Inmersos en una nueva crisis económica, así nos encontramos a nivel mundial tras la COVID-19. Ante panoramas financieros complejos como este, los gobiernos buscan soluciones para que el impacto de la recesión sea lo más leve posible. En momentos como el actual, la presión fiscal es un concepto que suele ganar protagonismo, ya sea porque se endurece o, por el contrario, se relaja. Todo dependerá de cada administración.
Comprensión de la Presión Fiscal: Concepto y Cálculo
La presión fiscal, también llamada presión tributaria, es el total de impuestos que recauda el sector público de un país respecto al Producto Interno Bruto (PIB). Entendemos por presión fiscal el dinero que pagan los tributarios de un territorio en concepto de tributos (impuestos, tasas y otros gravámenes) en comparación con el PIB de ese territorio. Dentro del término tributario comprendemos tanto a las personas físicas como a las jurídicas.
La presión fiscal también puede venir expresada como la cifra de ingresos por impuestos del sector público, total o bien por habitante (Per cápita). Es importante tener en cuenta que lo relevante para su cálculo es lo que realmente se paga, no lo que se debería pagar, lo que implica que a mayor evasión impositiva y fiscal, menor presión fiscal.
Para calcular la presión fiscal, que se expresa como un porcentaje, se necesitan dos datos clave: los ingresos fiscales totales del territorio (RF = Recaudación fiscal = Ingresos fiscales) y el Producto Interno Bruto (PIB) de dicho territorio. La PT expresa una relación porcentual entre las recaudaciones, en términos corrientes, y el Producto Interno Bruto, también a precios corrientes o de mercado, lo cual muestra básicamente qué porcentaje del PIB es producto del proceso de recaudación de impuestos y la aplicación del sistema tributario. Estos aspectos se relacionan directamente con el tipo y el número de impuestos que se administran, las tasas o alícuotas que se cobran y el esfuerzo fiscal que se realiza.
La PT, a nivel internacional, se calcula mediante un indicador cuantitativo que relaciona los ingresos tributarios de impuestos (directos e indirectos) y el PIB de un país. Este indicador refleja la capacidad que tiene un régimen impositivo de capturar ingresos fiscales producto de la actividad económica, dado un determinado sistema tributario. El cálculo de la PT, de acuerdo a la metodología aplicada por organismos internacionales (como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), debe contemplar toda la recaudación por concepto de impuestos del nivel nacional y subnacional, además de otros ingresos del Gobierno General.
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Impacto de la Presión Fiscal en la Actividad Empresarial
La presión fiscal no solo obedece a la legislación tributaria. También influyen en ella las normas no tributarias (el laboral, por ejemplo), la administración de impuestos y el cumplimiento de los contribuyentes, así como el nivel, la composición y la distribución de la actividad económica y el ingreso. Desde la perspectiva contable tributaria de los contribuyentes, existe una relación entre la contabilidad comercial y fiscal, porque la contabilidad sirve de base para la determinación tributaria y para presentar la deducción en los estados financieros a través de “la identificación, medición y síntesis de los hechos y de la realidad económica de una entidad”.
Efectos en la Liquidez, Rentabilidad e Inversión
Es importante resaltar que un nivel de carga fiscal incide desfavorablemente en la situación financiera. En este contexto, la carga y presión tributaria tiene un efecto negativo en los ingresos, rentabilidad e inversión de las empresas. Si estos fueran reducidos, contribuirían a la mejora no solo de los ingresos y ganancias, sino que principalmente se podría convertir en un elemento motivador para la inversión.
La liquidez es “el grado en que una empresa puede hacer frente a sus obligaciones corrientes, es la medida de su liquidez a corto plazo” y “que la liquidez está referida a la solvencia de la posición financiera en general de la organización, lo que se traduce en la facilidad que tiene la empresa para pagar sus deudas”. Por tanto, se deduce que los niveles de venta influyen en la liquidez empresarial.
La rentabilidad “es la relación que existe entre la utilidad y la inversión necesaria para lograrla”, siendo “un coeficiente que mide la utilidad generada por una inversión”. Las compañías con mayor rentabilidad tendrán mayores incentivos para desplegar estrategias de reducción de sus cargas tributarias, mostrando una mayor divergencia entre tipos nominales y reales. Por último, el riesgo fiscal también podría explicar la conducta de las empresas en el orden tributario y tratarse de un elemento moderador de prácticas fiscales más agresivas.
El impacto o efectos de la carga tributaria puede medirse de cuatro formas: i) equilibrio del mercado, ii) la rentabilidad de las empresas formales e informales del sector, iii) la recaudación fiscal, y iv) el presupuesto y bienestar de los usuarios. El impacto sobre la rentabilidad de las empresas consiste en estimar sobre la estructura de costos, a través de los flujos de caja y el estado de pérdidas y ganancias, mientras que el impacto sobre la recaudación fiscal supone considerar los modelos de costeo y análisis de incidencia tributaria.
