Descubre la Naturaleza de la Contabilidad Internacional: Claves para Dominar el Mundo Financiero Globalpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) y las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), aprobadas por la Junta de Normas Internacional de Contabilidad (IASB), se expanden vertiginosamente. Estas normas surgieron por la necesidad de comparar la información financiera entre distintos países, mediante la uniformidad de normas contables para el desarrollo de las actividades de las empresas multinacionales.

En este contexto, y producto de la globalización económica, se generan nuevas perspectivas en la ciencia contable pues se enfrenta a un ámbito de multidisciplinariedad en un entorno económico integral y del conocimiento a escala mundial. A este respecto consideran García, Durán, Parra y Márceles (2017), que "se necesita reconocer todos los recursos económicos generadores de valor para las organizaciones" (p.

Ahora bien, la comunidad de negocios en el mundo y los organismos que emiten normativa en los países y entes reguladores, han acordado utilizar un único juego de normativa financiera conocidas como las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).

Atendiendo a estas consideraciones, la FCCPV decidió, en enero de 2004, después de un amplio análisis iniciado en el año 2000, la aplicación de las NIIF en Venezuela, considerando dos grupos de entidades de negocios: uno representado por entidades que no cotizan en mercados de valores, aplicación de NIIF, a partir del año 2008; el resto de entidades, consideradas pequeñas y medianas (pymes) a partir de los ejercicios que inicien el 01 de enero de 2010, de forma voluntaria y de manera obligatoria a partir del año 2011 (Alexander y Archer, 2005, p.

Con base en lo expuesto, la adopción de estas Normas Internacionales emitidas por el International Accounting Standard Committee (Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad) o IASC, después de una previa revisión e interpretación de cada una de ellas, por parte del Comité Permanente de Principios de Contabilidad (CPPC) y aprobación en un Directorio Nacional Ampliado.

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Por tanto, en Venezuela según la FCCPV (2009), "con el propósito de estar en sintonía con un proceso de estandarización de la información financiera y por consiguiente ofrecer a los contadores públicos venezolanos los avances en materia internacional, ha decidido la adopción definitiva" (p. 13). En razón de lo cual, los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados en Venezuela, se identificarán con las siglas VEN-NIF y los Boletines de Aplicación identificadas con las siglas BA VENNIF, "estos contienen las normas vigentes aprobadas que regularán los diversos aspectos contables y serán de aceptación general en el país., esta situación fue abordada por Villasmil, Leal, Sierra y Márceles" (Villasmil, Leal, Sierra y Márceles, 2017, p.

Ahora bien, es significativo destacar, que, en materia de contabilidad, ha surgido controversia en cuanto a si ella representa una ciencia, técnica o arte. Como ciencia, porque estudia las leyes a las que debe someterse la interpretación del Estado, "así como el desarrollo de la empresa y establece reglas a seguir para llevar las cuentas necesarias y lograr así la dirección apropiada de las riquezas que integran el patrimonio de dicha empresa" (Gray y Bebbington, 2006, p. 27). Como técnica, pues se encarga de registrar las operaciones con toda claridad y precisión, controla rigurosamente tales operaciones, protege los activos y sirve como fuente inagotable de informaciones, para que los gerentes a través de ella puedan orientarse sobre el curso que siguen sus negocios mediante datos contables; permitiendo así conocer la estabilidad, solvencia y capacidad financiera de la organización.

A efectos de esta investigación, se entiende la contabilidad bajo la idea que es el conocimiento científico aplicado a los sistemas de registro y control de las operaciones efectuadas por una entidad que modifican el patrimonio de la misma de manera cuantitativa y cualitativa, a fin de interpretar sus efectos, "permitiendo así conocer los resultados de las operaciones y situación financiera de una organización" (Moreno, Parra, Villasmil, Hernández y Durán, 2017, p.

Por tanto, como parte del proceso integral de los equipos en las organizaciones, la contabilidad hace posible que la información financiera de las organizaciones responda a pautas comunes y que estas midieran sus resultados de manera un tanto más ejemplar, al tratar de proporcionar confiabilidad.

En concordancia con este planteamiento, hay algunas consideraciones referentes a este aspecto en las Normas Internacionales de Contabilidad e Información Financiera, que vinculan el ambiente con la economía de la organización, lo cual puede tener un impacto en el desarrollo de políticas económicas y ambientales.

