El antisemitismo es el prejuicio u odio contra el pueblo judío. Es una forma de intolerancia y racismo. El antisemitismo es un conjunto de creencias e ideas de odio hacia los judíos y la religión judía, el judaísmo. Se basa en prejuicios antiguos y extendidos. Durante siglos, las personas de diferentes religiones, estados socioeconómicos, opiniones políticas y nacionalidades se han expresado y han actuado con base en prejuicios y creencias antisemitas. El antisemitismo no empezó ni terminó con el Holocausto. Es un fenómeno antiguo.
Raíces Históricas del Antijudaísmo y el Antisemitismo Religioso
En Europa, los prejuicios y los odios contra los judíos se remontan a la antigüedad y a los orígenes del cristianismo. El antisemitismo tiene sus raíces en el antijudaísmo de la antigüedad y en los inicios del cristianismo. Muchos de los estereotipos y las conspiraciones sobre los judíos se remontan a las enseñanzas y las prácticas del cristianismo desde sus inicios hasta la época medieval. Los primeros cristianos enseñaban que el cristianismo había reemplazado al judaísmo y que los judíos ya no eran el pueblo elegido de Dios. Afirmaban que los judíos eran testarudos y no veían la verdad porque no aceptaban a Jesucristo como el Mesías. La traición del apóstol Judas Iscariote a Jesucristo como símbolo de la supuesta deslealtad y codicia de los judíos. Sin embargo, durante siglos ejercieron influencia en las actitudes hacia los judíos. El antisemitismo se generalizó en las sociedades con influencia cristiana de toda Europa y del mundo, incluso en lugares donde vivían pocos o ningún judío.
Cuando el papa Urbano II llamó a la primera cruzada contra los infieles en Tierra Santa, acabó la vida relativamente tranquila y próspera que los judíos europeos habían llevado hasta entonces. Los cruzados, impulsados por el espíritu combativo y los deseos de venganza, empezaron a divulgar la idea de que antes de marchar a Oriente había que acabar con los infieles más próximos: los judíos. Según se decía, ellos eran los responsables de la muerte de Cristo. Esta terrible e injusta acusación, que ya se planteó en los inicios del cristianismo, sería utilizada como detonante de la violencia contra los judíos en muchos momentos de la historia. Corría el año 1096.
La presión de la Iglesia a los judíos se acrecentó a partir del siglo XIII. Franciscanos y dominicos, que habían iniciado su lucha contra las herejías cristianas, metieron a los judíos en el mismo saco y les acusaron de pervertir el verdadero sentido del Antiguo Testamento. También insistían en la pérfida obstinación de los judíos por no querer ver el cumplimiento de la doctrina que ellos mismos custodiaban: la llegada de un Mesías salvador. El papa Inocencio III llegó a afirmar que los judíos debían estar sometidos a los cristianos en servidumbre eterna por ser culpables de la muerte de Cristo, y ordenó que llevaran signos distintivos en su vestimenta para distinguirlos de los cristianos e impedir los matrimonios mixtos.
Además, la Iglesia comenzó a aprobar una serie de medidas dirigidas a limitar las actividades de los judíos, como prohibirles ejercer profesiones que implicaran autoridad sobre los cristianos o pedir a éstos que no contrataran a nodrizas ni criadas judías, ni acudieran a médicos judíos.
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Acusaciones de Crímenes Rituales y Profanación de la Hostia
Los predicadores cristianos también contribuyeron a incitar a las masas contra los hebreos y muy pronto se empezaron a divulgar falsas ideas que contribuirían a crear una imagen nefasta de los judíos, a quienes se acusaba, por ejemplo, de cometer crímenes rituales y profanar la hostia consagrada.