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Estudios específicos demuestran que las altas tasas impositivas (presión fiscal) afectan significativamente los ingresos de los contribuyentes, un efecto que se profundizó en 2020 como consecuencia de las restricciones por la pandemia de Covid-19. Las altas tasas y varios tipos de impuestos tienen un efecto negativo en la liquidez, rentabilidad e inversión de los contribuyentes, ya que reducen la inversión y la rentabilidad y afectan la liquidez. Además, el contribuyente tiene la obligación de pagar un conjunto de impuestos y no siempre recibe estímulos fiscales que generen mejorar la rentabilidad.
Se ha identificado que los cambios en los impuestos y las tasas generan reducciones o incrementos en los ingresos, utilidades e inversión en función al grado de significancia del tipo de impuesto. Por ejemplo, un incremento en el impuesto a la renta puede reducir la inversión en un 19.8 % y las utilidades en un 1.7 %. En contraste, la reducción del Impuesto al Valor Agregado incrementaría la inversión (15.9 %), las utilidades (4.8 %) y los ingresos (3.7 %).
Los resultados permiten corroborar que “existe evidencia empírica que demuestra el efecto negativo que tiene los impuestos en la economía” y que existen “efectos negativos significativos de los impuestos en la actividad económica”. Sin embargo, las variaciones en las tasas de los impuestos también pueden tener “influencia positiva en la inversión extranjera directa”.
La Presión Fiscal a Nivel Internacional: Comparativas y Casos Regionales
Situación Global y Europea
La presión fiscal varía considerablemente entre países y regiones. La media de la OCDE se situó en 2021 en 33,9%. Las principales potencias europeas, como Alemania (41,3%), Francia (47,3%) o los países nórdicos (todos por encima del 40%), ejercen una mayor presión impositiva. En el otro extremo, países del sudeste asiático o africanos ni siquiera alcanzan una presión impositiva del 10%.
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha publicado su Informe sobre Competitividad Fiscal 2025, alertando sobre la elevada carga tributaria que soportan las empresas en España. Según este informe, España es el cuarto país de la OCDE y de la UE con mayor dependencia de los ingresos fiscales procedentes del sector empresarial, con un 48,8 % de la recaudación total proveniente de impuestos ligados a la actividad empresarial. Esto es significativamente superior al promedio de la OCDE (37,8 %) y de la Unión Europea (39,4 %).
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La carga fiscal de las empresas en España se considera entre las más altas de Europa y la OCDE. La recaudación por Impuesto sobre Sociedades (IS) y cotizaciones sociales supone el 33,8% de los ingresos fiscales totales en España, mientras que en la UE este dato alcanza un nivel inferior, concretamente el 26,1%. Además, la contribución fiscal empresarial total como porcentaje del PIB en España registra un índice del 17,8%, situándose por encima del promedio de la Unión Europea, que es del 14,8%, y del promedio de la OCDE, que asciende al 12,8%.
La presión fiscal en España está en máximos históricos y por encima de la media de la UE. El Indicador de Presión Fiscal Normativa que desarrolla el IEE muestra que, si se tiene en cuenta el nivel de renta, los españoles pagan un 17% más de impuestos que la media europea. Las causas de esta diferencia incluyen una mayor tasa tributaria, una alta tasa de desempleo y la economía sumergida. Reducir el paro y la economía sumergida podría aumentar la recaudación fiscal sin necesidad de subir tipos impositivos.
Más del 70% de los economistas ve la presión fiscal en España como un lastre para la competitividad de las empresas, y la OCDE revela que las empresas españolas están entre las que más presión fiscal soportan de los países avanzados. En España, las autonomías tienen gran independencia en ciertas competencias tributarias. En aquellas con un PIB más alto, los niveles de presión fiscal también son más elevados, como Baleares (38,3%), Cataluña (34%) o Madrid (33,7%).
Según un informe del Consejo General de Economistas, los españoles pagan entre un 24% y un 41% de su renta en impuestos, considerando solo cotizaciones a la Seguridad Social y el IRPF. Si se añade el IVA y otros impuestos especiales (carburantes, electricidad, vehículos, tasas de basura), la "factura" de Hacienda sobre un sujeto puede superar el 65%.
Contexto Latinoamericano: Casos de Bolivia y Ecuador
En América Latina, las recaudaciones tributarias son una fuente crucial de financiamiento para los ingresos nacionales, y su relación con los ciclos económicos es innegable. La composición del sistema tributario en América Latina no ha garantizado una redistribución progresiva del ingreso. La CEPAL afirma que el exceso de impuestos directos y de contribuciones sociales puede ser perjudicial para el crecimiento económico y el empleo, señalando que en la región no se ha dado suficiente papel a los sistemas tributarios en su rol redistributivo.
