienda Ochil

El siguiente punto a conocer fue Ochil. Está a 48 km de Mérida y vale la pena conocerla, aunque funciona como parador únicamente. Nos topamos de inmediato con un ambiente cálido y muy agradable. Después de pasar entre plantíos de henequén, llegamos a un corredor en donde están los talleres artesanales, donde también se pueden adquirir los productos. Ahí constatamos la destreza de los talladores de piedra, quienes además tienen premios nacionales. Marcos Fresnedo, su administrador, nos dio el recorrido y nos invitó a comer. La bienvenida, unos deliciosos panes salidos del horno de leña y agua de jamaica. Ochil es famoso por su cocina tradicional 100% yucateca. La comida transcurrió entre amigos, y lo tomamos con calma, pues los platillos desfilaban… tunich (bolitas de masa rellenas de cochinita), kimbombas de pollo, panuchos, relleno negro, pollo y cochinita pibil, pollito abalá, venado en escabeche, polcanes (semilla de calabaza y frijol), empanadas de queso, todo acompañado de salsas como las de jícama y betabel con chile habanero.

Hacienda Yaxcopoil

En el corazón de la ruta Puuc, a tan sólo 37 km de Mérida, se ubica esta imponente hacienda. Fue registrada en 1655 como estancia ganadera, su dueño fue Diego de Mendoza, descendiente de la familia Montejo, conquistadora de Yucatán. Tiene un encanto especial, recuperó su ambiente y el estilo de vida de fines del siglo XIX. Cuenta con 28 suites que respetan el estilo y refuerzan la atmósfera creada por sus constructores iniciales. La naturaleza se hace presente en todo el entorno de la hacienda: flora, fauna, cenotes y grutas.

Como en los otros casos, la Fundación colabora con la comunidad, apoyando diferentes talleres que han rescatado técnicas tradicionales. Más tarde nos acercamos a la Biblioteca Comunitaria y tuvimos la oportunidad de platicar con su encargada, María Eugenia Pech, quien impulsa de manera comprometida programas de educación enfocados tanto a padres como a los niños.

El Lujo Inteligente y la Conexión con la Comunidad

Así terminamos el recorrido por las haciendas más espectaculares de México, vivimos cinco días rodeadas de lujo inteligente, ese que se da en los pequeños detalles, en cada rincón, todo con ese toque natural, sin pretensiones, ese toque que sólo te brinda la gente local comprometida con su entorno, con sus tradiciones, su cultura y se la brinda al visitante de la única forma que sabe hacerlo, como si se lo brindara a un amigo.

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