Porfirio Díaz fue un presidente de México, un militar que desde joven apoyó la causa liberal. El porfiriato o porfirismo fue un período de la historia de México en el que el gobierno estuvo bajo el control (total o mayoritario) del militar y político Porfirio Díaz, entre el 28 de noviembre de 1876 y el 27 de mayo de 1911. Porfirio Díaz y el Porfiriato marcaron la historia de la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX en México; dicho periodo histórico comienza en el año de 1876 y concluye en 1911. Durante el Porfiriato sucedieron una serie de hechos importantes y hubo cambios muy profundos. El régimen de Porfirio Díaz (1877-1911) brindó esta estabilidad relativa.
La línea de tiempo de este periodo, que comprende de 1875 a 1920, enmarca varias etapas:
| Etapa | Período | Descripción |
|---|---|---|
| Primer gobierno constitucional de Porfirio Díaz | 1877-1880 | |
| Administración del presidente Manuel González | 1880-1884 | |
| Dictadura de Porfirio Díaz | 1884-1911 | |
| Revolución Mexicana | 1910-1920 | Destacan personajes como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa y Venustiano Carranza. Sobresale la promulgación de una nueva Constitución en 1917. |
Ascenso al Poder y Consolidación del Liderazgo
En la Revolución de Ayutla, contra la dictadura de Santa Anna, estaba asociado con la facción liberal radical, es decir con los juaristas. Durante la Intervención Francesa destacó en los campos de batalla y llegó a ser general de división. Comandó al ejército que derrotó a las fuerzas del mariscal Bazaine en la batalla del 2 de abril en Puebla, esa batalla marcó el derrumbe del Segundo Imperio e Intervención Francesa. De ahí, que a Porfirio Díaz se le conociera como el “héroe del 2 de abril”. Por sus méritos militares y su militancia en el Partido Liberal desde 1867 comenzó su lucha por conseguir la presidencia de la República. Porfirio Díaz desde 1867 participó en las elecciones presidenciales, así como en las de 1871, perdiendo en ambas, triunfó Benito Juárez.
Cabe señalar que tras la derrota de 1871, Díaz se rebeló y lanzó el Plan de la Noria bajo el lema de “Constitución de 57 y libertad electoral” exigiendo menos gobierno, mayor libertad y aplicación estricta de la Constitución de 1857. La línea del tiempo inicia con la Rebelión de Tuxtepec en 1876. El Plan de Tuxtepec lo lanzó en enero de 1876, para rebelarse en contra de las aspiraciones reeleccionistas del presidente Sebastián Lerdo de Tejada, que sucedió a Benito Juárez desde 1872, y al cual acusaba de haber violado la Constitución de 1857. El movimiento armado al mando de Porfirio Díaz salió victorioso, en parte por su campaña militar, pero también por el enfrentamiento entre Sebastián Lerdo de Tejada y José María Iglesias, el cual también desconoció a Lerdo como presidente. Fue a finales de 1876 cuando, por primera vez, se convirtió en presidente México, aunque sólo fue interino, y ya en 1877 se convirtió por primera vez en presidente constitucional de la República. La primera etapa del porfiriato empieza en 1877 y termina en el inicio de tercer periodo presidencial de Porfirio Díaz (1888) o cuando se eliminó toda restricción legal a la reelección indefinida (1890).
Estabilidad Política y el Paradigma de la Reelección
Díaz se acercó al Congreso y llevó una política conciliadora. Ya siendo presidente, con el objetivo de pacificar en lo político al país, concilió con distintos grupos políticos y de esta forma poder atender y solucionar problemas económicos, marcados por la inestabilidad financiera, fiscal y la persistencia del endeudamiento externo, así como los problemas sociales y culturales. Porfirio Díaz se distinguió como un político muy hábil capaz de negociar y conciliar con las distintas facciones políticas. Para gobernar aplicó el lema de “Poca política y mucha administración”.
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Díaz pacificó al país y disolvio rebeliones, siendo en todo momento apoyado por los rurales y la policía secreta. Los cuerpos de rurales se encargaban de aplastar violentamente todo rasgo de rebelión que apareciera en el país. Así sucedió con los yaquis de Sonora y con los mayas en Yucatán. La más importante de las rebeliones fue la de Tomóchic, en noviembre de 1891, debido al pésimo estado de los campesinos que vivían miserablemente y no podían defender sus derechos.
