Los hablantes del español acostumbran a decir que una persona ignorante de algo que se supone harto conocido es un burro, o una burra en caso de que la persona en cuestión resulte ser una mujer. De hecho, el propio Diccionario de la lengua Española, edición del tricentenario (2015), registra el lema ‘burro’, en su segunda entrada, como: " persona bruta e incivil", acepción que no por coincidencia encuentra resonancias en la voz anglófona ‘donkey’ (burro), expresión metafórica que se corresponde con la obstinación y la estupidez de alguien, tal como lo recoge The Merriam-Webster dictionary (2004), en su segunda entrada.
Apartando por un momento el hecho obvio de que se emplea una metáfora para representar al ignorante, esto es, se habla de este en términos del dominio animal burro. En lo que respecta a la investigación sobre este fenómeno, se enfoca la expresión metafórica del burro, o burra, ignorante desde la perspectiva de la motivación del signo lingüístico desarrollado por la lingüística cognitiva, particularmente por las ideas de las metáforas conceptuales, pilares de dicho campo de estudio del lenguaje.
La Metáfora del "Burro Ignorante": Un Análisis Cognitivo
Acometemos el estudio partiendo de la consideración de que llamar burro (a), mas no jirafa, ballena, ornitorrinco, oveja, avestruz, camello o zamuro, a una persona que se cree ignorante es coherente con aspectos conceptuales y culturales, que pueden ser explicados en detalle. La presente investigación está centrada en analizar los procesos de personificación y despersonificación que operan en la expresión metafórica del burro ignorante.
Teóricamente, el estudio se apoya en los postulados de Lakoff (1987); Johnson (1987); Lakoff (2004); Lakoff y Johnson (2009); Steuter y Wills (2009); Kövecses (2010); y Rivano Fischer (2013). Metodológicamente, es un estudio documental, descriptivo e interpretativo.
Fundamentos Conceptuales de la Metáfora
Para Lakoff y Johnson (2007), las metáforas no son un asunto constreñido a la creatividad literaria ni tampoco a un recurso a la disposición de retóricos para afectar efectivamente al receptor de un mensaje. Se trata, en cambio, de una herramienta de nuestro sistema conceptual para entender un conocimiento nuevo, el que, por lo general, resulta ser una abstracción. Los hablantes reciclan conocimiento anterior y concreto para poder procesar cualquier campo incipiente en su mapa cognitivo.
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Las ideas de Johnson (1987) son representativas de la lingüística cognitiva al señalar que existe una base corporal y experiencial de la lengua, lo que conlleva una motivación del signo lingüístico. Desde la óptica de este teórico, los individuos inconscientemente extraemos imágenes esquemáticas de nuestro contacto con el mundo físico y, a continuación, proyectamos este esquema sobre los fenómenos nuevos que encontremos a nuestro paso. Otro aspecto importante que se deriva de este proceso es que las proyecciones continuarán durante toda la vida y que aparecerán en forma compleja.
En la misma vena teórica, Kövecses (2010) afirma que hay motivaciones de metáforas que dependen de similitudes no objetivas. Los hablantes de la lengua proyectan correspondencias de un dominio fuente a un dominio meta que no se apoyan en rasgos iguales, sino que se sustentan en la imaginación.
Otro de los procesos del pensamiento que se debe tener en cuenta es el de las categorizaciones propuestas por Lakoff (1987). Según sus presupuestos teóricos, las categorías no son universales y se apoyan en lo corporal, la imaginación, lo emocional, en metáforas y en metonimias. Por tanto, cabe hablar de miembros prototípicos de la categoría.
Resultados del Análisis sobre el "Burro Ignorante"
Los resultados de la investigación fueron los siguientes:
- culturalmente, los hablantes consideran que quien no estudia y se convierte en un profesional debe realizar trabajos que demandan fuerza física (albañiles, obreros, trabajadores del aseo público);
- puesto que el burro es una bestia de carga, o, para sintetizarlo, la fuerza física de quien no estudia corresponde con la fuerza física del burro, los hablantes personifican al burro con cualidades de ignorancia propiamente humanas;
- una vez se le atribuyen al burro las mencionadas cualidades humanas, los hablantes usan este animal como metáfora de personas ignorantes, metáfora que contiene una nueva carga semántica: la de ser un animal.
La acepción coloquial del Diccionario de la lengua Española también define 'borrico' como "persona bruta e incivil" o "persona ruda", y la expresión "burro cargado de letras" designa a la "Persona que, a pesar de haber estudiado mucho, no discurre con inteligencia".
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"El Burro Hablando de Orejas": Ironía y Falta de Autoridad Moral
La expresión “El burro hablando de orejas” es una de esas frases populares que encontramos en el español cotidiano, con una carga de ironía y humor que la hace muy usada en diversos contextos. Para entender a fondo su significado y origen, vale la pena desmenuzar sus elementos y el mensaje que busca transmitir.
¿Qué significa “El burro hablando de orejas”?
La expresión se utiliza para señalar la falta de autoridad moral o la incongruencia de alguien al opinar o criticar sobre un tema en el que claramente tiene deficiencias, defectos o una conducta cuestionable. En pocas palabras, se usa para evidenciar cuando una persona señala en otros algo que también le aplica a sí misma, sin darse cuenta o sin aceptar su propia realidad. El origen de “El burro hablando de orejas” se remonta a la cultura popular y refleja una de las características propias de los dichos: la capacidad de encapsular una verdad o crítica con un tono burlón.
Un claro ejemplo de su uso se manifiesta cuando alguien, a través de sus acciones, representa lo mismo que critica. Ante la declaración de un dirigente sobre la traición de gobiernos en relación con la pobreza y el empleo, a pesar de que su propio partido fue históricamente responsable de un aumento de la pobreza y la devaluación salarial, la pregunta retórica que surge es: "¿Cabe o no aquello de “El burro hablando de orejas”?" Esta frase resalta la hipocresía y la falta de coherencia entre el discurso y la realidad de quien lo emite.
Interpretando "Burro Presume Su Sueldo"
Considerando las múltiples capas de significado asociadas al término "burro" en el español coloquial, podemos interpretar la expresión "burro presume su sueldo" como una situación donde una persona, a la que metafóricamente se le atribuyen características de ignorancia, rudeza o falta de criterio, ostenta o alardea de su salario. Esta acción de "presumir" (boasting) cobra un matiz irónico o incongruente cuando es realizada por un "burro" en el sentido de alguien que carece de la autoridad moral o intelectual para tal jactancia.
Así, "burro presume su sueldo" podría implicar que la persona que presume no ha obtenido su salario por méritos genuinos, por un trabajo intelectual significativo, o que su jactancia es desproporcionada a su valía real o a la forma en que obtuvo dicha remuneración. La expresión lleva la carga semántica de la falta de conocimiento, la incoherencia o la hipocresía, similar a la que subyace en "el burro hablando de orejas", pero enfocada en el alarde de una situación personal (el sueldo) cuando la base para tal orgullo es cuestionable o inexistente.
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