Cuando pensamos en economía, una de las primeras cosas que viene a nuestra mente son los impuestos. ¿Qué son los impuestos? Pues en palabras simples, son contribuciones obligatorias que las personas y empresas deben pagar al gobierno. Estos pagos permiten al Estado financiar los servicios públicos, como la construcción de infraestructura, educación, salud y seguridad. Entender para qué sirven los impuestos es esencial, especialmente para aquellos que se están formando en áreas como la Maestría en Derecho Fiscal, donde se profundiza la regulación de los sistemas económicos y su impacto en la sociedad.
Los impuestos son tributos obligatorios establecidos por el Estado para personas y empresas, con el propósito de generar ingresos destinados a financiar servicios y fomentar el bienestar social. Además de ser una responsabilidad ciudadana, el pago de impuestos está regulado por leyes específicas que determinan los plazos y las cantidades correspondientes.
¿Qué es el Impuesto Corporativo?
En la actualidad, las empresas de todo el mundo están sujetas a una variedad de impuestos aplicables a los beneficios que generan, así como a otras formas de ingresos o ganancias. Estos beneficios se calculan de acuerdo con los ejercicios contables de la organización y, en caso necesario, se reparten proporcionalmente entre los lapsos que incluya el periodo contable. Para efectos fiscales, una corporación es una entidad legal separada de sus propietarios y, a diferencia de otras entidades comerciales tales como las asociaciones y empresas individuales, están gravados sobre los beneficios empresariales. Según el IRS, una corporación es una asociación empresarial donde “los futuros accionistas intercambian dinero, bienes, o ambos, para el capital de la corporación”.
Características del Impuesto Corporativo
Clasificación Fiscal
Los tipos de impuestos se dividen en varias categorías, dependiendo de su naturaleza y forma de aplicación. A continuación, te explicamos las características de los impuestos: directos e indirectos. Los impuestos directos afectan directamente a los ingresos o el patrimonio de las personas o empresas. Impuestos directos son aquellos que gravan directamente a las personas (físicas o jurídicas) por la obtención de una renta o por la posesión de un patrimonio. Es decir, el contribuyente es quien paga el impuesto de manera directa al gobierno. Son proporcionales a la capacidad económica, entre más alta sea la renta o el patrimonio, mayor será el gravamen a pagar.
Por otro lado, los impuestos indirectos someten a tributación manifestaciones indirectas de la capacidad económica de los contribuyentes. Los impuestos indirectos, en lugar de ser pagados al gobierno, son cobrados por los proveedores de bienes y servicios, quienes luego lo trasladan al consumidor final.
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Elementos Fundamentales de los Impuestos
Los gravámenes se estructuran en base a ciertos elementos que definen cómo se generan los impuestos. Estos elementos son:
- Sujeto activo: es el ente encargado de recaudar el impuesto, que puede ser el gobierno federal, estatal o municipal.
- Sujeto pasivo: es la persona física o moral (empresa) obligada a pagar el impuesto. El sujeto pasivo es la persona física o jurídica sobre la que recae la obligación de pago, es decir, la que tiene que ingresar el impuesto en Hacienda.
- Objeto o Hecho Imponible: se refiere al hecho o actividad que genera la obligación de pagar el impuesto. El Hecho Imponible es aquel suceso que, cuando se produce, da lugar al nacimiento del deber de tributar.
- Base o Base imponible: valor sobre el cual se calcula el impuesto. La Base imponible es la cuantificación económica del hecho imponible, normalmente expresada en euros, y en ocasiones en otras unidades.
- Tasa: porcentaje que se aplica a la base para determinar el monto a pagar.
- Época de pago o Devengo: indica cuándo debe cumplirse con la obligación fiscal. El Devengo es el momento en el cual el impuesto resulta exigible.
Además de estos, se consideran:
- Cuota íntegra: es el resultado de aplicar el tipo de gravamen sobre la base liquidable.
- Cuota líquida: es la cantidad resultante de restar a la cuota íntegra las deducciones o bonificaciones a las que el sujeto pasivo tiene derecho.
- Cuota a ingresar: en algunos impuestos se contemplan retenciones y pagos a cuenta que se realizan con anterioridad al devengo del impuesto.
