Descubre Cómo la Inflación, el Desempleo y el Crecimiento Económico Están Más Conectados de lo que Creespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Uno de los temas que más ha ocupado la atención de los economistas en los últimos años es el de la relación entre la inflación y el desempleo. En este informe se explica en forma sencilla el nexo existente entre inflación y desempleo, y el estado actual de los conocimientos sobre la materia. La inflación, de una parte, es un fenómeno que distorsiona el adecuado funcionamiento de la economía y que representa un costo social, el cual se distribuye inequitativamente entre los distintos estamentos económicos. El desempleo, de otra parte, acentúa las desigualdades y limita las posibilidades productivas de la economía, para no mencionar los costos sicológicos que les representa a las personas involuntariamente ociosas el sentirse marginadas del medio en que habitan. Ambos fenómenos, por lo tanto, se cuentan entre las primeras preocupaciones de la política económica moderna.

En una democracia, los resultados electorales siempre se ven afectados por el estado de la economía y por cómo juzgue la ciudadanía la competencia del gobierno y la oposición en materia económica. Dos medidas importantes del desempeño de estos en el terreno económico son el desempleo y la inflación. Si usted es un político al que le importan las preocupaciones de los ciudadanos y también su propia carrera, lo que debería hacer es minimizar tanto el desempleo como la inflación. La disyuntiva entre la Inflación y el Desempleo es una de las principales preocupaciones que enfrenta un gobierno ante la implementación de políticas económicas que tienen por objetivo incentivar la actividad productiva de un país.

La Curva de Phillips y la Disyuntiva a Corto Plazo

La curva de Phillips es un concepto económico introducido por el economista neozelandés William Phillips en 1958. En su investigación, Phillips demostró que, históricamente, cuando la tasa de desempleo era baja, la tasa de inflación era alta y viceversa. La base de este modelo radica en que, cuando las economías se acercan al pleno empleo, las empresas encuentran más difícil contratar trabajadores. Esto aumenta los costes laborales, lo cual se traduce en precios más altos, incrementando el nivel de inflación.

La relación entre la tasa de desempleo e inflación se explica por la forma en que los aumentos de la demanda afectan los salarios y precios. En situaciones de bajo desempleo, las empresas compiten por trabajadores ofreciendo salarios más altos. Estos costes laborales se trasladan a los precios, incrementando el nivel de inflación. Cuando el desempleo es bajo, la inflación tiende a aumentar. A esta tasa de desempleo, el nivel de precios es constante (la inflación es cero). Este es el nivel de desempleo donde las curvas de fijación de salarios y precios se cruzan.

El compromiso adquirido por Helmut Schmidt durante un mitin electoral y su explicación posterior ilustran muy bien dos aspectos de la relación entre economía y política. El primero es que los políticos tienen que ganar elecciones para llegar al cargo y, por lo tanto, responden a las opiniones de sus votantes. El segundo es que los políticos, en tanto que diseñadores de política económica, se enfrentan a restricciones a la hora de elegir qué políticas poner en práctica. No pueden simplemente prometer los resultados económicos que quieran sus votantes (en el caso de Schmidt, bajo nivel de desempleo e inflación baja y estable).

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Por más que el diseñador de política económica quiera alcanzar tanto un bajo nivel de desempleo como una inflación baja, la economía opera de tal manera que, cuando el desempleo baja, la inflación tiende a subir. De manera similar, cuando la inflación cae, el desempleo tiende a subir. Este es un problema que ya hemos visto: los diseñadores de política económica solo pueden hacer lo que es posible, lo cual implica un cierto nivel de disyuntiva entre objetivos. Dicho de otra forma, más inflación es el costo de oportunidad de un mayor desempleo, y menos inflación es el costo de oportunidad de un menor desempleo.

Un costo de oportunidad implica dejar de tomar la siguiente mejor alternativa, siendo este costo el beneficio neto de la alternativa que se dejó de tomar. La experiencia de finales de la década de 1960 mostró que la inflación seguiría subiendo siempre que el desempleo siguiese siendo tan bajo.

Expectativas y la Tasa Natural de Desempleo a Largo Plazo

Sin embargo, la teoría de la curva de Phillips funciona principalmente en el corto plazo, ya que en el largo plazo esta relación deja de ser válida. Es lo que los economistas Milton Friedman y Samuelson y Robert, denominaron ilusión monetaria. En otras palabras, los trabajadores no seguirán aceptando salarios que no compensen la pérdida de poder adquisitivo debido a la inflación.

La estanflación es un fenómeno que combina alto desempleo con alta inflación. Durante las décadas de 1970 y 1980, las crisis del petróleo generaron aumentos simultáneos de precios y desempleo. En respuesta, Milton Friedman, junto con Edmund Phelps, argumentó que la curva de Phillips a largo plazo es vertical. Según esta teoría, la inflación depende de las expectativas de los trabajadores sobre la tasa de inflación, conocidas como expectativas racionales. Friedman también introdujo el concepto de tasa natural de desempleo, definida como el nivel de desempleo compatible con un mercado laboral equilibrado. En esta situación, la economía tiende a estabilizarse independientemente del nivel de inflación. Existe una tasa de desempleo de equilibrio con inflación estable, que también se conoce como la Tasa Natural de Desempleo No Aceleradora de la Inflación (NAIRU).

