Descubre las Leyes Fundamentales del Régimen Capitalista: Análisis Crítico que Cambiará tu Visiónpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Desde hace mucho tiempo los economistas se han embarcado en la ambiciosa búsqueda de descubrir las leyes generales del capitalismo. David Ricardo predijo que la acumulación de capital conduciría al estancamiento económico y la desigualdad; Karl Marx siguió sus pasos al pronosticar la depauperación del proletariado, y Thomas Piketty emula a Marx en la crítica del sistema capitalista, proponiendo una audaz teoría de la desigualdad. Sin embargo, la búsqueda de esas leyes ha sido mal dirigida porque ignora la evolución endógena de la tecnología y de las instituciones y del equilibrio político que influencia no solo a la tecnología, sino también al funcionamiento de los mercados y cómo las ganancias derivadas de los distintos arreglos económicos son distribuidas.

La Crítica de Acemoglu y Robinson a las Leyes Generales del Capitalismo

Los economistas Daron Acemoglu y James Robinson, reconocidos por su interés en la confluencia de la historia y el desarrollo económico, han realizado una dura crítica a estos intentos de descifrar leyes generales. En su trabajo "The Rise and Decline of General Laws of Capitalism" (Journal of Economic Perspectives, febrero 2015), Acemoglu y Robinson sostienen que esta búsqueda de leyes generales es errónea, porque ignora las fuerzas clave que determinan cómo funciona una economía. A pesar de su erudición y creatividad, Marx fue descarriado porque no tomó en cuenta esas fuerzas. Lo mismo es cierto del dramático recuento que Piketty hace de la desigualdad en las economías capitalistas.

La primera aclaración de Acemoglu y Robinson hace referencia al uso del término capitalismo al considerar que éste no es útil a los fines de hacer comparaciones económicas o análisis políticos, pues las características de las sociedades son más importantes que la propiedad y la acumulación de capital al momento de explicar los niveles de desarrollo y desigualdad existentes. Los casos de Suiza y Uzbekistán sirven de ejemplo: ambos países tienen propiedad privada del capital, pero son muy diferentes en materia de prosperidad y de desigualdad. Y destacan que Uzbekistán tiene más similitud con Corea del Norte, un país socialista.

Errores en las Predicciones de Ricardo, Marx y Piketty

Los autores entienden que el contexto histórico jugó un rol fundamental en las leyes que tanto Ricardo como Marx creyeron observar en el desenvolvimiento del capitalismo. Ricardo creyó que la acumulación de capital terminaría en estancamiento y en desigualdad como resultado de la creciente participación de la renta de los propietarios en el ingreso nacional. Eso era, precisamente, lo que estaba ocurriendo en Inglaterra en el momento que Ricardo lo consideraba como una ley indetenible. Igual pasó con las leyes que Marx planteó a partir de su observación del capitalismo, a saber, tres leyes generales: caída en los salarios reales; caída en los beneficios de los capitalistas, y alta concentración industrial como fruto de la acumulación de capital. Ningunas de las supuestas leyes -ni de Ricardo ni de Marx- pudieron sostenerse ante las evidencias de la historia.

En el caso de Piketty, quien sigue la tradición de Marx, la ley fundamental que describe es que el retorno del capital crece más rápido que el crecimiento de la economía, y que por lo tanto se genera una desigualdad debido a la creciente acumulación de capital. Sin embargo, Acemoglu y Robinson demuestran que una tasa de retorno del capital superior al crecimiento económico es compatible con patrones de desigualdad constantes o decrecientes, no exclusivamente con desigualdad creciente. De hecho, Piketty prácticamente decreta -sugieren los autores- que los altos niveles de desigualdad del siglo XIX muestran el fracaso de la Revolución Francesa. Sin embargo, de acuerdo con la evidencia empírica -apuntan Acemoglu y Robinson- esa revolución no solo redujo la desigualdad, sino que también produjo cambios institucionales y crecimiento económico en el resto de Europa.

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Acemoglu y Robinson enfatizan que cualquier teoría plausible de la desigualdad ha de centrarse en las instituciones políticas y económicas. Sus leyes ignoraron el rol de las instituciones y de la política, así como el carácter flexible y multifacético de la tecnología. Cualquier teoría de la desigualdad -enfatizan- tiene que considerar, además de las instituciones políticas y económicas, “la evolución endógena de la tecnología en respuesta a factores económicos, demográficos e institucionales.” Como se puede apreciar, en la raíz de los problemas del subdesarrollo y la desigualdad está la fundamentación política.

