Una importante exposición del Museo de la Revolución de La Habana está dedicada a las condiciones que se vivían en Cuba antes de que la revolución tomara el poder en 1959. En el interior del ornamentado antiguo palacio presidencial, fotografías y testimonios orales detallan la pobreza extrema y la corrupción arraigada de la dictadura del entonces hombre fuerte del ejército cubano, Fulgencio Batista. La imagen más impactante es la de una mujer en una choza de hojas de palma con suelo de tierra cocinando con leña. Imágenes similares aparecen en los museos estatales de toda la isla, desde la Bahía de Cochinos hasta Birán, lugar de nacimiento del padre de la Revolución cubana, Fidel Castro. La conclusión es clara: los revolucionarios salvaron a los cubanos de la ignorancia y las penurias de la vida bajo un líder de facto respaldado por Washington y los llevaron a la dignidad, la educación y la verdadera independencia.
Sin embargo, hoy en día, Lisandra Botey se identifica más con la mujer empobrecida de la fotografía que con los revolucionarios que liberaron a su país de Batista. "Ahora vivimos así, exactamente así", dice Lisandra, ama de casa, frente a su hogar en La Habana, construido con trozos de chapa y madera. "Todas las mañanas tenemos que ir a la playa (en La Habana) a buscar leña. Luego la traemos a casa para cocinar el desayuno, porque si tenemos electricidad, es durante el horario escolar". Este contraste resalta la paradoja de la Cuba actual, enfrentada a nuevas y severas dificultades que evocan las condiciones prerrevolucionarias, a pesar de los logros sociales de la Revolución.
La Recrudecida Crisis Económica y el Bloqueo Energético
Con la economía cubana en caída libre desde la pandemia del coronavirus, la precaria casa de Brenei, en un suburbio de La Habana, lleva meses sin recibir gas. Sus vecinos y él ya cocinaban con leña y carbón antes de que las tropas estadounidenses derrocaran por la fuerza al aliado más cercano de Cuba, el presidente venezolano Nicolás Maduro, el 3 de enero. Desde entonces, sin embargo, Washington parece haber tomado el control total de la industria petrolera venezolana y el suministro de crudo a la isla comunista se ha agotado.
El embargo económico estadounidense a Cuba, que lleva décadas vigente, se ha intensificado como nunca antes: el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha amenazado con imponer aranceles a cualquier país que envíe petróleo a la isla. Ninguno de los aliados tradicionales de Cuba -ya sea México, Rusia, China, Vietnam o Irán- ha dado un paso al frente para cubrir el vacío dejado por Venezuela, aunque el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció esta semana que relajaría las restricciones a un número limitado de ventas de petróleo para "apoyar al pueblo cubano con fines comerciales y humanitarios".
Esta medida se produce en medio de la creciente tensión entre Washington y La Habana. El gobierno cubano informó de que sus guardias fronterizos mataron en un tiroteo a cuatro personas que viajaban en una lancha rápida estadounidense el pasado miércoles. Añadió que se trataba de ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos. El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó que su país estaba investigando el incidente "sumamente inusual".
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La Estrategia de "Máxima Presión" y sus Consecuencias Humanitarias
"Las viejas estrategias de Washington con respecto a Cuba ya no se aplican, y quien no lo haya comprendido aún se llevará una sorpresa", dice el economista cubano Ricardo Torres. "Trump está cambiando las reglas del juego". Trump ha declarado que "Cuba está lista para caer", intensificando la presión sobre la isla en su momento más vulnerable desde la Guerra Fría. Algunos comentaristas han señalado que uno de los objetivos de la destitución de Maduro por parte de Washington en Venezuela era profundizar la crisis económica cubana. Parece que la administración Trump espera debilitar la revolución -posiblemente de forma terminal- y propiciar el colapso del socialismo estatal en la isla.
El cálculo subyacente es simple: que un agravamiento de la crisis interna podría crear las condiciones para que la Revolución cubana se desmorone desde dentro. Lo que sigue siendo mucho menos seguro es si dicha estrategia forzará un cambio de régimen o si el gobierno cubano, de tendencia comunista, encontrará nuevas maneras de sobrevivir, como ha hecho en crisis anteriores. Este sufrimiento podría formar parte de la estrategia del gobierno de Trump de ejercer la "máxima presión" sobre Cuba. Pero si bien la metodología puede ser nueva, afirma Ricardo Torres, el objetivo final de Washington en Cuba sigue siendo el mismo de siempre: un cambio de régimen. "Ya sea que el cambio en Cuba sea algo repentino o una solución negociada, al final, es un cambio de régimen lo que Trump quiere".
