Descubre Cómo Deducción, Inducción e Hipótesis Revolucionan la Lógica Según Charles S. Peircepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La tarea principal del lógico es la de clasificar argumentos; pues toda comprobación depende claramente de una clasificación. Las clases de los lógicos se definen de acuerdo con ciertas formas típicas llamadas silogismos. Es susceptible de una demostración estricta que todo argumento, sea cual fuere, puede expresarse en esta forma. Peirce, analizando los silogismos aristotélicos, identifica tres tipos de inferencia esencialmente distintas: inducción, deducción y abducción. Peirce considera la abducción como una de las tres inferencias, que junto con la deducción y la inducción, son necesarias para la obtención del conocimiento científico.

El intérprete Arthur Burks, en 1946, identifica dos periodos en el desarrollo del concepto de abducción: antes de 1900, Peirce usa el término “hipótesis” para referirse a este tipo de inferencia, los términos “abducción” o “retroducción” aparecen en sus trabajos posteriores. En los inicios del primer periodo, es decir, antes de 1900, Peirce considera que todas las formas de inferencia pueden ser reducidas a un silogismo de la primera figura (Barbara); poco después, al hacer el análisis de la relación entre las figuras, llega a la conclusión que cada una entraña un principio independiente de inferencia (CP 2.461-516).

La Deducción

La deducción se caracteriza por ser meramente la aplicación de reglas generales a casos particulares. Barbara tipifica particularmente el razonamiento deductivo. Barbara, de hecho, no es nada más que la aplicación de una regla. La llamada premisa mayor formula esta regla; como, por ejemplo, todos los hombres son mortales. La otra premisa, la menor, enuncia un caso sometido a la regla; como Enoch era hombre. La conclusión aplica la regla al caso y establece el resultado: Enoch es mortal. Toda deducción tiene este carácter.

Un ejemplo claro de inferencia deductiva se da cuando, de una bolsa de judías de la que sabemos que 2/3 son blancas, tomamos una al azar, es una inferencia deductiva que esta judía es probablemente blanca, siendo la probabilidad 2/3. Si en lugar de extraer una judía, cogemos un puñado al azar y concluimos que alrededor de los 2/3 del puñado son probablemente blancas, el razonamiento es del mismo jaez. La deducción es explicativa en la medida en que no agrega nada nuevo al pensamiento. El proceso deductivo es aquel a través del cual la regla o hábito se actualiza en la acción. En el segundo momento de la investigación, el momento deductivo, se busca delinear las consecuencias experimentales necesarias y probables de la hipótesis (CP 7.203).

La Inducción

La inducción ocurre cuando generalizamos a partir de un número de casos de los que algo es verdad, e inferimos que la misma cosa es verdad de una clase entera. O, cuando hallamos que cierta cosa es verdadera de cierta proporción de casos, e inferimos que es verdadera de la misma proporción de la clase entera. En contraste con la deducción, si no sabemos qué proporción de judías blancas hay en la bolsa, sacamos un puñado al azar y, al encontrar que 2/3 de las judías del puñado son blancas, concluimos que unos 2/3 de las de la bolsa son blancas. Esto significa remontar la corriente de la secuencia deductiva y concluir una regla a partir de la observación de un resultado en cierto caso, lo cual es particularmente claro cuando todos los puñados salen de un solo color.

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Peirce afirma que la inducción es la inferencia de la regla (Premisa Mayor), a partir del caso (Premisa Menor) y del resultado (Conclusión). La inducción es el tipo de inferencia que comprueba las hipótesis mediante la experimentación en el último momento de la investigación científica (CP 7.206). Por inducción, concluimos que hechos similares a los hechos observados son verdaderos en casos no examinados. La inducción es el paso conclusivo del proceso científico, porque es un argumento efectivo que busca hechos, siendo el único proceso comprobatorio del método científico.

Hay, sin duda, ciertas uniformidades en la Naturaleza, cuyo conocimiento reforzará mucho una hipótesis. Por ejemplo, se supone que el hierro, el titanio y otros metales existen en el sol porque se encuentran en el espectro solar múltiples rayas coincidentes en su posición con las que producirían estos metales; y esa hipótesis se afianza en gran medida con el conocimiento de la notable selectividad de la línea particular de caracteres observados.

La Hipótesis y la Abducción: Evolución del Concepto

La inferencia hipotética se manifiesta, por ejemplo, cuando uno entra en una habitación y encuentra numerosas bolsas con judías de diversas calidades. En la mesa hay un puñado de judías blancas y, tras cierta búsqueda, se descubre que una de las bolsas solo contiene judías blancas. Al punto se infiere como una probabilidad, o como una conjetura aceptable, que este puñado fue sacado de esa bolsa. Este tipo de inferencia se llama hacer una hipótesis; es la inferencia de un caso a partir de una regla y un resultado.

