Delirios Religiosos y Enajenación: Descubre Cómo Afectan la Percepción de la Realidadpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Todos y cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles, y tenemos muy diferentes vivencias y percepciones del mundo y de la realidad. Pero en ocasiones aparecen alteraciones del contenido del pensamiento que hacen que interpretemos la realidad de una forma concreta que resulta desadaptativa e incluso lesiva para uno mismo o para el entorno, impidiendo nuestra correcta adaptación y sesgando nuestra visión de tal modo que hacemos juicios falsos sobre el mundo.

¿Qué son los Delirios?

Un delirio es una falsa creencia basada en una inferencia incorrecta relativa a la realidad externa que es firmemente sostenida, a pesar de lo que casi todo el mundo cree y a pesar de cuanto constituye una prueba o evidencia incontrovertible y obvia de lo contrario. La creencia no está aceptada ordinariamente por otros miembros de la subcultura o cultura a la que pertenece el sujeto (por ejemplo, no es un artículo de fe religiosa). Cuando una creencia errónea implica un juicio de valor, sólo se considera idea delirante cuando el juicio es tan extremo que desafía toda credibilidad.

Como delirio que es, supone un juicio o idea inmodificable y fija que persiste con gran intensidad a pesar de la existencia de pruebas en contra, que suele generar un elevado nivel de preocupación o ansiedad en quien la padece (o impide a la persona su funcionamiento habitual) y que es como mínimo muy poco probable, habiendo además una completa falta de apoyo social o cultural a dicha idea.

Delirios Religiosos y Místicos

Dentro de los delirios podemos encontrar diferentes tipologías, diferenciadas por el aspecto o temática a la que hacen referencia. Una de ellas vincula estados de alteraciones sensorial propiamente psicóticas a creencias de tipo espiritual, haciéndonos considerar por ejemplo un ser con una misión divina o incluso un mesías. En el caso que nos ocupa, el delirio en cuestión tiene un contenido vinculado a la espiritualidad y religiosidad.

Un caso frecuente son los delirios religiosos o místicos, donde hay que tener cuidado de no confundirlos con experiencias religiosas aceptadas culturalmente. La definición de delirio religioso o místico se refiere a aquel en el que el paciente siente que se comunica con Dios o con los santos o bien piensa que él tiene una misión de carácter religioso y de salvación que hacer. Para F. Alonso Fernández, este tipo de delirio consiste en vivir un recuerdo como si fuera presente, presentando dos formas: una alucinatoria y otra delirante. En la alucinatoria, el paciente puede presentar alucinaciones auditivas iguales a una conversación que el sujeto tuvo hace años o bien alucinaciones visuales de hechos acaecidos esos años.

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En el delirio místico se requiere de la existencia de revelación y misión, vivida con éxtasis por parte de quien lo padece, además de la sensación de tener un conocimiento claro de la verdad a través de dicha revelación. También es frecuente el abandono del estilo de vida llevado hasta entonces y la total abnegación hacia la que consideran su misión. Quienes lo padecen tienden a considerar que la mayoría de sus actos son pecado, buscando expiar sus culpas o las del resto, en algunos casos incluso de manera violenta. El delirio místico, como puede verse, tiene una fuerte influencia religiosa y cultural como una de sus principales bases.

Causas y Factores Contribuyentes

Las causas de la aparición de este delirio no dependen solo de un factor, sino que son múltiples los que contribuyen a su génesis. La religiosidad en sí es un factor relevante pero no necesariamente determinante, si bien las creencias religiosas concretas de una persona con este tipo de delirio suelen determinar el tipo de contenido del delirio. Sin embargo, muchas personas con este tipo de problema no tienen ninguna creencia religiosa concreta, con lo que no en todos va a tener un efecto.

Asimismo, se ha asociado principalmente la existencia de este tipo de delirios místicos a la presencia de una intoxicación por drogas, alimentos o fármacos, algunas enfermedades médicas o psiquiátricas (incluyendo especialmente los trastornos psicóticos como la esquizofrenia), el dolor agudo o crónico (interpretable como una señal), o las demencias.

