Una hernia consiste en la protrusión de una víscera a través de una abertura en la pared de la cavidad que la contiene. Es un debilitamiento de la pared del abdomen lo que provoca que salga un saco herniario recubierto de peritoneo por la zona que está debilitada. En términos más simples, es como si parte del contenido interno del abdomen empujara y se abriera paso a través de un agujero en la pared abdominal que normalmente lo mantiene en su lugar. Las hernias se observan a simple vista como la aparición de un bulto en la región de la ingle de los pacientes que las padecen o en otras áreas del abdomen. Suele ser inofensiva e indolora, pero a veces puede traer molestias y dolor. Este defecto en el peritoneo permite que los órganos y tejidos penetren o se hernien, lo que produce una protuberancia o bulto. El bulto puede desaparecer cuando la persona se acuesta y, algunas veces, puede regresar a su posición original, debajo de la piel. La tos puede hacer que reaparezca.
¿Qué significa que una hernia sea "No Reducible"?
La capacidad de una hernia para ser reintroducida en la cavidad abdominal es crucial para su clasificación y manejo. La hernia es reducible cuando es posible regresar al abdomen la víscera que ha salido, es decir, el bulto puede ser introducido de nuevo hacia dentro por la persona afectada o por el médico. Por el contrario, una hernia se considera irreducible si esto no es factible y el contenido herniario no puede ser empujado nuevamente al abdomen. Una hernia irreducible, a menudo referida como "no reductible", es una condición potencialmente peligrosa, ya que puede conducir a complicaciones graves.
Complicaciones de las Hernias No Reducibles: Encarcelación y Estrangulación
Cuando un asa intestinal o un fragmento de grasa queda atrapado en la hernia, se produce un trastorno llamado encarcelación o incarceración. Una hernia incarcerada o encarcelada es una hernia irreducible y suele ser más dolorosa, y el bulto no puede ser reducido. Una hernia incarcerada puede bloquear (obstruir) el intestino, lo que puede provocar diversos síntomas o signos, como pesadez en la región inferior del abdomen, molestias o dolor en los desplazamientos, y aumento de la frecuencia de la micción.
En casos raros, pero extremadamente graves, la hernia aprisiona el intestino tan fuertemente que interrumpe el aporte de sangre, lo que se denomina estrangulación. Una hernia estrangulada es aquella en que se compromete la vascularidad de la víscera que ha salido; ocurre en las que tienen orificios pequeños y sacos grandes. Si una hernia se atasca fuera de la pared abdominal, puede estrangularse, lo que significa que se corta el flujo de sangre a la hernia. En estas situaciones, el segmento intestinal atrapado puede gangrenarse en menos de 6 horas. Con la gangrena, la pared intestinal muere, produciendo normalmente su ruptura, lo que conduce a peritonitis (inflamación y generalmente infección de la cavidad abdominal), choque y, si no se trata, la muerte. Una hernia estrangulada causa dolor constante que aumenta de forma gradual, típicamente con náuseas y vómitos, no puede ser reducida y es dolorosa al tacto. La piel sobre una hernia estrangulada puede estar roja.
Si tiene síntomas de una hernia atascada o estrangulada, como dolor, náuseas, vómitos, o si el bulto no se puede regresar a su posición normal dentro del abdomen, debe buscar atención médica de inmediato. La hinchazón, en estos casos, suele ser consistente y sensible, y no se puede regresar a su posición original debajo de la piel del abdomen.
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Tipos Comunes de Hernias
Las hernias suelen denominarse por el área en la que aparecen. El desarrollo de una hernia puede estar asociado con una combinación de presión intraabdominal elevada y una debilidad preexistente en la pared muscular o tejido conectivo. Las hernias se pueden clasificar de diversas maneras según su ubicación, contenido o causa. Las hernias se pueden encontrar frecuentemente en las siguientes áreas:
- Hernias inguinales: Es el tipo más común. Aparecen en el pliegue inguinal o en el escroto y son más frecuentes en los varones. Pueden ser indirectas (relacionadas con un defecto congénito) o directas (relacionadas con un punto débil en la pared del canal inguinal que se desarrolla más adelante en la vida).
- Hernias umbilicales: Se producen alrededor del ombligo. Son comunes en recién nacidos debido a un fallo en el cierre de la zona de inserción del cordón umbilical. En los adultos, los factores de riesgo incluyen tener sobrepeso, tener embarazos múltiples o ser mujer.
- Hernias incisionales (ventrales): A veces, aparecen a través de una incisión quirúrgica en la pared abdominal, pudiendo manifestarse muchos años después de la cirugía.
- Hernias femorales: Crean una protuberancia justo debajo de la ingle, en la mitad del muslo. Esto es más común en las mujeres.
