A fin de recuperar la capacidad de compra, el próximo año el ingreso de los trabajadores al servicio del Estado, incluidos los miembros de las fuerzas armadas, tendrá un aumento por arriba de la inflación, anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El mandatario fue consultado en particular sobre el salario de los soldados, que no ha aumentado en los últimos seis años. Al respecto, López Obrador refirió que las fuerzas armadas tendrán un aumento “bien ganado” por hacerse cargo de la seguridad, pero extendió el ofrecimiento a todos los trabajadores al servicio del Estado.
“Lo del salario de los marinos, los soldados, está bien ganado. Es decir, merecen un incremento porque se han portado muy bien, sobre todo ahora que tienen como tarea, entre otras, pero la tarea principal de garantizar la seguridad pública”, dijo en conferencia de prensa en Palacio Nacional.
Aumentos Salariales para el Sector Público
Añadió que se analizará de cuánto será el aumento, pero de antemano aseveró que será por encima de la inflación, algo que no ocurría en el periodo neoliberal y provocó el deterioro de los salarios. “¿Cuánto? Eso es lo que estamos analizando. ¿Cuánto? Arriba de la inflación. Ese es el aumento en términos reales: descontar inflación y, a partir de ahí, aumentar. Estamos por definirlo, pero sí va a haber aumento de salario, aunque sea poco, pero va a haber aumento de salario, no sólo para marinos y soldados que son pueblo uniformado sino para todos los trabajadores”, subrayó.
Recordó que el año pasado se estableció una fórmula en el presupuesto según la cual quien ganara menos de 10 mil pesos en el sector público, tendría un aumento equivalente al nivel de inflación previsto, más tres puntos. Los que ganaran de 10 a 15 mil pesos al mes, se les aumentaría el equivalente a la inflación más dos puntos, y a los de 15 mil en adelante, la inflación más un punto.
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“Aquí hago el compromiso de que antes de que yo termine mi mandato voy a enviar una iniciativa de reforma al artículo 123 de la Constitución para que se establezca que nunca jamás va a aumentar el salario menos que la inflación”. El pasado 5 de febrero el presidente López Obrador presentó un paquete de 20 iniciativas, una de ellas contempla reformas la Constitución para que los aumentos salariales sean mayores que la inflación. Esta iniciativa tiene que ser discutida, votada y, en su caso, aprobada por el Poder Legislativo.
“Y hago también el compromiso con ustedes, me lo plantearon, me lo plantearon del sindicato de maestros y otros trabajadores: vamos a revisar la contrarreforma laboral de Zedillo, lo de las pensiones. Y vamos a hacer una propuesta porque es completamente inhumano, injusto que un trabajador después de 30 años de estar laborando cuando terminan ni siquiera recibe, porque así está esa reforma, su salario cuando estaba en activo, sino la mitad si le va bien de ese salario. Eso ya no va a continuar así.
Impacto y Evolución del Salario Mínimo
El tabasqueño destacó que este año el salario mínimo aumentó 16% y el salario en general está aumentando. “Si hay más ingreso, más salario, la gente tiene para comprar, para consumir y antes decían ‘no podemos aumentar el salario porque se dispara la inflación’. Y, bueno, puede ser, pero lo utilizaron como ley y muchas veces no era cierto. Lo estamos viendo: se aumenta el salario mínimo y la inflación está controlada.”
El presidente mexicano señaló que a partir de su Gobierno, que inició en diciembre de 2012, en México “ya es una política laboral distinta." Con ello, el poder adquisitivo del sueldo básico ha subido un 87% desde 2018, cuando López Obrador asumió la presidencia en diciembre de 2018 y recordó que a su llegada al poder el salario mínimo era de 88 pesos diarios (5.2 dólares), 2,687 pesos (160 dólares) mensuales, y a partir del 1 de enero va a ser de 248.93 pesos diarios (14.7 dólares), 7,508 pesos (445 dólares) mensuales.
Retomando una de las comparaciones favoritas del presidente Andrés Manuel López Obrador: “En 1980, el salario mínimo alcanzaba para comprar 50 kilos de tortilla. Cuando nosotros llegamos a la presidencia, apenas alcanzaba para comprar 5 kilos de tortilla. Aunque hemos aumentado más del 100% el salario mínimo, ahora alcanza para comprar 10 kilos de tortilla”, dijo ante trabajadores en Río Blanco, Veracruz.
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Como complemento a la reducción de salarios en los mandos superiores, se realizó un aumento de 16% en el salario mínimo a escala nacional, con excepción de la zona fronteriza norte, donde por sus características particulares se decidió duplicar el ingreso en el área colindante con Estados Unidos. Estos incrementos salariales se convirtieron en los más significativos que ha experimentado el sueldo de los trabajadores en tres décadas.