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De acuerdo a Daniele, Fernández y Gorbach (2001), se trata de "reflejar los efectos que los cambios ecológicos producen en las organizaciones" (p. 17), lo cual incluye: "valoración cuantitativa de los atributos ambientales, uso de capital natural e incidencia de la contaminación; y establece metodologías para cuantificarlos e internalizar los costos ecológicos en los precios de los bienes o servicios" (Daniele et al., 2001, p. 20).

Al respecto, Ablan y Méndez (2004), expresan que "la contabilidad ambiental tiene por finalidad reconocer la interacción empresas-ambiente, de esta relación se derivan aspectos a ser incorporados en la información contable de la entidad" (p. 19). Además, Scavone, Schapira y Ferrucci (2001), exponen que "la contabilidad medioambiental tiene como objetivo recolectar y procesar datos para proveer información ambiental útil para la toma de decisiones o fines contables, además de que debe identificar, analizar, calcular, clasificar, registrar, resumir, para finalmente comunicar datos ambientales" (p. 5).

Dentro de este marco, los estados financieros de las organizaciones deben presentar razonablemente la situación de las mismas, por tanto, además de la información tradicional, conviene incluir también aquella relativa tanto a recursos naturales como a costos ambientales. Esta materialización, debe radicar en un sistema de medición y valoración, de elementos naturales.

El International Accounting Standards Committee (IASC), creado en junio de 1973, es un organismo armonizador, de carácter profesional y ámbito mundial, dedicado a la difusión e implantación de la armonización contable. En sus funciones resaltan: (a) emisión de normas internacionales de contabilidad (NIC); y b) constituye un completo compendio de la práctica contable en todas sus manifestaciones, que aborda una amplia gama de temas con profundidad y extensión; abarcando prácticamente la totalidad de los asuntos que pueden plantearse en la contabilidad moderna.

Siguiendo a Tua (2001), en sus objetivos, resaltan: el "formular y difundir, en interés público, normas contables a observar en la presentación de los estados financieros" (p. 16), también, "promover su aceptación y respeto por todos los países" (p. 18), y "trabajar por la mejora y armonización de las regulaciones, normas contables y procedimientos relacionados con la presentación de estados financieros" (p. 18).

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Es importante acotar lo señalado por Mongue (2006), "referente a que las NIC se basan en un planteamiento más hipotético-deductivo que los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (PCGA), pues se plasman objetivos, valores y elementos informativos que deben estar presentes en la información contable de las empresas" (p. 37).

En el año 2002, de acuerdo con Monge (2005), "se aprobó el Reglamento de la Unión Europea relativo a la aplicación de las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) o Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) (es el nombre de todas las nuevas normas que vayan apareciendo" (p. 18). Posteriormente, otros países no pertenecientes a la Unión Europea, entre los que destacan: Australia, Brasil, Canadá, Noruega, Suecia y Rusia, han establecido distintos planes de convergencia de sus normas contables con las normas internacionales. (Mongue, 2005, p. 18). De igual manera, se ha formalizado un acuerdo de convergencia entre las normas norteamericanas y las NIC.

Sin embargo, cabe destacar que la FCCPV (2009), se pronunció al respecto y expresó que "el objetivo es obtener información financiera objetiva, neutral, transparente, oportuna y razonable que permita a los usuarios, disponer de datos financieros útiles y confiables en la toma de decisiones, análisis de datos, diagnósticos de metas y objetivos planificados" (p. 22). Por tanto, las NIIF son consideradas normas de alta calidad, neutralizan las asimetrías de la información financiera y ofrecen una imagen fiel de las transacciones y eventos que realizan las entidades.

Ahora bien, es conveniente resaltar que las normas internacionales sobre la incidencia del medio ambiente en la información financiera, es aún incipiente.

Junto con el auge del comercio internacional y de los mercados financieros, la desregulación de los mercados, el uso intensivo de la tecnología y la flexibilización de los modos de producción (Gadea Soler, 2006), se siguen gestando tanto la reorganización técnica y espacial de la producción como la búsqueda de ventajas competitivas sostenibles.

La globalización ha favorecido una creciente integración económica internacional, que ha supuesto la ampliación e interconexión de los mercados reales y financieros. Los cambios más importantes pueden resumirse en el uso intensivo de la tecnología, la desregulación de los mercados y la flexibilización de los modos de producción (Gadea Soler, 2006), abordados desde dos posiciones extremas: el escepticismo y el radicalismo.