La Enajenación y el Papel de la Religión en la Sociedad

Para una persona sin creencias religiosas, puede ser relativamente sencillo atribuir a las personas que sí las tienen este tipo de delirio, dado que las creencias religiosas per se tienden a ser poco modificables y autoexplicativas, si bien la mayoría de las personas consideran estas creencias moldeables e interpretables, otras las presentan con fijeza.

La enajenación es el mejor recurso para hacer que los hombres, sobre todo los de las clases media y baja, acepten y aun defiendan quimeras, tradiciones, ideas y hechos derivados de aquellas que los lastiman, los perjudican y los someten a los intereses de la clase económicamente dominante, con tanta convicción, con tanta firmeza y terquedad, incluso con enojo, como si realmente fueran el mayor bien que pudieran esperar en la tierra.

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La religión es el arma más antigua y eficaz de que han dispuesto las diferentes clases económicamente dominantes de todos los tiempos y lugares, para hacer que los miembros de las clases bajas no solamente acepten fatalista y resignadamente la injusticia, la explotación del hombre por el hombre, la desigualdad social, la injusta distribución de la riqueza de las naciones, sino que vean las ideas ajenas de las que ya se han adueñado como un bien, como algo bondadoso y noble, como un mérito que les conquistará una recompensa en un supuesto más allá, que por supuesto, no existe.

Como Christopher Hitchens señaló en "God is not great", la religión puede justificar delirios fenomenales. Bajo su protección, se toleran declaraciones que, de otro modo, se asociarían con personas inestables, e incluso con actitudes viles y terroríficas. Un ejemplo extremo es el de alguien dispuesto a matar a su propio hijo porque cree que es la voluntad de Dios. Adicionalmente, la religión puede llegar a justificar masacres de infantes si estos no pertenecen a la llamada “gracia de Dios”. Ejemplos como estos abundan en relatos históricos y en enseñanzas de escuelas religiosas, aunque parecen escapar a toda racionalidad.

Un caso notable es el de un líder religioso que convenció a sus seguidores de ayunar hasta la muerte, prometiéndoles la salvación. Decenas, si no cientos, murieron al seguir ciegamente a alguien que había obtenido cierta autoridad espiritual. Sin embargo, esta “autoridad” no requería más que saber cómo agradar a las masas, algo que cualquier figura pública podría lograr. El hecho de que estas personas murieran por creer sin cuestionar muestra los peligros inherentes de seguir ciegamente sin ejercer el pensamiento crítico.

Otro ejemplo es el de un hombre que, tras afirmar que había hablado con Jesús, fundó una nueva iglesia centrada en su propia figura. Esta iglesia se convirtió en un culto que abusaba de mujeres y estableció un mini-Estado alrededor de su líder. Asimismo, está el caso de otro fundador de una iglesia que utilizó su posición para justificar el divorcio, casarse con múltiples mujeres, e incluso con niñas. Sorprendentemente, este movimiento aún perdura.

En resumen, la religión no se define por su lógica o coherencia histórica, sino por el poder acumulado por quienes creen en ella. Al igual que en el arte, donde el valor social de una obra muchas veces supera el esfuerzo del artista, la religión se sostiene gracias al poder de la fe, no por argumentos sólidos. Este fenómeno no se limita a la religión; se extiende también a la política, el arte y otros campos. Los partidos políticos de visión limitada suelen recibir apoyo de grupos religiosos igualmente dogmáticos. Paralelamente, cualquier intento creativo o divergente tiende a ser castigado por ambos.

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El verdadero secreto de la religión reside en la fe, que a menudo anula el pensamiento crítico. No se puede cuestionar a Dios ni al líder religioso porque son considerados sagrados. Así, la fe se convierte en una herramienta para eliminar el pensamiento crítico, empujando a las personas a aceptar ciegamente lo que se les dice. Hoy en día, la libertad religiosa permite que los académicos no pierdan tiempo debatiendo su influencia; sin embargo, seguimos viendo personas que, en nombre de la religión, queman libros, prohíben lecturas o imponen leyes restrictivas. No parece justo ni razonable retroceder a un pasado dominado por la religión solo por respeto a las creencias de otros. Finalmente, aunque pueda resultar aterrador imaginar un mundo sin una deidad protectora, es esencial enfrentar la realidad.

