Descubre las Mejores Estrategias para una Asimilación y Comprensión Profunda del Contenido Temáticopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

La lectura es considerada un instrumento fundamental para el aprendizaje; no se concibe ninguna actividad alejada de esta. La lectura es uno de los procesos más significativos del ser humano, ya que constituye la puerta fundamental del saber, y es una de las herramientas básicas para la solución de problemas. Morles (1991) manifiesta que “sin comprensión no hay lectura” (p. 346). En este sentido, se considera como un proceso constructivo de significado (Colomer, 1992). Se puede complementar lo anterior expresando que leer es una actividad creativa cuyo objetivo primordial es la captación del significado.

La lectura permite descubrir que la información y el conocimiento son elementos útiles y necesarios para la vida, por tal razón, es un proceso que se encuentra implicado en la vida cotidiana: saber leer los precios de los productos; leer los avisos o las normas de los lugares a los que acudimos. En la escuela es elemental la promoción de la lectura, pues es considerada la herramienta más importante del aprendizaje porque orienta y estructura el pensamiento.

La Naturaleza de la Comprensión Lectora

Leer no es decodificar, no es repetir lo que está escrito, sino interpretar y darle un significado al texto a partir de los conocimientos previos. El acto de leer tiene como propósito desarrollar en el individuo la comprensión desde una perspectiva interactiva. La comprensión en la lectura es un proceso a través del cual el lector, en su interacción con el texto, elabora un significado. De acuerdo con David Cooper (1990), el fundamento de la comprensión reside en la interacción entre el lector y el texto, a través de la cual adquiere significado, es decir, cuando se asocia la información que el autor expone con los presaberes que posee el lector.

Para otros autores, la comprensión lectora es más compleja, porque además de lo mencionado, adiciona nuevos elementos, y es así como Solé (1998) expresa que en ella intervienen el texto, su estructura, su contenido, las expectativas del que lee y sus conocimientos previos; además de lo anterior, se necesita descodificar, realizar predicciones e inferencias continuas, apoyándose en la información y características del texto. Si entendemos la lectura como un proceso activo mediante el cual el lector procesa el texto, a partir de la relación interactiva que se establece entre los esquemas cognitivos del lector y la información que el texto proporciona, es claro que la construcción del significado sólo es posible si el lector pone en juego todo su conocimiento previo almacenado en la memoria.

La comprensión lectora es un proceso, en el cual el lector establece relaciones interactivas con el contenido de la lectura, vincula las ideas con otras anteriores, las contrasta, las argumenta y saca conclusiones. Estas conclusiones de información significativa, al ser asimiladas y almacenadas, enriquecen el conocimiento. Según Pinzás (2003), la lectura comprensiva es un proceso constructivo, interactivo, estratégico, metacognitivo y activo, lo cual interviene en la elaboración e interpretación. Es interactivo porque lo expresado en el texto se complementa con los conocimientos previos del lector, lo que permite construir significado. Es estratégica, porque varía de acuerdo con el objetivo, la naturaleza del material y la finalidad del lector. Es metacognitiva porque controla los propios procesos de pensamiento, asegurándose así la comprensión.

Lea también: Países con Alta Inflación en Latinoamérica

Lo que un lector es capaz de comprender depende de lo que conoce y cree antes de iniciar la lectura. Esto significa que para leer y entender un texto se requiere un propósito claro de lectura, activación de los saberes previos, conocimiento y dominio de la lingüística, la cultura, las interacciones sociales y actitud positiva frente al tema estudiado.

