Descubre Cómo la NIF 2 Revoluciona el Postulado de Negocio en Marcha y Maneja las Incertidumbrespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La contabilidad financiera se erige sobre un conjunto de principios fundamentales que garantizan la fiabilidad y comparabilidad de la información. Entre ellos, el postulado de negocio en marcha es piedra angular, presuponiendo la continuidad de la actividad de una entidad en el futuro previsible. Las Normas de Información Financiera (NIF) en México, a través de la NIF A-2 y otras normativas complementarias, detallan cómo debe interpretarse y evaluarse este postulado, especialmente ante la aparición de incertidumbres.

El Postulado Básico de Negocio en Marcha

La NIF A-2, parte del marco conceptual de las NIF, establece los postulados básicos que deben seguirse al registrar operaciones contables. Estos postulados son como los cimientos de un edificio: dan soporte y coherencia a toda la estructura contable. El tercer postulado es el de negocio en marcha, que asume que la entidad seguirá operando en el futuro previsible.

Según este principio, se considera que una empresa continúa en el negocio en el futuro previsible sin interrumpir sus actividades. “La entidad económica se presume en existencia permanente, dentro de un horizonte de tiempo ilimitado, salvo prueba en contrario, por lo que las cifras en el sistema de información contable, representan valores sistemáticamente obtenidos, con base en las NIF.” Lo que básicamente regula este postulado es que la entidad económica continuará, para lo cual la administración deberá tomar en cuenta toda la información que esté disponible para el futuro, y de esa forma se determine si existe la presunción de negocio en marcha más allá de los 12 meses siguientes de un ejercicio regular. Negocio en marcha es una norma de información presente en el marco conceptual para la preparación y presentación de los estados financieros como un postulado básico de contabilidad.

Estos ocho postulados básicos permiten que la contabilidad sea un sistema confiable, comprensible y útil para la toma de decisiones. La importancia de este tipo de revelaciones obedece a que los terceros que interactúan con la compañía (clientes, proveedores, inversionistas, accionistas, empleados, etc.), toman decisiones esperando que el negocio continúe por un tiempo indefinido. Por ello, las cifras del sistema contable deben representar valores reales obtenidos con base en las normas de información financiera; es decir que no deben determinarse valores estimados provenientes de la disposición o liquidación del conjunto de los activos netos de la entidad.

Postulados Básicos de las NIF

  • Sustancia económica: Lo importante son los efectos económicos reales, no solo la forma legal.
  • Entidad económica: Una empresa debe registrarse por separado de sus dueños u otras entidades.
  • Negocio en marcha: Se asume que la entidad operará en el futuro previsible.
  • Devengación contable: Las operaciones se registran cuando ocurren, independientemente del cobro o pago.
  • Asociación de costos y gastos con ingresos: Los gastos se reconocen en el mismo periodo que los ingresos que generaron.
  • Valuación: Las operaciones se miden en términos monetarios con valores apropiados.
  • Dualidad económica: Toda operación tiene dos efectos (activos y pasivos/capital).
  • Consistencia: Aplicar las mismas reglas contables para la comparabilidad.

La NIF A-2: Incertidumbres sobre Negocio en Marcha

En diciembre de 2024, el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad (CINIF) emitió la NIF A-2, Incertidumbres sobre negocio en marcha, con entrada en vigor el 1.° de enero de 2026, permitiendo su aplicación anticipada. Esta NIF se emite para cubrir una ausencia de normativa en las normas del CINIF y en las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS, por sus siglas en inglés).

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Esta Norma de Información Financiera (NIF) tiene como objetivo establecer las bases para el análisis de los eventos y condiciones que podrían generar incertidumbres sobre negocio en marcha de una entidad, así como establecer las normas de valuación, presentación y revelación aplicables a los estados financieros de una entidad que es un negocio en marcha que tiene incertidumbres importantes, o que está en un proceso de reorganización legal o que no es un negocio en marcha.

