Descubre Por Qué La Media Anual Es Clave Para Interpretar Tus Datos Essencialespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La comprensión de qué es la media anual y cómo se calcula correctamente es fundamental en el análisis de datos, especialmente en campos como la climatología y la estadística ambiental. Mostrar los promedios en un diagrama de línea (versus fecha) es un objetivo común, pero la aplicación de un resumen normal de "promedio" en los datos puede ser engañosa.

Si se aplica el resumen normal "promedio" en los datos, este calcula el promedio de todos los datos del período dado, basado en el nivel de jerarquía. Un ejemplo ilustrativo de este problema se observa cuando las mediciones no se realizan con la misma frecuencia. Normalmente, una medición se realiza en un día, lo que significa 30-31 en un mes y 356 en un año. Sin embargo, en verano, cuando los valores son más altos, a veces se realizan más mediciones, ocasionalmente incluso 4 por hora, lo que puede significar hasta 96 registros al día.

Si se calcula el promedio anual de esta manera, algunos días de verano con mediciones más frecuentes pueden elevar el valor mucho más de lo que deberían, dando como resultado datos inutilizables. Para obtener una media anual precisa y representativa, es necesario calcular el promedio diario para cada día, luego el promedio mensual de los promedios diarios de ese mes, el promedio anual de los promedios mensuales de ese año, y finalmente un promedio "total" de los promedios anuales. Este método es crucial para mantener las jerarquías de fechas (y el desglose) utilizables en visualizaciones como diagramas de línea.

La Diversidad Climática de España y sus Medias Anuales

Analizar el clima de España supone hablar de diversidad. Existe una amplia variedad de climas en todo el territorio que, a su vez, se manifiestan a través de una multiplicidad de tipos de tiempo y de fenómenos meteorológicos contrastados, incluso entre áreas próximas. Tal diversidad es el resultado de la combinación de factores de tipo atmosférico y geográfico.

Por su latitud, la España peninsular y las islas Baleares se localizan en el límite meridional del dominio templado, en contacto con las altas presiones subtropicales, en una zona con predominio de la circulación de vientos del oeste y sudoeste; en verano, sin embargo, los anticiclones subtropicales dominan la atmósfera aportando una fuerte estabilidad. Una franja latitudinal intermedia, que constituye el área de intercambio energético entre las masas de aire frío polar y las masas de aire cálido tropical, donde se localiza el frente polar. Su oscilación estacional norte-sur y la llegada de borrascas atlánticas asociadas a él suponen continuos y, a veces, bruscos cambios del tiempo atmosférico, característica esencial de buena parte de los climas de España.

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La posición geográfica de la península ibérica entre dos grandes masas continentales y entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo le confieren, además, un papel de encrucijada de influencias marítimas y continentales diversas y contrastadas. Finalmente, las características del relieve aportan una mayor complejidad al mosaico climático español; en primer lugar, por su elevada altitud media, que alcanza los 650 m, y que condiciona intensamente las temperaturas; en segundo lugar, por la disposición de las barreras montañosas, que generan fuertes contrastes espaciales en todos los elementos climáticos y meteorológicos, tanto a escala regional como local.

El objetivo de la recopilación de datos es ilustrar esa diversidad climática a través de la representación cartográfica de algunos de los elementos más significativos que definen el clima, como la temperatura, la precipitación, la insolación, la radiación o la evapotranspiración. Para ello se han utilizado un total de 3.495 observatorios meteorológicos completos, termopluviométricos y pluviométricos, que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) tiene repartidos por todo el territorio.

Temperatura Media Anual

La distribución de la temperatura en España es muy irregular y está ligada, en primer lugar, a la latitud en la que se se sitúa desde 43º N de los cabos gallegos más septentrionales hasta los 27º N en Canarias; también a su extensión superficial, 505.760 km2, responsable de que el factor de la continentalidad cause importantes amplitudes térmicas en el interior peninsular; además, la distribución y altitud de los sistemas montañosos, donde el frío puede llegar a ser muy intenso, matizan las acusadas diferencias espaciales que hay en la temperatura.

Las temperaturas medias anuales en España oscilan entre 0ºC y 22ºC. Las primeras se registran en los Pirineos, cordilleras Cantábrica e Ibérica y Sierra Nevada mientras que las segundas se dan en el extremo meridional del país, en las costas de las islas orientales de Canarias. El invierno se puede calificar de frío en las tierras del interior de la mitad norte peninsular, porque la temperatura no supera 6ºC, mientras que en las del sur es suave, ya que la temperatura media duplica ese valor térmico.