Niveles de Comprensión Lectora

Niño (2003) define los niveles de comprensión lectora como los grados de profundidad y amplitud en la asimilación de un texto escrito y los clasifica de la siguiente manera:

  • El primero es el de la comprensión literal en que el lector solo reconoce y descifra los signos convencionales de la escritura (descodificación) asociados a los significados corrientes e inmediatos, es decir, la información explícita o superficial del texto. Lo máximo que pueden hacer los lectores en este nivel, es dar cuenta del significado de las palabras y de alguna idea general sobre el tema, como resultado de la percepción inmediata de un escrito, por parte de un sujeto que conoce la lengua y los signos de la escritura, pero no profundiza en los contenidos, ni establece relaciones al interior del texto que se lee, ni relaciona lo estudiado con otros textos o contextos.
  • En la comprensión fragmentaria, el lector distingue, de manera parcial o aislada, lo que parece dar a entender el autor en sus palabras, señalando el tema y algunas o la mayoría de sus partes. También puede resumir parcialmente o responder algunas preguntas sobre el contenido, pero no llega a determinar las relaciones macroestructurales del texto, ni a descubrir la intención subyacente en el escrito. Tampoco hace inferencias, ni toma posición frente al texto.
  • El nivel de comprensión interpretativa es un proceso de comprensión textual más profunda, pero sin salirse de él ni establecer relaciones. No se trata de saber solamente lo que dicen aisladamente las palabras, las oraciones y demás signos escritos, sino aprehender los diversos contenidos y descubrir la intención del autor. Para lograrlo, el lector analiza cuidadosamente el texto y trata de encontrar significados ocultos, realizando esquemas hipotéticos. Cuando el lector logra la interpretación, resume o aborda algunas pruebas de evaluación sobre el contenido, pero no llega a la total reconstrucción de la macroestructura o plan del escrito, es decir, el lector logra el significado subyacente en el texto y da cuenta de él, pero no desde una perspectiva global.
  • La comprensión global se define como el abordaje que el lector hace del texto teniendo en cuenta sus contenidos, totalidad, relaciones internas y externas, hasta lograr la representación de la macroestructura, como una red de relaciones semánticas en el marco de la coherencia lineal y global. Para lograrlo, el lector busca pistas y señales, descubre significados e hilos conducentes, además, integra, infiere, analiza, consulta, verifica, desarma y reconstruye. Desde lo externo, el lector contextualiza y coteja el contenido desde otra mirada para clarificar, afianzar, completar y establecer coherencia referencial o pragmática, busca explicar el porqué de lo que está leyendo y se atreve a plantear hipótesis sobre las motivaciones del autor; además, anexa a lo leído sus conocimientos y pericia con el fin de indagar la temática expuesta, aportando enfoques, experiencias y criterios personales y, finalmente, tomar posición frente a él. Niño (2003) expresa que en la interpretación global, el lector juzga y valora lo leído desde estas perspectivas: desde el contenido en sí, discerniendo si es completo e incompleto, coherente e incoherente, válido o inválido, falso o verdadero, actualizado o desactualizado, aplicable o inaplicable, entre otros; desde los puntos de vista externos al texto, el lector analiza lo que lee teniendo en cuenta el pensamiento de otros autores, señalando contrastes, analogías, argumentos, errores e ideologías, entre otros; desde los aspectos prácticos de la vida personal o institucional, el lector soluciona problemas laborales y académicos, teniendo en cuenta su utilidad y los aspectos valorativos del escrito e incluye dimensiones estéticas, estilísticas, filosóficas, sociológicas, axiológicas, etc.

Estrategias Cognitivas y Metacognitivas para una Comprensión Efectiva

La comprensión lectora consiste en el despliegue de un conjunto de estrategias que tienen por finalidad la construcción de significados. Dubois (1986) expresa que “una estrategia es un amplio esquema para obtener, evaluar y utilizar información” (p. 49). Asimismo, agrega que los lectores desarrollan estrategias para tratar con el texto, de tal manera que pueda construir el significado o comprenderlo; por esta razón se usan estrategias en la lectura, pero también se desarrollan y se modifican durante la misma. Solé (1992) define las estrategias de comprensión como “procedimientos que implican la planificación de acciones que se desencadenan para lograr los objetivos” (p. 68). Las estrategias son acciones que son realizadas activamente por el lector, antes, durante y después de la lectura. Estas acciones le permitirán construir el sentido al texto, ampliar sus competencias y ser más eficiente.