Ejemplos Históricos de Experiencias Místicas y Delirios

En la Biblia se recogen diversas historias de cómo Dios pone a prueba a sus fieles, por ejemplo a Abraham, y de cómo se comunica con ellos por medio de sueños, como en el caso de Jacob. Sin embargo, estas conexiones no se quedan únicamente en un plano anecdótico, pues tenemos a santa Teresa de Jesús, monja carmelita descalza, que experimentó lo que se conoce como éxtasis místico o iluminación.

Nadie estaba exento de estas situaciones, pues mujeres y hombres que dedicaban toda su vida a Dios dentro de los conventos estaban expuestos, como fue el caso de sor María Coleta, monja que en 1751 comenzó a experimentar alucinaciones y sueños que le generaban angustia. Con estas constantes cartas que les mandaba a sus confesores buscaba consuelo y una respuesta a lo que le sucedía, pues en algún momento buscó alivio al acudir con un doctor, pero este le dijo que no tenía medicamento que pudiera ayudarle.

Estas visiones llegaron a un grado tan alarmante que le comenzaron a generar un gran pesar a sor María, pues ya no podía realizar sus actividades diarias en el convento como rezar y estar en el coro. Asimismo, su salud física se vio afectada, pues le era imposible estar acostada o sentada por la gran fatiga que sentía en su cuerpo. También le gritaba a la gente de su congregación que la intentaba auxiliar que la dejaran en paz, que estaba loca a causa del demonio. La oración, los brebajes y medicamentos que se le dieron no aliviaron su pesar, y los clérigos solo afirmaban que era una mujer con una devoción tan inquebrantable que estaba siendo puesta a prueba por parte del maligno, quien la atormentaba para alejarla del buen camino del Señor. Lamentablemente no encontraron ninguna cura para ella, se oficiaron misas, oraron con devoción, se hicieron ofrendas, pero nada funcionó.

Estudio sobre Psicosis Crónicas con Contenido Religioso

Un estudio naturalístico de casos, sin intervención en las variables ni modificación experimental de la evolución clínica, examinó a 25 pacientes con psicosis crónica y delirios de contenido religioso en su patobiografía, atendidos en el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Teruel de 2009 a 2015. La información se recopiló a partir de la historia clínica y la entrevista personal con el paciente para reconstruir una historia vital y psiquiátrica completa.

Datos Generales del Estudio

  • Total de Pacientes: 25 pacientes con psicosis crónica y delirios de contenido religioso.
  • Periodo del Estudio: Atendidos en el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Teruel de 2009 a 2015.
  • Análisis: Estudio naturalístico de casos, sin intervención en variables ni modificación experimental.
  • Recopilación de Información: Historia clínica y entrevista personal.

Características Demográficas y Diagnósticos

  • Género: La muestra está formada por 19 hombres y 6 mujeres.
  • Edad Media: 52,72 años.
  • Diagnósticos: Esquizofrenia (76%), trastorno esquizoafectivo (12%) y trastorno bipolar (12%).
  • Delirios Crónicos Religioso-Místicos: Se presentan en su gran mayoría en varones con esquizofrenia de larga evolución.
  • Gravedad Clínica: Asociada a su evolución, con una media de 28 años desde el primer episodio psicótico diagnosticado, independientemente de la edad de inicio.
  • Edad de Inicio: Media de 21 años, mientras la del primer episodio psicótico diagnosticado es 24 años (ligeramente inferior en mujeres).
  • Hospitalizaciones: Todos los pacientes han ingresado al menos una vez en una unidad de corta estancia de psiquiatría; la tercera parte, en más de diez ocasiones. Esto se asoció a un pobre insight, abandono del tratamiento y consumo de tóxicos.
  • Variabilidad Clínica: Existe mucha variabilidad en cuanto a la presencia de síntomas negativos y positivos y el nivel de insight. El peor insight guarda relación con pacientes esquizofrénicos que experimentan síntomas psicóticos positivos crónicos y más síntomas negativos.