- Hernias hiatales o de hiato: Aparecen cuando la parte superior del estómago sale de la cavidad abdominal hacia la torácica a través de una abertura en el diafragma. Pueden producir síntomas de reflujo ácido.
- Hernias epigástricas: Se forman a través de pequeños defectos naturales ubicados en la línea media de la mitad superior de la pared abdominal (por encima del ombligo).
- Hernias de Spiegel: Se producen a través de defectos en los músculos de la pared abdominal (por lo general por debajo del ombligo).
Es importante destacar que una hernia del deporte o del deportista no es una verdadera hernia porque no hay abertura ni debilidad en la pared abdominal, sino un desgarro de uno o más músculos, tendones o ligamentos en la parte inferior del abdomen o en la ingle.
Causas y Factores de Riesgo
En la mayoría de los casos, no existe una razón obvia para que aparezca una hernia, pero el riesgo aumenta con la edad y se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres. Una hernia puede ser congénita (presente al nacer) o desarrollarse en niños con debilidad en la pared abdominal. Las actividades y los problemas médicos que aumentan la presión sobre la pared abdominal pueden provocar una hernia. Estos incluyen:
- Esfuerzo en el inodoro (debido al estreñimiento prolongado, por ejemplo).
- Tos persistente.
- Sobrepeso u obesidad.
- Levantamiento de objetos pesados.
- Consumo de tabaco, ya que los químicos del tabaco debilitan los tejidos.
- Embarazo.
- Problemas de debilidad en la zona baja de la pared pélvico-abdominal.
- Antecedentes familiares de hernias.
- Nacimiento prematuro y bajo peso al nacer.
- Cirugía abdominal previa (para hernias incisionales).
Diagnóstico
Para diagnosticar una hernia, el médico le preguntará al paciente sobre su historia clínica y los síntomas, y le hará un examen físico. Durante el examen físico, el médico examinará el abdomen y puede pedirle que se ponga de pie, tosa o haga fuerza mientras revisa si hay un bulto. Si el diagnóstico no es claro después de un examen físico, el médico puede ordenar pruebas de diagnóstico por la imagen, como una ecografía, para determinar si hay una hernia.
Tratamiento Quirúrgico
La mayoría de las personas con hernias necesitarán cirugía para reparar la hernia. El tratamiento para la resolución definitiva de las hernias, sean indirectas o del tipo que sean, siempre debe ser quirúrgico. La reparación quirúrgica tiene como objetivo cerrar o cubrir la abertura de modo que el contenido abdominal no pueda retroceder. Sujetar la hernia hacia dentro mediante cintas, vendas u otros medios, a veces ayuda a la persona a sentirse más cómoda, pero no disminuye el riesgo de estrangulación ni permite que la abertura se cierre.
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Si la hernia está incarcerada (encarcelada) o estrangulada, la cirugía se efectúa inmediatamente. De lo contrario, la cirugía es electiva, es decir, puede programarse con antelación. Las hernias umbilicales en lactantes raramente se estrangulan y la mayoría desaparecen sin tratamiento en unos años, pero en los adultos, las hernias no se cerrarán espontáneamente y tienen una mayor probabilidad de complicarse.
Existen varios tipos de cirugía:
- Cirugía Abierta: Un cirujano hace un corte en la ingle para ver y reparar la hernia. Después de reparar la hernia, los cirujanos suelen utilizar puntos de sutura y un trozo de malla para cerrar la pared abdominal, fortaleciendo el punto débil. A los pacientes se les suele dar anestesia local y un sedante.
- Cirugía Laparoscópica: El cirujano hace varios cortes pequeños en la parte inferior del abdomen e inserta herramientas especiales, incluida una cámara pequeña, para ver y reparar la hernia. Los pacientes suelen recibir anestesia general para la cirugía de hernia laparoscópica. Esta técnica permite el uso de incisiones más pequeñas y una recuperación más rápida.
Los dos grandes tipos de intervenciones quirúrgicas que suelen realizarse para la reparación de una hernia son la herniorrafía (sutura con hilo quirúrgico del orificio de salida del saco herniario) o la hernioplastia (implante de una malla de tejido sintético que tapa el orificio de salida del saco herniario). La investigación indica que los hombres con hernias inguinales que causan pocos o ningún síntoma pueden retrasar la cirugía de forma segura, un enfoque que se conoce como espera vigilante. Sin embargo, este enfoque puede conllevar un riesgo para ciertos tipos de hernia, como las femorales, donde el riesgo de estrangulación es mayor.
Es posible que sienta algo de dolor o malestar después de la cirugía de hernia. El paciente debe consultar con el médico sobre cuándo puede reanudar sus actividades habituales y sobre los riesgos de la cirugía de hernia y los síntomas a los que debe estar atento después de la cirugía.
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