¿Te han dicho alguna vez “te vamos a pagar por asimilados”? Suena técnico, pero en realidad es más simple de lo que parece. El régimen de asimilados a salarios es una modalidad fiscal dirigida a personas físicas en México que permite recibir ingresos como si fueran salarios, pero sin establecer una relación laboral formal. Los ingresos asimilados a salarios son una figura prevista en el artículo 94 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR). Es importante subrayar que el tratamiento como salario aplica exclusivamente para efectos fiscales.
El régimen de sueldos y salarios e ingresos asimilados a salarios agrupa ambos tipos de ingresos dentro del marco fiscal del ISR. La LISR los agrupa porque en ambos casos el impuesto se calcula y retiene de manera similar.
¿Quiénes pueden optar por este esquema?
Este esquema es ideal para personas que desean mantener su independencia laboral, sin las complejidades fiscales asociadas a ser un trabajador por cuenta propia. Los asimilados a salarios ofrecen una opción flexible para personas que no tienen una relación laboral formal pero requieren gestionar sus ingresos de forma similar a la de un asalariado. Para aquellos que prefieren evitar las complicaciones de registrarse como persona física con actividad empresarial, el régimen de asimilados a salarios es una opción más sencilla. Este régimen es adecuado para quienes ofrecen servicios de forma independiente, como consultores, diseñadores, programadores o freelancers.
Los asimilados a salarios son personas que trabajan de forma independiente, ya sea para una empresa o para otra persona física, pero sin ser empleados formales. Suelen trabajar por proyectos o por temporadas y no reciben prestaciones de ley como aguinaldo, vacaciones o seguro social. Este régimen está diseñado para quienes dan un servicio ocasional sin firmar contrato fijo; es decir, no hay relación laboral directa como tal.
Para quien da el servicio, también hay cosas buenas: pueden organizar su tiempo como quieran, trabajar con varias empresas a la vez y tener más control de su trabajo.
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Beneficios para las Empresas al Contratar por Asimilados a Salarios
En un entorno donde muchas empresas mexicanas están optando por esquemas más flexibles (especialmente en proyectos temporales, perfiles especializados o colaboraciones externas), la figura de asimilados a salarios ha ganado espacio como alternativa viable. Permite contratar sin generar una relación laboral directa, mantener agilidad administrativa y responder a picos de operación sin comprometer plantilla fija. Esta figura puede resolver necesidades puntuales, sobre todo cuando se requiere talento que no estará de forma permanente ni bajo el modelo tradicional.
El esquema de ingresos asimilados a salarios cobra especial relevancia en organizaciones que buscan adaptarse a modelos de trabajo más flexibles, incorporar talento altamente especializado o cubrir necesidades específicas sin ampliar su plantilla fija. Más allá de la conveniencia administrativa, el uso de asimilados debe responder a una lógica operativa: servicios independientes, con autonomía real y objetivos claramente definidos.
Entre las ventajas interesantes para las empresas destacan:
- Es 100% deducible de impuestos.
- No hay que afiliar al trabajador al IMSS, así que se evitan cuotas obrero patronales.
- No hay obligaciones laborales al terminar el contrato (ni liquidaciones ni finiquitos).
Para una empresa significa simplificar la contratación de personal temporal sin generar compromisos laborales a largo plazo, lo que le permite prescindir del pago de seguridad social y/o cuotas al IMSS; eso reduce costos operativos.
Características de los Asimilados a Salarios
Este esquema tiene varias características que lo hacen diferente al trabajo tradicional:
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- Son personas que trabajan de forma independiente, sin estar en nómina.
- No emiten factura ni pagan IVA, a diferencia de los que están por honorarios.
- La empresa les retiene el ISR, así que no tienen que hacer declaración mensual.
- No hay relación laboral como tal, o sea, no hay subordinación.
- El pago se hace como si fuera nómina, pero sin prestaciones.
- El trabajador debe estar registrado en el SAT y tener su RFC.
- Quien contrata los servicios no está obligado a solicitar recibos de honorarios, así que no aplica el pago de IVA.
Marco Legal e Implicaciones Fiscales
Los asimilados a salarios sí tienen base legal. Este esquema está contemplado en la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), principalmente en el artículo 94 y el 150, donde se regula cómo se consideran estos ingresos y su cálculo. Si eres empleador, debes retener el ISR correctamente y a tiempo. No estás obligado a dar prestaciones ni afiliar al IMSS, pero sí debes cumplir con tus obligaciones fiscales. Si no lo haces bien, el SAT te puede buscar.
Si tú cobras como asimilado, no te confíes. Aunque no des facturas ni pagues IVA, sí debes revisar tus pagos, pedir tu CFDI y hacer tu declaración anual, sobre todo si trabajas con más de una empresa. Quien contrata hace la retención del ISR y listo, no se necesita emitir recibo de honorarios ni se paga IVA.
