¿Qué es la Inflación? Una Perspectiva Monetarista
La inflación se refiere a una subida generalizada de los precios, es decir, en todo el conjunto de la economía. Es uno de los parámetros macroeconómicos más relevantes y, por tanto, el objeto de un acalorado debate sobre sus orígenes, sus peligros y sus soluciones potenciales.
«A la hora de tratar la inflación, la economía se abstrae de los choques idiosincrásicos. La inflación se define como una presión al alza generalizada sobre todos los precios, al margen de los choques de demanda idiosincrásicos. El único común denominador real de la actividad económica de todas las sociedades de mercado es el dinero. El intercambio de bienes por dinero. Así en tanto que una presión al alza sobre el precio de todos los bienes, la inflación se define en función del dinero.
De hecho, cuando el término “inflación” empezó a usarse en un contexto económico en las décadas de los sesenta y setenta del siglo XIX, se refería principalmente a la expansión monetaria, no al cambio de precios que pueda causar dicha expansión monetaria. Por último, es crucial reconocer que la propia medición de la inflación, es decir, la determinación de una canasta de bienes y servicios cuyos precios se tienen en cuenta para hacer el cálculo, así como la propia producción de la estadística, son en sí mismas decisiones selectivas, guiadas por la teoría y, efectivamente, políticas: no existe una "inflación objetiva" como tal.
Milton Friedman: El Economista y su Legado
Milton Friedman fue un economista estadounidense, promotor férreo de la economía de mercado y fundador de la Escuela de Chicago. Obtuvo el Premio Nobel en 1976 por sus contribuciones en el análisis de consumo y la historia y teoría monetaria. Fue asesor de presidentes estadounidenses como Richard Nixon y Ronald Reagan, quien aplicó sus propuestas.
Nacido en 1912 en Nueva York, Friedman estudió en las universidades de Rutgers, Chicago y Columbia, para luego convertirse en profesor en la Universidad de Chicago. Como economista, Friedman criticó el keynesianismo: la doctrina planteada por John Maynard Keynes como respuesta a la Gran Depresión. Keynes defendía la intervención del Estado en la economía para mantener el equilibrio y corregir los periodos de crisis; Friedman estaba en contra y mantenía que las políticas expansivas keynesianas aumentaban la inflación. Friedman también introdujo la hipótesis de “la renta permanente”, según la cual el consumo de los individuos es relativamente constante a lo largo de su vida al contar con una renta estable.
Lea también: Milton Friedman y la Inflación
Friedman dedicó su carrera a desarrollar y promulgar la propuesta macroeconómica denominada monetarismo, una corriente que promueve el liberalismo clásico de Adam Smith. Según Friedman, es necesario desmantelar el estado de bienestar ya que consideraba el mercado como único origen de riqueza. Por tanto, sostenía que la total libertad del mercado posibilita alcanzar el equilibrio y crecimiento económicos, además de mantener la inflación estable. Friedman no apoyaba la intervención del Estado en ningún caso, pues defendía que el mercado puede corregir sus desequilibrios a largo plazo.
La Doctrina Económica de Friedman sobre la Inflación
Milton Friedman centra su doctrina económica en el proceso explicativo de las expectativas en los desequilibrios macroeconómicos. Para ello, construyó una teoría económica temprana bajo los conceptos de rigidez nominal e inelasticidad de las expectativas de precios. No obstante, debido a la construcción crítica de la Curva de Phillips, cambió su enfoque investigativo a uno de expectativas dinámicas. Este aporte significó entender que los agentes actúan racionalmente, dependiendo de la información disponible, lo que permitiría predecir los resultados futuros para tomar decisiones "acertadas". Por lo tanto, deja de lado el concepto de política expansiva y se enfoca en la neutralidad del dinero.
La Teoría Cuantitativa del Dinero: El Eje del Monetarismo
El fundamento más relevante del monetarismo es el rol que desempeña el dinero, asociándolo a la oferta monetaria y a la velocidad de circulación; y, cómo, por medio de esta relación se puede llegar a obtener el producto real. La tercera contribución científica de Friedman está relacionada con la teoría monetaria y se identifica fuertemente con la teoría cuantitativa del dinero. Esta teoría señala una relación directa entre la cantidad de dinero y los precios, lo que significa que la masa monetaria (M) multiplicada por la velocidad de circulación (V) es igual al nivel general de precios (P) multiplicado por el volumen de transacciones (y), es decir, MV = Py. Según esta corriente, un aumento de la oferta monetaria no hará otra cosa que causar un incremento de los precios si tenemos una cantidad fija de bienes determinada por la economía real.