Las NIF, en términos generales, establecen que la información de una entidad debe prepararse sobre la base de que se trata de un negocio en marcha, salvo prueba en contrario; por lo tanto, de forma continua, la entidad debe evaluar si tal supuesto de negocio en marcha es correcto y, en consecuencia, si las bases de preparación de los estados financieros son las adecuadas. En una situación típica, se asume que la marcha de la actividad económica de una entidad continuará en el futuro; en estos casos, la ausencia de mención expresa de la condición de negocio en marcha en la información financiera implica que se asume la continuidad de la entidad en una operación recurrente.

Preparación de los Estados Financieros bajo la Hipótesis de Negocio en Marcha

La hipótesis de negocio en marcha es una suposición fundamental en la preparación de los estados financieros, a menos que la liquidación de la compañía sea inminente. El valor de una empresa que se supone es un negocio en marcha es mayor que su valor de liquidación. Es decir, un negocio en marcha puede seguir obteniendo beneficios.

Los estados financieros de propósito general se preparan sobre la base de un negocio en marcha, a menos que la gerencia tenga la intención de liquidar la empresa o de cesar sus operaciones, o no tenga otra alternativa realista que hacerlo. En consecuencia, a menos que sea inapropiada la hipótesis de negocio en marcha en las circunstancias de la empresa, los activos y pasivos se registran sobre la base que la compañía será capaz de realizar sus activos, cancelar sus pasivos y obtener refinanciamiento (si es necesario) en el curso normal del negocio.

El párrafo 4.1 del Marco Conceptual de las NIIF señala: “Los estados financieros se preparan normalmente bajo el supuesto de que una entidad está en funcionamiento, y continuará su actividad dentro del futuro previsible. Por lo tanto, se supone que la entidad no tiene la intención ni la necesidad de liquidar o recortar de forma importante la escala de sus operaciones; si tal intención o necesidad existiera, los estados financieros pueden tener que prepararse sobre una base diferente, en cuyo caso dicha base debería revelarse.”

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De acuerdo a lo anterior, una entidad elaborará los estados financieros bajo la hipótesis de negocio en marcha, a menos que la gerencia pretenda liquidar la entidad o cesar en su actividad, o bien exista otra alternativa más realista que proceder de una de estas formas. Cuando la gerencia, al realizar esta evaluación, sea consciente de la existencia de incertidumbres importantes relativas a eventos o condiciones que puedan aportar dudas significativas sobre la posibilidad de que la entidad siga funcionando normalmente, procederá revelarlas en los estados financieros.

Cuando una entidad tenga un historial de operaciones rentable, así como un pronto acceso a recursos financieros, la entidad podrá concluir que la utilización de la hipótesis de negocio en marcha es apropiada, sin realizar un análisis detallado.

Factores que Afectan la Continuidad del Negocio

Existen diversas circunstancias por las que una entidad puede ver limitada su capacidad de continuar como negocio en marcha: pueden ser factores internos, pero en varios casos son factores externos que, incluso, no están al alcance del control de la entidad.

En años recientes, en México y en el mundo entero, el impacto de algunos eventos externos como las crisis económicas, la pandemia de COVID 19 y otros eventos catastróficos como huracanes, temblores y conflictos bélicos han afectado de forma negativa a cada tipo de industria, pero en términos generales, han originado disrupciones en las cadenas de suministro, cambios en la demanda de los consumidores, restricciones en las operaciones, restructuraciones de negocios y hasta cambios de giro.

Pueden aparecer ciertas alertas en los estados financieros de las empresas. Estas alertas indican que una compañía puede no ser negocio en marcha en el futuro. Por ejemplo, cuando el listado de activos a largo plazo normalmente no aparece en los estados financieros trimestrales de la empresa.

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Entre las condiciones que generan dudas sustanciales sobre un negocio en marcha están las tendencias negativas en los resultados operativos, pérdidas continuas de un período a otro, impagos de préstamos, demandas judiciales contra la empresa y denegación de crédito por parte de los proveedores. También puede indicar que una compañía no es un negocio en marcha si la incapacidad de la empresa para cumplir con sus obligaciones a medida que se vayan venciendo, sin una reestructuración sustancial de su deuda o una importante venta de activos.

