El 1 de enero de 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) tomó las armas en Chiapas desafiando al gobierno priísta de Carlos Salinas de Gortari y a las políticas neoliberales que marcaron la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Hoy, 30 años después, el impacto de este movimiento sigue resonando en la historia política y social del país, así como en la lucha global contra el neoliberalismo. A 30 años de su levantamiento, el EZLN sigue siendo un símbolo de resistencia y dignidad para los pueblos originarios de México y para los movimientos sociales alrededor del mundo.
En la fecha en que el gobierno federal se disponía a celebrar la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en la madrugada del 1° de enero de 1994, los insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) tomaron por las armas cinco cabeceras municipales del estado de Chiapas: San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas, Ocosingo y Chanal. Los “zapatistas”, como serían conocidos públicamente, provenían de los pueblos tzeltal, tzotzil, chol y tojolabal, todos ellos de la familia maya. Aunque su objetivo último consistió en la transformación revolucionaria de México en una república socialista, los rebeldes demandaron entonces “trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”. Como respuesta, el gobierno federal envió al ejército a sofocar la rebelión. Los combates entre ambas fuerzas duraron 11 días. A partir del 12 del mismo mes el gobierno y el EZLN iniciarían acercamientos con el fin de buscar solucionar el conflicto por la vía del diálogo. Sin embargo, a pesar de su trayectoria y sus esfuerzos por el diálogo, el EZLN y sus bases de apoyo continúan enfrentando una persistente estrategia de criminalización y represión.
Orígenes y Desarrollo del Movimiento Zapatista
Desde su fundación en 1983, el EZLN surgió como una organización armada y política en las profundidades de Chiapas, apoyada principalmente por comunidades indígenas. Los orígenes político-militares del Ejército Zapatista de Liberación Nacional se encuentran en las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), una organización clandestina formada a finales de los años sesenta en el norte de México, que, inspiradas en la revolución cubana, organizaron una lucha guerrillera con el fin de lograr la construcción del socialismo en México. Sin embargo, las FLN fueron prácticamente aniquiladas por el gobierno federal a principios de los setenta. Sus sobrevivientes lograron reorganizarse e instalarse en 1983 en Chiapas, particularmente en los Altos, el Norte y la Selva Lacandona, persiguiendo los mismos objetivos.
El levantamiento zapatista se dio en un contexto de creciente desigualdad, marginación y explotación de los pueblos indígenas y campesinos. Con demandas que exigían tierra, justicia, democracia y autonomía, el EZLN no solo denunció las condiciones de opresión en el sur de México, sino que también abrió un frente crítico contra el modelo económico neoliberal impulsado por el TLCAN. Este tratado, según los zapatistas, consolidaba la subordinación económica de México frente a Estados Unidos, amenazando la soberanía nacional y agudizando la precariedad de las comunidades rurales.
Estructuras de Autonomía y Resistencia
Tras 12 días de conflicto armado en 1994, la presión de la sociedad civil logró detener el enfrentamiento entre el EZLN y el gobierno federal. Este cese al fuego permitió el inicio de negociaciones que culminaron en los Acuerdos de San Andrés en 1996, donde se reconoció la importancia de los derechos y la autonomía indígena. Sin embargo, estos acuerdos no se implementaron plenamente, lo que llevó al EZLN a establecer sus propias estructuras autónomas, como Los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno en 2003. Estos espacios han funcionado como ejemplos vivos de autogestión, promoviendo la educación, la salud y la justicia comunitaria.
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El EZLN no solo fue el primer movimiento antineoliberal del mundo, sino que también inspiró a diversas luchas subalternas a nivel global. Su modelo de autonomía desafía las lógicas hegemónicas del Estado y el capital, proponiendo alternativas que valoran las formas de vida indígenas y campesinas. Además, el zapatismo ha dejado un profundo legado teórico y práctico sobre la importancia de reconocer y respetar la diversidad cultural y la autodeterminación de los pueblos originarios.
En efecto, las “bases de apoyo zapatistas” no son otra cosa que el conjunto de comunidades y grupos indígenas civiles que, en su momento, aceptaron colaborar en el proyecto revolucionario insurgente. En la selva, su historia es la misma que la de los ex peones acasillados, quienes, tras abandonar o ser expulsados de las fincas desde mediados de los treinta del siglo pasado y en adelante, empezaron a colonizar este territorio formando ejidos. A partir de entonces, éstos serían el centro de su vida social, religiosa, económica y política, que a lo largo de varias décadas fueron construyendo identidades e intereses comunes, así como lazos de cooperación regionales gracias a su participación en la pastoral y catequesis de la diócesis de San Cristóbal de las Casas y a la formación de organizaciones campesinas independientes. Algunas de estas comunidades indígenas empezaron a sentir insatisfacción y frustración con los resultados obtenidos hasta entonces por la lucha política independiente, de modo que encontraron en la oferta del EZLN una vía inédita y acaso exitosa para alcanzar su “liberación definitiva”.