La propuesta del gobierno de AMLO se consensuó con las organizaciones empresariales para que no se diera de manera unilateral y para aminorar las resistencias contrarias a ella. El presidente mexicano afirmó que el aumento es “un acto de conciliación, de acuerdo, de madurez política, un acto que da confianza para mejorar las condiciones sociales y laborales en el país.”
El reto del gobierno obradorista será transitar de un salario que se encuentra por debajo de la línea de las necesidades básicas a un salario digno que pueda garantizar un piso de bienestar mínimo para las familias mexicanas. En esto parece estar de acuerdo la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que señala que la meta inicial deberá ser alcanzar un salario mínimo de 218 pesos diarios para 2021, y que aspira a que para 2022 se ubique en 240 pesos diarios (alrededor de 300 dólares mensuales).
La hoja de ruta que ha trazado AMLO va de la mano de las organizaciones sindicales y empresariales en el diseño de una nueva cultura salarial para beneficiar a 44,6% de la fuerza laboral en México que es la que percibe hasta dos salarios mínimos. A pesar de lo apremiante que es que el trabajador mexicano recupere un salario digno, la nueva administración sabe que los aumentos no pueden darse por decreto, sino que deben realizarse de manera paulatina, porque de lo contrario se podría generar un clima de inestabilidad política y económica que podría influir negativamente en la inflación que hoy se tiene controlada.
Austeridad Gubernamental y Combate a la Corrupción
Durante la última semana de diciembre, el Congreso mexicano aprobó con pequeñas modificaciones el paquete económico que envió el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para 2019. Al ser un gobierno identificado con causas progresistas, existía una alta expectativa en los ámbitos nacional e internacional por conocer el enfoque que tendría el presupuesto y en qué se diferenciaría de ejercicios anteriores. En el plano macroeconómico se percibe el interés de manejarse dentro de la ortodoxia económica para mantener las finanzas públicas sanas y responsables. No hay aumento de la deuda pública y, en cambio, se respetarán los compromisos de pago de intereses, una pesada herencia de las administraciones anteriores. La proyección de la inflación se calcula en tasas menores a las de 2018, mientras que el crecimiento económico se prevé alrededor de 2%.
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Entonces, ¿en dónde o en qué radican los cambios que hará el nuevo gobierno? AMLO ha empezado por cumplir sus compromisos de campaña de implementar la austeridad en la administración pública y combatir la corrupción que se encuentra enquistada en ella en varios niveles. En cuanto a la austeridad, se han revisado las estructuras gubernamentales para evitar duplicidades en las funciones y para lograr más eficiencia en la organización. También se prescinde de las centenas de asesores que tenían los mandos superiores, cargos que funcionaban en la realidad como refugio laboral de amigos y familiares de la clase política.
También se modificó la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos, para disminuir los altísimos salarios que había en la jerarquía superior de la administración pública. «No puede haber gobierno rico con pueblo pobre» es lo que ha repetido incansablemente AMLO. Ahora, ya en el ejercicio del poder, ha actuado congruentemente al realizar ajustes y aplicar una reducción de 60% al sueldo del presidente y sus principales colaboradores.
AMLO ha propuesto que el presidente de México gane 108.000 pesos mensuales (alrededor de 5.000 dólares) y pone un techo para que ningún servidor público perciba más que el mandatario o que su superior jerárquico. A muchos funcionarios y jueces del Poder Judicial, acostumbrados a ganar entre 10.000 y 15.000 dólares mensuales, lo han considerado un límite ofensivo. Ante la oposición de estos sectores conservadores que pretenden mantener un régimen de privilegios, AMLO ha señalado y profundizado en la concepción de la responsabilidad y el honor que debería significar trabajar en la administración pública, poniendo énfasis en la diferencia que existe entre ser un funcionario y un servidor ciudadano.
Programas Sociales y Visión de Gobierno
Además del histórico incremento salarial, el presupuesto aprobado contempla un sustancial aumento para la Secretaría de Bienestar y para la Secretaría del Trabajo. Ambas tendrán a su cargo la implementación de programas emblemáticos del gobierno, como la pensión universal para adultos mayores, el lanzamiento y funcionamiento de cooperativas y créditos sociales, y el programa de empleos y becas de capacitación para 300.000 jóvenes.
Conciliando la urgencia de las demandas con la responsabilidad de mantener estables los indicadores macroeconómicos, AMLO intenta, con la austeridad gubernamental y un combate frontal contra la corrupción, cumplir con la principal promesa de campaña: «por el bien de todos, primero los pobres». Con apenas un mes de gobierno, AMLO parece estar sentando las bases para completar una transición democrática y que la alternancia en el poder no signifique un simple cambio de emblema o de administración, sino que se convierta en un verdadero cambio de régimen. El proceso parece haberse iniciado con el pie derecho, aunque todavía falta un largo camino por recorrer.
