Descubre el Verdadero Significado de Cartera en Contabilidad y Finanzas Que Todos Deberían Saberpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En el ámbito contable y financiero, el término "cartera" posee diversas acepciones que son cruciales para la gestión y análisis de una empresa o las inversiones de un particular. Desde una perspectiva general, la palabra "cartera" puede referirse a objetos cotidianos como un bolso de mujer pequeño y plano que se lleva en la mano, un objeto cuadrangular para contener documentos, tarjetas y billetes, o una cubierta para resguardar papeles.

Sin embargo, en el contexto que nos ocupa, su significado se expande para abarcar conceptos económicos y administrativos de gran relevancia. Por extensión, "cartera" se utiliza para describir valores o efectos comerciales de curso legal, que forman parte del activo de un comerciante, banco o sociedad y, por extensión, de un particular. Esta definición es fundamental para entender su rol en el patrimonio y las operaciones de cualquier entidad.

Cartera como Activo Financiero y de Inversión

Una de las acepciones más prominentes en finanzas es la cartera de inversión o cartera de valores. Este es el conjunto de activos financieros donde una persona o entidad ha decidido invertir su dinero. Imagina que es una caja de herramientas financiera, o una cesta de valores donde está nuestra inversión. Esta cartera no estará solamente formada por acciones que coticen en bolsa, sino que podrán ser también fondos de inversión, divisas o materias primas.

La cartera de inversión es un componente importante de la gestión de activos. Los bancos brindan servicios de asesoramiento para ayudar a los clientes a construir carteras adecuadas a sus objetivos y tolerancia al riesgo. También ofrecen productos de inversión, como fondos mutuos y cuentas de corretaje, que permiten a los inversores diversificar sus carteras de manera eficiente. La gestión de la cartera es esencial para optimizar el rendimiento y mitigar el riesgo, y los bancos desempeñan un papel clave en este proceso.

Composición y Tipos de Cartera de Inversión

Un inversor puede tener diferentes tipos de activos en una cartera, como, por ejemplo, bonos, fondos de inversión, CFDs o acciones, entre otros activos financieros. La composición de la cartera de inversión dependerá en gran medida del perfil del inversor, que puede ser conservador, equilibrado o agresivo.

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  • Cartera conservadora: Está orientada a aquellos inversores que buscan proteger su capital y prefieren activos menos arriesgados, como bonos gubernamentales o instrumentos del mercado monetario. La rentabilidad en este tipo de cartera suele ser más baja, pero la estabilidad es mayor.
  • Cartera equilibrada: Combina activos de riesgo medio, generalmente acciones con bonos, con el fin de obtener una rentabilidad moderada. Este tipo de cartera busca un balance entre el riesgo y la rentabilidad.
  • Cartera agresiva: Está pensada para inversores dispuestos a asumir un nivel de riesgo más elevado para lograr mejores rendimientos.

Para construir una cartera de valores, lo primero será identificar cuál es nuestro perfil como inversor, es decir, cómo nos afectan las inversiones y cuál es la rentabilidad que queremos obtener. Es imprescindible acertar en la definición de nuestro perfil, debido a que podría generarnos muchos sufrimientos.

Además, es fundamental definir objetivos antes de invertir (jubilación, compra de una casa, ingresos adicionales) y evaluar la tolerancia al riesgo. La diversificación de la inversión es clave para reducir el riesgo, invirtiendo en una variedad de activos. Finalmente, una cartera de inversión no es estática; se debe revisar y ajustar periódicamente para asegurarse de que sigue alineada con los objetivos y la tolerancia al riesgo del inversor.

La Cartera desde la Perspectiva Contable: Activos Financieros

En contabilidad, la primera aproximación a los activos financieros requiere delimitar su concepto. Para ello, tendremos que acudir al concepto más genérico de instrumento financiero, bajo el cual se recogen tanto los activos como los pasivos financieros. El PGC 07 ha incorporado la definición de activo financiero de la siguiente manera: «Un activo financiero es cualquier activo que sea: dinero en efectivo, un instrumento de patrimonio de otra empresa, o suponga un derecho contractual a recibir efectivo u otro activo financiero, o a intercambiar activos o pasivos financieros con terceros en condiciones potencialmente favorables.»

