Descubre la Impactante Historia de Augusto y el Misterio de "El Vampiro"post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La temática de "Augusto el acusado de ser vampiro" une dos elementos presentes en el material proporcionado: la detención de un individuo conocido como "El Vampiro" y la información sobre figuras históricas y políticas llamadas Augusto. Es importante destacar que el material distingue claramente estas figuras, atribuyendo el apodo de "El Vampiro" a Arturo Gómez Marín, mientras que los individuos llamados Augusto corresponden a contextos diferentes y no están relacionados con la mencionada acusación.

Detención de "El Vampiro" en Tabasco

En el ámbito del crimen organizado contemporáneo, se reportó una detención significativa en México. Autoridades federales detuvieron en el municipio de Centro, Tabasco, a Arturo Gómez Marín, conocido por el apodo El Vampiro. Fue identificado como "tercero al mando en la estructura del grupo delictivo La Barredora”, según informó el Gabinete de Seguridad que encabeza Omar García Hartfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).

El Vampiro fue aprehendido por integrantes de las secretarías de la Defensa Nacional (Defensa), de Marina-Armada de México (Semar), SSPC, de la Guardia Nacional, de la Fiscalía General de la República (FGR) y autoridades locales. Este evento fue incluso motivo de publicaciones en redes sociales, donde se leía: “EL VAMPIRO ATACA!!”.

César Augusto: El Primer Emperador Romano

Lejos de los contextos criminales modernos, la historia antigua nos presenta a una de las figuras más influyentes y transformadoras de la civilización romana.

Cayo Julio César Augusto, o simplemente Augusto (en latín, Augustus; Roma, 23 de septiembre de 63 a. C.-Nola, 19 de agosto de 14 d. C.), también conocido como Octaviano (Octavianus), fue el fundador del Imperio romano y primer emperador romano. Gobernó desde el año 27 a. C. hasta su muerte en el 14 d. C., tras un prolongado reinado de cuatro décadas.

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Primeros años y Herencia

Octavio nació en 63 a. C. Al nacer recibió el nombre Cayo Octavio. Debido a la superpoblación de Roma en esa época, Octavio fue llevado a la ciudad natal de su padre, Velletri, para ser criado ahí. En sus Memorias el futuro emperador solo hace una breve referencia a su familia natural del orden ecuestre: su bisabuelo paterno se había desempeñado como un tribuno militar en Sicilia, bajo el mando de Lucio Emilio Papo, durante la segunda guerra púnica, mientras que su abuelo sirvió en varios puestos políticos regionales. Su padre, llamado también Cayo Octavio, fue pretor y gobernador de Macedonia.

Quedó huérfano de padre en 59 a. C., cuando tenía cuatro años de edad. Su madre contraería nuevas nupcias con un exgobernador de Siria, Lucio Marcio Filipo, quien afirmaba ser descendiente de Alejandro Magno y que fue elegido cónsul en 56 a. C. Contrario a lo que pudiera pensarse, Filipo nunca mostró mucho interés en el joven Octavio; debido a lo anterior, Octavio fue criado por su abuela materna Julia la Menor. En 52 o 51 a. C., Julia la Menor falleció y Octavio fue el encargado de pronunciar el discurso fúnebre de su abuela. A partir de ese momento su madre y su padrastro asumieron un rol más activo en su educación.

Su tío abuelo materno Julio César fue asesinado en el año 44 a. C., y Octavio fue nombrado en su testamento como su hijo adoptivo y heredero, y como resultado heredó su nombre, patrimonio y la lealtad de sus legiones. El joven Octavio se convirtió en heredero de Julio César tras el asesinato de éste en 44 a. C. Por otro lado, al no tener ningún hijo legítimo, César adoptó a Octavio como su hijo y principal heredero. Tras la adopción, Octavio asumió el nombre de su tío abuelo, Cayo Julio César. En 27 a. C. el Senado concedió a Octavio usar el cognomen de «Augusto», y por consiguiente se convirtió en Emperador César Augusto (Imperator Caesar Augustus).

A causa de los varios nombres que ostentó, es común llamarlo «Octavio» al referirse a los sucesos acontecidos entre 63 y 44 a. C. y «Augusto» después de 27 a. C. En las fuentes griegas, Augusto es conocido como Ὀκταβίος (romanizado «Octavíos», españolizado «Octavio»), Καῖσαρ (romanizado «Kaisar», españolizado «César»), Αὔγουστος (romanizado «Augoustos», españolizado «Augusto») o Σεβαστός (romanizado «Sebastós», españolizado «Venerable», traducción literal de Augustus), dependiendo del contexto.