Efectos de la Inflación en la Economía

La inflación es el aumento en el nivel general de precios en la economía, que suele medirse a lo largo de un año. Hemos visto por qué a los votantes no les gusta el desempleo. Pero, ¿por qué no les gusta la inflación? Para algunas personas participantes en la economía, como los pensionistas, los ingresos son fijos en términos nominales, lo que implica que reciben una cantidad fija de yuanes o dólares o euros. Si los precios suben durante el año, estos hogares pueden comprar menos bienes y servicios al final del año, en comparación con los que podían comprar al principio.

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El que uno pierda o gane como consecuencia de la inflación también depende del lado del mercado de crédito en que se encuentre. La tasa de interés nominal es la tasa de interés sin corregir para tomar en cuenta la inflación. Los prestamistas con activos nominales pierden: los bancos u otras entidades que presten dinero a una tasa de interés nominal fija perderán, pues, cuando se les devuelva la suma, esta valdrá menos en términos de los bienes y servicios que pueden comprarse con esa cantidad. La tasa de interés real es la tasa de interés corregida para tomar en cuenta la inflación (es decir, la tasa de interés nominal menos la tasa de inflación). Esta representa cuántos bienes se obtienen en el futuro por los bienes que no se consumen ahora, midiendo el poder adquisitivo de un préstamo a los precios vigentes en el momento en el que este se devuelve.

Además de redistribuir el ingreso de manos de los acreedores (quienes tienen activos) y quienes tienen ingresos nominales fijos (como los pensionistas) a manos de los deudores, la inflación también puede crear un problema de redistribución del ingreso y hacer que la economía funcione peor. Si bien no existe evidencia de que la inflación moderada sea mala para la economía, cuando la inflación es alta, también suele ser volátil y, por tanto, difícil de predecir.

En un contexto de inflación alta y volátil, es difícil distinguir las señales de escasez de recursos (enviadas por los precios relativos, que son el precio de un bien o servicio comparado con otro) del ruido generado por unos precios que van creciendo de forma errática. En consecuencia, para las empresas podría resultar más difícil saber en qué sector invertir o qué plantar. Para los individuos, será más difícil saber si un bien se ha vuelto más caro respecto a otras opciones. Más aún: en un ambiente inflacionario, las empresas tienen que actualizar sus precios con más frecuencia de lo que les gustaría, incurriendo en costos de menú, que son los recursos utilizados para establecer y cambiar los precios.

Una analogía con un coche es una forma útil de pensar en estas diferencias en la inflación. La inflación cero significa un nivel de precios constante. Una tasa de inflación, como el 2% anual, significa que el nivel de precios sube un 2% cada año. Si la tasa de inflación es creciente, el nivel de precios aumenta a un ritmo creciente. Por ejemplo, si la tasa de inflación aumenta del 2% al 4% y al 6% en años sucesivos, la economía experimenta una inflación creciente. La desinflación, en cambio, es la disminución en la tasa de inflación, lo que equivale a que un coche reduzca su velocidad, por ejemplo, de 20 km/h a 15 km/h y luego a 10 km/h. Una vez que la velocidad llega a cero, la situación del coche no cambia.

Los Peligros de la Deflación

La deflación es la disminución en el nivel general de precios. ¿Les iría mejor a hogares y empresas con unos precios decrecientes? No. Una caída sostenida de los precios no es algo deseable por muchas de las mismas razones por las que la inflación no es tampoco deseable, y podría tener consecuencias económicas incluso más dramáticas. Cuando los precios están cayendo, los hogares posponen el consumo (en particular de artículos caros como refrigeradores, televisores y automóviles) porque esperan que esos bienes sean más baratos en el futuro. La caída del consumo induce una caída de la demanda agregada y de la actividad económica.

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Esto ocurrió en Japón, cuya economía fue una de las grandes historias de éxito del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. A pesar de todo esto, en los últimos 25 años Japón se ha enfrentado a un bajo crecimiento y un desempleo creciente.

Un Nivel Óptimo y la Importancia de la Estabilidad

Muchas economistas creen que un poco de inflación es buena, mientras se mantenga estable. El proceso de innovación y cambio que caracteriza a una economía dinámica implica que, en un año determinado, habrá más demanda de trabajadores en algunas empresas y algunos sectores que en otros. Si los precios están al alza, una caída del ingreso real entre los perdedores puede verse disimulada por el hecho de que los ingresos nominales estén aumentando, o por lo menos no estén cayendo.