Esta definición resulta especialmente destacable por el carácter contractual que se atribuye a los activos financieros. De esta manera, se incluyen:

  • Efectivo y otros activos líquidos equivalentes, según se definen en la norma 9.ª de elaboración de cuentas anuales.
  • Créditos comerciales: clientes y deudores varios.
  • Créditos a terceros, tales como los préstamos y créditos financieros concedidos, incluidos los surgidos de la venta de activos no corrientes.
  • Valores representativos de deuda de otras empresas adquiridos, tales como las obligaciones, bonos y pagarés.
  • Instrumentos de patrimonio de otras empresas adquiridos: acciones, participaciones en instituciones de inversión colectiva y otros instrumentos de patrimonio.
  • Derivados con valoración favorable para la empresa, entre ellos, futuros, opciones, permutas financieras y compraventa de moneda extranjera a plazo.
  • Otros activos financieros, tales como depósitos en entidades de crédito, anticipos y créditos al personal, fianzas y depósitos constituidos, dividendos a cobrar y desembolsos exigidos sobre instrumentos de patrimonio propio.

La empresa reconocerá un instrumento financiero en su balance cuando se convierta en una parte obligada del contrato o negocio jurídico conforme a las disposiciones del mismo. Una vez identificada la operación como activo financiero, la aproximación a su contabilización va a comprender la solución de las siguientes cuestiones: ¿Qué tipo de activo es? ¿Qué finalidad voy a dar a ese activo? ¿Con qué datos cuento para su valoración?

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Clasificación y Valoración de Activos Financieros

La respuesta a esas preguntas va a ser necesaria para clasificar los activos financieros, ya que no todos pueden ser introducidos en todas las carteras. La clasificación general de los activos financieros se puede realizar de acuerdo con los siguientes criterios:

CARTERAS Préstamos y partidas a cobrar Inversión a vencimiento Negociación Otros a valor razonable Disponible para la venta
Préstamos y créditos
Renta fija
Renta variable
Derivados

Las restricciones a la incorporación de determinados activos en ciertas carteras se pueden deducir de modo intuitivo con un ejemplo: la cartera de inversión a vencimiento recoge activos que vayan a permanecer hasta su extinción. En este sentido, resulta imposible hablar de extinción en el caso de las acciones ordinarias, a las cuales se atribuye una vida ilimitada.

Préstamos y partidas a cobrar

En esta cartera se recogen, con carácter general, las financiaciones otorgadas, tanto comerciales como no comerciales. No obstante, se excepcionan las que sean clasificadas en la cartera de "Negociación" o en la de "Otros a Valor Razonable con Cambios en Pérdidas y Ganancias".

La norma de valoración establece que los activos financieros incluidos en esta categoría se valorarán inicialmente por su valor razonable, que, salvo evidencia en contrario, será el precio de la transacción más los costes de transacción directamente atribuibles. No obstante, los créditos por operaciones comerciales con vencimiento no superior a un año y que no tengan un tipo de interés contractual, así como los anticipos y créditos al personal, los dividendos a cobrar y los desembolsos exigidos sobre instrumentos de patrimonio, cuyo importe se espera recibir en el corto plazo, se podrán valorar por su valor nominal cuando el efecto de no actualizar los flujos de efectivo no sea significativo.

Para la valoración sucesiva, los activos financieros incluidos en esta categoría se valorarán por su coste amortizado. Los intereses devengados se contabilizarán en la cuenta de Pérdidas y Ganancias, aplicando el método del tipo de interés efectivo.