La hipótesis se da cuando encontramos alguna circunstancia muy curiosa, que se explicaría por la suposición de que fuera un caso de cierta regla general, y en consecuencia adoptamos esa suposición. Un ejemplo histórico es el desembarco en un pueblo de una provincia turca donde un hombre a caballo, rodeado por cuatro jinetes que sostenían un dosel sobre su cabeza, fue inferido como el gobernador de la provincia, ya que era el único personaje que pudiera ser tan magníficamente honrado. Esto fue una hipótesis.

Otro caso es el descubrimiento de fósiles, como restos de peces muy en el interior del país, para lo cual se supone que el mar cubrió en tiempos remotos esa tierra para explicar el fenómeno. Por regla general, la hipótesis es un argumento muy débil. A menudo, inclina nuestro juicio tan levemente hacia su conclusión, que no cabe decir que creemos que ésta última es verdadera; solo sospechamos que puede serlo.

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En “Deducción, inducción e hipótesis” (1878), la deducción es la inferencia del resultado (C), a partir de una regla (PM), y un caso (pm). Peirce afirma que la inducción es la inferencia de la regla (PM), a partir del caso (pm), y del resultado (C). Y la hipótesis es la inferencia de un caso (pm) a partir de la regla (PM) y el resultado (C).

Clasificación de las Inferencias según Peirce (1878)

La relación entre los componentes de un silogismo se puede esquematizar de la siguiente manera, según el tipo de inferencia:

  • Deducción: Inferencia de la Conclusión (Resultado) a partir de la Premisa Mayor (Regla) y la Premisa Menor (Caso).
  • Inducción: Inferencia de la Premisa Mayor (Regla) a partir de la Premisa Menor (Caso) y la Conclusión (Resultado).
  • Hipótesis: Inferencia de la Premisa Menor (Caso) a partir de la Premisa Mayor (Regla) y la Conclusión (Resultado).

En este período, Peirce considera tres tipos de hipótesis:

  1. Aquellas que refieren hechos no observados, pero susceptibles de observación.
  2. Aquellas que refieren hechos imposibles de observación.
  3. Aquellas que refieren entidades que, en el actual estado del conocimiento, son tanto empírica como teóricamente no observables, las cuales tienen supremacía en la ciencia.

También expone tres reglas que se deben seguir a la hora de la creación de hipótesis (CP 2.634 y sgtes):

  1. La hipótesis tiene que estar formulada como pregunta y debe realizarse antes de la observación; además, se debe prevenir qué tipo de resultados se darán en la observación.
  2. No hay que privilegiar un tipo específico de predicción: el tipo para el que se sabe que la hipótesis es buena.
  3. Se debe tener la honestidad de anotar el fallo o el logro de la predicción.

Como la inducción, la hipótesis reduce la multiplicidad a la unidad, la primera incluye a los individuos dentro de una misma clase, la segunda unifica dos predicados en uno. En la hipótesis reparamos cierta semejanza entre dos o más individuos y nos aventuramos a afirmar que tal semejanza va más allá de lo observado. En este sentido, la inducción va de lo particular a lo general y la hipótesis de los efectos a las causas. Desde esta perspectiva, la inducción y la hipótesis se asemejan, la diferencia entre ambas estriba en que gracias a la inducción se generaliza y a la hipótesis se conjetura.

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Transición hacia la Abducción

Después de 1900, la abducción tendrá la función creativa de la hipótesis y será considerada como un razonamiento que lleva a la adopción de una hipótesis para ser comprobada, mientras la inducción será entendida como la verificación de la hipótesis. Peirce, en este periodo, identifica dos tipos de inducción: la inducción cualitativa, que corresponde a la hipótesis, e inducción cuantitativa, lo que era considerado inducción en el periodo anterior.

El estudio de las tres formas de inferencia en The Monist Series (1891-93) refirió: “Por inferencia hipotética -escribía Peirce- quiero significar, como ya expliqué, en otros escritos, una inducción a partir de cualidades” (CP 6.145, 1892). Poco después, Peirce adopta el término “retroducción” designando aquello que llamaba “hipótesis” en el período anterior: La retroducción es la adopción provisional de una hipótesis porque cualquier consecuencia posible de ella es susceptible de verificación experimental de forma que se espera que la aplicación perseverante de un mismo método sea capaz de revelar la discordancia de la hipótesis con los hechos, si realmente discrepa (CP 1.68).