Obligaciones y Plazos de Pago
Una corporación estándar, o “corporación C”, debe presentar una declaración de impuestos al final del año fiscal. La corporación debe reportar sus ingresos, ganancias, pérdidas, deducciones y créditos al IRS. A menos que se otorgue una prórroga, una corporación completamente debe pagar sus impuestos a más tardar el día 15 del tercer mes después del final de su año fiscal. Si una corporación espera deber al menos US$500 en impuestos federales sobre la renta, debe realizar los pagos a plazos en su impuesto estimado durante el año fiscal. Las empresas pueden calcular sus impuestos estimados en el formulario del 1120-W del IRS. Las empresas generalmente tienen la opción de utilizar dos métodos para calcular sus impuestos estimados. Ellos calculan cada pago fraccionado como un 25 por ciento del impuesto sobre la renta que la corporación mostrará en su declaración correspondiente al ejercicio en curso, o el 25 por ciento del impuesto sobre la renta mostrado en la declaración de la corporación con respecto al año anterior. La falta de una empresa para hacer los pagos en cuotas de sus impuestos estimados puede dar lugar a la emisión de una sanción insuficiente.
Otros Impuestos para Corporaciones
Además de los impuestos federales sobre la renta, las empresas deben pagar impuestos de empleo. Los impuestos sobre la nómina incluyen los impuestos de la Seguridad Social, los impuestos de Medicare, las retenciones de impuestos federales y el impuesto federal de desempleo. En general, las empresas retienen una parte del salario de un empleado correspondiente a los impuestos de Seguro Social, Medicare e ingresos federales, además de pagar una parte por sí mismas. Estos impuestos pueden ser reportados en el formulario 941 del IRS, la planilla para la Declaración Trimestral de Impuestos Federales o formulario 944 del IRS y la Planilla para la Declaración Anual del Impuesto Federal. El impuesto federal de desempleo, sin embargo, no se retiene de los salarios de los empleados.
Una corporación también puede ser responsable de los impuestos federales sobre el consumo. Las empresas suelen pagar los impuestos al consumo cuando se fabriquen o vendan ciertos productos, manejan ciertos tipos de empresas, usan ciertos tipos de aparatos o instalaciones o al recibir el pago de algunos servicios. El IRS impone impuestos sobre consumos específicos, por ejemplo, la gasolina y otros combustibles, la venta o uso de productos químicos que agotan la capa de ozono (impuestos medioambientales), el transporte de personas o bienes por aire y los equipos de pesca deportiva.
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Impuestos Estatales
Las corporaciones también pueden estar sujetas a impuestos estatales. No hay ningún tipo de gravamen general para el impuesto sobre la renta corporativo estatal. Algunos estados, como Nevada y Dakota del Sur, no aplican el impuesto sobre sociedades. Otros estados gravan un ingreso fiscal corporativo en base a una tarifa plana, que va desde el 4,63 por ciento impuesto por Colorado al 9,99 por ciento impuesto por Pensilvania. Los ingresos estatales restantes del impuesto de sociedades se basan en el nivel de ingresos de una corporación.
Ejemplo de Impuesto Corporativo: Impuesto Sobre la Renta (ISR)
Para entender mejor, te proporcionamos algunos ejemplos de impuestos. El Impuesto Sobre la Renta (ISR) es un impuesto directo que grava los ingresos obtenidos por personas físicas y morales. Para las empresas, el cálculo se basa en las utilidades netas.
Ejemplo de Legislación Específica: El Caso de Chile
Con una legislación compleja que rodea las cuestiones tributarias de las empresas en Chile es imprescindible comprender las leyes para que su compañía permanezca en cumplimiento. Si su compañía está registrada en Chile, debe pagar el impuesto a la renta chileno por ingresos globales al Servicio de Impuestos Internos (SII). Si su compañía se encuentra registrada en otro lugar pero cuenta con operaciones en Chile, debe pagar el impuesto a la renta solo sobre los ingresos con origen en Chile.
La tasa del impuesto a la renta corporativa es del 25 % o 27 %, dependiendo del régimen tributario elegido por la compañía. En general, las compañías son categorizadas a partir de dos regímenes tributarios, aunque existen otras designaciones. En base al régimen, la tasa impositiva variará como así también las declaraciones juradas que deben presentarse ante el SII. Actualmente, hay 57 tipos de declaraciones juradas. La declaración jurada es un documento o formulario donde los contribuyentes declaran sus ingresos o ganancias respecto de sus actividades económicas. Deben presentar un comprobante de los bienes y servicios brindados, así también como de su capital al final del año fiscal.
