Los seres humanos experimentamos diversas sensaciones y emociones determinadas por circunstancias tanto externas como internas. Emociones como tristeza, ansiedad y desesperación, hasta cierto punto, son parte de la naturaleza humana.
Abordando los episodios de irritabilidad y desánimo, se debe tomar en cuenta la manera en cómo se expresan los síntomas, cuánto tiempo tardan y cómo tratar de manera social y clínica estos momentos.
La depresión no se trata de un periodo de desánimo o tristeza, sino que engloba todo un marco de entidades que pueden tener repercusiones fatales si no son tratadas a tiempo y de manera correcta. Por lo cual, el abordaje debe ser multidisciplinario y englobar las áreas sociales, biológicas y psicológicas.
¿Qué es la Depresión?
La depresión es una enfermedad que influye en el ámbito personal de cualquier individuo, se puede observar tanto en el modo de pensar como en acciones. Este padecimiento se ha referido comúnmente como una baja del rendimiento afectivo de una persona; no obstante, es más que esto, se basa en el modo de actuar de una persona y de desenvolverse de una manera u otra, en determinando grupo social o circunstancia.
La depresión se define como “una amplia gama de problemas de salud mental caracterizada por la ausencia de afectividad positiva, en la cual hay una pérdida de interés en las actividades del individuo que previamente eran placenteras para éste. Se presentan, simultáneamente, sentimientos de culpa, baja autoestima y pérdida de confianza”. Esta definición puede simplificarse en una falta de motivación y baja de estado de ánimo, las cuales influyen en las áreas social, psicológica y biológica de un individuo.
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En la depresión existen diversos factores que influyen o determinan el comienzo de la enfermedad y su desarrollo, incluyendo:
- Biológica
- Psicológica
- Social
En diversas guías, sesiones informativas, se tienen catalogados síntomas específicos como “estado de ánimo disminuido, pérdida de interés en actividades previamente realizadas, disminución de las relaciones con el entorno social, como consecuencia de estos tres síntomas primordiales, pueden presentarse, además, alteraciones del sueño como insomnio, sentimientos de culpa, baja autoestima, dificultad en concentrarse y atención”, como última instancia, “ideas de muerte, que dependiendo de su entorno pueden incrementarse, posteriormente el paciente puede cometer actos que atenten contra su integridad y persona”, por ejemplo, ideas o actos suicidas. Se ha observado que alrededor de 40% de los pacientes acuden a consultar debido a que presentan síntomas referentes a esta enfermedad. Añadiendo a esto, el síntoma clínico por excelencia es la “pérdida de interés” o “tristeza que supera las dos semanas”.
El tratamiento “debe llevarse de una manera integral, todas las áreas del paciente, tanto clínicas como personales, social, psicológica y biológica, abordando la problemática desde un punto de vista completo, por esto es necesario y se recomienda que diversos especialistas tomen en cuenta este punto delicado”.
Tomando como ejemplo lo siguiente: “El paciente visita al psiquiatra, lleva su tratamiento farmacológico de una manera correcta. El hecho de comenzar el tratamiento con un fármaco antidepresivo por primera vez es una de las fases más complejas en el tratamiento de la enfermedad, debido a que el paciente puede estar consciente o no de su padecimiento, y por tal motivo, no tomar en serio la enfermedad o, por el contrario, crear un panorama completamente catastrófico y caer en el desánimo total. Durante la fase inicial, algunos pacientes mencionan una leve mejoría o, por otro lado, un aumento de los síntomas, por lo cual pueden llegar a detener el tratamiento.
Antidepresivos: Generalidades
Los antidepresivos son medicamentos utilizados para tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Es importante acudir a un especialista para obtener un tratamiento apropiado. Generalmente se recomiendan este tipo de medicamentos ante depresión severa, depresión resistente a agentes serotoninérgicos y depresión con ansiedad. Los medicamentos antidepresivos se encargan de nivelar las sustancias químicas que se generan en el cerebro.
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El médico evaluará sus síntomas y los posibles efectos secundarios, y le recetará el fármaco más adecuado para usted. En la mayoría de los casos, para comenzar, suelen recetarse ISRS. Los médicos y los científicos no comprenden a cabalidad lo que ocurre en el cerebro cuando la persona está deprimida. Los neurotransmisores son liberados por las neuronas. Estos transmiten información por el minúsculo espacio que hay entre una y otra neurona.
Los antidepresivos sirven para tratar la depresión, porque aumentan los niveles de serotonina y/o noradrenalina. Los IRSN, los NaASE, los tricíclicos y los IMAO aumentan los niveles de noradrenalina y serotonina, mientras que los ISRS solo aumentan los niveles de serotonina.
Por lo general, pasan de dos a cuatro semanas antes de que los antidepresivos empiecen a tener efecto. Cuando empiece a tomar antidepresivos, usted tendrá que visitar al médico con regularidad, para ver si estos le están haciendo buen efecto. Si encuentra un antidepresivo que funcione bien en su caso, es probable que deba seguir tomándolo durante seis meses, por lo menos, aunque ya hayan desaparecido los síntomas. Esto puede evitar que le vuelva la depresión.
Si tiene problemas cardíacos, o si está embarazada o amamantando, consulte a su médico antes de tomar un antidepresivo.
Todos los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios. Tomar ciertos antidepresivos pudiera disminuir su rapidez de reacción, y afectar las actividades que requieren concentración, tales como conducir un vehículo. Pregúntele a su médico si usted puede conducir sin peligro mientras esté tomando el medicamento.
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Los antidepresivos no son adictivos, pero usted puede presentar síntomas de abstinencia si deja de tomarlos de repente. Los síntomas de abstinencia repentina incluyen náuseas, vómitos, pérdida de apetito, dolor de cabeza, mareos, escalofríos, sudoración y, a veces, ansiedad y pánico.
