Este artículo presenta un resumen de uno de los debates que se suscitó alrededor del problema del incremento general de los precios en la década de los cuarenta y principios de los cincuenta del siglo XX en México. Esta controversia surgió a partir de la publicación del libro del exsecretario de Hacienda Alberto J. Pani (1924-1926 y 1932-1933) El problema supremo de México en el año de 1955. En esta obra, J. Pani critica la política económica de los también exministros de Hacienda: Luis Montes de Oca (1927-1931), Eduardo Suárez (1936-1946) y Ramón Beteta (1947-1952). Los acusa de ser los responsables de la inflación que sufría el país en esos años debido al uso del gasto público para el financiamiento de la inversión. Los dos últimos contestaron en la prensa esta crítica y, dio origen al llamado Debate Ministerial que en esta publicación se le nombra “Pani contra Montes de Oca, Suarez y Beteta”. Dicho debate tocó aspectos que siguen siendo relevantes hoy en la política de nuestro país.
Contexto Histórico del Debate
Durante el periodo de entreguerras la controversia inflación y desarrollo versus estabilidad y desarrollo se llevó a cabo en todas las naciones. México no fue la excepción. La polémica sobre la orientación de la política económica de los gobiernos de la Revolución Mexicana se inició durante periodo llamado de reconstrucción económica y de manera clara desde la época cardenista y se desarrolló a lo largo del siglo XX mexicano. Ambas posiciones polemizaban alrededor del papel del gasto público en el desarrollo económico del país y su financiamiento.
En el país, el primer debate se dio en el año de 1937 entre miembros del Consejo de Administración del Banco de México e integrantes del gobierno del General Lázaro Cárdenas. Luis Montes de Oca y Miguel Palacios Macedo -director general y miembro del Consejo de Administración del banco central, respectivamente- encabezaron la censura a la política económica del gobierno. Al secretario de Hacienda Eduardo Suárez le tocó dar respuesta a dicha crítica. Más tarde, en diciembre de 1938, se reformó la Ley del Banco de México para flexibilizar el otorgamiento de crédito al gobierno. En 1941 se expidió una nueva Ley constitutiva del banco central, la cual aumentaba sus facultades para financiar al Gobierno Federal, así como para determinar los depósitos que podía exigir obligatoriamente a la banca privada. Ambas acciones ampliaron el financiamiento del Banco de México al Gobierno Federal.
El "Debate Ministerial" de 1955
El llamado “Debate Ministerial” se suscitó en 1955 a partir de la publicación del libro El problema supremo de México, publicado por Alberto J. Pani, quien fue dos veces secretario de Hacienda, (1924-1927) y (1932-1933). El Debate Ministerial es uno de los momentos de claro enfrentamiento de las posturas liberal y desarrollista en México. Ya desde tiempo atrás, Alberto J. Pani venía objetando la política económica de los gobiernos de la Revolución, que consideró inflacionista, a partir de su artículo “Los orígenes de la política crediticia”, publicado en dos partes los días 8 y 9 de marzo de 1950 en el diario Excélsior.
Del estudio de esta controversia se han ocupado importantes especialistas: Antonio Manero la dio a conocer en su libro La Revolución Bancaria en México en el año de 1957 y la llamó el “Debate financiero ministerial”. Francisco Suárez Dávila lo retoma, denominándolo “El debate ministerial”: primero, en su ensayo “Dos visiones de política económica en México. Un debate en la historia”, y más tarde, el mismo autor construyó una extensa narrativa histórica sobre esta controversia en su ensayo “Desarrollismo y ortodoxia monetaria (1927-1952)”. Por su parte, el historiador Eduardo Turrent en su ensayo “Debate Ministerial en México. 1953-1955”, la considera una polémica inconclusa. Por último, Enrique Cárdenas contribuye al conocimiento y esclarecimiento de esta polémica con su trabajo “El mito del gasto público deficitario en México, 1934-1956”.
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En este trabajo, el autor de manera acertada señala que desde los años treinta hasta el gobierno de López Mateos se difundió ampliamente el mito de que las autoridades financieras utilizaron la política monetaria y fiscal para expandir la economía. Aunque la leyenda acepta que si bien esta política generó crecimiento, sostiene que sobre todo generó la inflación de todos esos años. Este último, es el argumento con el cual Alberto J. Pani acusa a los ex secretarios de Hacienda. Esta política contracíclica, y en general la política económica cardenista “expansiva” de los años treinta, se ha interpretado como populista; gasto público altamente deficitario y financiado con emisión monetaria.