A modo de resumen de las temperaturas medias anuales:

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  • Zonas frías: Pirineos, cordilleras Cantábrica e Ibérica y Sierra Nevada registran temperaturas medias anuales alrededor de 0ºC.
  • Zonas cálidas: El extremo meridional del país y las costas de las islas orientales de Canarias presentan temperaturas medias anuales cercanas a los 22ºC.

Julio y agosto son los meses más cálidos del año, mientras que enero es claramente el más frío. Las temperaturas medias en julio superan los 25ºC en todo el territorio, salvo en la cornisa cantábrica, que son inferiores, fruto de la influencia atemperante del mar y las brisas, y en las mayores alturas de las principales cordilleras. En invierno hace frío al norte del paralelo 40º puesto que, en general, las temperaturas medias de enero son inferiores a 5ºC, excepto en los litorales y el valle del Ebro; al sur de dicho paralelo la temperatura está comprendida entre 7ºC y más de 10ºC, exceptuando las tierras altas. La excepción a esa templanza térmica del sur son los islotes de frío de las cimas del Sistema Bético.

Fruto de la continentalidad, las tierras del interior de la Península tienen una amplitud térmica media anual cercana a los 20ºC, mientras que en el litoral mediterráneo y Baleares es de 14ºC o 15ºC, en el litoral cantábrico alrededor de 11ºC y en Canarias la diferencia térmica entre los meses más cálido y más frío del año no alcanza 8ºC. El mapa de Temperatura máxima absoluta muestra cuán importante es la latitud en la que se encuentra España y su proximidad al gran foco de calor del Sahara. Si bien el calor se adueña del país, este es más intenso en la mitad sur peninsular y Canarias que en el resto del territorio. La efeméride más alta se produjo el 13 de julio de 2017 en Córdoba y fue de 46,9ºC pero hay que decir que los 40ºC se alcanzan fácilmente en algún momento del verano en muchos lugares.

En cambio, el mapa de Temperatura mínima absoluta pone en relieve la importancia, por un lado, de la altitud, porque es en las zonas más altas del país donde se dan las temperaturas más bajas, y, por otro, de la latitud, ya que la mitad septentrional peninsular registra temperaturas más frías que la meridional. Las temperaturas medias de las mínimas en enero y julio indican cómo es la temperatura al amanecer.

Precipitación Media Anual

La distribución espacial de las precipitaciones en España presenta una gran complejidad. La disposición de los sistemas montañosos y de las grandes cuencas y depresiones interiores en relación al flujo de vientos húmedos dominantes del oeste, así como las variaciones de altitud son los principales factores responsables de los fuertes contrastes pluviométricos. Muchos relieves montañosos son auténticos «islotes lluviosos» en medio de áreas más secas, o al revés, ciertas depresiones y valles, a resguardo de los flujos húmedos por el relieve circundante, se configuran como «sombras pluviométricas».

La España lluviosa se corresponde con todo el norte peninsular, desde Galicia hasta el País Vasco, incluye el norte de Castilla y León y se alarga hacia el este por Pirineos. Se llegan a rebasar los 1.400 mm, e incluso los 1.800 mm, en las tierras occidentales de Galicia, más expuestas a las perturbaciones atlánticas. También se sobrepasan estos valores en algunos sectores montañosos de la Cordillera Cantábrica, del interior del País Vasco y del norte de Navarra, donde se pueden superar los 2.000 mm.

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Aquí se incluyen las tierras llanas de las dos mesetas, las cuencas medias y bajas del Ebro y del Guadalquivir, así como buena parte de la fachada oriental mediterránea, salvo el sector sudoriental. Finalmente, la España árida o semidesértica se circunscribe al sudeste peninsular, desde Alicante hasta Almería, así como a las áreas costeras de las islas Canarias, que reciben cerca de 100 mm en algunos sectores a sotavento de los vientos alisios.

Los valores de precipitación máxima diaria dan idea de la intensidad y torrencialidad que pueden alcanzar las precipitaciones. Los valores más altos se alcanzan en buena parte del litoral, tanto peninsular como insular, y muy especialmente en el Mediterráneo, donde destacan los sectores de Valencia y Málaga. También algunas áreas de montaña del interior, como el Pirineo o el Sistema Central, se ven afectados por precipitaciones de elevada intensidad, que suelen desencadenar episodios de inundación. A pesar de estar alejadas de las masas marinas, fuente principal de humedad, el efecto del relieve favorece ocasionalmente la torrencialidad de las precipitaciones. Por el contrario, en la mayor parte del interior peninsular, las intensidades pluviométricas son muy inferiores.

