En años recientes, con temas como el cambio climático, la escasez de agua, la extinción de diversas especies y la contaminación del aire, entre otros, el riesgo de un desastre ambiental se ha vuelto más latente.
Los impuestos ambientales pueden ser diferentes del resto de los impuestos, debido a que su implementación puede realizarse con fines distintos a los recaudatorios, como lo puede ser: modificar el comportamiento de los consumidores o incentivar diferentes tecnologías o productos.
Los impuestos ambientales pueden diferenciarse de otros impuestos, debido a que muchos de ellos se caracterizan en que su finalidad principal no es recaudatoria, sino que busca corregir una externalidad negativa(1). A este tipo de impuestos se le llaman pigouvianos(2).
El clásico ejemplo de esto es el de una fábrica de jabón a las orillas de un río, en donde en la producción se contamina el río y afecta a un ganadero que usa el agua del río para dar de beber a su ganado. Otro ejemplo es que el consumo de gasolina produce una externalidad negativa en el resto de la población en forma de aumentos en gastos de salud, por la contaminación del aire.
La Recaudación y el Etiquetado de los Impuestos Ambientales
Para que este tipo de impuestos tengan un beneficio más directo, es deseable que, los ingresos obtenidos, estén “etiquetados”. Es decir, que los ingresos obtenidos se usen con un fin en particular.
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El fin de esta sección es únicamente presentar ejemplos de impuestos ambientales en donde su ingreso está etiquetado. Los beneficios de etiquetar un impuesto es que facilita la toma de decisiones en cuanto al ingreso y gasto necesario para una actividad en particular. En diversos países, existen ejemplos de impuestos ambientales etiquetados. Existe debate acerca de los beneficios y problemas que el etiquetar el ingreso de impuestos puede traer.
Los impuestos ambientales pueden tener fines diferentes a los recaudatorios, aunque una mayor recaudación siempre es un incentivo adicional.
Tipos y Ejemplos de Impuestos Ambientales en el Mundo
En este boletín, primero, se presentan los tipos de impuestos ambientales existentes en México y algunos otros países.
Analizar una lista completa de los diversos impuestos ambientales, en diferentes países, trasciende los objetivos de este boletín. Esto se debe a que, en algunos países, existe una gran cantidad de dichos impuestos, con una gran cantidad de variantes, tanto a nivel estatal, como federal(3).
Entre los ejemplos de impuestos ambientales se encuentran los impuestos sobre vuelos comerciales, dependiendo de la distancia recorrida, categorizados como Transporte aéreo. Otros gravámenes incluyen los de automóviles, la tenencia de automóviles, impuestos a gasolinas y diésel y los derechos relacionados a la minería. Cabe mencionar que, en la Ley de Ingresos de la Federación de México, existe un concepto llamado impuestos ecológicos, en el que se muestra una recaudación de cero pesos(4).
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Análisis Comparativo de Impuestos Ambientales por País
Los países incluidos en el análisis son: México, Australia, Chile, Alemania y Estados Unidos.
En la tabla 1, se resume cuáles categorías, de las descritas anteriormente, gravan ciertos países.
| País | Número de Categorías |
|---|---|
| Australia | 6 |
| Alemania | 6 |
| Chile | 5 |
| Estados Unidos | 4 |
| México | 3 |
La tabla 1 muestra que, de las 10 categorías de impuestos ambientales que se están utilizando, Australia y Alemania son los países que presentan impuestos en más categorías, con 6 cada uno. Le sigue Chile, con 5 categorías, Estados Unidos con 4 y, finalmente, México, con 3(5).
Asimismo, de acuerdo a la información presentada en la tabla 1, en esta muestra de países, los impuestos ambientales más comunes son los relacionados al manejo de tierra, suelo y recursos naturales y los impuestos a los productos petroleros, donde los 5 países analizados tienen gravámenes de este tipo.
Impacto de los Impuestos Ambientales en la Calidad Ambiental y Recaudación
Como se mencionó anteriormente, muchas veces los impuestos ambientales tienen como fin mejorar el ambiente y no necesariamente recaudar. Siguiendo esta línea de pensamiento, los países que gravan una mayor cantidad de las categorías anteriormente definidas son los que deberían de tener una mayor calidad ambiental.
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Para medir la calidad ambiental, se utiliza el Environmental Performance Index (EPI), elaborado por el Yale Center for Environmental Law and Policy, de la Universidad de Yale. Este índice clasifica, en una escala de 0 a 100, cuán bien los países se desempeñan en cuestiones ambientales de alta prioridad, donde el 100 es aquél con mejor desempeño.
La tabla 2 muestra la recaudación, medida como porcentaje del PIB, de los impuestos ambientales en los países bajo estudio, el número de categorías que gravan y su EPI.
| País | Recaudación (% del PIB) | Número de Categorías | EPI |
|---|---|---|---|
| Australia | 1.9 | 6 | 82.4 |
| Alemania | 1.9 | 6 | 80.47 |
Los resultados coinciden con lo esperado, en donde los países que gravan mas categorías (Australia y Alemania) son los países que recaudan más por este concepto (1.9 % del PIB) y, a su vez, los que presentan un mayor EPI (82.4 y 80.47, respectivamente).
Utilizando una pequeña muestra de países, se observa que, al gravar una mayor cantidad de cuestiones ambientales, la recaudación por este concepto incrementa y el país obtiene una mejor calidad ambiental, medida a través del EPI.
Es importante mencionar que, aunque en este boletín no se considera el alcance, la tasa, el diseño de los impuestos, los impactos en la distribución del ingreso que pueden tener y la situación económica del país, éstas son cuestiones importantes a analizar profundamente a la hora de hacer política pública.