La Lucha por el Poder y el Segundo Triunvirato

Para cuando Julio César fue asesinado en los idus de marzo (el 15 de marzo) de 44 a. C., Octavio se hallaba estudiando y formando parte de un entrenamiento militar en Apolonia de Iliria, (en el emplazamiento de la ciudad moderna de Pojan). Tras objetar el consejo de algunos oficiales del ejército de que tomara refugio con las tropas en Macedonia, el joven navegó a Italia para averiguar si tenía algunas potenciales fortunas políticas o, siquiera, posibilidades de afianzar su seguridad. Al llegar a Lupiae, cerca de Brindisi, se enteró del contenido del testamento de César, y solo entonces decidió luchar por convertirse en el heredero político de su tío abuelo, así como beneficiario de las dos terceras partes de su patrimonio.

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Tras una cálida recepción por los soldados de César en Brindisi, Octavio demandó una porción de los fondos que habían sido repartidos por César para la tentativa guerra contra el Imperio parto -el vecino más poderoso de Roma- en el Medio Oriente. El dinero acumulado equivalía a setecientos millones de sestercios, monto que se hallaba almacenado en Brindisi, la zona de estacionamiento en Italia para las operaciones militares en territorio oriental. Una posterior investigación senatorial en torno a la desaparición de los fondos públicos rechazó tomar acciones legales contra Octavio, puesto que él había usado, de forma subsecuente, todo aquel dinero acumulado para aumentar sus tropas contra el archienemigo del senado, Marco Antonio.

Al llegar a Roma, el 6 de mayo de 44 a. C., Octavio encontró al cónsul Marco Antonio, excolega de César, en una frágil tregua con los asesinos del dictador; a estos se les había concedido una amnistía general el 17 de marzo, aunque Antonio había logrado expulsar a la mayoría de ellos de Roma. Esto último se debía al elogio «enardecedor» que dio en el funeral de César, dirigiendo la opinión pública en contra de los asesinos. Aunque Antonio estaba acumulando apoyo político, Octavio todavía tenía la oportunidad de rivalizar con él para ser el dirigente de la facción que apoyaba a César.

Después de que Décimo Bruto rehusara entregar la Galia Cisalpina a Antonio, Antonio lo sitió en Mutina (actual Módena). Las resoluciones dictadas por el Senado para detener la violencia fueron ignoradas por Antonio, a sabiendas de que el Senado carecía de un ejército propio con el cual desafiarlo. Lo anterior, le dio una oportunidad a Octavio, quien se sabía que poseía fuerzas armadas. Durante esta época, Antonio acusó a Octavio de conspirar contra él, y de haber intentado asesinarlo. Sin embargo, el joven no estaba completamente desamparado para afrontar las acusaciones, ya que tenía de su lado a varios personajes importantes que estaban dispuestos a ayudarlo. Entre ellos, Cicerón, que tenía un profundo odio hacia Antonio, defendió a Octavio contra las burlas de Antonio sobre la ausencia de noble linaje en el joven; este respondió: «no tenemos un ejemplo más brillante de devoción tradicional entre nuestros jóvenes». Esto fue, en parte, una refutación a la acusación dirigida por Antonio a Octavio, pues Cicerón citó a Antonio cuando le dijo a aquel: «Tú, muchacho, le debes todo a tu nombre».

Con base en esta difícil alianza orquestada por el senador anticesariano Cicerón, el Senado nombró a Octavio senador el 1 de enero de 43 a. C., y asimismo le otorgó el poder de votar junto con los cónsules. Aun cuando el Senado le brindó su apoyo, su verdadero objetivo era debilitar las facciones partidarias de César y ayudar a Bruto, quien se hallaba asediado por Antonio. Así, Octavio recibió el imperium propretoriano, lo cual hizo que su situación al mando de un ejército fuera legal -a diferencia del poder ejercido por Antonio- y así podría ir a socorrer el asedio, junto con los cónsules Hircio y Cayo Vibio Pansa. En abril de 43 a. C., las fuerzas de Antonio fueron vencidas en las batallas de Forum Gallorum y Mutina, forzando a Antonio a retirarse de Galia Narbonense. El Senado, después de entregar un mayor número de condecoraciones a Décimo Bruto que a Octavio por haber derrotado a Antonio, intentó darle el dominio de las legiones consulares a Décimo Bruto, pero Octavio decidió no cooperar.