Las acusaciones de crímenes rituales habían comenzado en 1144, cuando en la ciudad inglesa de Norwich apareció el cadáver de un niño cristiano que había sido crucificado después de ser torturado. Se acusó a los judíos de haber cometido tal atrocidad durante la Pascua, para imitar la pasión de Jesús y utilizar con fines rituales la sangre del pequeño -que fue venerado como un santo-. El emperador Federico II se alarmó y encomendó a una comisión de expertos la tarea de establecer si existía en el judaísmo alguna base que diera credibilidad a estas acusaciones. Los cristianos conversos le convencieron de que ni en las Sagradas Escrituras ni en ningún escrito judío existía fundamento alguno para prácticas tan horribles; todo lo contrario, las leyes judías prohibían expresamente el derramamiento de sangre. El emperador publicó una declaración especial anunciando los resultados de la investigación y hasta el papa Inocencio IV declaró que los crímenes rituales de los judíos carecían de credibilidad. Pero el pueblo dio crédito a las calumnias antijudías, lo que causó nuevas matanzas de hebreos.
Igualmente, la acusación a los judíos de profanar hostias consagradas comenzó a generalizarse a partir de 1215, cuando el IV concilio de Letrán decidió establecer el dogma de la transustanciación, según el cual el pan y el vino de la eucaristía se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo. Los cristianos empezaron a propagar la idea de que, así como los judíos mataron a Jesús en el pasado, ahora se proponían hacer lo mismo profanando la hostia consagrada. Por esta causa, muchos judíos acabaron en la hoguera.
Culpables de la Peste Negra
El odio a los judíos fue en aumento hasta que estalló en forma de ataques y matanzas en los años 1348 y 1349, como consecuencia de la llegada de la Peste Negra. Como no se conocían las causas de la enfermedad, la gente encontró en los judíos un chivo expiatorio al que culpar del desastre. Por todas partes se les acusaba de aliarse con el diablo y envenenar los pozos para destruir a los cristianos. Poco importaba que los judíos murieran por la peste como sus vecinos, porque las mentes estaban demasiado llenas de rencor y la fobia homicida a los judíos ya formaba parte de una psicosis generalizada.
Antisemitismo Económico
A lo largo de muchos siglos, en Europa surgieron ideas y creencias negativas sobre los judíos desde el punto de vista económico. El antisemitismo económico se basa en estereotipos nocivos y degradantes, según los cuales los judíos son intrínsecamente avariciosos, tacaños y buenos para el dinero. El antisemitismo económico tiene raíces históricas en la Europa de la Edad Media y de principios de la Era Moderna. Durante siglos, muchas autoridades europeas les prohibieron a los judíos poseer tierras, dedicarse a la agricultura y trabajar en la mayoría de los oficios. Para ganarse la vida, a muchos judíos no les quedaba más remedio que trabajar en el comercio, el préstamo de dinero y el cambio de divisas. La Iglesia prohibía a los cristianos prestar dinero con interés, lo que consideraba usura -un grave pecado-. Los judíos que se dedicaron a prestar dinero proporcionaron enormes beneficios económicos a los gobernantes cristianos, que les cargaban con fuertes impuestos y que, cuando consideraban que no estaban cumpliendo con sus deberes, se aprovechaban de ellos confiscándoles sus bienes. Por otro lado, esta actividad acarreó a los judíos el odio de las masas populares.
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Ante las denuncias de excesos cometidos por los prestamistas, los reyes y gobernantes locales empezaron a controlar y regular las actividades financieras de los judíos, amenazando a quienes cometieran abusos y fijando límites a la tasa de interés que podían cobrar, que con frecuencia llegaba al 33 por ciento. Hacia 1230 comenzó en círculos eclesiásticos de Francia una campaña para acabar con la actividad de los judíos como prestamistas. En el siglo XIX, algunas figuras políticas empezaron a incorporar ideas antisemitas económicas en sus teorías políticas. Por ejemplo, incorporaron estas ideas en su crítica al capitalismo, tanto desde la izquierda como desde la derecha. Los teóricos políticos antisemitas culpaban a los judíos de sistemas económicos enteros, como el capitalismo y el socialismo.
