El sistema tributario que, en general, permanece vigente alrededor del mundo fue desarrollado en los años treinta, bajo unas circunstancias económicas muy diferentes a las de hoy. Los gobiernos, entonces, tenían el poder de perseguir diferentes bases gravables y modificar según sus intereses los tipos impositivos, sin tener que hacer excesivas concesiones en las negociaciones con otros países para alcanzar acuerdos que les permitiera mantener o incluso aumentar su PT.
La globalización no se refiere a un hecho unidimensional correspondiente a una mayor integración económica entre países; este fenómeno incluye otras facetas como la política y social. Así, es difícil establecer con certeza qué efectos ha tenido la globalización en la tributación, lo que hace pertinentes los ejercicios empíricos en la materia.
Empero, la globalización implica restricciones para cada Estado al momento de establecer y recaudar los impuestos. Una posible solución a lo anterior es la coordinación entre Estados, que debería incluir un esquema estándar de alícuotas y criterios de cálculo de las bases gravables (es decir, armonización tributaria). No obstante, llegar a este tipo de acuerdos es muy difícil cuando los actores son muchos, razón por la cual el principio de residencia ha sido considerado un second best.
Por otra parte, cabe indicar que muchos gobiernos, conscientes de la probable competencia fiscal y de las relaciones económicas y políticas de sus países con el resto del mundo, han firmado convenios que brindan un trato tributario más favorable a quienes son contribuyentes en más de uno de los Estados contratantes. Por ejemplo, los convenios de doble imposición (CDI) se han convertido en instrumentos comunes para tratar el problema que surge cuando dos o más Estados tienen la potestad, según su normatividad tributaria, de gravar la misma renta.
La Gráfica 1 muestra el número de CDI firmados por los países miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) con el resto del mundo, durante cada uno de los ocho lustros comprendidos entre 1971 y 2010.
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Finalmente, un elemento que muchas veces se desatiende es la capacidad de las administraciones para aplicar una norma. Las transacciones entre compañías han crecido a tal punto que explican cerca del 60% del comercio mundial, lo que hace de los precios de transferencia una preocupación central para las administraciones tributarias. Los vinculados económicos pueden modificar artificialmente sus rentas, aumentándolas para aquel cuya residencia sea la de menor carga tributaria; por su parte, el Estado con mayores tasas efectivas para los impuestos sobre la renta (ISR) asume el costo (a través de la erosión de sus bases gravables).
En síntesis, la capacidad fiscal de cada país, en lo que a impuestos directos se refiere, ha sido acotada, aunque no necesariamente en el mismo grado. En varios casos, es difícil para las administraciones tributarias controlar los precios de transferencia.
Con respecto al comercio electrónico, este ha crecido a un ritmo vertiginoso, acompañado del desarrollo de las TIC. Esto también se puede evidenciar a través del comportamiento de las ventas netas de tiendas virtuales como Amazon, una de las más grandes del mundo.
Así, no solo se puede estar dejando de recaudar impuestos al consumo, sino también ISR, pues los ingresos generados por las ventas en Internet son difícilmente rastreables por las administraciones tributarias, todavía más si no existe un sistema de información global que permita validar las declaraciones de un contribuyente con operaciones en diferentes partes del mundo.
El desafío para los Estados es, entonces, ajustar sus sistemas tributarios a una realidad en la que las distancias geográficas se han atenuado y los conceptos tradicionales no permiten, en muchos casos, definir las actuaciones a seguir por las administraciones tributarias.
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Tras una reforma tributaria, ciertos impuestos deben compensar la reducción de otros y, si es el caso, generar un excedente, lo que, sumado a las restricciones que la globalización supone para las administraciones tributarias, podría explicar la tendencia desde los años noventa a ampliar las bases y unificar las tarifas de los impuestos al consumo interno, en contraste con el desmonte de los impuestos al comercio internacional (es decir, aranceles) y la creación de beneficios para el capital.
Son varios los factores que llevan a un país a modificar sus impuestos y, con ello, a alterar su estructura y su PT, entre los cuales la globalización es uno de los más importantes. No obstante, las relaciones observadas dependen en buena parte de cómo se analice el tema tributario, ya sea a través de las alícuotas o de la recaudación (idea que se profundizará en la sección empírica).
Contrario a lo que se esperaría, los ISR no han perdido participación dentro de la PT, de acuerdo con algunos postulados de la hipótesis de la eficiencia, como la reducción de los impuestos al capital.