Para conceptualizar las estrategias cognitivas y metacognitivas, se expone que las primeras son procedimientos mentales que el lector aplica, antes, durante y después de la lectura, con el fin de asegurar el procesamiento de la información, con relación a lo cual Solé (1998) aclara que la designación del momento en el cual se aplican las estrategias cognitivas es artificial, por cuanto algunas se pueden aplicar en más de una ocasión en cada uno de los diferentes procesos. Sánchez (como se cita en Solé, 1998), afirma que las estrategias cognitivas son a la vez meta-cognitivas, porque implican autoconocimiento, control y planificación de la información obtenida y, a la vez, le permiten al lector regular y supervisar sus procesos; no son rígidas, ni infalibles, sino que orientan la acción, para que el lector se represente los problemas y plantee soluciones. Su empleo contribuye al desarrollo intelectual y global del estudiante.

Para Palincsar y Brown (1984), la comprensión lectora no solo depende de la significatividad lógica (coherencia, cohesión, sintaxis, etc.) y psicológica (distancia entre el conocimiento del lector y contenido del texto) sino que es imprescindible que el lector emplee estrategias para intensificar la comprensión y el recuerdo de lo que lee, para lograr una mentalidad estratégica, detectar y comprender los posibles errores o fallas en la comprensión. En conclusión las estrategias cognitivas y metacognitivas preparan para la lectura, facilitan su comprensión y reafirman el conocimiento adquirido. En concordancia con lo anterior, el MEN (1998) cita a Lerner (1984) y enuncia que los estudiantes, al hacerse conscientes de sus esquemas de conocimientos, pueden seleccionar sus propias estrategias para organizar la información, de manera que resulte coherente, ordenada y jerarquizada para que se facilite el aprendizaje. De no lograrse lo anterior, el proceso lector se convierte en expresión memorística, mecánica, ausente de significado, y su procesamiento se limita al nivel literal.

Lea también: Crear Libro Mayor con Excel

Predicción e Inferencia como Estrategias Clave

A efectos de la presente investigación, se consideró la inferencia y la predicción como estrategias de lectura. La habilidad para hacer inferencias es considerada como una estrategia fundamental en la comprensión de textos. Goodman (1996) y Smith (1997) sostienen que en el proceso de lectura el lector reconstruye el significado del texto a partir de los datos que encuentra en el mismo y de la información previa que posee, de su experiencia. Al respecto, cuando se infiere información de un texto, se lleva a cabo un proceso constructivo: el lector expande el conocimiento mediante la proposición de hipótesis acerca del significado del texto, en un esfuerzo para lograr su comprensión.

Diferentes autores han señalado que la elaboración de inferencias facilita la comprensión de información presentada en un texto y que este proceso constituye una parte integrada de la integración y el recuerdo de información contenida en el texto. Se inicia con Solé (1992), quien señala que la lectura puede considerarse como un constante de elaboración y verificación de predicciones que conducen a la construcción de una interpretación. Así, afirma que la predicción consiste en establecer “hipótesis ajustadas y razonables sobre lo que va a encontrarse en el texto, apoyándose para ello en la interpretación que se va construyendo sobre lo que ya se leyó y sobre el bagaje de conocimientos y experiencias del lector” (p.120).

Uno de los aspectos que juega un papel importante son los conocimientos y las experiencias previos, sobre lo cual se va a predecir. Al respecto, Solé (1992) señala que “en el establecimiento de las predicciones, desempeña un papel importante los conocimientos previos del lector y sus objetivos de lectura” (p.27). Se estima que a partir de la aplicación de estas estrategias, los niños puedan desmontar sus conocimientos previos y esquemas mentales, integrarlos con la nueva información, con el objetivo de explicar y darle un sentido al texto, es decir, construir nuevos significados.