La cuestión para los cubanos es cómo Washington pretende lograr ese cambio, añade Torres, con más sufrimiento en el horizonte por el embargo petrolero. El gobierno cubano ha descrito repetidamente la política como inhumana, cruel e ilegal según el derecho internacional: "¿Qué derecho tiene una potencia mundial a negar el combustible y la capacidad de funcionar a una nación más pequeña?", preguntó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Esas consecuencias ya son visibles en la crisis humanitaria que se agrava rápidamente y que llevó a México a enviar toneladas de ayuda de emergencia a Cuba, entre ellas leche en polvo y artículos de higiene personal.
El Costo Humano de la Escasez
La hija de Lisandra, de 9 años, salió para la escuela esa mañana sin nada en el estómago, explica con lágrimas en los ojos. Su esposo, Brenei Hernández, un obrero de la construcción casi sin trabajo, dice que a menudo no saben de dónde saldrá la siguiente comida. "Todos los días es la misma hambre, la misma miseria", dice, mientras revuelve una olla de arroz blanco. Al menos su hija llegará de la escuela y encontrará algo caliente para comer.
Los apagones en La Habana pueden durar 15 horas al día o más. Los hospitales están a oscuras y solo se atienden casos de emergencia. Las escuelas suelen estar cerradas. La basura se amontona en las esquinas porque los camiones no tienen combustible para recogerla. A menudo se puede encontrar a vecinos escuálidos y ancianos rebuscando entre los desechos. Para una isla orgullosa de la red de seguridad social que construyó para su gente desde 1959 -atención médica universal, erradicación del analfabetismo, reducción de la mortalidad infantil y enfermedades prevenibles- el panorama es desolador y está empeorando.
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Podría implementarse un "racionamiento extremo", dice Ricardo Torres, pero ya existen restricciones draconianas. La gente tiene un límite de 20 litros de combustible en las gasolineras, que deben pagarse en dólares estadounidenses. Están obligados a usar una aplicación gubernamental llamada Ticket. Pero la espera puede durar días, incluso semanas. Los conductores se encuentran con que tienen más de 10.000 personas delante cuando se unen a la cola virtual para obtener medio tanque de gasolina. Como era de esperar, en estas circunstancias, el precio del combustible en el mercado negro se ha disparado. A Lisandra ya le preocupa que su hija quiera un pastel de cumpleaños este año, algo que está muy por encima de sus posibilidades.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Apoyo petrolero de Venezuela (antes) | Aprox. 35.000 barriles diarios |
| Límite de combustible por persona | 20 litros (a pagar en USD) |
| Tiempo de espera en app "Ticket" | Días, incluso semanas (más de 10.000 personas en cola) |
| Barcos de combustible recibidos (5 meses) | 1 de 40 demandados |
| Volumen del buque recibido | 100.000 toneladas |
| Duración estimada de inventarios de petróleo | 6 a 8 semanas (Ricardo Torres) |
Descontento y Opinión Pública
Tras años escuchando a cubanos repetir consignas revolucionarias anodinas cuando se les preguntaba su opinión ante las cámaras, resulta conmovedor escuchar opiniones tan francas expresadas sin temor aparente a las repercusiones. Es tal el nivel de asco y agotamiento, que el miedo de los habitantes a las represalias por expresarse está empezando a desvanecerse. "Es demasiado", dice Brenei. "Solo comemos arroz blanco. Ojalá pueda reunir suficiente dinero en los próximos días para un paquete de hot dogs o tres o cuatro huevos". A pesar de todo, Brenei Hernández no dirige su ira contra Washington. Todo lo contrario: culpa al Estado cubano. "Me gustaría que Trump tomara el control de este lugar. Luego veremos si las cosas mejoran", dice con absoluta honestidad. "¿Qué les voy a decir? No voy a mentir", añade.
Esteban Bello Rodríguez dirige varios "almendrones", automóviles clásicos estadounidenses de los años 50, con los que transporta turistas por los lugares emblemáticos de La Habana. Su negocio se ha visto gravemente afectado por la escasez de combustible y la caída del turismo. "Aquí hay un problema -el problema del combustible-, así que sin duda los de arriba, de ambos lados, tienen que sentarse y resolverlo", dice con franqueza. "Lo único que sé es que hay que encontrar una solución porque esto está afectando a todo el país, a la gente en todo el territorio. A todos nosotros".