Lea siempre el prospecto de información al paciente que viene con el medicamento, y si le preocupan los posibles efectos secundarios, consulte a su médico.
Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS)
En su mayoría, los fármacos antidepresivos “se encargan de emplear y optimizar las concentraciones de serotonina y noradrenalina (la materia prima encargada de las emociones). Este tipo de fármacos bloquean la acción de la enzima monoamino oxidasa (MAO), evitando así la degradación de noradrenalina, serotonina y dopamina por parte de la neurona presináptica, consiguiendo que haya mayor concentración de neurotransmisor disponible en la sinapsis (puente encargada de la comunicación en las neuronas) y, por ende, un aumento en la actividad del cerebro.
Los ISRS bloquean de una manera específica el transporte de la serotonina, impidiendo que ésta vuelva a la neurona que envía las señales para su reutilización, y así aumenta la concentración de serotonina en la sinapsis libre para unirse a su receptor. Tienen una buena absorción oral, aunque lenta, con una acción máxima de cuatro a ocho horas. Normalmente el médico hace uso de este tipo de fármacos en trastornos de ansiedad como fobia social, trastornos obsesivos compulsivos y trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia y atracones).
Aunque los ISRS tienen algunos efectos secundarios, estos suelen ser menos problemáticos que los que producen otros antidepresivos, por lo cual se recetan con más frecuencia. En particular, es menos probable que le produzcan somnolencia. Algunos de estos efectos secundarios se mitigan con el tiempo, por lo que usted debe seguir tomando el medicamento aunque aparezcan estos síntomas.
Nombres Comerciales y Dosis Iniciales
- Prozac (Fluoxetina): Dosis inicial: 20 mg/día.
- Aropax (Paroxetina): Dosis inicial: 20 mg/día.
Efectos Secundarios Comunes
Se ha observado, en diferentes estudios con pacientes depresivos, una menor incidencia en los efectos secundarios. Estos pueden incluir:
- Digestivos: Presentan una incidencia muy baja en forma de episodios de diarrea, náuseas, además de que no representan una causa a la ganancia de peso.
- Respiratorios: Episodios de dificultad respiratoria en cama.
Consideraciones Adicionales
- Embarazo y Lactancia: Si usted toma antidepresivos durante la lactancia, es posible que pequeñas cantidades del medicamento pasen al bebé a través de la leche materna. Si el médico piensa que usted debe tomar un antidepresivo, tendrá en cuenta que este pudiera pasar al bebé a través de la leche materna y, de ser así, determinará si dicho medicamento pudiera ser perjudicial para su bebé.
- Alcohol: Usted no debe beber alcohol si toma antidepresivos, ya que el alcohol puede agravarle la depresión, entorpecerle las reacciones y causarle somnolencia. Para mayor seguridad, si usted toma antidepresivos, no beba alcohol.
Otros Fármacos Mencionados
- Paroxetina: Se utiliza principalmente para tratar la depresión mayor, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno de ansiedad social, trastorno de pánico y trastorno de estrés postraumático (TEPT).
- Hidroxizina: Utilizado para tratar ansiedad leve y moderada, irritabilidad y cardiopatías emocionales, crisis generalizadas de ansiedad, estrés y nerviosismo.
- Quetiapina: Se utiliza principalmente para tratar trastornos mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión resistente al tratamiento con otros medicamentos antidepresivos.
- Alprazolam: Fármaco prescrito para tratar una variedad de trastornos relacionados con la ansiedad y el estado de ánimo.
- Simplex: Se utiliza para reducir los síntomas del estrés, como la ansiedad y el nerviosismo.
- Lexotan y Blameno: Fármacos compuestos por Bromazepam, un medicamento del grupo de las benzodiacepinas, es decir, que tiene propiedades sedantes, hipnóticas y funciona como ansiolítico.
- Ifafonal: Fármaco compuesto por Diazepam y que está indicado para el alivio sintomático de la ansiedad, tensión y otros malestares asociados con el síndrome de ansiedad.
- Tafil: Medicamento que pertenece a la familia de ansiolíticos, y sirve como tratamiento para la ansiedad, trastornos de pánico y depresión con ansiedad.
- Amitriptilina: Medicamento antidepresivo que se encuentra dentro de la categoría tricíclico.
Clasificación de los antidepresivos
Los antidepresivos se agrupan tomando en consideración sus características químicas y en función de su efecto sobre los sistemas neurotransmisores. Por ejemplo, los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, imipramina, nortriptilina y desipramina) y tetracíclicos (maprotilina) son antidepresivos inhibidores «no selectivos» de la recaptura de noradrenalina y serotonina, pues muestran además efectos antagonistas sobre sistemas neurotransmisores como el colinérgico, el histamínico y el adrenérgico.
Citalopram, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina y sertralina constituyen el grupo antidepresivo de los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS o ISR-5HT). La duloxetina y la venlafaxina, como los tricíclicos, inhiben también la recaptura de serotonina y norepinefrina, pero sin antagonizar en forma importante otros sistemas neurotransmisores. De ahí su denominación de antidepresivos inhibidores selectivos de recaptura de serotonina y norepinefrina (antidepresivos duales o SNRI). Los antidepresivos antagonistas de los receptores serotoninérgicos tipo 2 o 5-HT2 (SARI) son la trazodona y la nefazodona. Los antidepresivos antagonistas de los receptores 5HT2 y alfa 2 adrenérgicos presinápticos (NaSSA) son la mirtazapina y la mianserina, este último considerado por su estructura como tetracíclico. La anfebutamona (bupropión de acción prolongada) es el único antidepresivo perteneciente...
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