Ahora, al analizar los cambios de las alícuotas más que las participaciones de ciertos impuestos en la PT, se encuentra que han seguido de manera más clara los pronósticos de la literatura que adopta la hipótesis de la eficiencia.
Es importante notar que la elección de tarifas estatutarias y efectivas en los estudios favorece la constatación de la hipótesis de la eficiencia, que en su versión estándar sustenta una relación negativa entre la globalización y los ISR que gravan fuentes móviles.
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Por otro lado, el recaudo de un impuesto no solo depende de parámetros legalistas, sino también de otros que alteran las bases gravables, como el desempeño de la economía, que podría estar parcialmente asociado con las oportunidades y retos que genera la misma globalización.
En el ejercicio propuesto no se toman las tasas efectivas de tributación, por ejemplo sobre el capital, como variables dependientes; en su lugar, se prefiere analizar el comportamiento del recaudo de varios impuestos, pese a las críticas que esta práctica ha recibido.
Se considera que la decisión de reducir una tasa está restringida por los efectos esperados sobre el recaudo, de modo que si se anticipa una caída de los ingresos tributarios, entonces se postergará o compensará, si es posible, a través de otros recursos, pues el gasto público a financiar es relativamente inflexible en el corto plazo.
Asimismo, es fundamental comprender que la globalización es multidimensional, de modo que intentar capturarla con variables como el grado de apertura comercial o el flujo de capitales es equivocado. La globalización no solo se relaciona con una mayor interdependencia económica, sino también con otros aspectos, como el florecimiento o restablecimiento de las relaciones políticas entre diferentes gobiernos o administraciones tributarias, junto a la generación de nuevos vínculos culturales.
Aquel catalogado como el mejor sistema tributario debe ser el que fomente el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes, a través de mecanismos sencillos y eficientes, promoviendo el desarrollo y crecimiento económico del país, así como las inversiones; teniendo como finalidad cumplir con los proyectos y prioridades de cada gobierno, en virtud de las necesidades de sus gobernados.
Tal y como lo detalla el Índice de Competitividad Fiscal (ICF), emitido por Tax Foundation, ONG fundada en el año de 1937 en Washington, que analiza y compara las legislaciones fiscales de los 37 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los países mejor calificados en el ámbito tributario pertenecen a Europa.
El ICF busca medir que los sistemas tributarios de las naciones cumplan con dos aspectos fundamentales: competitividad y neutralidad.
Los 10 países calificados como mejores sistemas tributarios son: Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza, Luxemburgo, Lituania, República Checa, Suecia, Australia y Noruega.
Dentro de las debilidades del sistema tributario de nuestro país se encuentran la tasa del 30% de ISR para empresas, superior al promedio de la OCDE que es del 22.9%; así como los mecanismos complejos para que los contribuyentes puedan cumplir con sus obligaciones fiscales y la base estrecha en materia de IVA, ya que únicamente representa un tercio del consumo final gravado.
Pues en palabras simples, son contribuciones obligatorias que las personas y empresas deben pagar al gobierno mexicano. stos pagos permiten al Estado financiar los servicios públicos, como la construcción de infraestructura, educación, salud y seguridad.
Entender para qué sirven los impuestos es esencial, especialmente para aquellos que se están formando en áreas como la Maestría en Derecho Fiscal, donde se profundiza la regulación de los sistemas económicos y su impacto en la sociedad.
Los impuestos son tributos obligatorios establecidos por el Estado para personas y empresas, con el propósito de generar ingresos destinados a financiar servicios y fomentar el bienestar social. Estas contribuciones permiten, por ejemplo, mantener y mejorar la educación y la salud pública, así como garantizar la seguridad, el mantenimiento de carreteras y la operatividad de los medios de transporte público.
Además de ser una responsabilidad ciudadana, el pago de impuestos está regulado por leyes específicas que determinan los plazos y las cantidades correspondientes. Es importante mantenerse al día con estas obligaciones fiscales para evitar sanciones o multas.
Tipos de Impuestos
Los tipos de impuestos se dividen en varias categorías, dependiendo de su naturaleza y forma de aplicación. A continuación, te explicamos las características de los impuestos: directos e indirectos.
Impuestos Directos
Afectan directamente a los ingresos o el patrimonio de las personas o empresas. Es decir, el contribuyente es quien paga el impuesto de manera directa al gobierno. Son proporcionales a la capacidad económica, entre más alta sea la renta o el patrimonio, mayor será el gravamen a pagar.
