Descubre Cómo los Países Adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos y su Impacto Globalpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. La DUDH fue adoptada por las Naciones Unidas (ONU), que acababa de establecerse, el 10 de diciembre de 1948 como respuesta a los “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Este documento fue una respuesta a las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial y marcó un compromiso global con la dignidad humana, estableciendo principios que sirvieron como cimientos para tratados internacionales y legislaciones nacionales que buscan proteger la igualdad y la justicia.

Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su (Resolución 217 A (III)) como un ideal común para todos los pueblos y naciones. Este documento histórico estableció un estándar universal para proteger la dignidad humana, así como para garantizar la igualdad de oportunidades de todas las personas, sin distinción de raza, género, religión, origen nacional u orientación política. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero y ha sido traducida a más de 500 idiomas.

El Proceso de Redacción y la Diversidad de Naciones

El trabajo sobre la DUDH comenzó en 1946, con un comité de redacción integrado por representantes de una gran diversidad de países, entre ellos Estados Unidos, Líbano y China. El comité de redacción se amplió posteriormente para incluir a representantes de Australia, Chile, Francia, Reino Unido y la Unión Soviética, lo que permitió que el documento se beneficiara de aportaciones de Estados de todas las regiones y de su diversidad de contextos religiosos, políticos y culturales. El armado de dicha carta fue confiado a un comité presidido por Eleanor Roosvelt y compuesto por miembros de 18 países. Eleanor Roosevelt, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, desempeñó un papel crucial en este proceso, siendo a quien se atribuyó la inspiración del documento y se refirió a la Declaración como la Carta Magna internacional para toda la humanidad.

La Carta fue redactada por el canadiense John Peters Humphrey y revisada luego por el francés René Cassin. El texto final es pragmático, resultado de numerosos consensos políticos, de manera tal que pudiera ganar una amplia aprobación. El origen de la Declaración Universal de Derechos Humanos se inspiró en el texto de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, luego de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional decidió bosquejar una carta de derechos que afirmara los valores defendidos en la lucha contra el fascismo y el nazismo.

La Adopción Histórica y los Países Participantes

La Declaración Universal de Derechos Humanos fue adoptada por la tercera Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948 en París. En ese momento, las Naciones Unidas contaban con 56 miembros. Es un hecho destacable que ninguno de los 56 miembros de las Naciones Unidas votó en contra del texto.

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La Declaración contó con 48 votos a favor, ningún voto en contra y 8 abstenciones.

Categoría de Voto Número de Países Países Clave o Comentarios
Votos a favor 48 (Representando una amplia mayoría de los 56 Estados miembros de la ONU en ese momento)
Votos en contra 0 Ninguno
Abstenciones 8 URSS, Bielorrusia, Ucrania, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Sudáfrica, Arabia Saudí

Las razones detrás de estas abstenciones fueron variadas. Los países socialistas (URSS, Bielorrusia, Ucrania, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia) se abstuvieron por su desacuerdo con algunas partes de la Declaración, mostrando hacia ella una “hostilidad irreductible”, pues en su opinión, la persona es, ante todo, un ser social y los derechos que hay que garantizar son los de carácter económico, social y cultural, no otorgando tanta importancia a los de naturaleza civil y política. Además, daban una enorme importancia al principio de la soberanía estatal, prioritaria sobre los derechos humanos. Por su parte, Arabia Saudí mostró ciertas reservas derivadas de sus tradiciones religiosas y familiares. Sudáfrica, en particular, expresó su radical desacuerdo con la inclusión de los derechos económicos, sociales y culturales.

El hecho de que la Convención no tuviera ni un solo voto en contra debe ser destacado, pues pasó así a convertirse en el referente imprescindible de la humanidad en lo que concierne a los derechos humanos. Constituyó una suerte de consenso o equilibrio entre las partes, de modo que, más que un triunfo de uno u otro bloque, supuso “una victoria (no total, ciertamente) de la humanidad entera”.

Principios y Contenido de la Declaración

La Declaración Universal de los Derechos Humanos consta de 30 artículos que abarcan derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. La Declaración contiene 30 derechos y libertades que pertenecen a todas las personas y que nadie nos puede arrebatar. Los derechos que se incluyeron siguen siendo la base del derecho internacional de los derechos humanos.

Los 30 derechos y libertades contenidos en la DUDH incluyen el derecho a no ser sometido a tortura, el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la educación y el derecho a buscar asilo. La Declaración Incluye derechos civiles y políticos, como los derechos a la vida, a la libertad y a la vida privada. Para defender la dignidad humana va a ser imprescindible defender tanto los derechos civiles y políticos como los derechos económicos, sociales y culturales, derechos estos últimos que han sido reconocidos por primera vez en el ámbito internacional por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para esta razón Philip Alston ha afirmado que la Declaración tiene un “contenido revolucionario”.

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Un principio fundamental es que todos los derechos humanos tienen la misma importancia y todos los gobiernos deben tratarlos de un modo justo y equitativo, en los mismos términos y con el mismo énfasis. Así, no importa las distinciones que hagan las personas, hay un solo principio básico que subyace en todos los derechos contenidos en la DUDH: que todos los seres humanos tienen los mismos derechos inalienables. No puede haber distinción de ninguna clase, como raza, color, sexo, orientación sexual o identidad de género, idioma, religión, opinión política o de cualquier otro tipo, origen nacional o social, fortuna, nacimiento y cualquier otra situación. La DUDH también nos muestra que los derechos humanos son interdependientes e indivisibles. Los 30 artículos de la Declaración tienen la misma importancia. Nadie puede decidir que unos son más importantes que otros.

Según René Cassin, uno de sus principales impulsores, cuatro columnas de igual importancia sostienen el pórtico de la Declaración Universal:

  • La primera columna está formada por los derechos y libertades de orden personal (art. 3 a 11).
  • La segunda, por los derechos del individuo en relación con los grupos de los que forma parte (art. 12 a 17).
  • La tercera viene constituida por los derechos políticos (art. 18 a 21).
  • La última se refiere a los derechos económicos, sociales y culturales (art. 22 a 27).

Una disposición fundamental de la Declaración es el artículo 28, que establece que “toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”. El Preámbulo de la Declaración es de excepcional importancia, dado que contiene las principales líneas y directrices de la concepción de los derechos humanos que quiere expresar, vinculando claramente el progreso social con los derechos humanos y abogando por un “concepto más amplio de la libertad”.

El Legado Continuo de la DUDH

Actualmente, la Declaración sigue siendo un documento vivo. Como podemos comprobar, la Declaración Universal de Derechos Humanos supuso en su época un auténtico revulsivo para la protección internacional de los derechos humanos, siendo un hito histórico en el camino hacia el reconocimiento de la libertad y dignidad de las personas.

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