De la Apertura de Obama a la Confrontación Actual
Todo esto dista mucho del optimismo de la política de Washington hacia Cuba de hace una década. Tras muchos años de enemistad, en 2014 el entonces presidente Barack Obama optó por restablecer los lazos con la isla en un deshielo histórico, pero de corta duración. Los sectores más duros dentro del gobierno cubano advirtieron que las propuestas de Obama equivalían al mismo objetivo de cambio de régimen, solo que presentado de manera más amable. Sin embargo, para los cubanos de a pie que lo vivieron, el restablecimiento diplomático se sintió como el polo opuesto del enfoque actual de Trump.
El próximo mes se cumple el décimo aniversario de la visita de Obama a La Habana, quien se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio en pisar la isla en casi un siglo. Frente al líder cubano, Raúl Castro, pronunció un discurso extraordinario -transmitido en directo por la televisión estatal- en el que afirmó que había ido para "enterrar el último vestigio de la Guerra Fría en las Américas" y "extender la mano de la amistad al pueblo cubano". El hombre que supervisó el deshielo diplomático fue el entonces embajador de Estados Unidos en Cuba, Jeffrey DeLaurentis. Le pregunté si la Revolución cubana enfrenta ahora una amenaza existencial. "Eso dependerá de lo que puedan hacer otros países", respondió DeLaurentis.
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La Búsqueda de Aliados y las Negociaciones en la Sombra
El apoyo petrolero de Venezuela representaba unos 35.000 barriles diarios de crudo para Cuba. Ha habido algunas señales generales de que Rusia podría enviar petróleo a la isla, y el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, estuvo recientemente en Moscú para conversar con su homólogo ruso y con el presidente Vladimir Putin. Sin embargo, hasta ahora ningún petrolero ruso ha atracado en puertos cubanos. Rodríguez también viajó a China, Vietnam y España intentando recabar apoyo. "La prisa por defender y ayudar ciertamente no ha sido tan entusiasta ni tan significativa como hemos visto en el pasado. Pero todavía existe la posibilidad de que otros países puedan tomar alguna medida", apuntó DeLaurentis.
Del lado estadounidense, la política hacia Cuba está siendo liderada en gran medida por el secretario de Estado, Marco Rubio -cubanoestadounidense, hijo de exiliados y exsenador por Florida. Trump afirma que Rubio está conversando con los niveles más altos del gobierno cubano, y desde hace días hay una amplia especulación sobre quién podría encabezar esa negociación por parte de Cuba. El economista cubano Ricardo Torres sostiene que el único negociador con verdadero peso en la isla es el líder revolucionario Raúl Castro, incluso a la avanzada edad de 94 años. "Las únicas personas con capacidad para entablar una negociación significativa son personas cercanas a Raúl. El gobierno civil no tiene ningún poder real, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel", sostiene. "El verdadero poder en Cuba es Raúl y el círculo cerrado que lo rodea".
La semana pasada, el medio Axios informó que su nieto Raúl Rodríguez Castro -conocido comúnmente en Cuba como "El Cangrejo"- es el punto de contacto de la administración Trump dentro del círculo íntimo de Castro. De ser así, se le considera uno de los hombres de mayor confianza de su abuelo, ya que fue su guardaespaldas personal, y tiene un perfil más orientado a los negocios que ideológico, sin experiencia diplomática de alto nivel. Ninguna de las dos partes, especialmente la cubana, ha confirmado que esté en conversaciones con Rubio. "En el caso de Venezuela, la administración Trump ha sido muy pragmática", añade Torres.
Al parecer, Rubio ha estado dispuesto a tratar con un gobierno interino en Caracas encabezado por Delcy Rodríguez, y Washington parece estar intentando convencer al lobby conservador cubanoestadounidense en Florida de las ventajas de negociar con un régimen igualmente apartado del poder formal en La Habana. Sin embargo, pese a la adhesión pública a la estrategia de "máxima presión", Washington parece temer que un cambio político total de la noche a la mañana en Venezuela o Cuba sería profundamente desestabilizador y podría provocar tanto una crisis migratoria como una crisis humanitaria. "Me parece una estrategia bastante arriesgada, con mucho potencial de consecuencias no deseadas", añadió DeLaurentis.
