La conciencia moral se define como la habilidad de detectar y apreciar los aspectos de la ética en las decisiones que tomamos diariamente. Esta capacidad constituye el primer paso fundamental para actuar éticamente, ya que si las personas no reconocen las dimensiones éticas del problema al que se enfrentan en sus vidas personales o profesionales, pueden actuar de manera poco ética sin incluso darse cuenta.
La importancia del marco de referencia
El problema más significativo en la toma de decisiones es de naturaleza atencional. Fue Albus Dumbledore, personaje de Harry Potter, quien dijo: “Tú ves lo que esperas ver Severus”. Los estudios sobre la atención selectiva prueban que la gente en general ve lo que espera ver. Si te concentras demasiado en complacer a tu jefe, en llevarte bien con tus compañeros de trabajo, en el cumplimiento de las cuotas de ventas o de los objetivos de bonificación, ni siquiera podrás ver un problema ético que está justo en frente de ti.
Cada persona tiene la responsabilidad de mantener la ética en su marco de referencia al evaluar las decisiones que deben tomar. Las personas deben tratar intencionalmente y conscientemente de mantener siempre la ética en su marco de referencia. ¿Estarías de acuerdo en que si tú tienes tu antena ética en alto sería más probable detectar una cuestión ética que enfrentas, a si estuvieras totalmente interesado en complacer a tu jefe, ser parte de un equipo o tal vez en cumplir con tu cuota de producción?
Los cuatro pilares de una vida moral
Según el profesor James Rest, existen cuatro pasos clave para actuar con ética. Para llevar una vida moral, la persona que desea actuar éticamente debe completar el siguiente proceso:
- Conciencia Moral: Ser capaz de percibir las dimensiones éticas de un problema al que se enfrentan.
- Toma de Decisiones Morales: Tener la capacidad de elegir un curso de acción que sea ético.
- Intención Moral: Tener el deseo de hacer lo correcto y actuar según esa decisión ética.
- Acción Moral: Tener la motivación y el coraje para actuar conforme a ese deseo.
El papel de la intuición y la ética del comportamiento
La ética del comportamiento toma elementos de la psicología, la ciencia cognitiva y la biología evolucionaria para determinar cómo y por qué las personas toman decisiones. Practicar escuchando nuestra intuición moral interior es vital, en lugar de hacer consistir todas las discusiones éticas en ejercicios legalistas. Nuestro instinto no siempre tiene la razón, pero sería absurdo ignorarlo.
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Los psicólogos DeSteno y Valdesolo señalan: “Cuando nos enfrentamos a una decisión moral, toma unos segundos hacer una pausa y escuchar las voces interiores. ¿Hay un dejo de culpa, una pizca de vergüenza, un sentimiento visceral de malestar? Si es así, ¡no lo ignores!”.
Resumen de enfoques para la integridad
Para integrar la ética en la cotidianidad, se sugiere el siguiente enfoque:
| Acción | Objetivo |
|---|---|
| Reflexión diaria | Recordar el deseo de ser una buena persona. |
| Atención consciente | Evitar la "ceguera" ante problemas éticos. |
| Escucha intuitiva | Atender señales de incomodidad o malestar moral. |
Es nuestra responsabilidad, como personas que desean vivir vidas éticas, incluir a la ética en nuestro marco de referencia. Podemos hacerlo al recordarnos a nosotros mismos cada mañana, que queremos ser buenas personas y que al cumplir con ese objetivo debemos esforzarnos constantemente para actuar éticamente, al igual que lo hacemos para ganar más conocimiento y habilidad respecto a las cuestiones técnicas de nuestro puesto de trabajo.
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