Descubre Cómo la Deducción de Inversiones Puede Transformar el Flujo de Efectivo de Tu Empresapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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¿Sabes qué es el flujo de efectivo y cómo se calcula? Esta es una técnica que se usa en empresas y negocios, aunque también puede aplicarse para la administración de las finanzas personales, que tiene como objetivo dar seguimiento a los gastos operativos de capital. Asimismo, el flujo de efectivo es, en otras palabras, el dinero que entra y sale de las operaciones de una empresa en un determinado periodo; brinda certeza sobre lo que se compra y lo que se vende. Puede ser de un solo producto o del total de los procedimientos. Es decir, se trata de dar seguimiento a la ruta del dinero en el gasto de las compañías u organizaciones.

En el ámbito de las finanzas personales, si compras un café y unas galletas cada día antes de llegar a la oficina, las disfrutas y deseas regresar a la mañana siguiente. Sin embargo, al final de mes te das cuenta de que el dinero no te había alcanzado para tus demás gastos, así como para liquidar algunas deudas. Entonces analizas tus operaciones; revisas tus pagos y transacciones realizadas durante ese periodo y te percatas de que comprar todos los días café y galletas ha mermado el pago de otras transacciones mensuales. Reflexionas con ello y te das cuenta de que tus gastos no fueron los más adecuados que digamos.

Asimismo, ese análisis sobre los gastos que generaste en ese mes es tu flujo de efectivo, y conocerlo te permitirá tomar mejores decisiones sobre el manejo de tu dinero, con el objetivo de optimizar dicho recurso en gastos prioritarios, claro, en el ámbito de tus finanzas personales.

Importancia y Tipos de Flujo de Efectivo

Para las y los administradores, contadores, inversionistas, directores, así como a acreedores, entre otros, conocer el flujo de efectivo brinda información que permite la toma de decisiones, basadas en datos rigurosos, así como para analizar cuál es la capacidad de la compañía para generar flujos de efectivo que sean positivos. También permite estimar la capacidad de la empresa de cumplir con las obligaciones que han adquirido, ya sean con sus propios colaboradores, proveedores, así como sus respectivos pagos de impuestos. Adicionalmente, el saber el flujo de efectivo proporciona el valor de las necesidades de financiación, incluso, facilita la administración y el manejo interno del control sobre el presupuesto de los recursos monetarios del negocio.

El flujo de caja comprende todos los flujos de efectivo de una empresa, es decir, los ingresos y gastos, así como las inversiones y los créditos. Existen tres tipos principales de flujo de caja: operativo, de inversión y financiero.

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  • El flujo de caja operativo se refiere al flujo de efectivo generado por las actividades comerciales diarias. Esto incluye los ingresos procedentes de la venta de productos o servicios, así como todos los costes incurridos, como salarios, alquileres e impuestos.
  • El flujo de caja de las actividades de inversión incluye las entradas y salidas de efectivo resultantes de las inversiones o desinversiones en activos fijos (por ejemplo, compras/ventas de maquinaria, terrenos, participaciones).
  • El flujo de caja financiero se refiere al flujo de efectivo generado por la obtención de préstamos o la devolución de préstamos.

En ese sentido, el efectivo se puede definir como los capitales que se utilizan a corto plazo y que tienen la finalidad de hacer frente a un gasto determinado. Conocer el flujo de efectivo nos brinda uno de los datos que más interesan durante el reporte anual de las empresas, ya que ofrece la información más valiosa de una organización: cuál es su rendimiento.

Flujo de Efectivo y su Paso por la Historia

El concepto de flujo de efectivo surgió a mediados del siglo XX por la necesidad de conocer de dónde se obtuvo un recurso en una empresa y a dónde fue a parar. El documento Estado de Flujo de Efectivo, de Reinaldo Vargas Soto, da a conocer que en el año 1973 se fundó el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB, por sus siglas en inglés), donde se concluyó que el Estado de Cambios en la Situación Financiera (como se le conocía hasta entonces) tenía una serie de debilidades e inconvenientes cuando se presentan problemas en la economía. Fue hasta el 15 de julio de 1988, mediante el pronunciamiento FAS95 que surge el Estado de Flujos de Efectivo.

