Los seres humanos experimentamos diversas sensaciones y emociones determinadas por circunstancias tanto externas como internas. Emociones como tristeza, ansiedad, desesperación, hasta cierto punto son parte de la naturaleza humana. Abordando los episodios de irritabilidad y desánimo, se debe tomar en cuenta la manera en cómo se expresan los síntomas, cuánto tiempo tardan y cómo tratar de manera social y clínica estos momentos.
La depresión no se trata de un periodo de desánimo o tristeza, sino que engloba todo un marco de entidades que pueden tener repercusiones fatales si no son tratadas a tiempo y de manera correcta. Por lo cual, el abordaje debe ser multidisciplinario y englobar las áreas sociales, biológicas y psicológicas.
¿Qué es la Depresión?
La depresión es una enfermedad que influye en el ámbito personal de cualquier individuo, se puede observar tanto en el modo de pensar como en acciones. Este padecimiento se ha referido comúnmente como una baja del rendimiento afectivo de una persona; no obstante, es más que esto, se basa en el modo de actuar de una persona y de desenvolverse de una manera u otra, en determinando grupo social o circunstancia.
La depresión se define como “una amplia gama de problemas de salud mental caracterizada por la ausencia de afectividad positiva, en la cual hay una pérdida de interés en las actividades del individuo que previamente eran placenteras para éste. Se presentan, simultáneamente, sentimientos de culpa, baja autoestima y pérdida de confianza” (García-Herrera, Nogueras-Morillas y Muñoz-Cobos, 2011). Esta definición puede simplificarse en una falta de motivación y baja de estado de ánimo, las cuales influyen en las áreas social, psicológica y biológica de un individuo.
En la depresión existen diversos factores que influyen o determinan el comienzo de la enfermedad y su desarrollo:
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- Biológica
- Psicológica
- Social
En diversas guías, sesiones informativas, se tienen catalogados síntomas específicos como “estado de ánimo disminuido, pérdida de interés en actividades previamente realizadas, disminución de las relaciones con el entorno social, como consecuencia de estos tres síntomas primordiales, pueden presentarse, además, alteraciones del sueño como insomnio, sentimientos de culpa, baja autoestima, dificultad en concentrarse y atención” (Heinze-Martin y Camacho-Segura, 2010), como última instancia, “ideas de muerte, que dependiendo de su entorno pueden incrementarse, posteriormente el paciente puede cometer actos que atenten contra su integridad y persona”, por ejemplo, ideas o actos suicidas.
Se ha observado que alrededor de 40% de los pacientes acuden a consultar debido a que presentan síntomas referentes a esta enfermedad. Añadiendo a esto, el síntoma clínico por excelencia es la “pérdida de interés” o “tristeza que supera las dos semanas”.
El tratamiento “debe llevarse de una manera integral, todas las áreas del paciente, tanto clínicas como personales, social, psicológica y biológica, abordando la problemática desde un punto de vista completo, por esto es necesario y se recomienda que diversos especialistas tomen en cuenta este punto delicado” (García-Herrera, Nogueras-Morillas y Muñoz-Cobos, 2011). Tomando como ejemplo lo siguiente: “El paciente visita al psiquiatra, lleva su tratamiento farmacológico de una manera correcta.
El hecho de comenzar el tratamiento con un fármaco antidepresivo por primera vez es una de las fases más complejas en el tratamiento de la enfermedad, debido a que el paciente puede estar consciente o no de su padecimiento, y por tal motivo, no tomar en serio la enfermedad o, por el contrario, crear un panorama completamente catastrófico y caer en el desánimo total. Durante la fase inicial, algunos pacientes mencionan una leve mejoría o, por otro lado, un aumento de los síntomas, por lo cual pueden llegar a detener el tratamiento.
¿Qué son los Antidepresivos ISRS?
Los ISRS bloquean de una manera específica el transporte de la serotonina, impidiendo que ésta vuelva a la neurona que envía las señales para su reutilización, y así aumenta la concentración de serotonina en la sinapsis libre para unirse a su receptor. Tienen una buena absorción oral, aunque lenta, con una acción máxima de cuatro a ocho horas. Normalmente el médico hace uso de este tipo de fármacos en trastornos de ansiedad como fobia social, trastornos obsesivos compulsivos y trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia y atracones).
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En su mayoría, los fármacos antidepresivos “se encargan de emplear y optimizar las concentraciones de serotonina y noradrenalina (la materia prima encargada de las emociones). La función de este tipo de fármacos se basa en bloquear el transporte de serotonina y noradrenalina, y en menor medida de dopamina, de forma que estos químicos no pueden ser enviados de vuelta a la neurona que envía las señales para ser reutilizados, consiguiéndose así una mayor concentración de neurotransmisor, aumentando el nivel de la actividad neuronal y por tanto la mejora del estado de ánimo en la persona.
Estos fármacos se absorben de manera rápida y con una acción máxima de una a tres horas. Los antidepresivos solo están disponibles con receta médica. Vienen en tabletas o cápsulas, y a veces en forma líquida. Por lo general, pasan de dos a cuatro semanas antes de que los antidepresivos empiecen a tener efecto. Cuando empiece a tomar antidepresivos, usted tendrá que visitar al médico con regularidad, para ver si estos le están haciendo buen efecto.