Díaz regresó a la presidencia en 1884, y en 1887 el Congreso modificó la Ley para que pudiera reelegirse, primero por una vez, y en 1890 nuevamente la Ley se modificó para que no hubiera restricciones en las siguientes reelecciones. Resulta paradójico, pues años antes logró llegar a la presidencia gracias a una lucha antirreeleccionista. Esa rebelión fue contra una reelección, quién diría en ese momento, que una vez en el poder Porfirio Díaz se reelegiría una y otra vez. Esas son las contradicciones que podemos encontrar en los procesos históricos. La corrupción, el fraude electoral y la represión fueron las propuestas de la administración Díaz a las tensiones sociales, nacidas del contraste entre una oligarquía poderosa, controladora de los resortes económicos y políticos y una población de casi 13 millones de personas ligadas mayoritariamente a la tierra. Porfirio Díaz prácticamente no permitió a los gobernadores ni a las autoridades locales ejercer libremente su poder; él tomaba todas las decisiones.
Modernización Económica e Infraestructura
La característica principal de los cambios económicos y sociales del Porfiriato es la modernización. Díaz logró el crecimiento de la economía y aliarse con los poderosos de la época. Obtuvo prestigio gracias al progreso de la economía. Durante este periodo la economía fue atendida de manera especial por el régimen mediante políticas públicas que consistieron en la reforma de las instituciones y métodos de las finanzas públicas con el objeto de fomentar la construcción de infraestructura básica. Díaz heredó una hacienda pública en quiebra. Porfirio buscaba que el país se ligara a la economía internacional como exportador de productos agrícolas o minerales, pero también fomentó el desarrollo de la industria y del comercio interior; y sin duda, México se convirtió en un importante exportador de materias primas, además de que se produjo en el país la primera revolución industrial; empero, se trató de un desarrollo desigual que benefició solo a algunos sectores, regiones y grupos.
Como resultado de estas políticas, se unificó el mercado interno, se activó el crédito y las inversiones extranjeras y se expandió enormemente la red ferroviaria. Se construyeron ferrocarriles y puertos nuevos, se introdujeron nuevas tecnologías en algunas empresas y todo eso acentuaba la imagen de un país en desarrollo. Una de las ventajas de la construcción del ferrocarril era que redujo el tiempo de traslado entre un lugar y otro, tanto para las personas como para los productos y bienes de consumo. Con la entrada de José Ives Limantour en Hacienda en 1893 surgió un auge de las compañías enajenadoras de terrenos comunes baldíos. Se modificó la Constitución de 1857 para permitir las reelecciones y se aprobó la ley que otorgaba la gran explotación minera a los capitales de los Estados Unidos y el Reino Unido. El Banco Nacional Mexicano, fundado en 1882, se fusionó con el Banco Mercantil Mexicano y dio origen al Banco Nacional de México en 1884.
El auge económico transformó nuestro país, de pobre y decadente, a uno en vías de desarrollo. Se fortaleció el sistema en diversos ámbitos, su evidencia más fuerte está en las importantes acciones administrativas logradas durante su gobierno, tales como: “Bellas Artes”, “El ángel de la Independencia”, la ampliación de la red telegráfica, el establecimiento de los teléfonos, el edificio de Correos; las innovaciones tecnológicas realizadas en el sector minero, y el apoyo que dio a la inversión nacional y extranjera, entre otras.
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Desarrollo Marítimo y de Comunicaciones
Durante esta época la marina mercante nacional recibió un impulso inusitado. En 1897 fue inaugurada la Escuela Naval Militar en la que se preparaban oficiales para la marina de guerra. Al final del Porfiriato se intensificó el tráfico marítimo en el Golfo de México, toda vez que llegaban periódicamente buques de diez compañías navieras, entre europeas, estadounidenses y mexicanas. Con el crecimiento del tráfico marítimo hubo necesidad de acondicionar varios puertos, como los de Veracruz, Manzanillo, Salina Cruz y especialmente el de Tampico. En Tampico se comenzaban los trabajos para la reconstrucción del muelle fiscal; se inauguraban varios faros en la costa oriental de Yucatán y en Puerto Ángel, Oaxaca, así como algunas balizas luminosas en Antón Lizardo, Veracruz y en el Puerto de la ciudad de La Paz, Baja California Sur.
Para organizar las instancias administrativas dispersas que atendían los servicios de comunicación nacional, quedaron incorporados a este nuevo Ministerio 12 sectores: Correos Internos, Vías Marítimas de Comunicación o Vapores, Faros, Unión Postal Universal, Telégrafos y Teléfonos, Ferrocarriles, Monumentos, Carreteras, Calzadas y Puentes, Lagos y Canales, Consejería y Obras con el Palacio Nacional y Chapultepec, y Desagüe del Valle de México.