Definición y Características del Capitalismo

El capitalismo es una formación económico-social que sucede al feudalismo. La historia del capitalismo ha sido objeto de grandes debates sociológicos, económicos e históricos desde el siglo XIX. Según Adam Smith, los seres humanos siempre han tenido una fuerte tendencia a "realizar trueques, cambios e intercambios de unas cosas por otras." Este impulso natural hacia el comercio y el intercambio fue acentuado y fomentado por las Cruzadas que se organizaron en Europa occidental desde el siglo XI hasta el siglo XIII. Las grandes travesías y expediciones de los siglos XV y XVI reforzaron estas tendencias y fomentaron el comercio, sobre todo tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y la entrada en Europa de ingentes cantidades de metales preciosos provenientes de aquellas tierras.

El orden económico resultante de estos acontecimientos fue un sistema en el que predominaba lo comercial o mercantil, es decir, cuyo objetivo principal consistía en intercambiar bienes y no en producirlos. Sin embargo, ya antes del inicio de la industrialización había aparecido una de las figuras más características del capitalismo, el empresario, que es, según Schumpeter, el individuo que asume riesgos económicos no personales. El camino hacia el capitalismo a partir del siglo XIII fue allanado gracias a la filosofía del Renacimiento y de la Reforma Protestante. Estos movimientos cambiaron de forma drástica la sociedad, facilitando la aparición de los modernos Estados nacionales que proporcionaron las condiciones necesarias para el crecimiento y desarrollo del capitalismo en las naciones europeas.

Este crecimiento fue posible gracias a la acumulación del excedente económico que generaba el empresario privado y a la reinversión de este excedente para generar mayor crecimiento económico, lo cual generó industrialización en las regiones del norte. Algunos economistas entienden que el capitalismo comenzó en la baja edad media, hacia los siglos XIII o XIV. Otros identifican el feudalismo con la edad media y consideran que el capitalismo es el sistema que vino después, es decir, a partir del siglo XVI. Otros consideran que una característica definitoria del capitalismo es la producción industrial en grandes cantidades, por lo que solo consideran capitalista al sistema que surgió en Inglaterra tras el invento de la máquina de vapor y la industrialización, en el siglo XVIII.

Entre las características principales del capitalismo se encuentran:

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  • La propiedad privada sobre los medios de producción.
  • Las clases sociales: Burguesía y proletariado. De la relación de ambas clases surge y se desarrolla el capital.
  • Las relaciones sociales de producción son de explotación, basada en la propiedad privada de los medios de producción.
  • La forma de explotar es la plusvalía.
  • Producción generalizada de mercancías.
  • El fin es la obtención de ganancias.
  • Existen las crisis periódicas.
  • El desarrollo de la ciudad y del campo es desigual.

La forma histórica de explotación de los trabajadores bajo el capitalismo consiste en que los capitalistas, poseedores de los medios de producción, se apropian la plusvalía creada por el trabajo no retribuido de los obreros. La forma de explotación capitalista se distingue de las formas esclavista y feudal por presentarse de una manera velada. En el régimen de esclavitud y en el feudal, la explotación resultaba palmaria, abierta; el trabajador dependía personalmente de los explotadores, y la disciplina del trabajo era la disciplina del palo. Bajo el capitalismo, los obreros jurídicamente son personas libres, pero como carecen de medios de producción, para no morir de hambre se ven obligados a vender su fuerza de trabajo. El capitalista y el obrero como poseedores de mercancías aparecen en el mercado formalmente libres e iguales en derechos, mas la apariencia de igualdad jurídica entre el dueño del capital y el dueño de la fuerza de trabajo encubre la monstruosa desigualdad que existe entre los explotadores y los explotados. El obrero sólo es libre de elegir a cuál de los explotadores va a vender su fuerza de trabajo. Con el desarrollo del capitalismo y el incremento constante del ejército inmenso de parados, el obrero ya no es libre ni siquiera de elegir a su opresor. La disciplina del hambre le obliga a buscar el trabajo que sea.

La Ley Económica Fundamental del Capitalismo: La Plusvalía

La contradicción fundamental del Capitalismo es la que se manifiesta entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de apropiarse el producto del trabajo. Esta contradicción expresa el profundo antagonismo entre el trabajo asalariado y el capital, entre las fuerzas productivas en desarrollo y las relaciones de producción capitalistas que las encadenan. A medida que se desarrollan las fuerzas productivas modernas, basadas en la gran industria maquinizada, la producción va concentrándose más y más, la división social del trabajo progresa, lo cual lleva a que se amplíen y se intensifiquen los nexos económicos entre las diversas empresas y ramas de la economía. En la producción de cada clase de producto participan, directa o indirectamente, empresas de diferentes ramas de la producción, centenares de miles y millones de obreros, agrupados en las empresas capitalistas. El proceso de producción y de trabajo se socializa en grado creciente. Sin embargo, tanto la producción como sus resultados no pertenecen a quienes en realidad son sus creadores -los trabajadores-, sino a personas privadas, a los capitalistas, quienes utilizan la riqueza social para obtener ganancias, y no en interés de toda la sociedad.

