El gobierno de Estados Unidos inició un nuevo cierre tras el fracaso en el Congreso para aprobar un presupuesto antes del plazo legal. La falta de consenso entre demócratas y republicanos paralizó gran parte del aparato estatal y dejó en suspenso la continuidad laboral de cientos de miles de empleados federales. Las consecuencias ya se hacen sentir en agencias de todo el país, en la provisión de servicios públicos y en el clima de inestabilidad política en Washington.
¿Qué Implica un Cierre del Gobierno Federal?
En la política estadounidense, se denomina "cierre" o "shutdown" cuando el Senado, la Cámara de Representantes y el presidente no llegan a un acuerdo sobre la liberación de nuevos fondos presupuestarios, ni siquiera temporalmente. La base legal del cierre es la "Ley Antideficiencia", promulgada en 1884, que prohíbe al Gobierno gastar sin la aprobación legislativa previa. Como no se extendió el financiamiento presupuestario en el plazo previsto, la ley establece que las agencias federales necesitan poner en licencia o despido temporal a aquellos empleados designados como "no exceptuados".
En términos prácticos, la administración pública se divide entre empleados exentos y no exentos. Los primeros, considerados imprescindibles para la protección de la vida y la propiedad, deben continuar en funciones, aunque no reciban pago hasta el final del cierre. Los segundos, sin tareas críticas asignadas, son suspendidos sin goce de sueldo. Los empleados que sí son exceptuados de quedar en licencia, como aquellos cuyos trabajos son clave para proteger la vida y la propiedad, siguen laborando pero no se les paga.
El Reciente Cierre y Sus Desencadenantes
Washington D.C. despertó este miércoles con un cierre de Gobierno federal que posiblemente se prolongue en el horizonte, después de que los congresistas no se pusieran de acuerdo sobre cómo extender el financiamiento y presupuesto federales antes de la fecha límite del miércoles a medianoche. El desencadenante fue el estancamiento en las negociaciones entre republicanos y demócratas.
Los republicanos promovían una medida de financiamiento a corto plazo que mantuviera el gasto federal actual hasta el 21 de noviembre, mientras que los demócratas exigían que un acuerdo tenía que incluir fondos para el cuidado de salud médica. Entre ellos, reducir los recortes impulsados este verano por el Gobierno de Donald Trump a Medicaid y que haya más exenciones tributarias para que cuesten menos las pólizas de seguros médicos privados adquiridos mediante el programa de la Ley del Cuidado de Salud Asequible (conocida como Obamacare). Los republicanos rechazaron las propuestas demócratas, y ninguno de los dos bandos cedió. Como resultado, no hubo acuerdo y la Cámara Baja no prevé nuevas votaciones en los próximos días, por lo que el cierre entró en vigor este miércoles.
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Posturas y Exigencias de los Partidos
En cuanto a las demandas sustanciales de cada bando, los republicanos buscan una extensión a corto plazo de los niveles actuales de gasto, lo que implica aplazar la decisión legislativa. Están satisfechos con el hecho de que el gobierno de Trump haya implementado recortes de gasto por su cuenta, sin la ayuda de los legisladores del Congreso. Pero los demócratas exigen que esta práctica termine. Se preguntan qué sentido tiene negociar acuerdos sobre el nivel de gasto si Trump simplemente los ignorará. También quieren un acuerdo firme para renovar los subsidios gubernamentales al seguro médico para personas de bajos ingresos, que vencen a finales de año, una exigencia que los republicanos se muestran reacios a aceptar.