Variables Psicopatológicas y Síntomas

  • Creencias Delirantes Persistentes: Los pacientes que mantienen sus creencias delirantes incluso en fases de estabilidad reúnen más factores de mal pronóstico que el grupo que solo tiene síntomas en descompensaciones psicóticas. Esto incluye mayor nivel de dependencia (necesidad de alto nivel de supervisión clínica), peor insight y diagnóstico de esquizofrenia frente a otros con componente afectivo.
  • Riqueza Alucinatoria: En la muestra estudiada, destaca la riqueza alucinatoria de tipo auditivo, visual y cenestésico. Todos los pacientes, excepto una mujer con trastorno bipolar, han sufrido alucinaciones en algún momento de su patobiografía.
    • Alucinaciones Auditivas no religiosas: 68% (la alteración de la sensopercepción más frecuente).
    • Alucinaciones Auditivas de contenido religioso: 48% (crónicas en el 28% de la muestra).
    • Alucinaciones Cenestésicas de Contenido Religioso: 56% (crónicas en el 16%, varones en su mayoría). Destacan las vinculadas a la colocación de contención mecánica, asociadas con la vivencia de la crucifixión.
    • Alucinaciones Visuales de Contenido Religioso: 40% (en el 12%, de manera crónica).
    • Les siguen las alucinaciones cenestésicas no religiosas (32%) y las visuales no religiosas (24%).
  • Clínica Delirante:
    • Delirio de perjuicio no religioso: 84% (el más frecuente).
    • Delirio de perjuicio religioso: 60% (destacando el demonio como figura perseguidora). Ambos son crónicos en el 28% de los pacientes.
    • Delirio de grandeza de contenido religioso: Aparece en el 78,9% de los hombres, y en la mitad de ellos es crónico.
    • Delirio apocalíptico: Aparece en el 24% de la muestra, solo en varones esquizofrénicos, y se caracteriza por la cronicidad en la mayoría de sus presentaciones.
    • Delirios de identidad propia (religiosa y no religiosa): Solo se han manifestado en varones y la figura más repetida es la de Jesucristo, seguida de la de Dios.
    • Delirios que solo aparecen en descompensaciones psicóticas: Erotomanía, delirio de celos y delirios de falsa identificación religiosa. El resto de las formas aparecen en alguno de los pacientes incluso encontrándose en fase de estabilidad clínica.
  • Pacientes con Trastorno Bipolar: Durante la estabilidad clínica, tienen menos síntomas psicóticos negativos y positivos que los que tienen otros diagnósticos, y en todos está ausente el delirio de tipo religioso. En las descompensaciones, el afecto condiciona los síntomas psicóticos que se manifiestan.
  • Formas Delirantes o Alucinatorias Crónicas: Son más frecuentes entre los varones esquizofrénicos y se asocian a un nivel de deterioro global mayor.
  • Intentos de Suicidio: Un tercio de los pacientes ha hecho un intento de suicidio, que se ha vinculado a la dificultad para afrontar una realidad delirante y a la presencia de alucinaciones imperativas. Sin embargo, en esta muestra no ha habido intentos de automutilación.
  • El 60% de la muestra no tiene historia de agresiones.

Variables Socio-demográficas y Médicas

  • Estructura Familiar: Todos los pacientes menos uno tienen hermanos y una minoría son hijos únicos o hijos mayores.
  • Vivienda: Un tercio de los pacientes vive con sus padres; los que viven solos requieren un soporte social intensivo.
  • Situación Laboral: Todos los pacientes tienen una incapacidad laboral permanente.
  • Creencias Religiosas: La mayoría se consideran religiosos y rezan, con un claro predominio de la religión católica.
  • Salud Física: Más de la mitad tienen dos o más patologías médicas de carácter crónico y el 80% toma al menos un fármaco para tratarlas.

En resumen, se puede concluir que los pacientes incluidos en la muestra son muy graves.

Otros Tipos de Delirios

Dentro de la variedad de delirios, también se encuentran otras clasificaciones. Para el sujeto con un delirio autoreferencial, todo lo que sucede en el mundo está especialmente dirigido hacia él. Otros ejemplos incluyen el delirio paranoide olfatorio, en el cual el paciente piensa que huele mal como consecuencia de las alucinaciones olfativas egocéntricas. Este se ha descrito en pacientes con dependencia al alcohol y a menudo con disfunciones sexuales, y puede dar lugar a reacciones agresivas graves. Existe el delirio de influencia o de ser controlado, donde el sujeto experimenta sus sentimientos, impulsos, pensamientos o acciones como impuestos por una fuerza externa, o el delirio de irradiación o lectura del pensamiento, donde el paciente cree que sus pensamientos son conocidos por los otros, bien por telepatía o por artificios mecánicos.