La ley, descubierta por Marx, de la producción y apropiación de la plusvalía, refleja la relación principal del modo capitalista de producción, a saber: la de explotación del trabajo asalariado por parte del capital. El fin inmediato de la producción capitalista estriba en crear plusvalía para que de ella se apropien los capitalistas. "La finalidad constante de la producción capitalista consiste en crear el máximo de plusvalía o de plusproducto con el mínimo de capital desembolsado" (C. Marx). La ley económica fundamental del capitalismo expresa la sed insaciable que tienen los capitalistas de trabajo obrero no remunerado; su afán de aumentar la plusvalía pone de manifiesto cuál es el motivo propulsor, el estímulo del crecimiento de la producción capitalista. Marx indicaba que la producción de plusvalía o de ganancia constituye una ley absoluta del modo capitalista de producción.

Los medios para alcanzar la finalidad de la producción capitalista son: ampliarla e intensificar la explotación del proletariado, empeorar la situación de este último, arruinar a la masa de los pequeños productores, subyugar y expoliar a los pueblos de otros países. La plusvalía se eleva de dos maneras, a las que se recurre para intensificar el grado de explotación de la clase obrera produciendo plusvalía absoluta y produciendo plusvalía relativa. La ley de la plusvalía como ley económica fundamental del capitalismo, mantiene su vigencia a lo largo de todo el desarrollo del capitalismo. Ahora bien, en las diversas fases del desarrollo capitalista, dicha ley se manifiesta de manera distinta. En la época del capitalismo premonopolista, la ley de la plusvalía actuaba como ley de la ganancia media (general) y de la ganancia extraordinaria. Cuando ya en el imperialismo, domina el capital monopolista, la forma más importante en que se manifiesta y desarrolla la ley económica fundamental del capitalismo es la de elevada ganancia monopolista, descubierta por Lenin.

La acción de la ley de la plusvalía hace que se acentúe la anarquía de la producción capitalista, que se agudice la lucha competitiva, que empeore la situación de las masas trabajadoras, que se agrave la contradicción entre el trabajo y el capital.

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Fases y Evolución del Capitalismo: Del Premonopolista al Capitalismo de Estado

El Capitalismo atravesó por dos fases principales: la Premonopolista o de libre competencia y la Imperialista o Monopolista. La fase premonopolista se basó en la competencia entre capitalistas; las formas de producción de mercancías fueron la producción mercantil simple y la manufactura en especial. La competencia entre los capitalistas se basaba en el costo de los productos y la calidad de estos. El Capital es la característica principal de este sistema, y es todo aquello que se puede producir, desde el punto de vista económico, pero no es solo un objeto económico también es una relación social de producción.

La fase monopolista se le conoce como la fase superior del Capitalismo. Dentro de esta evolución, surge el capitalismo de Estado, que son formas de la economía capitalista que se caracterizan por la transformación de las empresas capitalistas privadas en empresas estatales y por el control del Estado sobre la vida económica del país. En el estadio premonopolista, el capitalismo de Estado servía para acelerar el proceso de reproducción capitalista.

El capitalismo monopolista de Estado se forma en la época del imperialismo y se caracteriza por unir los monopolios más grandes con el aparato del Estado burgués, por subordinar dicho aparato a los monopolios con el fin de despojar en grado máximo a los trabajadores y obtener altos beneficios monopolistas. El capitalismo monopolista de Estado constituye el mayor nivel a que puede llegar la socialización de la producción bajo el capitalismo, por lo que constituye, según palabras de Lenin, «la plena preparación material del socialismo». Pero no forma un estadio de desarrollo distinto del imperialismo ni significa que el capitalismo se integre pacíficamente al socialismo. No modifica la naturaleza del capitalismo, elimina la contradicción entre el trabajo y el capital, no acaba con la anarquía de la producción ni con las crisis económicas. El capitalismo monopolista de Estado no consolida el sistema capitalista, sino que lo quebranta, ahonda sus contradicciones fundamentales y, de este modo, hace más próximo el hundimiento definitivo del capitalismo.