En el caso de México, el concepto de flujo de efectivo surgió en 1988, en sustitución del Estado de Cambios en la Situación Financiera. Las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) llevan a cabo un reporte de operaciones cada trimestre. Dentro de él lo que notifican las compañías se encuentra su flujo de efectivo, así como el detalle de cuál fue su desarrollo y/o desempeño durante los últimos tres meses. Además, se informa qué entró, qué salió, cuánto fue su costo. Incluso, todas sus referencias directas a números similares de un mismo periodo anterior.

Métodos para el Cálculo del Flujo de Efectivo

En términos generales, el flujo de efectivo está determinado por las actividades de operación, las inversiones y el financiamiento de un negocio. Esto quiere decir que la salud financiera de una empresa u organización depende o se puede medir por la situación por la que atraviesan actualmente sus capitales monetarios. Para saber cómo calcular de mejor forma el flujo de efectivo de cualquier negocio o empresa, es necesario determinar uno de los dos procesos para lograr el objetivo: el método directo y el indirecto.

Método Directo

El método directo consiste básicamente en rehacer el estado de resultados utilizando el sistema de caja, principalmente para determinar el flujo de efectivo en las actividades de operación de la compañía. Grosso modo, el método directo se diferencia por presentar, de manera separada y desglosada, las categorías principales de los ingresos y egresos de efectivo de las operaciones del negocio, es decir, un detalle de forma bruta del ejercicio de la organización.

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Para hacer uso de este método, las empresas que así lo decidan deberán tener a la mano todos los registros relacionados con:

  • Cobranza en efectivo a los clientes
  • Efectivo por concepto de intereses, dividendos y rendimientos en inversiones
  • Cobros de operación
  • Nómina en efectivo a empleados y pago a proveedores
  • Amortización en efectivos por pagos a instituciones bancarias
  • Liquidaciones en efectivo por compromisos fiscales y obligaciones con el gobierno

Para llevar a cabo este proceso de la mejor forma posible, se requiere el balance de los últimos 24 meses, así como el estado de resultados financiero de los últimos 12, esto nos sirve para comparar el rendimiento entre periodos pasados y el actual. De esta manera, el método directo organiza las operaciones financieras de la empresa tan fácil y sencillo, como si se tratara del detalle de un estado de cuenta bancaria, es decir, debe registrar y concentrar operación por operación, con datos de montos, así como las fechas en las que ocurrieron dichas transacciones en efectivo realizadas por los clientes; además, añade las salidas que se ejecutan en efectivo, como negativos para obtener la cifra neta, entre lo que ingresa y lo que sale de dinero. Es por esta razón que al método directo se le conoce como el más detallado y robusto para obtener el dato del flujo de efectivo.

Método Indirecto

La otra forma de cómo calcular el flujo de caja o cash flow (como también se le conoce al flujo de efectivo), es el método indirecto, el cual consiste esencialmente en lograr identificar la utilidad obtenida por medio del estado de resultados, para depurarla posteriormente hasta obtener el efectivo final, el cual queda registrado en los libros de contabilidad de la empresa. Mientras que, por su parte, el método indirecto indica las ganancias y pérdidas del negocio, es decir, es el resultado de las actividades operativas.

Luego incide en los ejercicios no financieros, como las partidas del resultado que no tienen efecto sobre el flujo de efectivo, como lo son la depreciación, el pago de impuestos, los dividendos de cambio no efectuados, los suministros, las cooperaciones asociadas, entre otras categorías más, por divisas de pago diferido, además de otros efectos en las cobranzas y liquidaciones de la empresa, tanto en períodos previos, como en los presupuestados a futuro. La depuración consiste en restar todos los montos relacionados con el incremento de las cuentas por cobrar: se suma la reducción de inventarios, los aumentos de cuentas por pagar, así como el incremento de otros pasivos propios de las operaciones como el pago de los impuestos, obligaciones con gobierno, nómina, etcétera.

De acuerdo con el portal Cuida tu dinero, el método indirecto parte del ingreso neto y lleva a cabo una serie de ajustes, adiciones o deducciones derivadas de los cambios de las partidas del balance general, para llegar al flujo de caja operacional. Debido a la facilidad de estructuración para comparar los términos, se le identifica como el método más usado por las compañías, tanto en las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), inclusive por corporativos, sin importar su tamaño de su facturación, ni la industria a la que pertenezcan. En ese sentido, el uso del método directo presenta información más detallada y útil en las estimaciones de los flujos de efectivo a largo plazo, a diferencia de los datos que puede arrojar el método indirecto.

