La amortización es una palabra que, seguramente, habrás escuchado con frecuencia en los entornos laborales o en tu propia economía familiar y cuyo significado puede generarte bastantes dudas, pues no siempre se emplea para decir lo mismo, por lo que habrás oído frases como “el uso de este coche ya está amortizado” o “el plazo de amortización del préstamo será de 5 años”. Lo primero que debes tener claro es que el concepto de amortización, en general, se refiere a la disminución de valor de una forma distribuida en el tiempo.
En economía, el término amortización hace referencia a la reducción del valor de un activo o un pasivo con el paso del tiempo. Dependiendo de si estamos ante un activo (cualquier tipo de bien) o un pasivo (una deuda o una obligación) hablaremos, por una parte, de amortización en contabilidad, y por otra, de amortización financiera.
Una forma de gestionar mejor tu economía personal es conociendo cuál es el valor real de tus bienes y deudas y cuánto tiempo los tendrás. Para ello, la amortización es un método que te puede ayudar a calcular dicha información en cualquier momento. Son muchos los conceptos que existen en el rubro financiero y uno de ellos es la amortización, término que ha causado una serie de confusiones entre quienes adquieren un préstamo personal o crédito.
Amortización de Deuda o Amortización Financiera
La amortización de deuda es un proceso financiero que puede adquirir gran importancia para las finanzas de las empresas. Y es que el pago periódico de intereses puede convertirse en una pesada carga, sobre todo, cuando estos son elevados. La amortización hace referencia al proceso por el cual un autónomo o una empresa realiza un aporte adicional de capital para saldar o reducir su deuda total. Es el proceso mediante el cual pagas una deuda en cuotas periódicas que incluye el capital e intereses.
Aunque muchas empresas cuentan en sus balances con un pasivo importante y continúan generando más deuda para incrementar su velocidad de crecimiento, a otras no les hace gracia. Estas perciben cómo su patrimonio neto se reduce cada año por culpa de los préstamos que han adquirido con el paso del tiempo. La deuda es una carga muy pesada, ya que, en ocasiones, muestra una imagen negativa de las empresas. Esto ocurre especialmente si los niveles de deuda se mantienen elevados y el crecimiento se estanca. Así, se entiende que muchos negocios opten por reducir su pasivo para conseguir unos números más atractivos con el fin de buscar nuevos inversores. Muchas veces, incluso, implica que se aporten fondos procedentes de los propios accionistas para conseguirlo.
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Tipos de Amortización de Deuda
El proceso de amortización de deuda puede ser de varios tipos, cada uno con sus propias características y beneficios.
Amortización Total
En este tipo de amortización lo que se busca es abonar el capital restante de una sola vez para cancelar por completo un préstamo. Al hacerlo, todos los intereses pendientes de pago desaparecen, lo que supone un importante ahorro y la razón principal para llevar a cabo esta operación.
Vamos a explicarlo mejor con un ejemplo en el que tu empresa tiene un préstamo al que le quedan 10 años para su vencimiento. Si no se llevase a cabo la cancelación, el total de los intereses al final de la vida del préstamo ascendería a 36.549,6 euros. Sin embargo, al liquidar el contrato, tan solo abonarás los 150.000 euros en un solo pago y desaparecerá la obligación de desembolsar el dinero adicional por los intereses pendientes. Si tienes en cuenta un tipo del 1 % de penalización por realizar la amortización, sumarás a la operación 1.500 euros.
Amortización Parcial
A pesar de que la amortización total es la más beneficiosa, puesto que liquida por completo el contrato, no siempre es fácil contar con el dinero suficiente para hacer un desembolso de ese calibre. Aquí es donde aparecen las amortizaciones parciales. A diferencia de la anterior, lo que se hace en estos casos es pagar un capital adicional a la cuota mensual que se firmó en las condiciones. Una vez que dispones de los recursos para llevar a cabo la amortización, existen dos alternativas en función de los objetivos y las necesidades de la empresa.
Reducción de Plazo
Por un lado, puedes reducir plazo. Si reduces el plazo de duración del préstamo, la cuota no variará. En este caso, lo que se eliminan son los últimos meses de crédito. Por tanto, esto hace que la obligación con el intermediario financiero finalice antes. Sin embargo, a corto plazo, no notarás ningún efecto en las cuentas de la empresa.
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Reducción de Cuota
O bien, puedes bajar la cuota mensual. Por el contrario, si optas por reducir la cuota, sí estarás reduciendo las obligaciones de la empresa desde ese mismo momento. No obstante, el peaje que debes pagar es que la duración del préstamo no mermará y el total de los intereses no se verá reducido en la misma medida.