Responsabilidades de la Dirección y del Auditor

Para la administración de la organización y sus auditores, es de vital importancia identificar y revelar situaciones en los estados financieros que amenacen la continuidad del negocio.

Responsabilidad de la Dirección

Algunos marcos de información financiera contienen un requerimiento explícito de que la entidad realice una evaluación específica de la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha y hacer revelaciones en relación con la continuidad de funcionamiento. La valoración por parte de la gerencia de la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha, implica formular un juicio en un determinado momento, sobre resultados futuros e inciertos de eventos o condiciones.

Dentro de los factores relevantes para formular este juicio se relacionan los siguientes:

  • El grado de incertidumbre asociada con un evento o condición aumenta significativamente mientras más adelante en el futuro ocurra el evento, condición o resultado.
  • La dimensión y complejidad de la entidad, la naturaleza y condición de su negocio y el grado hasta el cual es afectado por factores externos.
  • Todo juicio sobre el futuro se basa en la información disponible en el momento del juicio, los eventos posteriores pueden dar lugar a resultados incongruentes con los juicios que eran razonables en el momento en el cual se expresaron.

Responsabilidades del Auditor

El auditor tiene la responsabilidad de obtener evidencia de auditoría suficiente y oportuna sobre la idoneidad del uso por la gerencia del supuesto de negocio en funcionamiento para la preparación y presentación de los estados financieros, así como determinar si existe alguna incertidumbre material sobre la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha. Sin embargo, de acuerdo a los principios y responsabilidades generales de la NIA 200, los efectos de las limitaciones inherentes sobre la capacidad del auditor para detectar errores materiales son mayores con respecto a los hechos futuros que puedan dar lugar a que una entidad deje de seguir siendo un negocio en marcha, en el informe del auditor no puede considerarse como garantía de la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha.

Las actividades que hacen referencia al cumplimiento de las responsabilidades del auditor incluyen:

  • Identificar hechos o condiciones que puedan poner en duda la continuidad del negocio en marcha.
  • Evaluación de riesgos y entendimiento del control interno de la entidad.
  • Discusiones con la gerencia para determinar si se han presentado o identificado eventos o condiciones que puedan poner en duda el negocio en marcha de la compañía.
  • En caso de identificarse eventos que pongan en duda el negocio en marcha de la compañía, efectuar procedimientos de auditoría para determinar si existe una incertidumbre material sobre esos eventos.

Cuando se aplican procedimientos de evaluación de riesgo, el auditor tendrá en cuenta si los hechos o condiciones que puedan generar dudas significativas sobre la capacidad para continuar como negocio en marcha. Para ello, se debe determinar si la dirección ha efectuado una evaluación preliminar sobre la continuidad del negocio y se validan los siguientes aspectos:

  • Si se ha efectuado la valoración, el auditor discutirá con la dirección y determinará si individual o conjuntamente se han identificado eventos o situaciones, que puedan generar dudas significativas de la continuidad del negocio, en cuyo caso averiguará los planes de acción para hacer frente a dichos hechos y condiciones.
  • Si aún no se ha efectuado dicha evaluación, el auditor discutirá con la dirección el fundamento de la utilización prevista de la hipótesis de negocio en marcha e indagará con la dirección sobre la existencia de hechos o condiciones que individual o conjuntamente, puedan generar duda sobre el negocio en marcha de la entidad.
  • El auditor también indagará ante la dirección sobre su conocimiento de hechos o situaciones posteriores al periodo evaluado que puedan generar dudas significativa sobre la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha.

Cuando se identifiquen hechos que generan duda sobre la continuidad del negocio de la compañía, el auditor obtendrá evidencia suficiente para determinar si existe o no una incertidumbre material mediante la aplicación de procedimientos adicionales.

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