Para la mayoría de las empresas resulta necesario que sus trabajadores realicen sus tareas lo mejor posible y de la forma adecuada, con el fin último de maximizar la influencia del factor humano en la productividad general. Hacer las cosas mal tiene un coste importante, el coste de la baja calidad. Obtener un buen resultado, pero a través de un proceso incorrecto, excesivamente laborioso o lento, produce despilfarro de recursos y tiene el coste de la baja productividad.
Diferencias conceptuales: eficacia y eficiencia
Es fundamental que los colaboradores comprendan ambas cuestiones. Es decir, algo clave en la práctica empresarial y en trabajo individual, comprender la diferencia entre eficacia y eficiencia. Conceptualmente es sencillo, pero en la práctica resulta a veces difícil de diferenciar. La eficacia y la eficiencia son dos piezas fundamentales para conseguir la tan ansiada productividad empresarial. Como hemos dicho, no es lo mismo que un trabajador sea eficaz, que sea eficiente o que se trate de un trabajador eficaz y eficiente a la vez, un auténtico mirlo blanco.
Ambos términos están relacionados con la consecución de unos objetivos determinados:
- Eficacia: se refiere a la consecución de las metas dentro de un tiempo señalado. Se centra en si el impacto fue conseguido.
- Eficiencia: consiste en conseguir esos mismos fines utilizando la menor cantidad de recursos posible. Analiza si el impacto generado justifica el coste de la acción.
Cómo medir la eficacia y la eficiencia
Para medir tanto la eficacia como la eficiencia, se utilizan distintos métodos basados en fórmulas matemáticas. A continuación, se detallan los indicadores principales:
Tabla de indicadores de medición
| Concepto | Fórmula |
|---|---|
| Eficacia | Resultado alcanzado x 100 / resultado previsto |
| Eficiencia | (Resultado alcanzado / Coste real) x Tiempo invertido / (Resultado esperado / Coste estimado) x Tiempo previsto |
En el caso de la eficacia, el resultado será un porcentaje, el cual podremos valorar en función de una tabla de percentiles, de manera que, según el porcentaje obtenido, le otorgaremos una puntuación entre 1, muy ineficaz, y 5, muy eficaz. Por otro lado, de la fórmula de eficiencia obtendremos un valor que, sometido a una escala, permite valorar el grado de eficiencia, considerando ineficientes aquellos resultados inferiores a 1, eficientes los iguales a 1 y muy eficientes aquellos resultados por encima de 1.
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Importancia en la evaluación del desempeño
Esta medición permite ajustar los objetivos de la empresa, así como los costes y el tiempo. También nos ayuda a la mejora de la competitividad. Pero, sobre todo, es muy útil conceptualmente para realizar la valoración del desempeño, la cual nos permite conocer el grado de consecución de objetivos de cada empleado y, así, diseñar planes de formación, organización o promoción a la medida de nuestra plantilla.
Cualquier evaluación de desempeño bien realizada debería incluir indicadores cuantitativos y añadir indicadores cualitativos, probablemente más relacionados con la puesta en juego de las competencias adecuadas para conseguir los resultados. Para que una organización funcione bien es importante conseguir el fin cuantitativo en términos de eficacia y eficiencia, pero no de cualquier forma, sino con los medios y conductas adecuadas.
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