Te mostramos un ejemplo práctico para que se entienda mejor la diferencia entre reducir plazo y reducir cuota en una amortización parcial:
| Tipo de Amortización Parcial | Duración Inicial | Cuota Inicial | Duración Final | Cuota Final |
|---|---|---|---|---|
| Reducción de Plazo | 120 meses | 1.554,58 € | 74 meses | 1.554,58 € |
| Reducción de Cuota | 120 meses | 1.554,58 € | 120 meses | 1.036,38 € |
Como puedes comprobar, el beneficio de optar por la reducción de plazo es muy evidente, ya que hay más de 9.300 euros de diferencia entre ambos tipos de amortización. Pero, ¿cuándo es mejor elegir cada una de ellas? Quienes optan por reducir el plazo lo deben hacer porque confían en el flujo de efectivo que genera su negocio. Estos responsables piensan que podrán mantenerlo o incrementarlo sin problemas a largo plazo. Sin embargo, cuando existen dudas sobre el rendimiento de la empresa en el futuro, lo más prudente es reducir la cuota.
Amortización Final o Devolución de Capital al Vencimiento
La compra de un bien inmueble puede realizarse mediante un préstamo concedido por un banco o una entidad de crédito. La amortización final es la forma de reembolso que caracteriza al préstamo con amortización final. Ofrece al deudor la posibilidad de devolver el capital prestado únicamente al vencimiento.
Por lo tanto, las cuotas mensuales a pagar se componen únicamente de los intereses del crédito inmobiliario y las primas del seguro del prestatario. Sin embargo, la amortización final es más cara en términos de importe de los intereses. Esto se debe a que la suma prestada sobre la que se calculan las ganancias financieras de la entidad crediticia no varía, y esto durante toda la duración del crédito. El deudor paga entonces intereses sobre el importe inicial concedido, que no disminuye con el paso de los vencimientos.
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Sistemas de Amortización
Existen diferentes sistemas para la amortización de préstamos, cada uno con una estructura de pagos distinta.
Sistema de Amortización Francés
En España, la mayoría de los préstamos contratados por las empresas siguen lo que se conoce como el sistema de amortización francés, que es uno de los más extendidos en todo el mundo. También es conocido como sistema de cuotas fijas y consiste en devolver la misma cantidad de dinero cada mes hasta que la obligación haya sido liquidada en su totalidad. Su funcionamiento es muy simple: consiste en establecer una cuota fija, salvo en el supuesto de los préstamos hipotecarios variables. En estos casos, se suele aplicar el euríbor junto a un pequeño diferencial. Así, al principio del préstamo los intereses suponen una mayor parte que poco a poco va perdiendo peso en favor del capital.
Sistema de Amortización Creciente
Como indica su nombre, con este método las cuotas empiezan siendo de menor valor, pero van aumentando a medida que pasa el tiempo de la obligación.
Sistema de Amortización Decreciente
En este sistema, las cuotas de capital pueden ser fijas, haciendo que el componente de intereses disminuya con el tiempo, resultando en cuotas totales decrecientes. Amortización e hipoteca son dos palabras que suelen estar muy relacionadas al comprar una vivienda, pues se trata del tiempo que pactado para devolver el dinero que has pedido prestado.
Consideraciones antes de Amortizar la Deuda
Pero, ¿siempre merece la pena o es preferible continuar pagando las cuotas en algunas ocasiones? Antes de llevar a cabo una amortización, debes tener en cuenta el coste de oportunidad que supone para el negocio. Es decir, una vez que se aporte el capital, con él ya no podrás afrontar ninguna otra inversión que podrías utilizar para seguir creciendo o para pagar imprevistos.
No obstante, hay muchos casos en los que es positivo hacer uso de esta herramienta. Mantener el dinero en la cuenta bancaria te puede dar una gran seguridad, pero también es posible que se convierta en un lastre. Esto último ocurre cuando hay deudas pendientes que continúan generando intereses cada mes. Por un lado, se puede optar por la inversión de esos recursos en activos líquidos, como por ejemplo, cuentas remuneradas, imposiciones a plazo o fondos de renta fija. Estos productos financieros suelen tener una rentabilidad muy reducida que, en muchos casos, no llega ni siquiera a cubrir la inflación.
También es posible optar por la inversión en fondos de renta variable o en adquirir una parte o la totalidad del accionariado de otra empresa. Por supuesto, si hay planes para crecer, también es posible invertir el dinero en nuevos activos o proyectos dentro de la empresa. Incluso, añadir ese capital al fondo de maniobra para cubrir futuros imprevistos. Sin embargo, si los tipos de interés de los préstamos que se están pagando son altos, no merece la pena continuar sufriéndolos.
No siempre que se realiza una amortización es porque la empresa cuente con fondos para hacerlo. En ocasiones, lo que se busca es reducir la carga buscando un tipo de interés más reducido que ayude a minimizar las obligaciones sin necesidad de descapitalizarse. Esto es algo bastante habitual. Lo mejor para analizar su impacto es que lo veas con un ejemplo. Imagina el préstamo de 150.000 euros que vimos previamente. Pretendemos conseguir un escenario en el que logremos reducir la tasa de interés de un 4,5 a un 3 % con un nuevo préstamo más beneficioso. De este modo, la cuota pasaría de 1.554,58 a 1.448,41.