Los casos del fraude contable de Parmalat, a través de un entramado empresarial internacional complejo, para operaciones fraudulentas y de desvío de fondos por más de una década (Arroyo, Artucha y Arroyo, 2016); y los de Enron . Arthur Andersen, con engaño y ocultación de información relevante para el público y la Administración (Mattessich, 2004), pusieron en relieve el rol fundamental que tienen la contabilidad y la ética contable como marcadores para alertar la eminente ocurrencia de crisis de gran envergadura en el actual mundo globalizado.

De esta manera, en la medida en que los procesos sociales y económicos se han venido transformando a nivel global, también la contabilidad ha venido haciendo lo propio para poder adecuarse a las nuevas necesidades y a circunstancias del entorno global. Obviamente los números siguen siendo necesarios, pero hoy son producidos de forma diferente, en un entorno en el que la globalización de las tecnologías de auditoría y la difusión de prácticas de integrales auditoría son parte de una nueva relación (Mennicken, 2010).

Otro rasgo relevante es que con la globalización aumenta la necesidad de contar con un lenguaje contable común, que facilite la gestión de los negocios a nivel internacional. Por lo que los estados financieros homogéneos permitirían mayor transparencia y comparabilidad de la información financiera, mejorando la confianza de los inversionistas, con la consiguiente reducción de los costos de capital y promoviendo nuevas oportunidades de inversión.

Junto con las Normas Internacionales de Contabilidad, las NIIF emergieron como un conjunto de estándares de contabilidad aceptados globalmente y de alta calidad, cuya finalidad es elaborar reportes financieros útiles para la toma de decisiones en los mercados globales.

El término “globalización” apareció a comienzos de la década de 1990 en el Reino Unido en la literatura relacionada con política social para describir las tendencias en el desarrollo económico, político, social y cultural, explicando algunas concepciones acerca de cómo era entonces el mundo y de cómo debía desarrollarse (Wilding, 2004; Giddens, 2007; Lang, 2006; Sassen, 2007; Blommaert, 2010; Ferrer, 2013). Inicialmente se entendía la globalización en términos de un “síndrome” de procesos políticos y materiales, incluyendo también las transformaciones históricas en el tiempo y en el espacio, así como las relaciones sociales inherentes.

Es también una forma de pensar el mundo, cuyas ideas se centran en intensificar la integración de los mercados, que desde la perspectiva neoliberal se enmarcan en los procesos de desregulación, liberalización y privatización (Mittelman, 2002). Stiglitz (2002a) define la globalización como un proceso que ha implicado la integración de los países a nivel mundial, como consecuencia de la disminución de los costos del transporte, así como de las barreras para el intercambio de bienes, servicios, capitales, conocimientos y personas.

Este proceso ha generado transformaciones profundas en los distintos campos del desarrollo, las cuales además de lo económico han alcanzado las dimensiones sociales, políticas e institucionales que también forman parte del mismo.

Según Gómez y Calvo (2004), en líneas generales las concepciones empleadas para definir la globalización se agrupan en dos vertientes. En el ámbito de la economía, parte importante de los estudios sobre globalización se han centrado en el abordaje de la internacionalización de la economía, la desregulación económica, la competitividad empresarial, el comercio internacional, la conformación de bloques económicos, los avances económicos registrados producto del desarrollo tecnológico, entre otros aspectos. Stiglitz (2002a: 34) afirma que el proceso globalizador ha sido impulsado por las corporaciones internacionales “que no solo mueven el capital y los bienes a través de las fronteras sino también la tecnología”.

Por tanto, en el campo financiero se ha empleado el concepto globalización financiera como sinónimo de apertura financiera y liberalización financiera (Tovar García, 2011). El término se utiliza para hacer referencia a los cambios experimentados en el funcionamiento de los mercados financieros internacionales.

Así, la globalización financiera se define como un proceso que da cuenta del incremento en las relaciones internacionales registradas a través de los flujos financieros transnacionales (Urionabarrenetxea Zabalandikoetxea et al., 2007). En este sentido Urionabarrenetxea Zabalandikoetxea et al., (2007) señalaron que uno de los principales efectos de la globalización financiera en las economías emergentes se encuentra en el desarrollo de sus sistemas financieros, que han comenzado a presentar mayores niveles de liquidez y “mejores” regulaciones, lo cual resulta un factor clave para inducir el crecimiento económico.