Para el cálculo del ISR se utiliza la misma tarifa de la Ley del ISR que se emplea para sueldos y salarios. El pago debe facturarse mediante la emisión de un Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) de nómina bajo la modalidad de asimilados a salarios. Sin embargo, el documento que entregues no debería llamarse “nómina”. Usar un nombre más neutral ayuda a evitar confusiones.
Es fundamental mantener la documentación en regla, conservar los comprobantes y atender cualquier requerimiento de la autoridad fiscal. Lo primero es que el prestador de servicio debe estar dado de alta en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC). Aunque tú seas el que presta el servicio, quien se encarga de hacer la retención del Impuesto Sobre la Renta (ISR) suele ser quien te contrata. Ellos descuentan ese impuesto directamente del pago y lo mandan al SAT. Este impuesto debe verse reflejado en el CFDI, o sea, en el comprobante fiscal que te entregan.
Tengas o no tengas muchos ingresos, si estás en este esquema, toca hacer la declaración anual. A veces, la puede presentar directamente la empresa o persona que te contrata. Pero si no lo hacen ellos, te toca a ti como buen ciudadano.
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Ejemplo de Cálculo de ISR para Honorario Asimilado a Salarios
Imagina esto: eres un profesional independiente, das un servicio puntual a una empresa y te van a pagar $15,000 pesos MXN por ese trabajo. No hay contrato fijo, ni horario, ni prestaciones. Tú decides que ese ingreso se maneje bajo el régimen de asimilados a salarios. El cálculo del ISR se realizaría de la siguiente manera:
| Concepto | Monto (MXN) |
|---|---|
| Honorario asimilado | $15,000.00 |
| (-) Límite inferior | $14,644.65 |
| (=) Excedente | $355.35 |
| (x) % sobre excedente | 17.92% |
| (=) ISR marginal | $63.66 |
| (+) Cuota fija | $1,339.14 |
| (=) ISR Neto | $1,402.80 |
Resumen del pago neto:
| Concepto | Monto (MXN) |
|---|---|
| Honorario asimilado | $15,000.00 |
| (-) ISR | $1,402.80 |
| (=) Neto Asimilado | $13,597.20 |
Diferencias Clave entre Asalariado y Asimilado
La clave está en la relación que tienen con la empresa. Un trabajador asalariado tiene un contrato formal, recibe prestaciones como aguinaldo, vacaciones, seguro social y todo lo que marca la ley. Es parte de la nómina y tiene derechos laborales completos. En cambio, los asimilados a salarios trabajan de forma independiente. No hay contrato laboral como tal, ni prestaciones, ni seguridad social. Es una relación más flexible y temporal.
Eso sí, pagan ISR igual que un empleado formal, porque la empresa les retiene ese impuesto. Menos obligaciones para el empleador, pero también menos derechos para el trabajador. Por eso es importante entender bien este esquema antes de usarlo.
Una de las búsquedas más comunes es qué son los sueldos y salarios y los ingresos asimilados a salarios, ya que ambos conceptos aparecen en el mismo capítulo de la LISR. La relación laboral formal implica una relación laboral continua entre empleado y empleador, con obligaciones y derechos establecidos por ley, como el pago de prestaciones, seguros y aportaciones a sistemas de seguridad social. A pesar de que ambos esquemas están sujetos a la retención de impuestos, el cálculo de asimilados a salarios tiende a ser más sencillo, ya que la empresa retiene directamente el ISR.
Estas diferencias hacen que cada régimen tenga sus propios beneficios y desventajas, dependiendo de las necesidades del trabajador.
Cuándo NO Aplicar el Esquema de Asimilados a Salarios y sus Riesgos
Aunque los asimilados a salarios pueden ofrecer cierta flexibilidad en contrataciones por proyecto, hay situaciones donde su uso se vuelve riesgoso e incluso improcedente. Estas son señales claras de que no se debe aplicar esta figura:
- Existe supervisión directa y continua por parte de un jefe inmediato o del equipo de gestión.
- La persona cumple un horario fijo, definido por la empresa, no por acuerdo entre partes.
- Realiza funciones permanentes, no tareas puntuales ni proyectos con fecha de cierre.
- Tiene dependencia económica total de la empresa, sin otros ingresos ni autonomía profesional.
Cuando se presentan estas condiciones, el vínculo laboral es evidente. Aplicar esquemas no adecuados en estos casos puede derivar en fiscalizaciones, sanciones o reclamaciones por parte del trabajador. El problema no está en la figura, sino en aplicar el esquema sin criterio, sobre todo cuando el rol en realidad exige una relación de subordinación y permanencia.