Otros delirios comunes son el delirio corporal o somático, centrado en el funcionamiento o el aspecto del cuerpo, y la idea delirante de celos, que es creer que la pareja es infiel. La idea delirante de referencia implica la creencia de que personas, sucesos y objetos tienen un significado especial oculto dirigido al sujeto, generalmente negativo. Similar es el delirio de significación, donde el paciente encuentra significados especiales en los hechos cotidianos, recibiendo información a través de ellos que solo él puede descifrar.

Existen las ideas delirantes extravagantes, claramente bizarras y absurdas, y un tipo de estas son los delirios fantásticos o parafrénicos, que son claramente imposibles, como de fantasía o ciencia ficción. Los delirios de paramentos o tabiques se refieren a la creencia de que hay personas, animales, materiales o radiaciones que pueden pasar a través de estructuras que normalmente constituyen una barrera, como paredes o suelos, a menudo con el matiz paranoide de que esto se realiza para ocasionarle algún tipo de daño o enfermedad, siendo más común en ancianos.

Francia permaneció fiel a la consideración de los delirios crónicos fuera de las esquizofrenias para de este modo evitar lo que ellos consideraban una sobreextensión del concepto de esquizofrenia. Dentro de las psicosis crónicas se han clasificado las psicosis alucinatorias crónicas, caracterizadas por la abundancia de fenómenos alucinatorios y también llamadas locura sensorial, paranoia alucinatoria y delirio alucinatorio crónico, así como las psicosis fantásticas. Con evolución deficitaria, se encuentran las formas paranoides de la esquizofrenia. Algunos delirios secundarios a agnosias visuales incluyen el delirio de que el cónyuge es un impostor, de abandono o de infidelidad.

Es el delirio que puede aparecer en las depresiones. Para J.J. López Ibor los tres temas responden a las relaciones del ser humano con su cuerpo, que origina el delirio hipocondríaco; la relación del sujeto con su mundo que origina el delirio de ruina y la relación consigo mismo que origina el delirio de culpa. Pero en las depresiones pueden presentarse otros delirios, generalmente paranoides a veces acompañados de alucinaciones, que son denominados en el DSM-IV-TR, como síntomas psicóticos no congruentes con el estado de ánimo, siendo los delirios de culpa, ruina e hipocondríacos, acompañados o no de alucinaciones como síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo. También se encuentra el delirio de parásitos, donde aparecen alucinaciones táctiles, a veces acompañadas de alucinaciones visuales o ilusiones, que son interpretadas como procedentes de una infestación. El término "delirio emotivo" fue acuñado en 1866 por Bénedict-Augustin Morel para referirse a un grupo de pacientes que más tarde serían considerados como obsesivos compulsivos o ansiosos, considerando que este trastorno era debido a una desregulación del sistema nervioso ganglionar.

Abordaje y Tratamiento de los Delirios

El tratamiento de un delirio, independientemente de su tipo, es complejo y relativamente lento. Y es que todos tenemos tendencia a mantener nuestras creencias de forma más o menos firme. Ello hace que las experiencias delirantes, que para quienes las tienen representan mejor la realidad que otras, se intenten perpetuar y los intentos de modificación directa sean directamente rechazados.

En todos los casos, en primer lugar, es necesario estabilizar al paciente si estamos ante un trastorno psicótico o bien combatir el agente infeccioso o tóxico si estamos ante una infección o intoxicación de algún tipo. El médico comienza por evaluar la consciencia, la atención y el pensamiento. Una vez empezado el proceso psicológico, se requiere primeramente vencer la actitud de vigilancia y aversividad del paciente hacia el terapeuta y ganarse su confianza, sin realizar una confrontación directa con sus creencias delirantes. Se plantea que el paciente vaya poco a poco haciendo introspección y visualizando qué le ha llevado a pensar de tal manera. El tipo de entorno que tenga el paciente también puede llegar a tener un papel relevante en su tratamiento, debido a que es posible que en sus inicios la sintomatología no sea considerada aversiva hasta pasado un tiempo prolongado. Ello aumenta el riesgo de cronicidad y consolidación del delirio.

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