Estrategias de Enseñanza para Fomentar la Comprensión

En tal sentido, se aboga por una enseñanza renovada de la lectura, en la que se plantea circunstanciar el proceso con la realidad inmediata del educando e impartir una enseñanza activa, participativa, constructiva, desarrollada con estrategias que permitan la construcción del conocimiento. Esta reflexión ofrece escenarios positivos para estimular en los alumnos sus capacidades, aptitudes e intereses, aprender a aprehender en cualquier área del conocimiento. De allí que, el dominio de cómo se produce no sólo el aprendizaje, sino la asimilación, codificación y posterior recuperación de la información, sea una de las tareas que el docente debe tener presente para mejorar sus métodos.

Las estrategias de enseñanza son métodos, procedimientos o recursos utilizados por los profesores para conseguir que sus alumnos logren aprendizajes significativos. La aplicación de estas estrategias permite al profesorado transformar el aprendizaje un proceso activo, más participativo y que el alumno recuerda con mayor facilidad. Estas estrategias, aunque muy versátiles, no se deben aplicar sin un conocimiento previo del material que se va a impartir. La selección de la estrategia de enseñanza se debe hacer teniendo en cuenta qué propósitos se quieren conseguir, así como las competencias que se desean desarrollar en el alumnado.

Lea también: Guía para Llenar un Libro Mayor

Tradicionalmente, la estrategia de la enseñanza se ha centrado en transmitir conocimientos desde el profesor, visto como un absoluto experto, y el alumno, visto como un completo ignorante. Afortunadamente, esto ha ido cambiando, haciendo que los profesores sean más conscientes de que, para conseguir un mejor aprendizaje, es necesario aplicar estrategias de enseñanza variadas, adecuadas para cada tipo de persona, contenido y situación. En función de lo anteriormente expuesto, se considera importante que en la escuela, los educadores en su rol de innovadores y promotores de la lectura y la escritura puedan presentar a los estudiantes desafíos para la lectura. La ejecución de la propuesta estuvo enmarcada en una forma activa, es decir, cada actividad fue valorada para la consecución y formación de lectores con el propósito de activar los conocimientos previos esenciales para la comprensión y el aprendizaje, puesto que el lector construye significados tomando en consideración la información que aporta el texto y en función de lo que sabe sobre lo que lee. Esta intencionalidad permitió que, tanto en los niños como en el docente robustecer la gama de conocimientos previos.

Sin embargo, se ha observado en el trabajo escolar cotidiano que la planificación pedagógica de los maestros carece de estrategias de lectura orientadas a la comprensión de los textos; entra en escena la aplicación de actividades reproductivas, tales como: dictado, copia del texto, memorización y repetición. Este tipo de actividades son comunes en el desempeño escolar, pues la concepción de la lectura en la práctica pedagógica es la decodificación y sonorización de palabras. En consecuencia, los maestros muestran mayor interés por enseñar la pronunciación de palabras, entonaciones y, se ignora la construcción de significados.

Tipos de Estrategias Didácticas

A continuación veremos las estrategias de enseñanza más comunes, las cuales todo profesor debería conocer para hacer de su tarea docente algo verdaderamente fructífero.