Estas diferencias se observan también en los registros máximos diarios correspondientes a los observatorios principales de las capitales de provincia. Estos registros han tenido lugar mayoritariamente durante los meses de otoño y del verano, con episodios de carácter tormentoso. Aunque los valores máximos de las capitales sólo han superado los 300 mm en Málaga, en muchos puntos del Levante, Andalucía, Canarias, Baleares o Pirineos se han llegado a alcanzar intensidades muy superiores, como recoge la AEMET en sus estadísticas: 817 mm en Oliva (Valencia), 720 mm en Gandia (Valencia), 700 mm en Benasque (Huesca), 600 mm en Albuñol (Granada), 590 mm en San Andrés (Tenerife) o los 536 mm en Escorca (Illes Balears).

La tendencia en la precipitación anual entre 1950 y 2012 muestra un descenso global en la Península del 3,7% por década en áreas significativas y tendencias inapreciables en el resto (-0,3% por década). En Baleares también se detecta un descenso general medio en torno al 2,5% por década en las escasas zonas de cambios significativos, si bien en los últimos años se infiere una tendencia positiva. En Canarias la tendencia significativa negativa se concentra en las islas orientales y nordeste de Tenerife, mientras que el resto presenta tasas de cambio no considerables.

El número medio anual de días de precipitación mayor o igual a 1 mm muestra un fuerte gradiente entre las regiones del norte y del sur, con máximos relativos en las principales zonas de montaña. Se superan los 100 días en Galicia, norte de León, cordillera y litoral cantábricos, Pirineos, así como en los sectores de mayor altitud de los sistemas Central e Ibérico, por ser focos de condensación con lluvias orográficas. Los máximos se alcanzan al noroeste de Galicia y en algunos puntos de Gipuzkoa y norte de Navarra, donde se superan los 150 días de lluvia al año. En la mayor parte del interior peninsular y Baleares la frecuencia de lluvia oscila entre 50 y 100 días. En buena parte de la franja litoral mediterránea, todo el sudeste peninsular, el sudoeste de Andalucía, la depresión oriental del Ebro y en las medianías y zonas altas de las islas Canarias no se alcanzan los 50 días de promedio.

Otras Medias Anuales de Fenómenos Meteorológicos

Tormentas

Las tormentas constituyen uno de los meteoros más espectaculares y amenazantes de los que se originan en la atmósfera, pues al aspecto oscuro de la base de los cumulonimbos se unen aguaceros intensos, a veces con granizo, fuertes rachas de viento y un potente aparato eléctrico. Pueden ocurrir en cualquier época del año, incluso en invierno, como los asociados al paso de frentes fríos, si bien son mucho más frecuentes e intensas durante el periodo estival. La mayor frecuencia se encuentra en el cuadrante nororiental de la Península, con más de 15 días de media anual. Destacan Pirineos, el Sistema Ibérico, algunos sectores de la Cordillera Cantábrica y buena parte del valle del Ebro, donde tienen lugar en más de 20 ó 25 días.

Granizo

Algunas de estas tormentas vienen acompañadas de granizo. Este sólido y temido hidrometeoro es poco frecuente en España, si bien las consecuencias económicas que puede ocasionar un solo día en el sector agrícola son muy graves. La mayor frecuencia tiene lugar en el litoral norte y noroeste, con más de 5 o 10 días por año; estos suelen venir asociados a frentes y perturbaciones atlánticas, y generalmente es granizo de muy pequeño tamaño. Las áreas de montaña de la mitad norte peninsular registran más de 3 días con granizo, acompañando casi siempre a episodios tormentosos que, aunque poco frecuentes en el resto del país, son los más peligrosos, especialmente en el valle del Ebro, la Comunitat Valencia y Murcia, con cultivos hortofrutícolas muy sensibles.

Nieve

Los días de nieve constituyen un acontecimiento poco habitual en gran parte de España, salvo en las áreas de montaña, donde el factor altitudinal favorece la aparición del blanco meteoro con relativa frecuencia, desde finales del otoño hasta bien entrada la primavera. Su frecuencia es mayor en la mitad norte peninsular, más expuesta a la llegada de masas de aire frío y húmedo desde latitudes polares, que desencadenan precipitaciones en forma de nieve. Todos los sistemas montañosos registran por encima de los 1.500 m más de 30 días de nieve al año, son más frecuentes y copiosas en la Cordillera Cantábrica y en Pirineos. En Baleares solo en las cimas de la serra de Tramuntana la nieve tiene cierta frecuencia, al igual que en los niveles altos de Tenerife. En los litorales mediterráneo y atlántico, así como en el sudeste peninsular la nieve es rara o prácticamente desconocida.

Niebla

El número medio anual de días de niebla muestra una distribución muy irregular, con valores que oscilan entre los 10 días de algunos sectores del litoral mediterráneo y los más de 100 días que se registran en algunos puntos de Galicia y del norte peninsular, sobre todo en zonas elevadas.

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