En la actualidad se ha presentado un movimiento constante en torno a temas contables, que ha provocado que ya no sólo nosotros como contadores públicos seamos las únicas personas obligadas a mantenerse actualizadas en ciertos temas contables o de fiscalización por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Al describir la palabra “contabilidad”, además de los términos con los que comúnmente lo hacemos o nos enseñaron a hacerlo, con los que generalmente la identificamos como la ciencia que registra las transacciones de un ente económico, omitimos el hecho de que dicha ciencia está dando un giro en algo que ha causado que cada vez más personas se involucren de cierto modo en ella.
Como bien menciona el concepto citado, realmente creo que la contabilidad representa movimiento, debido a que origina cierto tipo de alteraciones y novedades en algunos campos de la actividad de cada contribuyente y provoca que muchos de ellos se vean en la necesidad de adentrarse en temas contables y de fiscalización.
Taxonomía Contable: Una Clasificación Esencial
Para abordar la estructuración del concepto de taxonomía contable, primero se plantea la fundamentación teórica y conceptual de la clasificación. En ella se expone la generalización del concepto de taxonomía, para luego llegar a la explicación específica del concepto de taxonomía contable.
La clasificación es un proceso esencial para el pensamiento y la comunicación, permite un ordenamiento coherente de los fenómenos. Las clasificaciones sirven para interpretar el mundo, moldea los comportamientos sociales, culturales, científicos, etc., sobre los saberes y el lenguaje.
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La clasificación es “(…) un proceso inteligente de organización de los saberes, datos, información y objetos, para ordenarlos coherentemente por medio de códigos y cuadrantes, reconocidos bajo un sistema mental, que puede ser individual o grupal, y que permite un proceso de comunicación”.
Para Currás (2005) la clasificación metódica de un conocimiento, se reconoce como taxonomía. La taxonomía es utilizada en la contabilidad para desarrollar su función de descripción. Se requiere clasificar -reglar la información contable- para poderla comunicar. Los estados financieros se configuran mediante un modelo de taxonomía contable.
El concepto de taxonomía contable es el modelo teorizado del procedimiento con el que se establecen las categorías de los reportes de los estados financieros. La contabilidad actualmente utiliza el concepto de taxonomía para formular los informes que se deben entregar en los formatos del estándar XBRL, para presentación de los informes del estándar internacional de información financiera (IFRS, 2016; Luis & Díaz, 2010). La taxonomía contable es un concepto que se materializa en la construcción de los estados financieros. A su vez, permite diseñar las categorías y estructura de dichos informes.
La pregunta clave por responder es: ¿qué es la taxonomía contable?
Esta pregunta llevaría a la comprensión de un concepto que impacta tanto la actividad práctica como teórica de la arquitectura de los sistemas de información contable (SIC). La metodología a utilizar para responder a esta pregunta es dar primero comprensión a los fines del SIC y a los elementos que lo componen, utilizando una estrategia sistémica bajo la metodología hermenéutica-fenomenológica mediante el desocultamiento, revelando lo esencial, lo auténtico, en el modo como se entiende la verdad, distinta al modo de hoy signado por la certeza, como adecuación.
Desde este punto de vista, se afirma que los enunciados en la contabilidad son de orden analítico (Scarano, 2006). Pero la fenomenología sitúa la verdad en el hombre, en sus procesos cerebrales, en la posibilidad de pensar lo pensado para pensar lo por pensar a partir de la memoria como fuente del pensamiento (Heidegger, 2005), sin caer en el subjetivismo psicologizante o en el pragmatismo. Su planteamiento de la verdad en disputa con la concepción tradicional, propone la verdad como desocultamiento, que significa dejar ser, develamiento del ente como tal (Heidegger, 1943).
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La taxonomía estaba oculta en los estados financieros y ahora es revelada, desocultada. Los estados financieros, el ente, verdad aparente que no deja lugar para hacer visible el misterio de la taxonomía. De este modo, dirigirse al ente y quedarse en él como primer paso de la indagación, no revela lo que oculta.
El método hermenéutico-fenomenológico, tiene por objetivo “(…) describir el estado, las características, factores y procedimientos presentes en fenómenos y hechos que ocurren”. Dicho desde Aktouf (2011), se trata de una aplicación de nociones teóricas o, más directamente, de un estudio sobre un aspecto preciso de la realidad.
O sea, describir un fenómeno en su más fiel y natural sentido “(…) en la medida en que esta lógica remite siempre al origen del sentido, y desde allí traza su genealogía, es una lógica de las condiciones de producción del sentido”. Recuperar el sentido permite analizar el hecho desde una circunstancia genérica que posibilita ser inductiva a los demás fenómenos.