Es necesario diferenciar del capitalismo monopolista de Estado -que intensifica la explotación de los trabajadores, aplasta los movimientos obrero y nacional- el capitalismo de Estado de los países económicamente poco desarrollados (India, R.A.U., Indonesia.), en los cuales desempeña un papel progresivo, estimula el avance de la economía y contribuye a consolidar la independencia nacional. Al enjuiciar el capitalismo de Estado en tal o cual país, es indispensable tener en cuenta si se utiliza en interés de los monopolios o del pueblo. Bajo el régimen de dictadura del proletariado, el capitalismo de Estado, sin ser el régimen económico preponderante, adquiere un contenido diferente por principio dado que se encuentra bajo el control de la clase obrera y se utiliza para el desarrollo de la gran producción.

Contradicciones y Crisis en el Sistema Capitalista

La relativa organización del trabajo en las empresas entra en contradicción con la anarquía y la falta de plan de la economía capitalista tomada en su conjunto. Movidos por su afán de lucro, los capitalistas amplían la producción hasta un volumen enorme e intensifican la explotación de los obreros. Al mismo tiempo, la demanda solvente de la masa fundamental de la población se halla limitada por el valor de la fuerza de trabajo y, en las condiciones que crea el paro forzoso masivo y constante, dicha demanda a menudo resulta más baja que su valor. La causa de las inevitables crisis económicas radica en la contradicción fundamental del capitalismo. Esta contradicción alcanza su máxima agudeza en los años de crisis. Con el desarrollo del capitalismo, la contradicción básica aún se agrava más. Ahora bien, el capitalismo no sólo engendra la contradicción básica que le es inherente, sino que además crea las condiciones objetivas y subjetivas para resolverla. La parte fundamental de la clase obrera se halla concentrada en las grandes empresas y en los centros industriales, hecho que facilita su unión, cohesión y organización en la lucha contra la clase de los capitalistas.

El primero en formular la idea de la coexistencia de estados con distintos sistemas sociales fue Lenin, quien se basó para ello, en la ley del desarrollo desigual, económico y político, del capitalismo. En virtud de dicha ley, el paso al socialismo no se efectúa simultáneamente en todos los países, sino que constituye toda una época histórica, la cual se inicia con la victoria del socialismo en uno o en varios países y acaba con el triunfo del socialismo y del comunismo en todo el mundo. De ahí se desprende la necesidad objetiva de una prolongada coexistencia entre los estados socialistas y capitalistas. La coexistencia pacífica presupone la renuncia a la guerra como medio de resolver las disputas internacionales, la comprensión recíproca y la confianza entre los estados, la no intervención en los asuntos internos de los pueblos, el fomento de la colaboración económica y cultural entre los países. La coexistencia de estados capitalistas y socialistas no significa, como afirman los revisionistas, amortiguar la lucha de clases o conciliar con la ideología burguesa.

Una crisis multilateral del sistema capitalista en el mundo afecta tanto al régimen económico y estatal como a la política, a la ideología y a todas las demás esferas de la vida de la sociedad burguesa contemporánea. El rasgo decisivo de la crisis general del capitalismo estriba en la división del mundo en dos sistemas opuestos: el capitalista y el socialista. La crisis general del capitalismo, en su desarrollo, pasa por varias etapas:

  1. La primera etapa surgió en el período de la primera guerra imperialista mundial y, ante todo, como resultado de la victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia.
  2. La segunda etapa surgió en el período de la segunda guerra mundial y, sobre todo, como resultado de la aparición del régimen de democracia popular en varios países de Europa y Asia. El rasgo decisivo de este período consiste en que el socialismo rebasó el marco de un solo país y se constituyó el sistema mundial del socialismo.
  3. La tercera etapa de la crisis general del capitalismo ha empezado en la segunda mitad de la década de 1950.

Una fase del ciclo capitalista, la que sigue inmediatamente a la crisis, implica la interrupción fundamental de la caída de la producción, que queda estancada en el nivel alcanzado al final de la crisis. Las empresas trabajan sensiblemente por debajo de sus posibilidades de producción. La cantidad de desocupados es tan elevada como durante la crisis. Los precios alcanzan cierta estabilidad, pero en un bajo nivel. El comercio carece de vigor, aunque los stocks ya no aumentan, y se van reabsorbiendo gradualmente, en parte se destruyen y en parte se venden a precios rebajados. El tipo de interés es bajo, pues la cuota de ganancia se ha reducido y la oferta de capital de préstamo supera en mucho a la demanda. Procurando adaptarse a los precios bajos, los capitalistas reducen los costos de producción, disminuyen los salarios, clavan la productividad y la intensidad del trabajo de los obreros. Renuevan en gran escala el capital fijo, reequipan sus empresas. La creciente demanda de instalaciones y maquinaria provoca el aumento de su producción, así como de la producción de los metales indispensables, combustibl...

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