Formas de Cooperación de las Bases de Apoyo Zapatistas (BAEZLN)
Hay que destacar cinco formas de cooperación de los campesinos indígenas zapatistas con el EZLN:
- Salvaguardar la clandestinidad de los insurgentes.
- Reclutar nuevos combatientes.
- Garantizar bastimentos para sostener a los guerrilleros.
- Participar en movilizaciones de protesta.
- Realizar trabajos colectivos de infraestructura y servicios (inter) comunitarios.
En las comunidades zapatistas los “promotores” de educación y salud revisten gran importancia para la vida colectiva, en general, y para el mantenimiento de la identidad zapatista y la continuación de la resistencia, en particular. En cada comunidad su número varía entre cuatro y seis personas, tanto hombres como mujeres, para cada promoción, los cuales son “nombrados” por la comunidad. A falta de servicios médicos locales, el promotor de salud se encarga de la prevención de enfermedades y el cuidado de la salud. Por su parte, el promotor de educación enseña a los niños zapatistas a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas. También instruyen a los niños en historia patria, “vida y medio ambiente” e “integración”.
El EZLN y las bases de apoyo se vinculan entre sí a través de los “responsables” de la comunidad y de la región, quienes son las autoridades civiles y militares más importantes en los niveles local y regional. El “responsable de la comunidad” organiza las reuniones locales y el trabajo de recolección del bastimento enviado a los campamentos insurgentes, así como la operación de los “colectivos”; además, vigila y controla a la comunidad con el fin de mantenerla cohesionada. La posición inmediata superior a la del “responsable” comunitario es la del “mando militar regional”.
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Acusaciones y Represión Contra las Bases de Apoyo Zapatistas
A pesar de su estructura comunitaria y sus esfuerzos por la autonomía, las bases de apoyo zapatistas (BAEZLN) han sido objeto de constantes acusaciones y actos de represión.
Detenciones Ilegales y Abusos
En las primeras horas del domingo 27 de abril de 2025, las BAEZLN fueron ingresados al Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados (CERSS) No. [El número específico no se proporciona en el texto original]. La detención de las BAEZLN se realizó sin orden de aprehensión y los cateos a sus hogares se llevaron a cabo sin autorización judicial, acompañados de abusos, tratos crueles, inhumanos y degradantes, robos y violaciones flagrantes a sus derechos humanos. Es urgente alzar la voz para detener la represión del Estado y garantizar la libertad de los compañeros BAEZLN, quienes hoy son rehenes de un sistema represivo.
Estrategia de Criminalización y Fabricación de Pruebas
El caso es un ejemplo más de la estrategia de criminalización utilizada por la Fiscalía General del Estado de Chiapas, que fabrica pruebas y acusa injustamente a personas inocentes, mientras los verdaderos responsables permanecen impunes. Instamos a todas las personas, organizaciones y movimientos a movilizarse en sus tiempos y modos, para exigir justicia.
Ataques Paramilitares y Despojos
Las agresiones por parte de grupos paramilitares han sido una constante en la región de Moisés y Gandhi, según la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes” (Red TDT). Acorde a una acción urgente de la Red TDT, las BAEZLN desplazadas son integrantes de la comunidad La Resistencia, de la región Moisés y Gandhi. “La comunidad fue despojada de diversos bienes materiales: animales de traspatio, herramientas de trabajo, una despulpadora de café y prensas para hacer tortillas.” “Nuestros compañeros y compañeras, están en un lugar con sus familias, porque hay mal gobierno que los manda a desalojar, la culpa por ser Zapatistas.” “Mientras estaba la inauguración estaban los paramilitares de 7 de Febrero en guardia”, señala la denuncia de la ACGAZ.
“Veníamos diciendo años atrás, que está financiados por los 3 niveles de malos gobiernos de 4T, están presentando a la luz pública ahora, como se decía antes narco políticos.” La red de organizaciones de derechos humanos señala que las agresiones de la Orcao en contra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional han sido una constante en la región de Moisés y Gandhi. Entre las agresiones que enuncia la Red TDT se encuentra el desplazamiento forzado de la comunidad La Resistencia, sucedida en un ataque similar el 5 de mayo de 2022. “Nos preocupa la permisividad y solapamiento del Estado Mexicano.”
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En 2014, impulsado o respaldado por intereses de la delincuencia organizada e incluso del mismo Partido Verde, que en ese momento gobernaba la entidad, un grupo de campesinos lanzó un ataque contra la comunidad de La Realidad, uno de los bastiones más importantes del EZLN, durante el cual murió José Luis Solís, un militante zapatista con una notoria relevancia y cuyo nombre en clave era precisamente Galeano. A raíz de esta muerte, el subcomandante Marcos planteó el cambio de su nombre y dijo que si era necesario que un miembro del EZLN muriera para que Galeano pudiera vivir, entonces él moriría simbólicamente para que eso fuera posible.
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