Los créditos fiscales que abaratan el seguro médico para millones de estadounidenses están a punto de expirar. Además, los demócratas exigen que se reviertan los recortes a Medicaid implementados por Trump. También se oponen a los recortes de gastos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). Lo que los demócratas pidieron a los republicanos es que se extienda más allá del 2025 la mejora a un crédito tributario del Servicio de Rentas Internas (IRS) conocido como el Crédito Tributario de Prima o Premium Tax Credit, que ayuda con el pago de seguros comprado en el mercado o marketplace de Obamacare, o Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA en inglés). La realidad es que los indocumentados no pueden adquirir cobertura de salud a través del mercado de seguros de ACA. Solo pueden hacerlo quienes entren dentro de un grupo llamado "presentes de forma legal", y los demócratas no piden en su plan que se permita a inmigrantes indocumentados acceder a cobertura de salud a través del mercado de seguros de la Ley ACA. Aunque estas son las posturas de negociación de ambos bandos, las disputas por el cierre gubernamental van más allá y son un asunto político. Los republicanos creen tener la ventaja y, junto a Trump, afirman ser la parte razonable en la discusión. Dicen que son ellos quienes simplemente quieren ganar más tiempo para negociar sin las consecuencias adversas de un cierre. Por supuesto, los demócratas no lo ven así.
Impacto en los Empleados Federales
La consecuencia inmediata es la suspensión temporal de unos 750.000 empleados federales, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso. Estos trabajadores fueron retirados de sus funciones y no percibirán su salario hasta que se alcance un nuevo acuerdo presupuestario. Solo quedan exentos quienes desempeñan tareas consideradas esenciales, como protección civil, defensa, control aéreo e inmigración, quienes deben presentarse a trabajar aunque no cobren hasta después del cierre. Hay estimados de la oficina sobre presupuesto del Congreso de que hasta 750,000 empleados federales pudieran tener que entrar en licencia por cada día que se extienda el cierre, y que el costo total de lo que no se les paga sería de unos 400 millones de dólares.
En 2019 el Congreso aprobó una legislación para que sea obligatorio pagarles de manera retroactiva a los empleados en licencia ya que reanudan las operaciones federales. Pero en lo que eso sucede tanto los trabajadores en despido temporal como los que siguen trabajando sin paga deberán pasar un buen tiempo sin recibir sus sueldos, lo que generaría impactos financieros para muchas familias. El pago retroactivo tampoco está garantizado para los subcontratistas que trabajan para el Gobierno. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a los periodistas que los despidos de trabajadores federales debido al cierre del gobierno son "inminentes". La administración Trump ya ordenó a varias agencias federales que consideren posibles despidos permanentes. En un memorando, la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca dijo que las agencias deben emitir avisos de estas licencias para programas que "no son consistentes con las prioridades del presidente". Esto iría más allá que lo que ha sucedido en Estados Unidos durante cierres previos, en los que los empleados a los que se les pone en licencia sí pueden regresar a sus trabajos ya que se resuelven los temas presupuestarios. Con la amenaza de despidos permanentes se cerrarían puestos federales, aumentando los recortes que la segunda Administración de Trump ha implementado desde que llegó al poder en enero mediante iniciativas como el así llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (apodado DOGE).
Servicios Gubernamentales Afectados y Operativos
Durante un cierre se deben mantener varias funciones gubernamentales. Ciertos servicios clave seguirán disponibles: la Seguridad Social, los pagos de Medicare y el procesamiento de la correspondencia postal continúan sin interrupciones, ya que su financiamiento proviene de fuentes independientes o aprobadas a largo plazo. El Servicio Postal de Estados Unidos no se ve afectado por el cierre dado que es una entidad independiente cuyo financiamiento proviene de la venta de productos como las estampillas y de otros servicios, y no por el dinero de los contribuyentes. Entre los que continúan operando se incluyen los controladores de tráfico aéreo, los investigadores del FBI, los oficiales de la CIA y los agentes de TSA en los aeropuertos. Los integrantes de las Fuerzas Armadas también deben mantenerse en activo. También continúan operando programas que reciben fondos de manera obligatoria, por lo que los pagos de Seguro Social para temas como desempleo debieran seguir siendo entregados, y los adultos mayores que dependen de Medicare para visitas médicas debieran seguir recibiendo sus reembolsos. El cuidado de salud médica para veteranos también debe seguir operando pese al cierre, tal que los centros de salud del Departamento de Asuntos de los Veteranos deben mantenerse abiertos y los entierros en cementerios de veteranos también prosiguen.