Desarrollo Social y Cultural en el Porfiriato
En este periodo se continuó el esfuerzo iniciado con Manuel González por superar la educación en todos sus niveles. Hombres de la talla de Joaquín Baranda, Ezequiel Chávez. El avance de la instrucción pública fue favorecido por el positivismo, y por su representante mexicano Gabino Barreda. Durante el Porfiriato se sentaron las bases de la educación pública, que siempre fue respaldada por los intelectuales de índole liberal. En 1868, todavía durante el gobierno de Benito Juárez, se promulgó la Ley de Instrucción Pública, que no fue aceptada por la Iglesia Católica. Joaquín Baranda, ministro de Instrucción Pública, desarrolló una campaña de conciliación con la Iglesia, y aplicó a la educación el aspecto positivista, sin dejar de lado el humanismo. Se buscaba que todos los alumnos tuvieran acceso a la educación básica, pero para ello se tuvo que enfrentar a caciques y hacendados, además de la falta de vías de comunicación en las zonas rurales. En 1891 fue promulgada la Ley Reglamentaria de Educación, que estableció la educación como laica, gratuita y obligatoria. Asimismo fueron instituidos los llamados Comités de Vigilancia. Para que los padres y tutores cumplieran con la obligación constitucional de mandar a sus hijos o pupilos a la escuela. Baranda fundó más de doscientas escuelas para maestros, que una vez egresados se dirigieron a enseñar a las ciudades del país.
Durante las fiestas del Centenario de la Independencia de México, Justo Sierra presentó ante el Congreso de la Unión, una iniciativa para crear la Universidad Nacional de México, como dependencia agregada al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. La ley fue promulgada el 26 de mayo, y el primer rector universitario fue Joaquín Eguía Lis, durante los años de 1910 a 1913. Las escuelas de Medicina, Ingeniería y Jurisprudencia habían funcionado separadas durante más de cuarenta años, pero con esta ley se reunían todas, junto con la Escuela Nacional Preparatoria, en la Universidad Nacional de México.
Literatura y Arte
La literatura fue el campo cultural que más avances tuvo en el Porfiriato. En 1849, Francisco Zarco fundó el Liceo Miguel Hidalgo, que formó a poetas y escritores durante el resto del siglo XIX en México. Al restaurarse la república, en 1867 el escritor Ignacio Manuel Altamirano fundó las llamadas "Veladas Literarias", grupos de escritores mexicanos con la misma visión literaria. Entre este grupo se contaban Guillermo Prieto, Manuel Payno, Ignacio Ramírez, Vicente Riva Palacio, Luis G. Urbina, Juan de Dios Peza y Justo Sierra. Hacia fines de 1869 los miembros de las Veladas Literarias fundaron la revista "El Renacimiento", que publicó textos literarios de diferentes grupos del país, con ideología política distinta. La influencia de Altamirano se evidenció en el nacionalismo, cuya principal expresión fueron las novelas de corte campirano. Poco después surgió en México el modernismo, que abandonó el orgullo nacionalista para recibir la influencia francesa. Esta teoría fue fundada por el poeta nicaragüense Rubén Darío y proponía una reacción contra lo establecido por las costumbres literarias, y declaraba la libertad del artista sobre la base de ciertas reglas, inclinándose así hacia el sentimentalismo.
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Como consecuencia de la filosofía positivista en México, se dio gran importancia al estudio de la historia. El gobierno de Díaz necesitaba lograr la unión nacional, debido a que aún existían grupos conservadores en la sociedad mexicana. Por ello, el Ministerio de Instrucción Pública, dirigido por Justo Sierra usó la historia patria como un medio para lograr la unidad nacional. Se dio importancia especial a la Segunda Intervención Francesa en México, a la vez que se abandonó el antihispanismo presente en México desde la Independencia. En 1887, Díaz inauguró la exhibición de monolitos prehispánicos en el Museo Nacional, donde también fue mostrada al público una réplica de la Piedra del Sol o Calendario Azteca. En 1908 el museo fue dividido en dos secciones: Museo Nacional de Historia Natural y Museo de Arqueología. Hacia principios de 1901, Justo Sierra creó los departamentos de etnografía y arqueología.
El paisajismo mexicano tuvo gran auge durante la época en que Porfirio Díaz gobernó al país. José María Velasco fue un paisajista mexicano que nació en 1840, y se graduó como pintor en 1861, de la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Sus obras principales consistieron en retratar el Valle de México y también pintó a personajes de la sociedad mexicana, haciendas, volcanes, y sembradíos. Durante la época una forma de teatro popular, que con el muralismo, llegó a ser una de las expresiones más destacadas del nacionalismo cultural fue el llamado el género chico mexicano, el teatro, fue asociado con el estallido de la Revolución Mexicana. Este se formó en el año 1880 cuando en México se introdujo una nueva forma de producción del género.