El artículo que ahora se presenta está dirigido a conocer las razones que esgrimieron cada uno de los involucrados en el debate. Así, mientras Eduardo Suárez dio respuesta a las acusaciones en una serie de artículos publicados en Excélsior, el periódico Novedades publicó la respuesta de Ramón Beteta. Sobre esto último hay que hacer una aclaración: en la presentación de los artículos publicados en Novedades, se comenta que Ramón Beteta había divulgado en la revista Hoy un amplio estudio sobre los grandes temas de discusión económica de México. Los editores de Novedades explicaban que el trabajo contenía importantes pasajes y que, por la trascendencia en el debate económico de ese momento, decidieron recoger y presentar en forma de artículos solo algunos extractos del trabajo, los cuales fueron publicados en este diario del 7 al 13 septiembre de 1955. En la revista Hoy, el trabajo íntegro se publicó con el título de “Desarrollo económico de México en los últimos años”, y los editores de la revista explicaban que se trataba de un escrito presentado por Ramón Beteta en la Universidad Israelita, en Israel, en su calidad de embajador de México en Italia, y fue publicado en cinco partes del 13 de agosto al 10 de septiembre de 1955.
Montes de Oca nunca dio respuesta pública a la censura volcada por Pani a su actuar como secretario de Hacienda. Sin embargo, siguió puntualmente este debate a través de la prensa, esto se infiere por los recortes de periódico que sobre la controversia se encuentran en su archivo personal. Una posibilidad es que ambos coincidieran en muchos de los juicios vertidos en El problema supremo de México sobre la política desarrollista. Ya desde hacía mucho tiempo, Montes de Oca estaba en pie de lucha contra la política económica de los gobiernos de la Revolución Mexicana con argumentos muy similares a los de Pani. Por esta razón, es difícil entender la crítica de Pani a Montes de Oca, pues ambos confluían en la misma línea de pensamiento.
Las Posturas en el Debate
En este artículo, primero se presentan los argumentos críticos que Alberto J. Pani levantó contra la política económica desarrollista, además de la posición de Montes de Oca, debido a que se encuentran coincidencias en sus posturas de política económica, lo que permite inscribirlos en la misma línea de razonamiento. En segundo lugar, se presenta la respuesta de los ministros de Hacienda Eduardo Suárez y Ramón Beteta a Alberto J. Pani desde la visión desarrollista. En tercer lugar, se aborda la respuesta que éste último dio a las explicaciones que vertieran los ex secretarios de Hacienda en la defensa de su política, réplica poco conocida por los especialistas.
Los críticos de la corriente desarrollista mexicana, entre los que se encontraba Alberto J. Pani, afirmaban que el crecimiento acelerado del país en la década de los cuarenta y principios de los cincuenta, generó inflación y empeoró la distribución de la riqueza en México, aspecto alrededor del cual gira la controversia aquí estudiada, y en la cual coincidían Luis Montes de Oca y Alberto J. Pani. El desarrollo económico de México se ha promovido mediante grandes inversiones gubernamentales que han ocasionado una fuerte inflación, dentro de lo cual quienes reciben ingresos fijos ven reducido su nivel de vida, mientras los empresarios obtienen provechos excesivos.
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Para probar su aserto, estos críticos hacen ver que inversiones gubernamentales, dinero circulante, precios y tipo de cambio varían paralelamente, de lo cual concluyen que están ligados entre sí por una relación de causalidad. A un aumento de las inversiones del gobierno -dicen- corresponde siempre un incremento de la circulación monetaria y un ascenso en los precios, y eventualmente, una desvalorización de la monea. Más aún: nos aseguran que las inversiones estatales han ocasionado invariablemente déficit presupuestal, verdadera causa de la inflación.
Alberto J. Pani: Un Paradigma en la Historia Económica de México
La figura de Alberto J. Pani es un paradigma en la historia económica por introducir en un momento difícil de la economía nacional una política económica anticíclica para salir de la depresión económica en 1932, a la cual Montes de Oca había contribuido al aplicar una política monetaria recesiva. Vale la pena comentar su exposición de motivos para la modificación de la ley, pues estas medidas económicas lo convirtieron en un ejemplo en la historia económica de México.
Lo interesante de su postura es que considera la expansión del crédito como fundamental para salir de la crisis económica junto con, o aún más que ella, la emisión monetaria, herramienta que ha sido particularmente estudiada en la historiografía.
Alberto J. Pani ocupó dos veces la secretaría de Hacienda. Primero, bajo la presidencia de Álvaro Obregón cuando Adolfo de la Huerta renunció al cargo para presentar su candidatura a la presidencia de la República. Pani lo sustituyó el 26 de septiembre de 1923 y prolongó su gestión hasta el primer año del gobierno de Plutarco Elías Calles. Se retiró de dicha secretaría en febrero de 1927, cuando la economía mexicana entraba a una seria depresión económica y fue sustituido por Luis Montes de Oca. En febrero de 1932, fue nuevamente nombrado secretario de Hacienda, esta vez por el presidente Pascual Ortiz Rubio, en sustitución del propio Montes de Oca.
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