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No obstante, muchas gestiones administrativas, dobles de inmigración, autorización de préstamos para pequeñas empresas, inspecciones alimentarias y reportes económicos oficiales quedan suspendidos hasta que se restituya el financiamiento. Parques nacionales e instalaciones turísticas públicas permanecen en funcionamiento limitado, aunque se advierte sobre posibles inconvenientes por la escasez de personal de limpieza y seguridad. En el cierre de 2019, se reportaron acumulaciones de basura, daños a instalaciones y deficiencias graves en servicios a visitantes. Se espera que servicios como el programa de asistencia alimentaria, la educación preescolar financiada con fondos federales, la emisión de préstamos estudiantiles, las inspecciones de alimentos y las operaciones en los parques nacionales se vean restringidos o cerrados.
Planes de Contingencia por Agencias
Las agencias publicaron sus respectivos planes de contingencia. El Departamento de Educación notificó la suspensión casi total de su plantilla. El Departamento de Seguridad Nacional mantendrá a la mayoría en sus puestos. El Departamento de Salud y Servicios Humanos ha dicho que pondrá en licencia al 41% de su personal (emplea a unas 80,000 personas). Con ese plan, anunciado en el sitio web del departamento, grupos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) continuarán con iniciativas de emergencia, como monitorear posibles epidemias, pero ya no podrán mantener activos otros programas, como los de investigación de prevención de enfermedades. Mientras que el cuidado de pacientes de los Institutos Nacionales de Salud (NHS) pudiera verse muy afectado porque se frenaría el acceso a terapias experimentales y a estudios clínicos de nuevos tratamientos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) anunció que su "capacidad de proteger y promover la salud y seguridad públicas pudiera verse impactada significativamente, con muchas actividades puestas en pausa". Por ejemplo, indicó que la agencia no aceptará nuevas solicitudes para reconocer y lanzar al mercado nuevos medicamentos o aparatos médicos. El Servicio de Parques Nacionales (NPS) planea poner en despido temporal a dos tercios de sus empleados, aunque mantendría abiertos muchos de los parques. El plan anunciado por esta agencia dijo que "los caminos hacia parques, los senderos y los sitios de memoria u homenaje por lo general seguirán abiertos a visitantes", aunque el NPS dijo que si la falta de personal resulta en que se acumula la basura o que no hay monitoreo de posible vandalismo a los recursos de un parque se tendrá que cerrar ese sitio. Por mientras, NPS también pedirá a los Gobiernos estatales, de tribus o locales que hagan donaciones si así lo consideran para que más sitios nacionales como Yellowstone o el Gran Cañón puedan seguir operando con normalidad. El Instituto Smithsonian dijo que los museos, centros de investigación y el Zoológico Nacional en Washington D.C. seguirán abiertos al menos hasta el lunes 7 de octubre. Especialistas dijeron que algunas agencias no han presentado planes de contingencia, como el Departamento de Energía, la NASA, Vivienda y Desarrollo Urbano y la Fundación Nacional de Ciencias.
Consecuencias Económicas y Políticas
Especialistas advierten que un cierre prolongado puede agravar el impacto económico, ralentizando el crecimiento, provocando retrasos y afectando la confianza ciudadana en las instituciones. El director de la Oficina sobre Presupuesto del Congreso, Phillip Swagel, dijo que los estimados de esa organización indican que si el cierre dura poco tiempo no habría mucho impacto. Pero que "si el cierre se extiende, eso puede generar incertidumbres sobre qué papel juega el Gobierno en nuestra sociedad y sobre los programas que financia el Gobierno". "No hay un impacto que se note de inmediato, pero con el tiempo sí se ve un efecto negativo", dijo Swagel. En el pasado cuando ha habido cierres de Gobierno en Estados Unidos los mercados bursátiles no han reaccionado con mucha fuerza, según investigaciones del grupo Goldman Sachs.