Antisemitismo Nacionalista y Racial
A lo largo de muchos siglos, en Europa surgieron ideas y creencias negativas sobre los judíos desde el punto de vista nacionalista y racial. El antisemitismo nacionalista se basa en estereotipos perjudiciales y degradantes, según los cuales los judíos son forasteros "extranjeros" sospechosos o ciudadanos desleales y antipatriotas. El antisemitismo nacionalista también afirma que los judíos tienen conexiones internacionales peligrosas y sospechosas. Fue entonces cuando el nacionalismo se convirtió en una idea poderosa en Europa. Muchos intelectuales y escritores nacionalistas definían el término a través de una historia, idioma, religión y cultura en común. Con frecuencia cuestionaban si los judíos podían ser miembros de la nación.
A finales del siglo XIX se popularizó una forma radical de nacionalismo llamada etnonacionalismo. El etnonacionalismo definió la pertenencia a la nación en función de la herencia y la etnia. Muchos grupos etnonacionalistas eran explícita y vociferantemente antisemitas. No creían que los judíos pudieran llegar a ser miembros de la nación nunca. Los movimientos políticos etnonacionalistas pedían la exclusión oficial de los judíos de la vida económica, social y política. Algunos incluso abogaban por la emigración forzada de los judíos. El crecimiento de los movimientos y asociaciones políticas antisemitas etnonacionalistas continuó en los siglos XX y XXI.
El antisemitismo racial se basa en la idea discriminatoria y falsa de que los judíos son una raza biológicamente separada, inferior o incluso parasitaria. Este fue un componente fundamental de la ideología nazi. El antisemitismo racial sigue siendo un elemento significativo del antisemitismo actual. El antisemitismo racial data de finales del siglo XIX. Fue entonces cuando las teorías científicas sobre la raza, la eugenesia y el darwinismo social se popularizaron en Europa, Estados Unidos y otros países. Los antisemitas utilizaron estas teorías para darle a su odio antijudío una apariencia de credibilidad científica. Las investigaciones sobre el ADN y el genoma humano demuestran que estas ideas eran incorrectas.
Teorías Conspirativas y Chivos Expiatorios
Los antisemitas suelen utilizar chivos expiatorios y teorías conspirativas para presentar a los judíos como peligrosos para la sociedad o el mundo entero. Esta satanización de los judíos comenzó con el cristianismo primitivo. A lo largo de la historia, los antisemitas han culpado falsamente a los judíos de muchos problemas generales de la sociedad. Utilizan a judíos o al pueblo judío como chivos expiatorios. Los teóricos de conspiraciones antisemitas intentan explicar acontecimientos mundiales importantes como resultados de complots secretos llevados a cabo por un enigmático grupo de judíos.
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La teoría de conspiración antisemita más tristemente célebre surgió alrededor de 1900 con una publicación llamada Los protocolos de los sabios de Sión. Los Protocolos falsamente “revelaban” un supuesto plan judío para la dominación mundial: cómo se apoderarían de las industrias, se infiltrarían en los gobiernos y utilizarían su control sobre los medios de comunicación para promover su agenda oculta. Tales reuniones nunca tuvieron lugar y el documento era pura ficción, una elaborada falsificación. El mito del poder judío excesivo también se basa en las acusaciones históricas de que los judíos controlan los asuntos mundiales. Los judíos son presentados como intrigantes y manipuladores que trabajan en la sombra para promover una agenda maligna. Los antisemitas achacan los males sociales a nociones infundadas sobre el poder judío. La familia Rothschild, por ejemplo, ha sido objeto de teorías conspirativas desde que su banco de Fráncfort, Alemania adquiriera importancia en la Europa del siglo XIX. Estas condenas erróneas han tenido menos que ver con la familia o su comportamiento que con los estereotipos milenarios que presentan a los judíos como desleales y codiciosos abusadores del poder.