Por el contrario, Octavio permaneció en la llanura padana y rehusó ayudar en las futuras ofensivas en contra de Antonio. En julio, una embajada de centuriones enviada por Octavio llegó a Roma para exigir que se entregara a Octavio el consulado que había quedado vacante tras las muertes de Hircio y de Pansa. Asimismo, exigió que, por un lado, el decreto que declaraba a Antonio como enemigo público fuera anulado y, por el otro, que se disolviera la amnistía dada a los conspiradores responsables de la muerte de César. Cuando recibió la negativa del Senado, Octavio marchó sobre la ciudad de Roma al mando de ocho legiones. No se encontró con ninguna oposición militar en Roma, a pesar de que el Senado había enviado al pretor Manio Aquilio Craso al Piceno a reclutar tropas, y el 19 de agosto de 43 a. C.

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A pesar de su derrota en Módena, Antonio todavía contaba con un considerable apoyo entre las tropas romanas, llegando a reagrupar sus fuerzas en la Galia, donde llegó a reunir hasta 17 legiones. No obstante, tanto Lépido como Octaviano sabían que, de seguir enfrentándose entre ellos, los partidarios cesarianos se reducirían de manera significativa, lo cual daría ventaja a los asesinos de César ya que no se verían en la necesidad de usar sus fuerzas. Por ello, Lépido planteó la necesidad de una alianza entre ellos; en un encuentro realizado cerca de Bolonia en octubre de 43 a. C., Octaviano, Antonio y Lépido formaron una dictadura militar conocida como el Segundo Triunvirato, cuyo objetivo primordial era el restablecimiento de la autoridad estatal. El acuerdo entre los triunviros cristalizaría en la ley Titia aprobada por la Asamblea romana, en virtud de la cual los triunviros obtenían poderes especiales por una duración de cinco años.

Como triunviro, Octavio gobernó Roma y la mayor parte de sus provincias como un autócrata, haciéndose con el poder consular tras las muertes de los cónsules Aulo Hircio y Cayo Vibio Pansa y haciéndose reelegir a sí mismo todos los años. Con la desaparición del Segundo Triunvirato, Octavio restauró los principios de la República, con lo que el poder gubernamental pasó a establecerse en el Senado, aunque en la práctica él retendría su poder autocrático. El título imperial nunca llegó a considerarse como un cargo similar a lo que había significado la dictadura romana de la República, y que César y Sila habían ostentado con anterioridad; Augusto rechazó formalmente dicho cargo después de que la sociedad romana «le rogara que asumiera la dictadura».

Por ley, Augusto contaba con toda una colección de poderes perpetuos conferidos por el Senado, incluyendo aquellos relativos al tribuno de la plebe y el censor. Ocupó el consulado hasta 23 a. C. Por otro lado, su poder real fue creciendo gracias a su poder económico y a los recursos obtenidos de sus conquistas, su familia, herencia, creando relaciones de clientela a lo largo del Imperio romano, y ganándose la lealtad de muchos soldados y veteranos militares, la autoridad implícita en los muchos honores y títulos que le eran concedidos por el Senado, y el respeto de la gente. El control de Augusto sobre la mayoría de las legiones de Roma existentes supuso una amenaza armada que podía ser usada contra el Senado, permitiéndole de esta forma coaccionar las decisiones del mismo. Con este poder para eliminar la oposición senatorial mediante el uso de armas, el Senado pasó a adoptar un perfil dócil hacia su estatus soberano.

Las Proscripciones y la Pax Augusta

En el marco del Segundo Triunvirato, la promulgación de las proscripciones fue un acuerdo hecho conjuntamente por las tres facciones con el propósito de eliminar a los enemigos políticos. Si bien los historiadores romanos contemporáneos se contradicen sobre quién fue más responsable por las proscripciones y los asesinatos, las fuentes coinciden en el hecho de que la promulgación de las proscripciones fue un acuerdo hecho conjuntamente por las tres facciones con el propósito de eliminar a los enemigos políticos. Veleyo Patérculo afirmó que Octaviano había tratado de evitar las proscripciones de cargos públicos, y acusa a Lépido y a Antonio de ser los culpables de haberlas puesto en marcha. Dion Casio también defendió a Octaviano al mencionar que trató de descartar a la mayor cantidad posible de personas de las listas de proscritos, mientras que Antonio y Lépido, al estar involucrados en la política un mayor tiempo que él, tenían más enemigos que liquidar. Apiano rechazó esta afirmación y mantenía que Octaviano compartía un interés equiparable al de Antonio y Lépido para erradicar a sus adversarios políticos. Suetonio, por su parte, relata los hechos diciendo que Octavian...