La paralización del gobierno ya ha retrasado la publicación del informe sobre el empleo de septiembre, que es muy seguido por el público, y se prevé que también afectará negativamente los viajes aéreos, la investigación científica y el pago de los sueldos a las tropas estadounidenses, además de provocar la suspensión temporal de 750,000 trabajadores federales, con un costo diario de 400 millones de dólares. El impacto institucional tiene matices sin precedentes. La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca instruyó a las agencias federales a prepararse, no solo para licencias temporales, sino para posibles despidos definitivos si el conflicto se prolonga. El documento destacó que deberían diseñarse planes de reducción de plantilla para programas federales sin financiamiento o que no coincidan con las prioridades de la administración. La medida eleva la presión sobre sindicatos y empleados públicos, y dos asociaciones sindicales ya presentaron demandas judiciales contra la administración nacional.
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Trump es un negociador que cree en el uso de amenazas como un medio para obtener lo que quiere. Los votantes podrían volcar su frustración por el cierre sobre los republicanos el día de las elecciones. Si esto sucede, y los demócratas ganan escaños en cualquiera de las cámaras, podría afectar a la capacidad de Trump para aprobar futuras políticas. No es un pulso menor, porque el partido que termine quedándose con la mayor cuota de responsabilidad a los ojos de los votantes podría enfrentar consecuencias en las elecciones de mitad de período del próximo año. Los efectos políticos del cierre del gobierno pueden tener consecuencias para ambos partidos en las elecciones de mitad de período previstas para noviembre de 2026, cuando se redefinirán las mayorías en ambas cámaras del Congreso. Si bien los demócratas se arriesgan a ser presentados como la parte intransigente que no dio su brazo a torcer, pese a los dañinos efectos en la salud económica del país y las familias, los republicanos pueden verse pintados como la parte insensible que no quiso extender los créditos a Obamacare y, por tanto, los responsables del aumento del costo del cuidado de la salud para millones de estadounidenses.
Historial de Cierres de Gobierno en EE.UU.
La duración de un cierre es incierta. El antecedente más reciente se produjo entre 2018 y 2019, cuando el gobierno permaneció paralizado durante 34 días, afectando los salarios de 800.000 empleados y acarreando retrasos en servicios federales de todo tipo. En 1995, bajo la presidencia de Bill Clinton, el cierre se extendió por 21 días debido a desacuerdos sobre el financiamiento de programas sociales. En la historia de Estados Unidos se han producido 21 "shutdowns" desde 1976. Con el tiempo, los cierres se volvieron menos frecuentes y más espaciados, hasta que se registró un récord de 35 días a finales de 2018, el cierre más largo de la historia, durante el primer mandato de Trump. Aquel fue uno de los tres cierres que el presidente enfrentó durante su primer gobierno.
| Año | Presidente | Duración (Días) |
|---|---|---|
| 1976 | Gerald Ford | 11 |
| 1977 | Jimmy Carter | 12 |
| 1977 | Jimmy Carter | 8 |
| 1977 | Jimmy Carter | 8 |
| 1978 | Jimmy Carter | 17 |
| 1979 | Jimmy Carter | 11 |
| 1981 | Ronald Reagan | 2 |
| 1982 | Ronald Reagan | 1 |
| 1982 | Ronald Reagan | 3 |
| 1983 | Ronald Reagan | 3 |
| 1984 | Ronald Reagan | 2 |
| 1984 | Ronald Reagan | 1 |
| 1986 | Ronald Reagan | 1 |
| 1987 | Ronald Reagan | 1 |
| 1990 | George H.W. Bush | 4 |
| 1995 | Bill Clinton | 5 |
| 1996 | Bill Clinton | 21 |
| 2013 | Barack Obama | 17 |
| 2018 | Donald Trump | 3 |
| 2018 | Donald Trump | Varias horas |
| 2019 | Donald Trump | 35 |
| 2025 | Donald Trump | [En curso] |
La Retórica y Culpabilización Política
Mientras el gobierno se paraliza, demócratas y republicanos protagonizan un torneo de acusaciones mutuas, culpándose del cierre y, sobre todo, de sus consecuencias, incluyendo la posibilidad de facilitarle al gobierno de Trump seguir con los recortes a la burocracia federal en los que está empeñado desde que asumió su segundo mandato. El presidente Donald Trump minimizó el impacto del cierre, afirmando que “pueden salir cosas buenas de los cierres”, y anticipó que utilizará el periodo para “eliminar cosas innecesarias, en especial iniciativas apoyadas por los demócratas”. "Podemos hacer cosas durante el cierre que son irreversibles, malas e irreversibles para ellos [los demócratas], como dejar sin empleo a un gran número de personas, recortar programas que les gustan", dijo el mandatario al ser consultado sobre la posibilidad de que no se llegara a un acuerdo en el Congreso. Trump responsabilizó a los demócratas y alegó que quieren que entren más personas de forma ilegal en Estados Unidos. La Casa Blanca incluso afirmó en su sitio web: "Los demócratas han cerrado el gobierno".