En On the Logic of Drawing History from Ancient Especially from Testimonies (CP 7.164-255), del año 1901, Peirce expone su interpretación de los Primeros Analíticos, traduciendo el término apagogé por abducción. Peirce, afirmando que la conclusión es un hecho (CP 7.249), entiende a la abducción como “la aceptación o creación de una premisa mayor como la solución hipotética para un silogismo cuya premisa menor es conocida y cuya conclusión descubrimos que es un hecho”. Fue en el contexto de su lectura original de Aristóteles que despuntó el concepto de abducción, que luego sería ampliado con la idea de que “consiste en el examen de una masa de hechos que permite que esos hechos insinúen una teoría” (CP 8.209, c.1905). Esta labor es realizada por la abducción, como el primer estadio de la investigación científica (CP 7.202).

Hofmann se pregunta por la existencia de la lógica de la abducción, de la cual dice Peirce que es el “proceso por el que se forma una hipótesis. Es la única operación lógica que introduce una idea nueva” (CP 5.17...).

Distinciones y Relaciones entre las Inferencias

En lo fundamental, la distinción entre inducción e hipótesis es clara y definida. Mediante la inducción, concluimos que hechos similares a los hechos observados son verdaderos en casos no examinados. Merced a la hipótesis, concluimos la existencia de un hecho muy diferente de todo lo observado, del cual, según las leyes conocidas, resultaría necesariamente algo observado. El primero es un razonamiento de los particulares a la ley general; el segundo, del efecto a la causa. El primero clasifica, el segundo explica.

En sus inicios, los tres tipos de inferencia eran diferenciados gracias a las categorías de ampliación y explicación: la deducción es explicativa en la medida en que no agrega nada nuevo al pensamiento, mientras que inducción e hipótesis son ampliativas pues proporcionan conocimiento probable y posible.

Peirce, en su periodo maduro, distingue la abducción de la inducción. La primera es la fase preparatoria o primer paso del razonamiento científico; es un argumento ineficaz que busca teorías y es el proceso que lleva a la adopción de hipótesis y, en esa medida, la abducción es subsidiaria de la inducción. En ella acontece la creatividad científica. Mientras la inducción es el paso conclusivo del proceso científico, porque es un argumento efectivo que busca hechos. Es el único proceso comprobatorio del método científico.

Para Peirce, la abducción tiene que ver con la primeridad, la deducción con la secundidad y la inducción con la terceridad. Es importante señalar que antes de 1900, la deducción se relacionaba con la terceridad, la inducción con la secundidad y la hipótesis con la primeridad, lo que denota una evolución en su pensamiento.

La analogía de la hipótesis con la inducción es tan marcada que algunos lógicos las han confundido. A la hipótesis se le ha llamado inducción de caracteres. Un número de caracteres pertenecientes a cierta clase se halla en cierto objeto; de donde se infiere que todos los caracteres de esa clase pertenecen al objeto en cuestión.

Críticas y advertencias sobre la inferencia

No hay equivocación mayor ni más frecuente en la lógica práctica que suponer que las cosas que se asemejan entre sí sensiblemente en algunos aspectos es muy verosímil, por eso mismo, que se parezcan en otros. Que esto es absolutamente falso admite una demostración rigurosa. Un lógico ingenioso, para mostrar cuán fútil es todo esto, escribió un librito en el que pretendía probar, de idéntica forma, que Napoleón Bonaparte es solo una personificación del sol, descubriendo un admirable número de puntos de semejanza. La verdad es que dos cosas cualesquiera se parecen entre sí tan señaladamente como otras dos cualesquiera, si se admiten semejanzas recónditas.

Las mismas advertencias que se han hecho respecto a imaginar que la inducción descansa en la uniformidad de la Naturaleza cabría repetirlas en lo concerniente a la hipótesis. Aquí, como allí, tal teoría no solo no explica en absoluto la validez de la inferencia, sino que da origen a unos métodos para llevarla a cabo que son completamente viciosos. Algunas personas se figuran que la predisposición a favor y en contra son convenientes para la obtención de la verdad, que el debate acalorado y partidista es la manera de investigar. Esta es la teoría de nuestro atroz procedimiento judicial. Pero la Lógica desecha esa sugerencia. Demuestra (irrefutablemente) que el conocimiento solo puede avanzar deseándolo realmente, y que los métodos de obstinación, de autoridad, y cualquier modo de intentar alcanzar una conclusión preconcebida, carecen en absoluto de valor.

Las reglas que aquí se han indicado para la inducción y la hipótesis son las absolutamente esenciales. Hay otras muchas máximas que expresan artificios particulares para dar solidez a las inferencias sintéticas, las cuales son extraordinariamente valiosas y no deben menospreciarse.

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