Este es otro escenario diferente. Aquí, las cifras de ventas no son positivas o la liquidez comienza a dar signos de alerta al comprobar los estados de flujo de efectivo. En este caso, puede ser necesario tomar medidas drásticas. Bajo esa situación, es vital que reduzcas el importe de las obligaciones. Para hacerlo, como responsable, deberás buscar una financiación a largo plazo que permita a tu empresa recuperar el impulso. Esta medida irremediablemente incrementará el tipo de interés. A cambio, evitarás la quiebra. Si el préstamo de 150.000 euros no lo puedes pagar, lo natural es buscar otro acreedor que lo prolongue 10 años adicionales al mismo tipo de interés hasta los 240 meses. De esta forma, amortizarás la primera deuda y conseguirás un resultado más favorable con la segunda. En este caso, la cuota pasaría de 1554,58 a 948,97 euros. Por lo tanto, reduces en más de un tercio la cuota. Eso sí, a cambio, los intereses del préstamo serán de 77.752,8 euros.
Estas son solo algunas de las principales causas por las que una empresa opta por amortizar su pasivo. Como hemos visto, la amortización de deuda es un mecanismo muy útil que permite reducir el pasivo total de las empresas, pero no sale gratis.
Amortización de Activos (Contabilidad)
Si se trata de un bien como un coche o un ordenador, es normal que con el paso de los años su valor económico y prestaciones se vayan mermando. Hablando en términos económicos, los activos son todos los bienes o recursos que tienes en tu poder y de los cuales esperas recibir un beneficio o prestación durante un periodo de tiempo determinado. Pues bien, si tienes en cuenta que la amortización es la disminución de valor a lo largo del tiempo, entonces todos estos activos irán perdiendo su capacidad o prestaciones -el valor- mientras transcurre la vida útil -el tiempo- para la que fueron diseñados.
A modo de ejemplo, si has comprado un televisor con una vida útil de 10 años a un precio de 1.000 euros, entonces es posible decir que al cabo de los 10 años esa compra estará amortizada, pues el televisor habrá cumplido con su función durante el tiempo para el que fue fabricado. También es posible conocer cuál es la amortización de dicho televisor durante el transcurso de los 10 años. Una de las fórmulas más utilizadas es la de la amortización anual, que consiste en dividir el coste inicial del activo entre el tiempo estimado de vida útil (1.000 euros/10 años). El resultado es de 100 euros por año. Durante el primer año habrás amortizado 100 euros del coste; durante el segundo, 200 euros; durante el tercero, 300 euros; y así sucesivamente hasta agotar el valor total pagado.
Las empresas, para desarrollar su actividad, adquieren todo tipo de bienes que pasan a formar parte de su activo. Esos bienes constituyen el inmovilizado, que puede ser material (como un vehículo, una máquina o un ordenador) o inmaterial (como por ejemplo las patentes, el gasto en I+D+i, el fondo de comercio, o licencias de programas informáticos). La amortización de activos implica reflejar en la contabilidad de la empresa de forma periódica la depreciación del valor que experimentan a lo largo de su vida útil estos bienes. La vida útil es el periodo de tiempo que el bien va a ser útil para la empresa. La amortización en contabilidad se realiza con carácter anual: en cada ejercicio la empresa debe registrar la efectiva depreciación del activo durante el periodo. Existen varias formas para reflejar en la contabilidad de una empresa la amortización de sus activos. En cuanto al método de amortización decreciente, en este caso se aplica un porcentaje al valor pendiente de amortizar, valor que va disminuyendo en cada ejercicio.
La Tabla de Amortización: Una Herramienta Clave
Entender la amortización de un préstamo es clave para planificar tus pagos y optimizar tus finanzas. Gracias al cuadro de amortización del préstamo, como deudor conocerás realmente cuánto debes pagar en cada cuota y por cuánto tiempo. La tabla o cuadro de amortización de un préstamo es un documento que contiene el desglose de los pagos periódicos de un préstamo. Se utiliza una fórmula para calcular la amortización que ayuda a determinar el pago periódico necesario para cubrir tanto el capital como los intereses de un préstamo. La fórmula toma en cuenta el monto del préstamo, la tasa de interés y el plazo.
Existen diversos elementos clave que interactúan para determinar la estructura de tus pagos y el costo total del préstamo:
- Capital: Se trata del monto original del préstamo que debes devolver a la entidad financiera.
- Cuota: Es la cantidad que debes pagar en cada período, ya sea mensual, trimestral u otro.
- Tasa de interés: Sobre el saldo pendiente del capital se cobra un porcentaje.
- Tabla de amortización: Comprende la división de cada pago sobre el capital e intereses durante el tiempo del préstamo.
- Saldo pendiente: Es la cantidad de dinero que todavía te falta pagar; es decir, es el monto del préstamo que no has reembolsado, así como los intereses acumulados que aún no has abonado.
- Pagos adelantados: Comprende los pagos extras que puedes hacer con el objetivo de reducir el saldo del capital de manera más rápida.
- Amortización negativa: Ocurre cuando los pagos que realizas son insuficientes para cubrir los intereses acumulados durante un período determinado.
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