Es la clasificación, la separación de fenómenos que son signados de manera pública bajo el lenguaje y permite que los participantes, cuando utilicen el signo bajo un contexto, puedan llegar a un mismo estado psicológico y que la idea del emisor, formulada en el mensaje, sea altamente semejante a la idea que forma el receptor del mismo mensaje recibido (Putnam, 1991). Reconocer el fenómeno públicamente es signarlo y poder recordar el signo, como un isomorfo del fenómeno. Todos los fenómenos que el hombre investiga, son signados, permitiendo integrarlos al lenguaje.
“Un sistema puede ser definido como un complejo de elementos interactuantes”; es un fenómeno en sí mismo, que comprende una interrelación con otros fenómenos y que a la vez, progresivamente hace parte de fenómenos más amplios. Todo fenómeno está divido en diferentes partes, y cada parte es un fenómeno en sí mismo con cualidades y características especiales que lo hacen percibir como un fenómeno separado.
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La ordenación adecuada de los conectores “incluido en”, “contiene a”, “vinculado con”, “conectado a”, “relacionado a”, “unido con”, “dividido en”, “dominado por”, entre otras, permite formar una estructura de correspondencia de fenómenos que están integrados en la definición de un sistema. La lógica de esas relaciones jerárquicas y asociativas, permite comprender el sistema, para integrarlo al lenguaje y dominarlo en la comunicación.
Cada conceptualización de un fenómeno, lo determina el lenguaje con que le da significante y significado, permitiendo separarlo de los demás fenómenos. En el conocido árbol de Porfirio se habla de la premisa “cuanto mayor extensión, menor comprensión, y cuanto menor extensión, mayor comprensión”. La comprensión es uno de los objetivos del hombre en su naturaleza. Cuanto más se pueda lograr dividir y caracterizar los sub- fenómenos que están relacionados en un sistema, mayor será la comprensión de este (Wulf, 1945).
Todo campo del saber, está integrado por un grupo de signos que proporcionan los elementos para la comunicación de sus fenómenos. “Cada ciencia procederá a definir el significado de una serie de términos que le pertenecen (la aritmética, por ejemplo, definirá el significado de par, impar, etc.; la geometría definirá el significado de conmensurable, inconmensurable, etc.)”. La clasificación lógica de los términos en su estructura sistémica, permite representar las relaciones jerárquicas, asociativas y de equivalencia entre los fenómenos.
La clasificación es un proceso esencial para el pensamiento y la comunicación, permite un ordenamiento coherente de los fenómenos. Las clasificaciones sirven para interpretar el mundo, moldea los comportamientos sociales, culturales, científicos, etc., sobre los saberes y el lenguaje.
El proceso de clasificación es inherente a la taxonomía, “La taxonomía, etimológicamente, se deriva del griego: taxis (ordenación) y nomos (ley, norma, regla)”. La taxonomía se define como estudio teórico de un sistema.4 El resultado de dicho estudio es el modelo.5 Toda teoría subsume un modelo y todo modelo es teórico, resultado del estudio de un sistema. Quiere decir que teoría y modelo son concurrentes en esa “porción de realidad” o sistema.
Cada elemento que integra una taxonomía se reconoce como taxón, que contiene las características del fenómeno que lo integra. Pero ante sus equivalentes, tiene unas características particulares que lo hace ser, otro ser. Cada elemento de la taxonomía se reconoce como taxón, que en sí mismo, podría llegar a ser un sistema con sus propias derivaciones.
Cada taxón permite señalar (o ser un indicador si la descripción posibilita la metricidad) el fenómeno que conceptualiza; el taxón es un vector que señala el fenómeno por puntualizar, lleva a un estado mental en una estructura abstracta de símbolos signados. El taxón contiene la conceptualización de los taxones padres, pero cuenta con unas categorías que lo caracterizan como un ser particular.
La taxonomía es una modelación de reconocimiento del sistema. La lógica de la clasificación de un área del conocimiento, responde a una teorización del saber (Moreno Sanz, 2005). Es un esquema teórico que permite argumentar las situaciones reales, para comprobar los términos, relaciones, equivalencias y jerarquías en los procesos de comunicación de los saberes, validados en las situaciones reales.
La teoría de conjuntos es una modelación matemática que permite interpretar como conjunto el número de elementos (taxón) que integran una clasificación, para conocer cualitativa y cuantitativamente la cantidad o nivel de los elementos que están dentro del fenómeno. Cuantificar el elemento clasificado según sus cualidades y que tiene una categorización conceptual que le permite cognitivamente separarlo para los procesos de comunicación e interpretación, ayuda a comprender mejor sus interrelaciones con el elemento mayor y con otros equivalentes.
Según Gadamer (2007): “El movimiento de la comprensión discurre así del todo a la parte y de nuevo al todo” (p. 143). La configuración de la taxonomía es un proceso deductivo, donde se toma la cosa y se divide de manera jerárquica en las partes que lo componen, asociativa y de equivalencia. La definición semántica del signo se hace por la agrupación de los atributos y características que definen la ontología del fenómeno y le da representatividad a un dominio de elementos que caben dentro del conjunto.