Los ingresos recibidos o devengados por una compañía son atribuidos anualmente a sus accionistas o socios, independientemente de las distribuciones efectivas de dividendos. Este régimen está disponible solo para compañías íntegramente administradas por individuos chilenos o no residentes (individuos o entidades). Los accionistas o socios pagan impuestos solo sobre la distribución real de dividendos o ganancias de la compañía. Los accionistas o socios pueden utilizar el 65 % del impuesto corporativo que paga la compañía como crédito contra el impuesto de retención. Este impuesto es pagado por los individuos domiciliados que son residentes en Chile en base a sus ingresos. Los individuos y/o las compañías que no están domiciliadas en Chile deben pagar este impuesto adicional por sus ingresos provenientes de fuentes chilenas. La tasa tributaria dependerá del régimen tributario de la compañía (puede ser un régimen atribuido o semi-integrado). Asimismo, la nacionalidad de los inversores definirá el porcentaje de crédito del impuesto de la primera categoría tributaria pagado por la compañía.
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Las presentaciones de las declaraciones del impuesto a la renta vencen en el mes de abril cada año. No obstante, la fecha de presentación de impuestos de las compañías en Chile depende del pago del impuesto a la renta y de la forma de pago. Luego de la presentación, el SII puede aceptarla o comenzar un proceso de auditoría. Existen penalidades excesivas por la presentación fuera de término, falta de pago o incumplimiento de las leyes tributarias en Chile. Las multas por las devoluciones con un reembolso varían entre una UTM (Unidad Tributaria Mensual) o una UTA (Unidad Tributaria Anual), es decir, entre CLP 48,305 y 579,660.
Impacto del Impuesto Corporativo en la Economía y el Empleo
Mitos y Realidades sobre la Tributación Empresarial
Durante demasiado tiempo, los grupos de presión empresariales han afirmado que los recortes fiscales a las empresas crean empleo y que las subidas de impuestos acabarán con él. Este manido argumento ha servido para justificar los recortes para las grandes empresas mientras los trabajadores soportan una parte cada vez mayor de la carga fiscal. Los líderes sindicales y los defensores de la justicia fiscal llevan mucho tiempo sospechando que esta afirmación es falsa. Ahora tenemos los datos que lo demuestran.
En el primer estudio mundial de este tipo, esta investigación no encontró ninguna correlación entre el aumento de los impuestos y la disminución del empleo. De hecho, parece ser cierto lo contrario: que los países con sistemas fiscales sólidos para las empresas tienden a tener mercados laborales más fuertes, mejores salarios y un empleo más estable. Dirigido por la economista Agustina Gallardo, el estudio se realizó en estrecha coordinación con sindicalistas, lo que aportó una visión directa del mundo laboral. Estas conclusiones ponen en entredicho las antiguas afirmaciones de los grupos de presión empresariales y aportan pruebas decisivas para los defensores de la justicia fiscal.
El informe ofrece un resumen de este estudio global, proporcionando a los líderes sindicales las pruebas y los argumentos necesarios para desafiar a los grupos de presión empresariales. Demuestra cómo crear un sistema fiscal sólido que apoye el empleo de calidad y reduzca la desigualdad. Frenar la evasión fiscal incentiva a las empresas que tratan de minimizar sus obligaciones fiscales a invertir en empleo y en capacidades productivas. Para el Estado, gravar los beneficios allí donde se realizan efectivamente -y no donde los accionistas deciden declararlos- se traduce en recursos públicos adicionales. Estos recursos pueden utilizarse para mejorar el bienestar social, financiar la inversión pública para crear empleos decentes y, en última instancia, acelerar la transición hacia una economía más ecológica.
Las implicaciones son claras: hay que acabar con la carrera a la baja en el impuesto corporativo. El estudio demuestra cómo la elusión fiscal y la competencia entre Estados repercuten negativamente en la inversión, el crecimiento salarial, la creación de empleo y el empleo de calidad. El informe propone unos tipos efectivos más altos en el impuesto de corporativo, la imposición unitaria y la información pública país por país como reformas esenciales para promover la justicia económica y mejorar las condiciones de empleo. Para los líderes sindicales y los activistas que luchan en primera línea por la justicia fiscal, esta investigación confirma lo que se viene sosteniendo desde hace tiempo: que recortar los impuestos corporativo y hacer la vista gorda ante la evasión fiscal crea perjuicios reales para los trabajadores y nuestras comunidades. No sólo desfinancia los servicios públicos de los que todos dependemos, sino que también reduce los salarios, socava la negociación, alimenta la desigualdad y aumenta la carga fiscal de los trabajadores.
