La crítica es connatural a las relaciones humanas y, aunque el número de personas que activan sus mecanismos defensivos ante ella es mayor que las que la reciben con serenidad, aprender a encajarla puede dar sentido a la no siempre bien utilizada expresión de «crítica constructiva». Por muy demoledora que llegue a ser, la crítica no procede de quien la emite, sino de quien la percibe. Aceptar las críticas es importante para mostrar profesionalidad, respeto e incluso mejorar las relaciones con los líderes y compañeros.
Entendiendo la crítica constructiva
La crítica constructiva se centra en proporcionar comentarios respaldados por ejemplos específicos para ayudar a mejorar en algún área. Es importante señalar que la crítica constructiva no es crítica negativa, ni debe interpretarse de esa manera; debe ofrecerse de manera respetuosa y con buenas intenciones. Por el contrario, la crítica destructiva funciona como un ataque a nivel personal, se formula de manera que daña la autoestima y no es específica ni se puede llevar a la práctica.
Tabla: Diferencias clave entre críticas
- Crítica Constructiva: Se centra en comportamientos, es específica, busca soluciones y fomenta el crecimiento.
- Crítica Destructiva: Es un ataque personal, es pública, genera daño emocional y no ofrece vías de mejora.
Cómo gestionar y asimilar la crítica
Para desarrollar la capacidad de asimilar la crítica de forma efectiva, es fundamental adoptar una postura de empatía y asertividad. A continuación, se detallan pasos clave para procesar estos comentarios:
- Pare y reflexione: Piense en su respuesta instintiva y conténgase. La actitud más adecuada es escuchar sin interrumpir, porque escuchar no significa dar la razón.
- Valore el esfuerzo: En lugar de dejarse llevar por su primera reacción, valore el tiempo y el esfuerzo que su interlocutor ha invertido.
- Haga preguntas concretas: Seguidamente, haga preguntas concretas sobre el asunto señalado, empezando por cuándo, dónde y cómo.
- Exprese su punto de vista: Pregunte si puede aportar su punto de vista, señale aquello en lo que está de acuerdo y, si procede, discúlpese. Aclare también en qué no está de acuerdo.
- Busque soluciones: Pregunte a su interlocutor qué le sugiere para gestionar mejor el asunto la próxima vez y demuestre su voluntad de hallar una solución.
El papel del pensamiento crítico
La capacidad de asimilar críticas está intrínsecamente ligada al pensamiento crítico, que es la capacidad del ser humano para analizar una información existente con el objetivo de esclarecer su veracidad. Hoy en día tenemos que ser capaces de dudar de todo, reflexionando y evaluando lo que percibimos y lo que nos comunica. Este tipo de pensamiento ayuda al ser humano a crear su propia identidad y a no dejarse llevar por la opinión de los demás. Para ser capaz de tener una mentalidad crítica es necesario ser capaz de reflexionar sobre las cosas en términos abstractos y aceptar la posibilidad de que existan otras alternativas.
En última instancia, reivindicamos la crítica como una oportunidad y la aceptación de nuestra imperfección como una de las características que nos definen como seres humanos. La asertividad te ayudará a afrontar la crítica sea cual sea su naturaleza; cuando es positiva y puedes aprender de ella, escúchala atentamente, hazte consciente de lo que sientes, reconoce tu parte de responsabilidad e intenta mejorar.
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