La Respuesta Firme del Régimen Cubano y la Defensa de la Revolución
Dos aniversarios de gran relevancia para la nación nos convocan hoy precisamente en el Día Nacional de la Defensa: el reciente cumpleaños 95 del querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, y el Aniversario 65 de la fundación de nuestro glorioso y heroico Ministerio del Interior. Lo que celebramos no es una mera coincidencia de fechas en el calendario revolucionario. Es también el vínculo estrecho entre una obra y un líder.
La fundación del Ministerio del Interior el 6 de junio de 1961 tiene sus raíces en estructuras organizativas creadas durante la lucha guerrillera, particularmente el Cuerpo de Servicio Secreto del Estado Mayor del Ejército Revolucionario 26 de Julio. Y la orden para la creación de ese cuerpo rebelde fue firmada por el entonces Comandante y Jefe del Segundo Frente, Raúl Castro Ruz. Esa temprana concepción de alerta defensiva, de jamás bajar la guardia, de estudiar, prever y diseñar enfrentamientos a los planes del enemigo, adelantándonos a ellos con determinación y astucia, así como el profundo sentido de compartimentación, lo han acompañado a él durante toda su vida revolucionaria, en función de un objetivo y deber primordial: proteger y defender al pueblo de riesgos y amenazas, ¡defender la Revolución! Bajo esos principios y junto con Fidel, Raúl ha sido maestro, guía e inspiración para los combatientes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
Por eso, frente a las canallescas calumnias y las insensatas e ilegales acciones que pretenden lanzarse desde el cubil mafioso de la Florida contra nuestro General de Ejército, ha prendido en las redes digitales y mucho más allá la frase: "Raúl es Raúl", inspirada en la que mucho antes dijera él refiriéndose al Comandante en Jefe, para destacar los excepcionales méritos de su hermano de sangre, de ideales y de combates. Raúl, como familiarmente lo llamamos desde el pueblo, al igual que Fidel, es también insustituible y tiene ganado en el corazón de esta nación un lugar muy especial por su trayectoria ejemplar, por la coherencia de sus ideas y sus batallas y porque él también es un pilar de este bastión de dignidad y justicia que sigue siendo Cuba, enfrentada hoy al más voraz y despiadado de los imperios, sin plegar las banderas, sin abdicar de nuestros sueños y sin rendirnos. "¡Viva Cuba libre!" Ese grito histórico que nació en la manigua cubana identifica como ninguna otra frase la oratoria política de Raúl y sintetiza su apasionado compromiso con la defensa de la identidad nacional y la verdadera historia de Cuba. "¡Viva Cuba libre!", repite en tribunas el pueblo convocado a repudiar la infamia de las acusaciones contra Raúl y el criminal castigo colectivo que se aplica contra todo el pueblo, ese genocidio en forma de bloqueo energético que busca asfixiar al país. Los enemigos históricos de la nación pretendían humillar a Cuba con la acusación a su líder y todo lo que han logrado es desatar la legendaria rebeldía de este pueblo que los repudia y condena. "¡Raúl es Cuba, y a Cuba no se toca! No se toca mientras queden una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala."
Raúl es también Nuestra América y el Sur Global. Lo confirma su dimensión de estadista que marcó trascendentales pautas en las relaciones internacionales, una de ellas, sin lugar a dudas, su efectiva contribución a la paz internacional, siendo artífice de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Su convicción de que es posible convivir civilizadamente en medio de las diferencias lo llevó a conducir con paciencia, sabiduría y discreción el inicio de un camino hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, truncado en 2017 con inverosímiles pretextos fabricados por segmentos anticubanos. Al audaz guerrillero, al dirigente revolucionario, al estadista inteligente, es preciso sumar sus innegables cualidades como ser humano sensible y justo.
El Ministerio del Interior, como popularmente lo llamamos, ha tenido, junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la misión de hacer frente a los más oscuros planes del imperialismo yanqui en las más de seis décadas de existencia de la Revolución Cubana. El enemigo ha empleado todas las modalidades posibles contra Cuba: la introducción y formación de bandas armadas en las montañas, el sabotaje, el terrorismo, la guerra bacteriológica, los intentos de magnicidio, la subversión económica e ideológica, la guerra psicológica y mediática, todas orientadas y financiadas por poderosas agencias de inteligencia estadounidenses. A pesar de los incesantes planes de todo tipo, de los recursos financieros y técnicos de que han dispuesto, del accionar inescrupuloso en su guerra sucia y no declarada contra Cuba, no han podido aniquilar a la Revolución porque, entre otras razones, los hemos tenido a ustedes como centinelas incansables de la patria. Ustedes son la mejor expresión de lo que es resistir y vencer de manera creativa el embate del imperio.