Por ejemplo, muchas personas no notarían una pequeña caída en su salario real debido a una inflación modesta, pero a nadie se le escaparía una reducción de su salario nominal. Con una inflación baja, como respuesta a cambios en los salarios relativos, se pueden producir ajustes entre distintas empresas y sectores en términos de número de trabajadores y cantidad recursos sin necesidad de que los perdedores experimenten una caída de sus salarios nominales. Otra razón para preferir un poco de inflación en vez de ninguna inflación en absoluto es que le da más margen de maniobra a la política monetaria. La estimación de inflación óptima indica que los niveles deseables son menores que el actual objetivo de inflación del 2% en algunos contextos.

Crecimiento Económico y Empleo

El Producto Interno Bruto es una buena medida de bienestar en la medida que la capacidad de producción de bienes y servicios se vea reflejada en el acceso sostenido a un mejor estándar de vida de todos los miembros de una economía. Lo que permite al crecimiento económico traducirse en un mejor estándar de vida de la población es la reducción en el desempleo y la mejora real de los salarios. Mientras el rápido crecimiento de la economía es un indicio de que los ingresos de la economía están creciendo rápidamente, las persistentes bajas tasas de ocupación laboral indican que su amplia irrigación en la economía ha sido insuficiente.

El Papel de la Política Económica

La política económica, especialmente la política monetaria, ha evolucionado en torno a los debates sobre la curva de Phillips. En el largo plazo, la inflación que se genera cuando se imprime dinero es la característica principal que deben vigilar las autoridades económicas, específicamente el Banco Central. Sin embargo, la creación de dinero tiene un efecto más complejo y controversial en el corto plazo. Hoy, con conceptos como las expectativas racionales, los bancos centrales deben considerar por igual los efectos a corto y a largo plazo. Los efectos de las políticas son sujetos a fuertes debates, ya que en un periodo de uno o dos años varias de las medidas económicas implementadas por las autoridades influyen en la inflación y en el desempleo en sentidos contrarios.

En la década de 1990, los bancos centrales adoptaron de manera generalizada una política conocida como de fijación de objetivos de inflación. Las políticas expansionistas en los países en vías de desarrollo, bajo el régimen de metas de inflación, buscan establecer la inflación. A corto plazo, las autoridades económicas pueden utilizar diversos instrumentos para tratar de aminorar los efectos negativos de las políticas implementadas, por ejemplo, pueden cambiar la cantidad de dinero destinada al gasto público, variar los montos de los impuestos, modificar la cantidad de dinero que se imprime, y diversas combinaciones de política monetaria y política fiscal.

A pesar de una disminución en el desempleo, el crecimiento en la cantidad de dinero tiene como consecuencia la inflación, que resta poder adquisitivo a la sociedad. La política monetaria puede afectar a la tasa natural de desempleo. Las economías adoptaron y ejecutaron un régimen de política monetaria con sus respectivos objetivos de crecimiento de precios.

Factores Adicionales y Evidencia Empírica

Tecnología y sus Efectos

La automatización y la inteligencia artificial (IA) están transformando la economía global, modificando las dinámicas entre desempleo e inflación. Estos avances tecnológicos podrían alterar la forma en que los agentes económicos responden a los aumentos de la demanda. Por otro lado, la IA mejora la eficiencia y productividad, impactando tanto el empleo como los precios.

Estudios de Caso: México y Colombia

En México, un estudio que analizó las variables socioeconómicas que afectan la tasa de inflación y el desempleo entre 1980 y 2019 encontró que la tasa de inflación presentó una relación directa con el desempleo, el tipo de cambio, las remesas y la tasa de interés, e inversa con el PIB de México, el salario, la pobreza, la población y la migración. Las conclusiones obtenidas de las variables de mayor impacto en la inflación fueron el tipo de cambio, las remesas y la tasa de interés. Para el caso del desempleo, los factores clave fueron el Producto Interno Bruto, la población y el número de migrantes.

En Colombia, la reactivación económica ha sido muy exitosa. Las cifras publicadas por el DANE muestran que la actividad económica se ubicaba un 7% por encima del nivel precrisis para el cierre del 2021. La recuperación económica ha estado explicada en su totalidad por el repunte del consumo y no de la inversión. Dicho repunte ha estado acompañado de una profundización del déficit del gobierno central y el déficit externo, implicando que la recuperación dependió en mayor proporción por la acumulación de deuda.

A pesar de este crecimiento, la economía colombiana aún tiene 1,1 millones de empleos perdidos a manos de la pandemia. De estos, la mayoría corresponden a mujeres que perdieron su empleo y no lo han podido recuperar. A ello se suma que la informalidad se ha convertido en una manera de retomar el empleo, caracterizada por trabajos menos productivos con ausencia de seguridad social. La menor recuperación de puestos de trabajo tiene como consecuencia directa una tasa de desempleo que permanece 2 puntos porcentuales arriba del nivel precrisis. La reducción de la pobreza en Colombia ha estado fuertemente asociada a la reducción del desempleo.

La inflación es el segundo factor que ha impedido la traducción de la actividad económica en un mayor poder adquisitivo de los hogares. En Colombia, se está experimentando la mayor inflación de alimentos en los últimos 30 años, con una inflación de alimentos del 20% que pone otro palo en la rueda de la recuperación del poder adquisitivo de los hogares colombianos.

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