Ante ello, el congresista demócrata Joe Morelle dijo estar "profundamente frustrado" y aseguró que el cierre es el resultado directo de "una administración brutal e incompetente". Su compañero de partido, el congresista Bill Foster contestó con un comunicado subrayando que los responsables son los republicanos, ya que controlan la Cámara de Representantes, el Senado y la Casa Blanca. Y agregó que las familias de todo el país "seguirán pagando el precio" a menos que los republicanos se sienten a negociar. Eso mismo argumentaron desde el lado republicano. "Los cierres de gobierno son estúpidos", dijo en esa línea el congresista Dusty Johnson, añadiendo que "ponen en riesgo los sueldos de los estadounidenses".
Los republicanos dicen que los demócratas han sido intransigentes al no aprobar una resolución de continuidad (CR, por sus iniciales en inglés) “limpia” que habría extendido la financiación del gobierno por unas siete semanas más. Por eso, el primer día de la paralización gubernamental la están calificando como “el cierre de los demócratas”. “A medianoche, los demócratas llevaron a cabo su amenaza de paralizar el gobierno estadounidense”, declaró el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien, junto al líder de la mayoría del Senado, John Thune, mostró un video de demócratas criticando anteriores paralizaciones, incluyendo a la representante Alexandria Ocasio-Cortez diciendo que “no es normal paralizar el gobierno si no conseguimos lo que queremos”. Trump y figuras republicanas clave han promovido una falsa narrativa asegurando que los demócratas han condicionado su apoyo a que se extienda cobertura de salud a inmigrantes indocumentados. El presidente, en entrevista con la publicación Politico, dijo que los demócratas "quieren destruir el cuidado de la salud en Estados Unidos al dárselo a millones y millones de inmigrantes indocumentados". Varias páginas de departamentos, como Justicia, Agricultura o Vivienda, han adoptado un inusual tono partidista al informar del “cierre de gobierno de la izquierda radical demócrata”.
Sin embargo, incluso con la amenaza de la Casa Blanca de aprovechar para despedir a empleados públicos, los demócratas no han cedido. Lucen unidos en una rara muestra de fuerza colectiva contra Trump para enfrentar la paralización gubernamental. Para muchos demócratas, se trata de un punto de inflexión, tras meses de frustración por la incapacidad para detener las iniciativas más polémicas de Trump, y afirman que seguirán luchando, independientemente de las consecuencias prácticas o políticas. Una encuesta de NPR/PBS News/Marist publicada en vísperas del cierre, mostraba que los republicanos estaban siendo culpados un poco más que los demócratas, aunque casi un tercio de las personas encuestadas decía que la responsabilidad es compartida por ambos partidos. El 38% de los encuestados dijeron que culparían a los republicanos por un cierre del gobierno, 27% a los demócratas, y el 33% a ambos partidos serían culpables. Es notable que la mayoría de los independientes, 4 de cada 10, culpa a ambos partidos por igual. La corresponsal de la BBC Ana Faguy informó que si algo queda claro al hablar con funcionarios del Congreso, sus equipos y otros miembros de la prensa, es que demócratas y republicanos no se comunican entre ellos, sino que hablan unos en contra de otros. La retórica se mantiene prácticamente igual y ambas partes se culpan mutuamente.