Los chivos expiatorios y las teorías antisemitas de conspiración resurgen y se transforman en épocas de gran agitación o incertidumbre social, económica y política. Ahora, en los oscuros rincones de Internet, en los sitios web del supremacismo blanco y en las salas de chat clandestinas, la promoción de Los Protocolos y la noción de una conspiración judía internacional funciona como una especie de “moneda social” perversa.
El Antisemitismo en la Alemania Nazi y el Holocausto
Para principios del siglo XX, muchos estereotipos, conceptos erróneos y mitos antisemitas estaban bien establecidos y eran ampliamente aceptados por la población alemana y de otras sociedades europeas. En el siglo XIX, la religión desempeñó un papel menos importante. Y en su lugar, surgieron pensamientos acerca de las diferencias entre las razas y pueblos. Así se originó la idea que los judíos pertenecían a otro pueblo diferente que, por ejemplo, los alemanes.
Hitler descubrió el antisemitismo. Sí, se ha podido establecer que Hitler desde muy joven ha tenido contacto con ideas antisemitas. Dos políticos austríacos tuvieron un efecto significativo sobre el pensamiento de Hitler. El primero, Georg Ritter von Schönerer (1842-1921), era un nacionalista alemán. Opinaba que las regiones de habla alemana austro-húngara debían unirse al imperio alemán. Según él, los judíos no podían ser ciudadanos alemanes plenos. Del segundo, el alcalde de Viena Karl Lueger (1844-1910), Hitler aprendió como el antisemitismo y las reformas sociales podrían ser exitosas.
Un momento decisivo en la vida de Hitler fue la Primera Guerra Mundial. La derrota de Alemania fue para muchos alemanes, y también para Hitler, difícil de aceptar. En círculos conservadores nacionalistas y de derecha aparece una teoría llamada "la puñalada en la espalda", según este mito inventado, Alemania no había perdido la guerra en el campo de batalla, sino en su propio terreno, por traición. Los judíos, socialdemócratas y comunistas serían los culpables. Los prejuicios sobre el papel de los judíos en esta guerra eran incorrectos.
La radicalización del antisemitismo de Hitler toma formas cada vez más radicales. Él aboga, en cambio, por un "antisemitismo inteligente". Este posee formas jurídicas y eventualmente llevará a la desaparición de los judíos. Ya en agosto de 1920 Hitler compara a los judíos con gérmenes. Afirma que no se puede ser capaz de combatir una enfermedad sin destruir su origen. En su opinión, la influencia de los judíos nunca desaparecerá si no desaparece entre nosotros su causante: el judío.
Hitler culpa a los judíos de todos los males en el mundo. Alemania está débil y en decadencia por la "influencia judía". Los judíos, según Hitler, pretenden dominar el mundo. El comunismo es, según él, una conspiración judía, ya que entre los dirigentes comunistas hay muchos judíos. La propaganda nazi con frecuencia retrataba a los judíos como participantes en una conspiración para provocar la guerra. Aquí, un judío estereotípico conspira entre bastidores para controlar las potencias aliadas, representadas por las banderas británica, estadounidense y soviética. Los Protocolos y su descripción de una conspiración judía internacional influyeron fuertemente en la ideología nazi.
El antisemitismo jugó un papel importante en el pensamiento de Adolf Hitler y la ideología nazi. El antisemitismo impulsó el Holocausto (1933-1945), la persecución y el asesinato sistemático de aproximadamente seis millones de judíos europeos, el cual fue organizado y auspiciado por el régimen nazi, sus aliados y sus colaboradores. Los nazis, sus aliados y sus colaboradores asesinaron a seis millones de judíos en este genocidio sistemático organizado por el estado. El Tercer Reich tradujo esas ideas en acciones llevando a cabo el Holocausto, o Shoah, es decir, el genocidio de seis millones de judíos de toda Europa, a la par de otros sectores perseguidos por razones políticas, étnicas, religiosas o sociales, en varios campos de exterminio.