Si encuentra un antidepresivo que funcione bien en su caso, es probable que deba seguir tomándolo durante seis meses, por lo menos, aunque ya hayan desaparecido los síntomas. Esto puede evitar que le vuelva la depresión.
Lista de Antidepresivos ISRS
- Prozac. Dosis inicial: 20 mg/día.
- Aropax tab 60. Dosis inicial: 20 mg/día.
- Citalopram
- Escitalopram
- Fluoxetina
- Fluvoxamina
- Paroxetina
- Sertralina
Efectos Secundarios de los ISRS
Se ha observado, en diferentes estudios con pacientes depresivos, una menor incidencia en los efectos secundarios. Todos los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios. Tomar ciertos antidepresivos pudiera disminuir su rapidez de reacción, y afectar las actividades que requieren concentración, tales como conducir un vehículo. Pregúntele a su médico si usted puede conducir sin peligro mientras esté tomando el medicamento. Lea siempre el prospecto de información al paciente que viene con el medicamento, y si le preocupan los posibles efectos secundarios, consulte a su médico.
Aunque los ISRS tienen algunos efectos secundarios, estos suelen ser menos problemáticos que los que producen otros antidepresivos, por lo cual se recetan con más frecuencia. En particular, es menos probable que le produzcan somnolencia. Algunos de estos efectos secundarios se mitigan con el tiempo, por lo que usted debe seguir tomando el medicamento aunque aparezcan estos síntomas.
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Efectos secundarios comunes:
- Digestivos: presentan una incidencia muy baja en forma de episodios de diarrea, náuseas, además de que no representan una causa a la ganancia de peso.
- Respiratorios: episodios de dificultad respiratoria en cama.
Efectos secundarios específicos relacionados con los ISRS:
- El síndrome serotoninérgico: caracterizado por cambios en el estado mental, hiperactividad autonómica y anomalías neuromusculares.
- El síndrome de secreción inapropiada de hormona antidiurética: que se caracteriza por osmolaridad sérica alta, urinaria baja e hiponatremia, así como por mialgias, letargo, cefalea e incluso confusión, convulsiones y coma.
- El sangrado: principalmente de tubo digestivo y cutáneo. El uso de los ISRS aumenta el riesgo de sangrar entre dos y cuatro veces. Cuando el paciente usa aspirina, el riesgo aumenta hasta siete veces y con el uso concomitante de antiinflamatorios, cerca de 16 veces. La edad, el antecedente de sangrado y la capacidad de inhibir la recaptura constituyen también factores de riesgo.
- El síndrome de descontinuación: menor con la fluoxetina, mayor con la paroxetina y sertralina, aparece a partir del segundo día y su duración es de dos semanas. Manifestaciones como náusea, cefalea, parestesias, congestión nasal y malestar general se deben a la disminución de los niveles de serotonina en la sinapsis.
- Efectos sobre el producto durante la gestación: consisten en malformaciones congénitas específicas. La sertralina se ha asociado a onfalocele, defectos del septum cardíaco y anencefalia. A su vez, la fluoxetina se ha asociado a craneosinostosis y defectos cardíacos. Y la paroxetina a defectos cardíacos, gastrosquisis, defectos del tubo neural y también a onfalocele y anencefalia. Su uso también aumenta la tasa de abortos espontáneos hasta 1.45 veces, parto prematuro y bajo peso al nacer, problemas en el neonato inmediato (problemas respiratorios e hipotonía), hipoglucemia, cianosis, inquietud, convulsiones y Apgar bajo. Su uso durante el tercer trimestre puede ocasionar hipertensión pulmonar persistente que, aunque es rara, se asocia a una mortalidad de 10- 20 %.
De los efectos por el uso de ISRS durante la lactancia se conoce poco. En el caso de la sertralina y la paroxetina no se detectan estos antidepresivos en el suero del niño; en cambio, los niveles séricos de citalopram fueron de 1.9 nmol/L, de fluoxetina 47 nmol/L y de venlafaxina de 91 nmol/ L. En los estudios disponibles no se observaron efectos conductuales o en el desarrollo del recién nacido.
Suicidalidad o riego suicida. Aunque el tratamiento antidepresivo disminuye tanto la ideación y la frecuencia de suicidios en los pacientes tratados, la FDA ha establecido una serie de recomendaciones para el manejo de pacientes que inician el tratamiento con antidepresivos ISRS: Iniciar con la dosis más baja, citar semanalmente a los pacientes durante 6 semanas consecutivas, recomendar y facilitar el contacto telefónico, prohibir el uso de alcohol y drogas, interrogar en cada ocasión sobre pensamientos y comportamientos suicidas o autolesivos, documentar en el expediente la información y usar psicoterapia de apoyo, cognitivo-conductual o interpersonal en el tratamiento.
Importancia del Abordaje Integral
El tratamiento de la depresión debe ser abordado desde un punto de vista integral, donde el apoyo, por parte de los profesionales de la salud y de los familiares, debe ser completo, con un enfoque que vaya encaminado no sólo a aliviar los signos y síntomas de la depresión, sino también a detectar las posibles causas que provocan el padecimiento desde los factores mencionados anteriormente (biológicos, psicológicos y sociales). Es importante que al realizar el diagnóstico se lleve a cabo una evaluación exhaustiva y diferencial con tal de determinar qué tipo de trastorno depresivo ocurre en el paciente. El paciente debe sentirse apoyado durante las etapas del tratamiento.
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