Impuestos Indirectos
Los impuestos indirectos, en lugar de ser pagados al gobierno, son cobrados por los proveedores de bienes y servicios, quienes luego lo trasladan al consumidor final.
¿Para qué sirven los impuestos?
Pues estas contribuciones son la principal fuente de ingresos para el gobierno. Los servicios por los que se pagan impuestos incluyen:
- Educación pública
- Servicios de salud
- Pensiones
- Seguridad social
- Infraestructura vial
- Fuerzas de seguridad
Además, los impuestos ayudan a redistribuir la riqueza, permitiendo que los servicios básicos estén al alcance de todos.
Clasificación de los impuestos
En México, la clasificación de los impuestos se hace según el ámbito de gobierno que los administra: federales, estatales y municipales. Esta división garantiza que cada nivel de gobierno cuente con recursos para cumplir con las necesidades de la población.
Impuestos Federales
Son administrados por el gobierno federal a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Estos impuestos representan la principal fuente de ingresos del país y se aplican de manera general en todo el territorio nacional.
Impuestos Estatales
Se gestionan por cada uno de los 32 estados de la República Mexicana. Los recursos recaudados son destinados a proyectos estatales, como infraestructura, educación y programas sociales.
Impuestos Municipales
Los impuestos municipales suelen estar vinculados a servicios básicos proporcionados por los municipios. Por ejemplo: la recolección de basura, el alumbrado público y el mantenimiento de parques.
Elementos de los impuestos
Los gravámenes mexicanos se estructuran en base a ciertos elementos que definen cómo se generan los impuestos:
- Sujeto activo: es el ente encargado de recaudar el impuesto, que puede ser el gobierno federal, estatal o municipal.
- Sujeto pasivo: es la persona física o moral (empresa) obligada a pagar el impuesto
- Objeto: se refiere al hecho o actividad que genera la obligación de pagar el impuesto.
- Base: valor sobre el cual se calcula el impuesto.
- Tasa: porcentaje que se aplica a la base para determinar el monto a pagar. En México, esta varía según el tipo de impuesto. Por ejemplo, el IVA tiene una tasa general del 16%.
- Época de pago: indica cuándo debe cumplirse con la obligación fiscal. En México, los impuestos pueden ser anuales, mensuales o incluso por evento.
Ejemplos de impuestos
Para entender mejor, te proporcionamos algunos ejemplos de impuestos:
Impuesto Sobre la Renta (ISR)
Es un impuesto directo que grava los ingresos obtenidos por personas físicas y morales. Para los primeros, se determina según una tabla progresiva anual que incrementa el porcentaje conforme crece el ingreso. Para las empresas, el cálculo se basa en las utilidades netas.
Impuesto Predial
También es un impuesto directo aplicado a los propietarios de casas, departamentos o terrenos. El monto de este tributo considera el valor del inmueble y es utilizado para financiar servicios locales.
Impuesto al Valor Agregado (IVA)
Grava la venta de bienes, la prestación de servicios y el uso temporal de bienes. Para su cálculo, se aplica un porcentaje (generalmente el 16%) sobre el precio del producto o servicio. Algunos bienes y servicios esenciales, como alimentos básicos y medicinas, están exentos o tienen una tasa del 0%.
Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS)
Es un tributo obligatorio para productos específicos considerados de alto impacto social o ambiental como gasolina, tabaco, bebidas alcohólicas y alimentos con alto contenido calórico.
¿Por qué pagar los impuestos?
La importancia de los impuestos radica en promover el desarrollo económico y garantizar el funcionamiento adecuado del Estado. Sin ellos, sería imposible sostener los servicios públicos que mejoran la calidad de vida.
Los impuestos se pagan principalmente a través de plataformas en línea proporcionadas por el gobierno, como el portal del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Allí, los contribuyentes pueden realizar el pago directamente mediante transferencia bancaria o tarjeta de crédito. También existen opciones de pago en bancos autorizados.
Al cumplir con esta obligación contribuyes al bienestar colectivo, y evitas problemas fiscales, sanciones, multas o incluso procesos legales.
| Posición | País |
|---|---|
| 1 | Estonia |
| 2 | Letonia |
| 3 | Nueva Zelanda |
| 4 | Suiza |
| 5 | Luxemburgo |
| 6 | Lituania |
| 7 | República Checa |
| 8 | Suecia |
| 9 | Australia |
| 10 | Noruega |