Discriminación Sistemática y Expulsiones
Durante siglos, en muchos reinos, imperios y países europeos, los judíos fueron una minoría a la que con frecuencia se perseguía. Durante siglos, el antisemitismo ha determinado la forma en que las sociedades y las personas no judías tratan a los judíos. Los gobiernos, las autoridades religiosas, los clubes privados, las escuelas, las universidades y las empresas han adoptado leyes, prácticas o políticas que discriminan a los judíos y les restringen la vida. Desde la antigüedad, diversas autoridades de Europa y otros lugares le han impuesto restricciones al pueblo judío. Estas restricciones se aplicaban mediante leyes, decretos y políticas oficiales de instituciones religiosas o gubernamentales. Durante siglos, muchas instituciones, asociaciones y empresas cometieron discriminaron contra los judíos. Este tipo de discriminación reflejaba la naturaleza sistemática del antisemitismo en muchas sociedades.
Las agitaciones violentas y los conflictos surgidos con los judíos llevaron a varios dirigentes europeos a plantearse su expulsión. Los judíos de Inglaterra fueron perdiendo cada vez más poder económico y social, hasta que dejaron de ser imprescindibles para los cristianos. En el año 1290 fueron expulsados de las islas Británicas por Eduardo II, y solo se les permitió volver a finales del siglo XVII, aunque únicamente a título individual. Poco después, en 1306, también fueron expulsados de Francia por razones religiosas. Más tarde fueron autorizados a regresar bajo condiciones muy restrictivas, hasta que en 1394 llegó la expulsión definitiva. En Alemania, a partir de la segunda mitad del siglo XIV, los emperadores comenzaron a delegar el dominio sobre los judíos en los gobernantes locales o en las ciudades. En Núremberg, los magnates de la ciudad comenzaron a cuestionar el derecho de los judíos a recibir intereses por los préstamos, y a partir de 1473 se empezaron a tomar las primeras iniciativas dirigidas a proscribir a los hebreos, hasta que en 1498 el emperador Maximiliano I aprobó su expulsión de Núremberg, lo que serviría de ejemplo para otras ciudades germánicas. Los Reyes Católicos, en pleno proceso de unión de sus reinos, decidieron la expulsión de los judíos en 1492, argumentando que eran una mala influencia sobre los conversos.
Tipos de Acusaciones Antisemitas Históricas
| Acusación | Periodo Histórico | Descripción Breve |
|---|---|---|
| Deicidio (muerte de Cristo) | Antigüedad, Edad Media, hasta la era moderna | La creencia de que los judíos son colectivamente responsables de la muerte de Jesús. Utilizado para justificar persecuciones. |
| Usura y avaricia económica | Edad Media, Edad Moderna, S. XIX, S. XX | Estereotipo de que los judíos son intrínsecamente codiciosos y controlan las finanzas mundiales a través del préstamo de dinero con intereses (usura). |
| Crímenes rituales (libelo de sangre) | A partir del siglo XII | Falsa acusación de que los judíos secuestraban y asesinaban a niños cristianos para usar su sangre en rituales religiosos, especialmente durante la Pascua. |
| Profanación de la hostia | A partir del siglo XIII | Falsa acusación de que los judíos profanaban la hostia consagrada, un acto considerado un ataque directo al cuerpo de Cristo. |
| Envenenamiento de pozos (Peste Negra) | Siglo XIV | Acusación de que los judíos causaron la Peste Negra envenenando los pozos, utilizándolos como chivos expiatorios para la epidemia. |
| Conspiración para la dominación mundial | Finales del S. XIX, S. XX, S. XXI | La teoría de una conspiración secreta judía para controlar los asuntos mundiales, popularizada por "Los protocolos de los sabios de Sión". |
| "Puñalada por la espalda" (Alemania WWI) | Principios del S. XX | Mito de que Alemania no perdió la Primera Guerra Mundial en el campo de batalla, sino por traición interna de judíos, socialdemócratas y comunistas. |
| Raza inferior o parasitaria | Finales del S. XIX, S. XX | La idea discriminatoria de que los judíos son una raza biológicamente separada, inferior o parasitaria, central en la ideología nazi. |
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