El gobierno de Augusto inició una etapa de estabilidad que se denominó Pax Augusta. El reino de Augusto dio inicio a un culto imperial así como a una era asociada con la paz imperial, la Pax Romana o Pax Augusta, en la que el mundo romano estuvo libre en gran medida de conflictos armados aparte de guerras de expansión y el Año de los cuatro emperadores. El sistema de gobierno imperial de Principado establecido por Augusto perduró hasta la Crisis del siglo III.

Realizó profundas reformas económicas y en las instituciones. A él se le debe la creación de la policía, los bomberos, el servicio de correos y la recaudación pública de impuestos. De igual forma, Augusto expandió drásticamente el Imperio romano, anexionando Egipto, Dalmacia, Panonia, Nórico y Recia, expandiendo sus posesiones en África y completando la conquista de Hispania, si bien sufrió un importante revés en Germania. Aseguró en el proceso sus fronteras mediante la subordinación a Roma de las regiones circundantes. Además, celebró un acuerdo de paz con el Imperio parto -el más poderoso de sus vecinos- por la vía diplomática, reformó el sistema tributario romano, desarrolló redes de caminos que contaban con un sistema oficial de mensajería, estableció un ejército permanente (así como un pequeño cuerpo de marina), y creó la Guardia Pretoriana junto a fuerzas policiales de seguridad, tanto para mantener el orden como para combatir los incendios en Roma.

Muerte y Legado de Augusto

Augusto murió en el 14 d. C., a la edad de 75 años, probablemente de causas naturales. Rumores persistentes, sustanciados en alguna medida por muertes en la familia imperial, han afirmado que fue envenenado por su esposa Livia. Tras su muerte, el Senado lo divinizó, siendo posteriormente adorado por el pueblo romano. A manera de legado, sus nombres «César» y «Augusto» serían adoptados por todos los emperadores posteriores, y el mes de Sextilis sería renombrado «Agosto» en su honor. Asimismo, sus logros son relatados en un documento conocido como Res Gestae Divi Augusti que, a petición del propio Augusto, fue grabado en un par de pilares de bronce y colocado enfrente de su mausoleo, llegando tiempo después a tallarse en gran cantidad de edificaciones, muchas de las cuales han sobrevivido.

Adán Augusto López: Figura Política Contemporánea

En un contexto político más reciente, el nombre Augusto también ha resonado en México. En el material proporcionado, se hace referencia a Adán Augusto López, una figura relevante en la política mexicana.

El lunes, el titular de Gobernación estuvo en Tabasco para inaugurar el mencionado puente, en el que se invirtieron 530 millones de pesos, después de que en 2020, durante un encuentro con los pueblos indígenas, el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a entregar la obra.

En el acto, el propio gobernador señaló que el pueblo tabasqueño está “a gusto” con el trabajo de sus paisanos en el Gobierno federal, lo que fue secundado por la alcaldesa Lluvia Salas López. Los asistentes portaron pancartas en favor de Adán Augusto López y no dejaron de gritarle “presidente, presidente” a su paso. Incluso este bromeó al respecto y pidió “no me encampanen”, pues señaló que los tiempos electorales están aún por venir. Sin embargo, diversos grupos de oposición acusaron que el acto fue diseñado para enaltecer la figura de Adán Augusto como ‘presidenciable’ (o como ‘corcholata’, como suele decir López Obrador), lo que fue rechazado por el gobernador.

En la última encuesta de El Financiero, el secretario de Gobernación aparecía como el tercer aspirante de Morena con más popularidad. A continuación, se detalla la preferencia de los entrevistados:

Aspirante Porcentaje de Popularidad
Claudia Sheinbaum 25%
Marcelo Ebrard 23%
Adán Augusto López 14%

El 14 por ciento de los entrevistados dijeron preferir al paisano de López Obrador como candidato de Morena en 2024, contra el 25 por ciento de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno, y el 23 por ciento del canciller Marcelo Ebrard.

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