Así lo demostraron los 32 héroes caídos en Venezuela el pasado 3 de enero. No les importó el factor sorpresa, ni la desproporción en armas y fuerzas con que los superaba el enemigo, ¡salieron a combatir y lo hicieron con fiereza y determinación! Nuestros 32 hermanos caídos en Venezuela dejaron clara constancia de la estirpe de la que están hechos ustedes, admirables combatientes del Ministerio del Interior y sus hermanos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pero, sobre todo, enviaron un mensaje claro de cómo actuaríamos millones de cubanos en la defensa de la patria, si llegara a ser agredida. Poco tiempo después otros cinco compañeros de las Tropas Guardafronteras reafirmarían el coraje cuando, sin tiempo para la sorpresa, neutralizaron el intento de un equipo de infiltración terrorista que con un considerable alijo de armas de guerra pretendían asentarse en el territorio nacional. ¡Cinco vencieron a diez! A todos, la profunda admiración y la gratitud infinita del pueblo cubano por la obra noble y sacrificada que han llevado a cabo durante estos 65 años, manteniendo no solo la salvaguarda de la patria, sino también acompañando, protegiendo, rescatando al pueblo en los momentos más difíciles.
La patria vive horas cruciales, amenazada como nunca antes por el imperialismo, que cree una vez más que podrá doblegarnos y acabar con la Revolución. Para ello, y frente a los ojos del mundo, violando todas las normas del Derecho Internacional, el Gobierno de Estados Unidos comete un acto de genocidio que impone terribles limitaciones a la vida cotidiana de nuestro pueblo. No puede llamarse de otra forma que crimen de lesa humanidad la manera perversa en que Estados Unidos ejecuta contra Cuba un plan dirigido a provocar una crisis humanitaria en toda la nación, con los graves efectos que ya comienzan a apreciarse en niños, ancianos, embarazadas, discapacitados y, en sentido general, en todo nuestro pueblo sin excepción.
El bloqueo energético que implementaron el 29 de enero, mediante una Orden Ejecutiva, es un acto de crueldad extrema por sus implicaciones humanitarias. Estados Unidos amenazó con medidas coercitivas a cualquiera que nos provea de ese recurso. En los primeros cinco meses del año Cuba solo ha recibido un barco de combustible, de 40 que habría demandado en ese período. Un solo buque con 100 000 toneladas que pudimos utilizar durante la segunda quincena de abril y que, a pesar de no cubrir a plenitud las necesidades, fue suficiente para evidenciar cuánto cambiaría nuestra realidad sin esa aberrante prohibición. No les bastó con el bloqueo total a los combustibles y el pasado 1ro de mayo, tras una contundente demostración de apoyo popular a la Revolución, dan una nueva vuelta de tuerca al bloqueo en un acto de evidente rabia y frustración. Ese día anunciaron una nueva Orden Ejecutiva cargada de amenazas, de sanciones, decomisos, multas a cualquier empresa, banco, institución o persona que comercie con Cuba, que invierta en Cuba, que suministre a Cuba hasta los más elementales insumos alimenticios, de medicinas y aseo.
La reacción de varias empresas que abandonan Cuba por estos días es fruto de las medidas de coacción del Gobierno estadounidense. Han desatado ese terror global sobre la base otra gran mentira: la criminalización de un sistema empresarial cubano como el GAE. Sin presentar una sola prueba o evidencia han montado una historia de corrupción y favorecimiento millonario de unos pocos, que solo cabe en sus cabezas viciadas. El ataque al GAE no es casual, no es una campaña mediática más. Apuntan contra un sistema de empresas porque saben de su efectividad frente al permanente cerco económico de Estados Unidos contra el pueblo cubano. Son notables las contribuciones de sus empresas al desarrollo socio-económico del país. Es el mismo diseño con que se persigue la colaboración médica cubana, sobre la base de falacias infames dirigidas a cortar una importante fuente de financiamiento del Sistema de Salud Pública, gratuito y universal, profundizando el bloqueo hasta límites insostenibles y cuyos costos se miden en vidas humanas. Mientras está en marcha este genocidio contra el pueblo de Cuba, sus ejecutores mienten descaradamente al mundo negando sus crímenes.