Friedman y su equipo popularizaron la teoría cuantitativa del dinero en una dimensión empírica, colocando cierto énfasis en la demanda de dinero, además de la oferta monetaria. Su célebre frase, «la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario», condensa la tesis central de su obra.
La expansión monetaria excesiva -es decir, imprimir dinero sin respaldo real- produce al comienzo una sensación de prosperidad: el consumo aumenta, las inversiones se multiplican, el empleo sube. Pero cuando los precios empiezan a subir, se intenta contener la inflación con controles, regulaciones o culpando a factores externos. Sin embargo, el problema persiste y se agrava. La única forma de curar la inflación es deteniendo la causa profunda: el exceso de dinero.
Lea también: Milton Friedman y la lucha contra la inflación
Ejemplos Históricos de la Teoría Cuantitativa del Dinero
La teoría cuantitativa del dinero se ilustra con diversos ejemplos históricos:
- El tabaco en las colonias del sur (siglo XVII): Cuando las cosechas de tabaco eran abundantes y se producía en exceso (era usado como medio de cambio), su “valor monetario” disminuía y los precios de los bienes medidos en tabaco subían.
- La Guerra de Secesión en Estados Unidos (1861-1865): Los Estados del Sur financiaron el esfuerzo bélico imprimiendo papel moneda sin respaldo, lo que generó una inflación descontrolada. Cuando las imprentas fueron destruidas, la inflación se detuvo bruscamente.
- Japón tras la Segunda Guerra Mundial (1945): El gobierno nipón recurrió a la emisión monetaria masiva, causando una inflación devastadora. Solo después de profundas reformas estructurales y el control de la cantidad de dinero, la inflación cedió.
Crítica a los Controles de Precios
Ante la inflación, muchos gobiernos recurren a controles de precios y salarios, pero los Friedman insisten en que ningún control de precios ha conseguido jamás detener una inflación de origen monetario. Esta solución es puramente cosmética, ya que oculta las señales del mercado, genera escaseces, fomenta el mercado negro y penaliza a los productores.
Un ejemplo contundente es la reforma económica de Alemania Occidental tras la Segunda Guerra Mundial, liderada por Ludwig Erhard. En 1948, Erhard eliminó casi todos los controles de precios y liberalizó los mercados, lo que llevó a un florecimiento de la producción y la prosperidad. Para los Friedman, este episodio confirma que “cuando se libera al mercado y se permite que los precios reflejen la realidad económica, la producción y la prosperidad florecen”. La lección es clara: la inflación no es inevitable; es una decisión política que puede evitarse si los gobiernos renuncian a financiar sus gastos mediante la máquina de imprimir billetes.
Javier Milei, economista y presidente de Argentina, ha completado la frase de Friedman añadiendo que la inflación es un fenómeno monetario que ocurre cuando el Estado gasta de más y recurre a la emisión para cubrir el déficit fiscal, señalando la causa política detrás del exceso de dinero.
La Crítica a la Curva de Phillips y la Tasa Natural de Desempleo (NAIRU)
Una de las aportaciones más importantes de Friedman fue su revisión de la Curva de Phillips. El modelo original, planteado por William Phillips, muestra una correlación negativa entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación, sugiriendo que es necesario cierto nivel de inflación para mantener el desempleo bajo; es decir, a mayor inflación, menor desempleo, y viceversa. Sin embargo, esta relación solo puede mantenerse en el corto plazo.
Lea también: El libro de Milton Maldonado sobre Auditoría Forense
Esto último es lo que Friedman denomina trade-off, haciendo una crítica al planteamiento de Keynes y a la ilusión monetaria. Friedman introdujo al modelo el rol de las expectativas de inflación y la existencia de la tasa natural de desempleo. Adicionalmente, analizando la crítica de Friedman, podemos inferir que los trabajadores terminarían haciendo un "pacto con el diablo" si se mantiene la idea de que se puede intercambiar inflación por desempleo, ya que la inflación aumentaría más rápido que los salarios reales, afectando su beneficio neto a largo plazo.