Replantearse el Impuesto Corporativo y la Creación de Empleo
Una mayor recaudación del impuesto corporativo es la piedra angular de unos servicios públicos e infraestructuras esenciales mejor dotados. Proporcionan a los gobiernos los medios para invertir en bienes públicos como la sanidad y la educación. El impuesto corporativo desempeña un papel clave en la lucha contra las desigualdades económicas. Cuando los tipos del impuesto corporativo son demasiado bajos, las personas ricas pueden trasladar sus ingresos a las empresas, lo que les permite evitar impuestos sobre la renta personales más elevados y reducir sus obligaciones fiscales totales. Sin embargo, hay quienes sostienen que unos impuestos corporativo más elevados reducen la inversión y el número de puestos de trabajo creados, lo que se traduce en un menor crecimiento y en menos recursos disponibles para los servicios públicos. Por otra parte, a menudo se afirma que las empresas multinacionales se verán incentivadas a trasladar sus operaciones a jurisdicciones con impuestos más bajos, desprenderse de su capital y dejar a muchos desempleados.
Sin embargo, los estudios demuestran que otros factores, además de los fiscales, son mucho más importantes para las decisiones de inversión, como una mano de obra cualificada, unas infraestructuras públicas sólidas y una gobernanza estable. Las investigaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) demuestran cómo la inversión pública, alimentada por los ingresos fiscales, "aumenta la producción, tanto a corto como a largo plazo, atrae la inversión privada y reduce el desempleo". Incluso los principales inversores afirman que los tipos impositivos no son lo que impulsa la toma de decisiones, y Warren Buffett declara: "Llevo 60 años trabajando con inversores y todavía no he visto a nadie rehuir una inversión sensata por el tipo impositivo sobre la ganancia potencial". La realidad es que las multinacionales rara vez trasladan fábricas enteras o redes de producción a paraísos fiscales. Esta actividad crea pocos puestos de trabajo y apenas beneficia a la población local. La "carrera a la baja" del impuesto corporativo en todo el mundo, así como la falta de mecanismos internacionales de aplicación sólidos, hacen que este traslado de beneficios sea un problema persistente que está lejos de solucionarse con las propuestas de la OCDE sobre BEPS o el impuesto mínimo mundial del 15%.
Las Empresas Son Cada Vez Más Ricas y Pagan Menos Impuestos
Mientras las empresas argumentan que unos impuestos más altos las empujan a deslocalizar puestos de trabajo, la realidad es que muchas se están enriqueciendo mientras contribuyen proporcionalmente menos en impuestos. Los beneficios de las empresas han crecido mucho más deprisa que los salarios en las dos últimas décadas. Según los estudios del FMI, los beneficios unitarios y los márgenes comerciales han aumentado a un ritmo mucho mayor que los ingresos de los trabajadores, lo que significa que las empresas se están llevando una mayor parte de los beneficios económicos mientras los salarios se estancan.
Muchos dirigentes empresariales afirman que sus empresas pagan más impuestos que nunca. Pero este estudio revela que los tipos impositivos legales de las empresas han disminuido de forma constante en todos los grupos de renta durante los últimos 20 años. A medida que aumenta la rentabilidad de las empresas, éstas pagan proporcionalmente menos impuestos, beneficiándose de tipos más bajos e incentivos que reducen sus contribuciones totales. Mientras que los pagos fiscales absolutos pueden haber aumentado con el incremento de los beneficios, la parte global de los ingresos fiscales procedentes de las empresas ha disminuido, trasladando la carga de la financiación de los servicios públicos a los trabajadores. Si no se adoptan medidas para adaptar el impuesto corporativo al aumento de la rentabilidad, esta disparidad no hará sino acentuarse.
Principales Resultados de la Investigación
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Una mayor recaudación fiscal está vinculada al crecimiento del empleo formal
Los datos revelan una tendencia convincente: las economías con ingresos fiscales estables y más elevados suelen registrar mejores resultados en el empleo formal. Los países de renta alta, en particular, muestran un fuerte vínculo entre unos ingresos fiscales constantes y unos niveles elevados de empleo formal. Estos ingresos permiten a los gobiernos invertir en infraestructuras críticas, mecanismos de aplicación de la legislación laboral y servicios públicos que crean un entorno propicio para la formalización del empleo.