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PLAZO < 1 año > 1 año
TIPO DE FINANCIACIÓN Comercial N/N VR/CA
No comercial VR/CA VR/CA

N = Nominal, VR = Valor razonable, CA = Coste amortizado

El criterio general para la valoración inicial es el de valor razonable, siendo obligatorio para todo tipo de financiaciones otorgadas, con excepción de la comercial con vencimiento no superior a un año. En este caso, se puede valorar por el nominal potestativamente por la entidad. La valoración sucesiva, salvo en las operaciones que se valoraron por el nominal, se realiza conforme al criterio de coste amortizado. Esto no es más que el valor actual de los términos de la renta o el capital a percibir, descontado al tipo de interés efectivo de la operación.

La Cartera de Clientes y la Gestión de Recaudo

En el ámbito comercial y administrativo, la cartera de clientes es un registro organizado que recopila la información clave de clientes actuales y potenciales. Una gestión eficiente de la cartera de clientes puede transformar tu proceso comercial, impulsando relaciones duraderas y maximizando oportunidades. Contar con una cartera actualizada, tu equipo podrá personalizar la atención, identificar nuevas oportunidades de negocio y desarrollar estrategias comerciales más efectivas.

La gestión de recaudo de cartera de la empresa permite que la estabilidad de esta no se vea afectada por el dinero que sus clientes le adeudan. En contabilidad, el significado es el mismo, el recaudo es el acopio de recursos monetarios. Contablemente se define como la acción activa o pasiva de recoger recursos para la empresa o entidad ya sea por sus propios recursos o mediante terceros. Es primordial que el revisor fiscal o contador de la entidad supervise y controle los recibos de caja que se recaudaron con descuento en la fecha de cierre.

Importancia y Tipos de Cartera de Clientes

Mantener una buena relación con los clientes brinda mayores oportunidades para que se fidelicen y te recomienden. Con una cartera de clientes podrás conocer quiénes son los más frecuentes o los que llevan más tiempo comprando regularmente. Así como una cartera de clientes es funcional para ampliar el mercado, también es perfecta para volver a contactar a aquellos clientes que compraron una vez, pero nunca más regresaron.

Las carteras de clientes pueden variar en función de los diferentes datos que quieran reunirse. El objetivo principal de una gestión eficaz de la cartera de clientes es su retención y buscar nuevas oportunidades de venta con clientes actuales o leads.

  1. Cartera de datos básicos: Reúne la información básica de los clientes como nombre, sexo, edad, número de teléfono, dirección, correo electrónico, profesión y redes sociales. Ayuda a definir a los clientes al brindar información clara sobre ellos.
  2. Cartera de datos descriptivos: Va más allá de los datos básicos y profundiza en la información para tener una idea más certera de los clientes, a menudo a través de entrevistas o encuestas.
  3. Cartera de comportamiento: Reúne información para conocer los patrones de tus clientes cuando utilizan tus productos o servicios; es decir, sus hábitos de navegación, actividad en línea, uso de redes sociales y comportamiento de compra.
  4. Cartera de actitud: Acopia información sobre la actitud, motivación y opinión que hay sobre tu marca y conocer por qué los clientes compraron tu producto o servicio.

Herramientas para la Gestión de Cartera de Clientes

Para gestionar eficazmente una cartera de clientes, existen diversas herramientas:

  • Software CRM (Customer Relationship Management): Es una de las opciones que año a año cobra más fuerza. Permite automatizar diversas tareas y gestionar las interacciones con los clientes, ofreciendo visibilidad y organización de las transacciones.
  • Hojas de cálculo (Excel): Sigue siendo una herramienta de control muy popular entre las empresas para crear bases de datos de clientes.
  • Aplicaciones de organización personal: Aplicaciones como Evernote, Todoist o Toodledo pueden ayudar a organizar contactos y seguimientos, especialmente para equipos pequeños.

Un gestor de cartera de clientes se encarga de administrar y fortalecer la relación con los clientes. Además, analiza los datos de los clientes para identificar oportunidades de crecimiento, como nuevas ventas o formas de mejorar la experiencia del cliente.

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