El mundo vive en tiempos de crisis ecológica. Adicionalmente, nuestro entorno tiene un grave problema de residuos plásticos, y en general de los desechos. Y es que los productos o empaques no son adecuadamente tratados una vez que terminaron el propósito por el que fueron hechos, es decir, terminan siendo basura.
El plástico se ha convertido en una constante en nuestra vida. Lo encontramos en todas partes: envases de productos, ingredientes de cosméticos, materiales textiles, teléfonos móviles... ¡Encluso el chicle que puedes estar mascando en este mismo momento! Su omnipresencia es tal que el mero hecho de renunciar a él puede hacerse cuesta arriba para muchas personas. El problema del plástico es aún mayor de lo que te imaginas, y para dimensionar este impacto, podemos analizar las siguientes cifras clave sobre su producción y consecuencias a nivel global:
| Indicador ambiental | Datos y estadísticas globales |
| Producción anual de plástico | El mundo produce 430 millones de toneladas métricas de plástico al año. |
| Tasa de reciclaje | Solo cerca del 9 % de los desechos plásticos se reciclan; la mayoría termina en vertederos o en el medio ambiente. |
| Proyección para el año 2060 | Si se mantiene la tendencia actual, la producción de plástico se triplicará de aquí a 2060. |
| Costos sociales y ambientales | Los costos asociados con la contaminación por plásticos son elevados; algunos los estiman por encima de los 1,5 billones de USD anuales. |
La amenaza invisible de los microplásticos
Detrás de estas grandes cifras de producción se esconde un peligro mucho más sutil pero alarmante para los ecosistemas. Los microplásticos son invisibles a simple vista, pero suponen una grave amenaza para las personas y el planeta. Estos diminutos fragmentos de plástico miden menos de cinco milímetros de diámetro, pero en conjunto constituyen alrededor de un tercio del plástico presente en nuestros océanos. Se han encontrado microplásticos desde las alturas del Everest hasta las fosas oceánicas más profundas.
La dispersión de estos materiales es tan masiva que ya ha penetrado en los organismos vivos y en la cadena alimentaria. La exposición a esos microplasticos y a las sustancias químicas que contienen afectan a la salud humana. Actúan como disruptores hormonales e incluso en concentraciones bajas pueden ocasionar mutaciones a escala celular graves. Como bien se ha documentado en estudios científicos de salud ambiental: "Se han encontrado microplásticos en heces humanas, en la leche materna, incluso en la placenta. Estamos expuestos a ellos incluso antes de nacer", se lamenta Eljarrat.
El impacto en la moda rápida y la agricultura
Una de las fuentes principales de estas partículas microscópicas proviene de las industrias que consumimos a diario. El uso en aumento de fibras sintéticas, la base de la moda rápida, propicia que llevemos puestos plásticos tratados con miles de sustancias químicas dañinas para la salud y el medioambiente. La industria textil se ha convertido así en un motor de contaminación constante, pero no es la única.
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Por otro lado, la producción de nuestros alimentos también se ve comprometida por este material. El uso de plásticos en la agricultura en todo el estado de California, e incluso en todo el mundo, es ya omnipresente. Plásticos como la cinta de riego, la malla de sombra para invernaderos se utilizan como medio barato y versátil en los sistemas alimentarios. Hay una preocupación creciente sobre los plásticos de uso agrícola que se filtran a nuestro suelo y alimentos. Los micro plásticos afectan la salud humana al ingresar en la cadena alimentaria.
Acciones para ejercer un consumo responsable
Que los plásticos se han convertido en un quebradero de cabeza para el planeta lo demuestra el hecho de que cada vez más gobiernos proponen medidas para paliar su impacto sobre el medio ambiente. Ante lo anterior, es misión de cada uno de nosotros, entender el papel tan importante que jugamos al tomar decisiones sobre nuestras compras y en general, nuestra forma de consumir. La buena noticia es que está en nuestras manos, como consumidores que somos, revertir esta situación.
Minimizar el consumo de plásticos es mucho más sencillo de lo que parece. Para lograrlo, podemos integrar hábitos de consumo consciente en nuestra rutina diaria a través de las siguientes recomendaciones:
- Reemplaza las bolsas de un solo uso: Acudimos al supermercado, como mínimo, una vez a la semana para llenar la nevera. Si cada vez que vamos utilizamos bolsas reutilizables (tela, malla o mimbre) la salud de nuestro planeta mejorará.
- Evita envases desechables para la comida: Si comes en el trabajo, el tupper forma parte de tu día. Te proponemos que cambies tu rutina y apuestes por recipientes de cristal o acero inoxidable.
- Reduce el consumo de chicles: La mayoría de los chicles que se comercializan en la actualidad incluyen plástico en su composición. Intenta reducir su consumo y lanzarlos al contenedor adecuado para su reciclaje.
- Reutiliza y da una segunda vida: Si no te ha quedado más remedio que comprar una botella de plástico o un pack de plástico en el supermercado, vuelve a utilizarlos en vez de convertirlos en deshechos. Da un segundo uso a los productos de vidrio, cartón, papel incluso plástico.
- Aprovecha las alternativas compostables de forma adecuada: Si consumimos artículos hechos con plásticos compostables, es importante separarlos del resto de los residuos y sólo mezclarlos con los residuos orgánicos. Al adquirir estos artículos asegúrate que mencionen alguna certificación o autorización por parte del gobierno.
Nuestra relación actual con los plásticos está provocando la pérdida de naturaleza, originando riesgos para la salud y agravando la crisis climática. Es hora de replantearse esta relación y construir un sistema que proteja tanto la salud humana como al planeta.
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