Si en la práctica existen elementos de subordinación, como instrucciones directas, horarios fijos o integración a la estructura organizacional, la autoridad fiscal y laboral puede determinar que existe una relación laboral. No uses este esquema para maquillar sueldos, pues no es una forma de evitar impuestos o cuotas. Con las revisiones actuales en la reforma del outsourcing, usarlo de forma incorrecta puede generar problemas.
Si un trabajador labora de manera continua en la empresa y cumple con un horario fijo, tareas recurrentes y subordinación, no debería estar bajo este esquema. Algunas empresas abusan de este esquema para evitar pagar la seguridad social y prestaciones. Los asimilados a salarios no tienen acceso a IMSS, Infonavit o Afore, lo que puede ser un problema si requieren atención médica o desean cotizar para su retiro. No es recomendado en contratos de larga duración, pues el SAT puede detectar la falta de seguridad social y generar problemas legales para la compañía.
Requerimientos y Gestión Correcta de Asimilados a Salarios
Para evitar problemas, asegúrate de cumplir con estos puntos:
- El ingreso pagado no debe ser más del 51% del total de ingresos de la persona (especialmente para servicios preponderantes en las instalaciones del prestatario, donde se requiere comunicación escrita antes del primer pago si los ingresos del año anterior excedieron el 50%).
- Nada de subordinación. El profesionista debe trabajar por su cuenta, sin horarios, sin jefes.
- Tener un contrato de prestación de servicios que diga claramente las condiciones del trabajo y el pago.
- Pedir una carta donde el prestador diga que acepta el pago por asimilados.
También es clave que el patrón retenga y pague el ISR como se debe, no afilie al IMSS ni otorgue prestaciones si no hay relación laboral, y sobre todo, tenga todo bien documentado, por si en algún momento llega una revisión. Este esquema puede ser útil, pero solo si se usa bien. No es para cubrir relaciones laborales reales. Si se usa mal, lo barato sale carísimo.
Para gestionar correctamente los asimilados a salarios y evitar dolores de cabeza con el SAT, te compartimos estos consejos:
- Conoce las reglas del juego: Antes de aplicar este esquema, asegúrate de entender bien lo que permite (y lo que no) la ley. No se trata solo de pagar, sino de hacerlo bien.
- Evalúa caso por caso: No todos los servicios aplican como asimilados. Antes de usar este régimen, revisa si realmente encaja con la naturaleza del trabajo que estás contratando.
- Registra todo con lupa: Fechas, montos, retenciones, contratos, avisos. Tener todo bien documentado te salva en caso de una revisión. El SAT no perdona “se me olvidó”.
- Capacita a tu equipo: A veces el problema no es la intención, sino la falta de información. Asegúrate de que tu área de nómina y contabilidad entiendan bien cómo manejar este esquema.
- Pide ayuda cuando lo necesites: Si algo no te queda claro, acude con un fiscalista o un experto en nómina. Más vale pagar una consulta que una multa con recargos.
Para que el uso de sueldos y salarios o ingresos asimilados a salarios sea realmente una herramienta de valor, y no una fuente de riesgos, las compañías deben adoptar un enfoque preventivo y estratégico. Antes de optar por este esquema, es muy importante definir la duración del proyecto de manera clara, las actividades a desempeñar y las condiciones de pago dentro de un contrato. Es importante para las empresas, dentro de sus buenas prácticas, el tener un control adecuado de los recibos emitidos, retenciones de ISR y documentación contractual, ya que esto ayuda a evitar inconsistencias ante una revisión del SAT.
En resumen, usar asimilados a salarios puede ser una jugada estratégica, sobre todo en proyectos de corta duración, donde se necesita flexibilidad y experiencia especializada sin generar una relación laboral directa. Pero no es un pase libre para ahorrarse prestaciones o evadir responsabilidades. Bien hecho, este esquema te ayuda a optimizar recursos y mantener tu operación limpia y en regla.
Actualizaciones Relevantes para 2026
En 2026, el régimen de asimilados a salarios no tuvo cambios de fondo. El límite anual se mantiene en 75 millones de pesos, por lo que sigue siendo una opción viable incluso para ingresos elevados. La principal actualización vino por el lado de las tablas de ISR, que se ajustaron por inflación. Esto puede traducirse en una ligera disminución en el impuesto retenido mes a mes.
Eso sí, si en algún ejercicio rebasas el tope permitido, ya no podrás tributar bajo este esquema en el siguiente año y tendrás que migrar a un régimen que implique emitir facturas, llevar contabilidad y presentar declaraciones periódicas. De cara al esquema de ingresos asimilados a salarios en 2026, el contexto regulatorio y de fiscalización en México seguirá evolucionando. Las autoridades han dejado claro que el enfoque ya no está únicamente en la forma contractual o fiscal, sino en la realidad operativa de las relaciones de trabajo. Para las empresas, esto implica anticiparse, revisar sus esquemas actuales y fortalecer la coordinación interna para evitar riesgos innecesarios.
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