Friedman enfatiza en las expectativas de precios, ya que estas juegan un rol primordial en la doctrina monetarista: «cuanto mayor sea la tasa de inflación esperada, mayor debe ser la tasa real de inflación para reducir el desempleo» (Friedman [1972], p. 194).
El programa alternativo de Friedman, centrado en la teoría cuantitativa del dinero, otorgaba mayor relevancia a la distinción entre el efecto de la política monetaria en el corto y el largo plazo, prestando atención al rezago de la política monetaria y a la neutralidad del dinero en el largo plazo. Creó tres nuevas teorías o conceptos: la de las expectativas adaptativas, la tasa natural de desempleo y la teoría aceleracionista de la inflación.
Friedman explica que una política de expansión monetaria puede ser efectiva en el corto plazo, pero solo por un efecto “sorpresa” en los trabajadores que no advierten rápidamente la caída que tal política ejerce sobre sus salarios reales y el poder adquisitivo. Una vez que los trabajadores visualizan el efecto, reclaman por una recuperación del salario real. Una vez que estos reclamos producen una recuperación en el salario real, el efecto de corto plazo desaparece, se neutraliza, y la economía vuelve al mismo punto de desempleo inicial. Esto es el conocido principio de la “neutralidad del dinero de largo plazo”.
En definitiva, Friedman explica que en toda economía hay una “tasa de desempleo natural”, que será consistente con la realidad económica subyacente. Así, siempre debe haber un cierto grado de "desempleo natural" o, dicho en términos más modernos, una tasa de paro no aceleradora de la inflación (NAIRU por sus siglas en inglés): si el desempleo rebasa la NAIRU durante un periodo de tiempo prolongado, los precios tenderán a caer. Es cierto, sin embargo, que una política aceleracionista de la inflación, es decir, una política aún más agresiva que lo que los agentes o trabajadores esperan, puede provocar un nuevo efecto sorpresa.
Implicaciones de Política Monetaria
En este sentido, la política monetaria debe centrar sus esfuerzos para lograr la estabilidad económica desde un marco que priorice mitigar los cambios bruscos de las políticas implementadas. Se trata de generar un sentimiento de confianza en los individuos acerca del comportamiento futuro del promedio de los precios.
Aunque Friedman rechazaba la independencia del banco central por razones prácticas y políticas (Pierre-Manigat, M. [2020], p. 217), otros exponentes de la escuela monetarista abogaban por esta concepción. La consecuencia última de este nuevo enfoque es el importante rol de la banca central y cómo este debería ser independiente de los demás poderes del Estado, buscando impedir que los diferentes intereses de los dirigentes de un país se vieran sumergidos en la creación de las políticas monetarias. Como bien describe el Premio Nobel de Economía, Ben Bernanke: «el presidente -del banco central- toma decisiones políticas de una forma apolítica y ajena a partidismos» (Bernanke [2015]).
Retrasos y Efectos de la Política Monetaria
Friedman destacó la importancia de los retrasos en los efectos de la política monetaria:
- En promedio, un cambio en la tasa de crecimiento monetario produce un cambio en la tasa de crecimiento nominal entre los 6 y 9 meses más tarde.
- El efecto sobre los precios viene entre 6 y 9 meses después del efecto sobre el ingreso y la producción.
- La demora total entre un cambio en el crecimiento monetario y un cambio en la tasa de inflación es en promedio de 12 a 18 meses.
Incluso tomando en cuenta la demora en el efecto del crecimiento monetario, la relación está lejos de ser perfecta. En el corto plazo, que puede ser cinco o diez años, los cambios monetarios afectan primordialmente la producción.
El gasto gubernamental puede o no ser inflacionario. Lo será en la medida en que sea financiado con la creación de dinero, es decir, imprimiendo moneda o creando depósitos bancarios. Los cambios en la cantidad de dinero afectan las tasas de interés en una dirección al principio, pero más tarde en la dirección opuesta. El crecimiento monetario más rápido al principio tiende a bajar las tasas de interés, pero más tarde, a medida que aumenta el gasto y estimula la subida inflacionaria de precios, también produce un aumento en la demanda de préstamos, lo que tenderá a aumentar las tasas de interés.