En cambio, las economías emergentes muestran un panorama más complejo. Mientras que algunas economías han experimentado una trayectoria ascendente en los ingresos fiscales y el empleo formal, otras muestran una mayor variabilidad, reflejando los desafíos en la aplicación de los impuestos y una inestabilidad económica más amplia. No obstante, en los países en los que los ingresos son estables, las tendencias del empleo formal tienden a mejorar con el tiempo, lo que refuerza la importancia de unas políticas fiscales sólidas. Sin embargo, las economías de renta baja con menores ingresos fiscales se enfrentan a importantes obstáculos. Con una capacidad fiscal limitada, sus gobiernos dependen en gran medida de impuestos regresivos como el IVA, que limitan la inversión pública en la creación de empleo formal. Los bajos e incoherentes niveles de ingresos de estas economías les dificultan la creación de la capacidad fiscal necesaria para apoyar la formalización, exacerbando la desigualdad y la informalidad del mercado laboral.
Estos datos ponen en tela de juicio la idea, tan arraigada, de que la reducción de los impuestos sobre las empresas impulsa automáticamente la inversión y el crecimiento del empleo. Por el contrario, sugiere que unos ingresos fiscales estables y sólidos, respaldados por unos sistemas fiscales que funcionen correctamente, son la piedra angular del progreso económico y de la formalización del mercado laboral.
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Un mayor impuesto corporativo reduce las desigualdades de renta
El estudio demuestra la existencia de un patrón consistente que vincula unos tipos más altos del impuesto corporativo con una distribución más justa de los salarios y la renta. Analizando los países por grupos de renta y a lo largo de los últimos 8 años, muestra que cuando los países mantienen tipos impositivos más altos, una mayor proporción de la renta nacional se asigna sistemáticamente a los trabajadores a través de los salarios. La proporción de la renta del trabajo muestra cuánta producción económica se destina a los salarios de los trabajadores en comparación con los beneficios y rentas de los propietarios del capital.
El impuesto corporativo puede contribuir a la distribución de la renta entre el capital y el trabajo, garantizando que los trabajadores se beneficien proporcionalmente del crecimiento económico. Los países con tipos del impuesto corporativo más elevados tienden a ver cómo los que viven de sus salarios (en contraposición a los propietarios del capital) reciben una mayor parte de la renta nacional, contribuyendo a una distribución más equilibrada de los beneficios económicos. Por lo tanto, unos tipos más altos del impuesto corporativo desempeñan un papel fundamental en la reducción de las desigualdades de renta y en la promoción de un crecimiento económico equitativo.
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Un impuesto corporativo más bajo no garantiza la creación de empleo
Los datos no muestran una relación directa entre los tipos del impuesto corporativo y los niveles de empleo o el número de puestos de trabajo creados. En los países de renta alta, los tipos del impuesto corporativo se han mantenido relativamente estables a lo largo del tiempo y, sin embargo, los niveles de empleo han aumentado gradualmente. Incluso durante periodos de fluctuación económica, como la fuerte caída del empleo en 2020 debido a la pandemia de COVID-19, las tendencias del empleo reflejaron retos globales y económicos más amplios que cambios en la política fiscal. Esto sugiere que factores más amplios -como las políticas económicas, el rendimiento empresarial y las estructuras del mercado laboral- desempeñan un papel mucho más importante en la configuración de los resultados del empleo que los tipos del impuesto corporativo por sí solos.
En las economías emergentes, la disminución de los tipos del impuesto corporativo no se ha traducido en un aumento proporcional del empleo. Mientras que los ingresos del impuesto corporativo se han mantenido relativamente estables, las tendencias del empleo sólo han mejorado en condiciones económicas favorables, lo que pone de manifiesto que los tipos impositivos por sí solos no son decisivos. Los países de renta media-baja presentan aún más volatilidad. Tanto los ingresos del impuesto corporativo como los niveles de empleo varían significativamente, lo que refleja los retos a los que se enfrentan estas economías para mantener sistemas fiscales estables y fomentar mercados laborales formales. Esta variabilidad socava la idea de que el ajuste de los tipos del impuesto corporativo puede repercutir directamente en el empleo.
En general, los datos cuestionan la suposición común de que la reducción de los tipos del impuesto corporativo conduce a la creación de empleo. Por el contrario, subraya la importancia de contar con sistemas fiscales fuertes y estables, respaldados por estrategias globales que aborden los obstáculos estructurales al crecimiento del empleo.
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Cuando las empresas eluden impuestos, lxs trabajadores pagan el precio
La investigación muestra el impacto negativo sobre el empleo de las prácticas de traslado de beneficios de las multinacionales (EMN).
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