  1. Las ilustraciones son representaciones visuales de los conceptos, objetos o situaciones descritas en la teoría, o un tema específico del que se haya hablado en clase como puede ser una fotografía histórica, un dibujo ejemplificando la estructura de un edificio, esquemas, gráficos y demás soportes visuales.
  2. Los objetivos son enunciados en los que se establecen las condiciones, el tipo de actividades y cómo se evaluará el aprendizaje. De esta manera se da a los alumnos la oportunidad de responsabilizarse de su propio aprendizaje, investigando por su propia cuenta en vez de esperar a que el profesor les tenga que decir qué se va a hacer al principio de cada sesión.
  3. Consiste en preparar bien el material introductorio para poder facilitar el proceso de adquisición del mismo. No se debe confundir esta estrategia con la de la presentación de los objetivos, dado que la presentación previa implica introducir el contenido en cada sesión despertando conocimientos que ya posee el alumnado o preparándoles para el temario que se va a explicar.
  4. Los debates deben ser intercambios informales de ideas e información sobre el tema tratado, siempre bajo la dirección del educador para asegurarse de que los alumnos no se alejan del punto a debatir. Es muy importante que si el docente opta por esta estrategia presente un tema que dé lugar a diferentes enfoques y puntos de vista. Además, el docente deberá actuar como director o mediador en el debate, haciendo una serie de preguntas para invitar a sus alumnos dar a conocer sus opiniones. Es muy importante que las preguntas que haya lanzado el mediador del debate sigan un orden lógico, además de que finalizado el debate se llegue a una conclusión. De esta manera el debate permitirá una reflexión y exposición organizada de los argumentos propios, estimulando la capacidad crítica.
  5. La transformación de las clases teóricas en talleres es una muy buena estrategia de enseñanza, útil para adquirir nuevo conocimiento de forma práctica y colaborativa. En los talleres se crean grupos para que los alumnos presenten sus propias propuestas, las debatan y las lleven a cabo, además de usar la lógica y hacer un uso inteligente del contenido teórico visto en las clases. La gracia de este tipo de actividades es que los alumnos aprenden en un contexto muy similar a la vida real, en el sentido de que, una vez sean mayores, no tendrán acceso a un libro o presentación que les explique qué deben hacer ante una situación nueva.
  6. Las demostraciones implican enseñar por medio de ejemplos prácticos las habilidades básicas y procedimentales relacionadas con la materia objeto de estudio. Este tipo de estrategia es ideal para asignaturas y otras materias que tengan un elevado componente práctico, como pueden ser informática, biología, química o física.
  7. La resolución de problemas es poner en práctica conocimientos teóricos pero que solo se pueden adquirir adecuadamente por medio de ejercicios en los que se aplican fórmulas, algoritmos o rutinas. Los ejercicios pueden tener una o varias soluciones conocidas por el profesor, cuya principal intención es la de aplicar lo aprendido para afianzar los conocimientos sobre los contenido teóricos. Es muy importante que el profesor esté pendiente de cómo lo hacen los alumnos, para detectar posibles errores procedimentales y evitar que los vayan repitiendo una y otra vez.
  8. El aprendizaje cooperativo o entre iguales es una forma de organización de la enseñanza que consiste en hacer pequeños grupos en los que sus miembros incentivan el aprendizaje de los demás, colaborando y exponiendo qué es lo que saben. Además, también se trabajan habilidades socioafectivas e intelectuales, puesto que explicar lo que se acaba de aprender implica poner en práctica una mejor capacidad de organización de la información, explicándola de una forma empática para quienes tienen más dificultades.
  9. El juego de roles permite que los alumnos tengan que abandonar por un momento su propia personalidad e identidad, adquiriendo la que deben representar. Esto puede verse como una especie de juego y, en cierta manera, lo es. Los alumnos tienen que asumir su rol, actuando de forma creativa y abierta en función de lo que les ha tocado representar, o de cómo creen que se comporta aquella persona que les ha tocado representar.
  10. Las preguntas productivas son útiles, ya que es a partir de ellas que se puede saber cuál es el grado de involucramiento y, a la vez, comprensión del alumnado. Con ellas es posible sacar a relucir el conocimiento latente en la mente del individuo que, quizás, no se le habría ocurrido antes dar a conocer porque, simplemente, no se acordaba.
  11. Los proyectos interdisciplinarios son una excelente estrategia de enseñanza que permite a los alumnos integrar conocimientos de distintas áreas o asignaturas para resolver un problema o desarrollar un proyecto concreto.
  12. El aprendizaje basado en casos implica presentar a los estudiantes situaciones reales o simuladas que contienen problemas específicos que deben analizar, discutir y resolver. Por ejemplo, en una clase de ciencias de la salud, se puede plantear el caso de un paciente con síntomas específicos. Esta estrategia fomenta el pensamiento crítico, la toma de decisiones y la capacidad de trabajar con información incompleta, habilidades cruciales en el mundo profesional.

tags: #mayor #asimilacion #y #comprension #del #contenido