En este contexto, de siete países (Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Chile), cinco lograron un crecimiento significativo de la presión tributaria total entre 2000 y 2015. Los saltos más relevantes fueron los de Argentina y Bolivia, con cerca de 13 puntos porcentuales adicionales. Ecuador aumentó su presión tributaria en más de nueve puntos porcentuales, y le siguen Brasil y Uruguay, con un alza de aproximadamente cinco puntos porcentuales del PIB.
Actualmente, Brasil y Argentina son los países con la mayor carga tributaria de la región. Sin embargo, se observa una situación heterogénea en los niveles de presión tributaria del continente y marcadas diferencias en los sistemas y las estructuras recaudatorias.
En Bolivia, el sistema tributario ha evolucionado significativamente, especialmente a partir de la Ley 843 de Reforma Tributaria de 1986, buscando una base tributaria amplia y una administración sencilla. Posteriormente, se promulgaron nuevas leyes como la Ley 2166 (2000) y la Ley 2492 (2003), que estableció el nuevo Código Tributario, y la Ley de Hidrocarburos (2005) que creó el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
La presión tributaria en Bolivia, en la gestión 2019, llegó a registrar un 17.7% sobre el Producto Interno Bruto; mientras que en la región de Sudamérica el promedio general es de 17.3%. Entre los países que tienen mayor presión tributaria en la región se encuentran Brasil (22.9%), Venezuela (21%), Uruguay (20.9%), Trinidad y Tobago (19.1%) y Chile (17.9%). En este contexto, la presión tributaria en Bolivia se encuentra por encima del promedio regional de Sudamérica.
Las entidades de intermediación financiera en Bolivia están alcanzadas por varios impuestos, incluyendo el Impuesto al Valor Agregado, el Impuesto a las Transacciones, y los Impuestos a las Utilidades de las Empresas, evidenciando una carga tributaria excesiva. La recaudación tributaria en Bolivia se centra solo en un 30% de la economía, lo que sugiere la necesidad de incorporar otros actores para diversificarla.
En Ecuador, la recaudación tributaria en 2020 alcanzó aproximadamente 11 313 millones de dólares, inferior a los 14 268 millones de 2019, mostrando una reducción respecto a 2018. Los ingresos tributarios en 2018 alcanzaron el 20,6 % sobre el PIB. La carga tributaria para 2018 fue del 20.40 % y en 2019 del 20.1 %. La presión fiscal que soportan los contribuyentes del Gobierno Central en 2019 alcanzó el 13.6 %, de gobiernos subnacionales el 1 % y de la contribución a la seguridad social el 5.2 %, lo que indica una mayor presión fiscal en seguridad social e impuestos. Los contribuyentes con mayor participación empresarial en Ecuador son las microempresas (90.81 %), seguidas por las pequeñas empresas (7.13 %). Las empresas de servicio representan el 42.66 % del total. Las posibilidades de supervivencia para las microempresas alcanzan el 52.7 %, siendo la relación inversa entre el tamaño y la natalidad/mortalidad de las empresas.
Factores Adicionales y Administración Tributaria
La complejidad del sistema tributario para las empresas añade unos costes adicionales de cumplimiento. España, por ejemplo, presenta un sistema tributario notablemente complejo, siendo un 16,5% superior a la UE y un 9,9% superior a la OCDE. Los costes de cumplimiento, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, pueden llegar a suponer el 29% de lo recaudado.
Las administraciones tributarias implementan y hacen cumplir las leyes tributarias, diseñadas para lograr metas nacionales y obtener ingresos para los gastos públicos. La tributación se ha globalizado, lo que requiere que las administraciones tributarias colaboren bilateralmente y a través de organizaciones internacionales para aumentar la efectividad y eficiencia de sus enfoques. Una buena cooperación requiere confianza y comprensión, basada en el conocimiento sobre la legislación, las etapas de desarrollo económico-social del país y la cultura. Todas las administraciones tributarias operan en contextos diferentes, según las características específicas del país en que se encuentran, y todas enfrentan desafíos similares para lograr sus metas.
Comparativa de Presión Fiscal en Países Seleccionados
A continuación, se presenta una tabla comparativa de la presión fiscal (%PIB) para algunos países y promedios regionales:
| País/Región | Año | Presión Fiscal (%PIB) |
|---|---|---|
| España | 2024 | 37,1% |
| Alemania | 2024 | 40,7% |
| Francia | 2024 | 45,2% |
| Reino Unido | 2024 | 34,4% |
| Estados Unidos | 2024 | 25,6% |
| Japón | 2023 | 33,7% |
| China | 2023 | 20,4% |
| Promedio UE | 2023-2024 | ~39,4% |
| Promedio OCDE | 2023-2024 | ~37,8% |
| Bolivia | 2019 | 17,7% |
| Promedio Sudamérica | 2019 | 17,3% |
Nota: Los valores para el promedio UE y OCDE provienen de informes mencionados en el texto. Los valores para países específicos son de la tabla de comparativa fiscal proporcionada.
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