Descontento Social y Oposición al Régimen
Empero, se trató de un desarrollo desigual que benefició solo a algunos sectores, regiones y grupos. Esto generó a la larga una creciente conflictividad social, que se manifestó en las huelgas obreras y en la resistencia de diversos grupos indígenas, que, como los yaquis, mayos y mayas, defendieron sus territorios contra las fuerzas del gobierno y los latifundistas. De hecho, las y los obreros levantaron la voz para denunciar las condiciones en que se encontraban. La huelga de Cananea, en Sonora, en 1906 y la rebelión de Río Blanco, en Veracruz, en 1907, son muestras de ello. También había otros que advertían las injusticias y los abusos del gobierno y que creían que las condiciones de vida del país debían cambiar. Esa tarea también la llevó a cabo la prensa liberal que denunció la forma impositiva de gobernar. Y por eso, por publicar críticas contra el gobierno de Díaz, muchos periodistas llegaron a ser encarcelados y reprimidos.
Hubo varios grupos sociales contra su gobierno pero el que más destaca es el de los "magonistas" un pequeño grupo de "bandidos" guiados supuestamente por los intereses personales de los hermanos Flores Magón, sin embargo ellos se llamaban a sí mismos "liberales" y después "anarquistas". Tiempo después historiadores usaron el término "magonismo" para identificar el movimiento influido por el pensamiento de los Flores Magón y otros colaboradores del periódico Regeneración como Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa y Práxedis G. Guerrero.
En 1908, Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista norteamericano James Creelman, en la cual afirmó que México ya estaba preparado para tener elecciones libres, lo cual llenó de optimismo y esperanza a mucha gente, que de inmediato comenzó a organizarse para participar en las elecciones de 1910. A raíz de estas declaraciones, se crearon partidos políticos de oposición para las elecciones que se llevarían a cabo en 1910, destacando el partido Anti-reeleccionista, encabezado por Francisco I. Madero. La Revolución Mexicana ocurrió por diversas causas, como el descontento social y político que se fueron acentuando en el transcurso de las tres décadas en que gobernó Porfirio Díaz. Ante las declaraciones de Díaz, se crearon nuevos clubes políticos. Uno de estos contó con la participación del hacendado coahuilense Francisco I. Madero, quien fue designado por la Convención Nacional Antirreeleccionista, como candidato presidencial. Las propuestas de Madero hicieron eco en gran parte de la población, ya que planteaban un cambio político y en parte, social. Para 1900 el régimen entró en crisis al ser golpeado por las crisis internacionales recurrentes de ese periodo y las ambiciones de diversos grupos por suceder al ya anciano presidente, quien, no obstante, logró reelegirse en 1904 y 1910.
El Fin del Porfiriato: La Revolución Mexicana
Al ver canceladas todas las vías legales para terminar con la dictadura de Díaz, Francisco I. Madero se fugó de San Luis Potosí rumbo a Estados Unidos. Hizo un llamado a hacer la Revolución el 20 de noviembre de 1910, mediante el Plan de San Luis. La revolución maderista avanzó incontenible en toda la República, fueron surgiendo importantes líderes regionales como Pascual Orozco, Francisco Villa y Emiliano Zapata. Chihuahua fue el principal escenario de las derrotas porfiristas, ya que Pancho Villa y Pascual Orozco conquistaron Ciudad de Guerrero, la ciudad de Mal Paso, venció en la batalla de Casas Grandes, Chihuahua y la toma de Ciudad Juárez. Por el Sur, Emiliano Zapata al frente de sus tropas campesinas, amagaban la capital y derrotaron en Cuautla al 5.º Regimiento de Oro (el mejor batallón del Ejército federal) aunque irrelevantes en el plano militar, fueron las batallas que facilitaron el camino de los revolucionarios hacia la victoria contra la dictadura. En mayo de 1911, después de la toma de Ciudad Juárez, Chihuahua, por parte de los revolucionarios, Porfirio Díaz tuvo que renunciar. A finales de mayo de 1911, los generales Pascual Orozco y Francisco Villa tomaron Ciudad Juárez, Chihuahua, lo que representó el triunfo de los rebeldes. La dictadura porfirista fue derrotada en sólo seis meses, su renuncia se recibió en todo el país con enorme alegría y así se dio fin a la etapa maderista de la revolución. La Revolución Mexicana fue un proceso largo, que ocurrió desde los últimos años del Porfiriato y que se prolongó, incluso, después del triunfo del movimiento maderista, ya que los conflictos continuaron, surgieron varios grupos armados con intereses políticos diferentes.