Estos elementos han propiciado la expansión financiera, que según Urionabarrenetxea Zabalandikoetxea, Bañales Mallo y García Merino (2007) precisan la disminución de los costos de transacción, así como el incremento de los flujos de capital internacional, de la liquidez de los mercados y la diversificación del riesgo. Los mismos se concretan en dos dimensiones: la reducción del costo del capital y el incremento en la eficiencia en la asignación de recursos.

En el mundo global la expansión financiera ha implicado para las empresas la construcción de alianzas estratégicas, en las que conformar empresas o consorcios de capital internacional es una realidad. Aparecen así escenarios muy dinámicos y complejos, que obligan a las empresas a equiparar su lenguaje al de los negocios internacionales (Peña y Bastidas, 2007). Por lo tanto, las operaciones empresariales se tornan más complejas, demandando en consecuencia mayor uniformidad en la información.

En este orden de ideas, Menezes Ferreira y Rodil Marzábal (2012) advirtieron algunos efectos no deseados de la globalización sobre el desempeño organizacional. Otro ejemplo fue la recesión experimentada en Estados Unidos en 2001 como consecuencia del crecimiento de las acciones de compañías de internet (o burbuja tecnológica), la cual fue acompañada por la crisis inmobiliaria (o burbuja inmobiliaria). Algo similar ocurrió en 2007-2008 con la crisis de las subprime, que de un fenómeno inicialmente localizado en EE.UU. terminó por convertirse en uno de envergadura internacional (Longstaff, 2010; Ryan, 2008). Mutaron así en crisis sistémicas de carácter global, evidenciado los estrechos lazos e interconexiones de los mercados financieros a lo largo del planeta (Menezes Ferreira y Rodil Marzábal, 2012).

Destaca también el caso de Enron (García Benau y Vico Martínez, 2003), como consecuencia de las acciones tomadas por esta corporación de unirse con otras empresas de Estados Unidos para inducir una escasez de energía en California, para propiciar un aumento de los precios del servicio. Específicamente en el campo contable, se evidenciaron prácticas de ocultamiento de deudas y engaños a los accionistas en relación con la situación real de liquidez de la corporación.

Fue así como Enron se benefició de la desregulación, creando una compleja estructura financiera que propició el supuesto crecimiento de la empresa, que al no reflejar su verdadera situación financiera, mostró las irregularidades de las prácticas contables “contabilidad creativa” (Mattessich, 2004).

Tanto la globalización económica como la financiera han incrementado el volumen y movilidad de capitales especulativos. Para ello han sido fundamentales los avances tecnológicos, que han facilitado las transacciones financieras en línea, que ahora tienen un carácter desmaterializado y se transmiten en forma instantánea (Agreda Palacios, 2013; Moreno Torres, 2005). Como resultado se ha transformado de forma significativa la manera de hacer negocios y el intercambio de información financiera, minimizando las barreras derivadas de la distancia física del pasado.

Como resultado, el mayor dinamismo que caracteriza a los mercados globalizados exige ahora disponer de mayor y mejor información; de hecho, se podría afirmar que la eficiencia del mercado de capital mundial depende de la disponibilidad y oportunidad de información transparente, comparable y relevante (Agreda Palacios, 2013).

De acuerdo con esta autora, el atributo de comparabilidad permite a los distintos usuarios de la información financiera (entre ellos inversionistas, analistas, trabajadores, proveedores, clientes, instituciones de crédito, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales), respaldar el proceso de toma de decisiones. Para ello es indispensable que dicha información pueda ser comparable con la de sus competidores, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Otros aspectos que se ven favorecidos son la presentación de estados financieros consolidados de empresas que tienen a sus filiales en diversos países, así como el tratamiento de conflictos y hechos controversiales surgidos entre empresas consolidas, afiliadas y relacionadas (Arroyo Morales, 2011). Por lo tanto son diversas las razones por las que las empresas y entidades a nivel mundial manifiesten el interés en adoptar, ya sea de forma voluntaria u obligatoria, las NIIF.

Por lo tanto, la globalización demanda el intercambio de información financiera internacional entre distintos mercados e interesados, que sea útil para la toma de decisiones económicas. En este punto es importante subrayar uno de los cambios más relevantes a raíz del proceso de internacionalización de las normas contables, que es el paso desde un interés centrado en la forma hacia el predominio de la esencia de las transacciones.

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