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La Deducción de Inversiones: Un Estímulo Fiscal

La deducción de inversiones o depreciación fiscal es una de las principales deducciones autorizadas del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Conocer a fondo esta herramienta te ayudará a cumplir con tus obligaciones tributarias. Básicamente, podríamos decir que, la deducción de inversiones es un estímulo fiscal que le permite al contribuyente optimizar su carga tributaria. Con esta medida se busca promover la inversión directa en el país, aumentar la productividad, generar empleo y fortalecer la participación de empresas mexicanas en las cadenas de suministro.

Las inversiones únicamente se podrán deducir mediante la aplicación, en cada ejercicio, de los por cientos máximos autorizados por esta Ley, sobre el monto original de la inversión, con las limitaciones en deducciones que, en su caso, establezca esta Ley. El contribuyente podrá aplicar por cientos menores a los autorizados por esta Ley. En este caso, el por ciento elegido será obligatorio y podrá cambiarse, sin exceder del máximo autorizado. Para calcular la deducción de inversiones en el Impuesto Sobre la Renta (ISR) en México, es necesario llevar un registro contable adecuado, conforme a lo establecido en la Ley del ISR y su reglamento.

Monto Original de la Inversión y Plazos para la Deducción

El monto original de la inversión comprende, además del precio del bien, los impuestos efectivamente pagados con motivo de la adquisición o importación del mismo a excepción del impuesto al valor agregado, así como las erogaciones por concepto de derechos, cuotas compensatorias, preparación del emplazamiento físico, instalación, montaje, manejo, entrega, fletes, transportes, acarreos, seguros contra riesgos en la transportación, manejo, comisiones sobre compras y honorarios a agentes o agencias aduanales, así como los relativos a los servicios contratados para que la inversión funcione.

Las inversiones empezarán a deducirse, a elección del contribuyente, a partir del ejercicio en que se inicie la utilización de los bienes o desde el ejercicio siguiente. El contribuyente podrá no iniciar la deducción de las inversiones para efectos fiscales, a partir de que se inicien los plazos a que se refiere este párrafo. Tratándose de ejercicios irregulares, la deducción correspondiente se efectuará en el por ciento que represente el número de meses completos del ejercicio en los que el bien haya sido utilizado por el contribuyente, respecto de doce meses.

Cuando el contribuyente enajene los bienes o cuando éstos dejen de ser útiles para obtener los ingresos, deducirá, en el ejercicio en que esto ocurra, la parte aún no deducida. Lo anterior no es aplicable a los casos señalados en los párrafos penúltimo y último de este artículo. Con la desaparición de la deducción inmediata en 2019, se pierde un importante factor que ayudaba no solo a realizar planes de recuperación de la inversión.

La Controversia: ¿Aplica el Principio de Flujo de Efectivo a las Deducciones de Inversiones?

¿Le es aplicable el requisito de flujo de efectivo a la deducción de inversiones? La SCJN resolvió el amparo directo en revisión 2163/2022 para determinar si una inversión puede ser deducible antes de su pago. A partir de ello, surge el debate sobre si el principio de flujo de efectivo aplica a la deducción de inversiones. Este principio establece que un gasto solo puede deducirse cuando ha sido efectivamente pagado. Aunque ha sido sostenido por algunos tribunales, no está expresamente generalizado en la LISR, y existen excepciones como en esquemas de tesorería centralizada.

Consideraciones conforme al Criterio de la SCJN

De los antecedentes del juicio resuelto se desprende que la autoridad fiscal rechazó la deducción de una marca que adquirió una persona moral (el contribuyente) de una persona física en el ejercicio 2016, siendo que las partes acordaron que el precio se pagaría hasta el sexto año de la celebración del contrato respectivo. Dada la disparidad entre las fechas de deducción por parte del contribuyente (persona moral) y el vendedor (persona física), la autoridad fiscal cuestionó la deducción llevada a cabo por el contribuyente al momento de firmar el contrato de compra, esto al considerar que era requisito para realizar la deducción de la inversión que la misma hubiera sido efectivamente pagada. El rechazo de la deducción fue validado por la Sala Regional del Centro III del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) y combatido por el contribuyente mediante una demanda de amparo ante el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Decimosexto Circuito (TCC).

El TCC dictó una sentencia en contra del contribuyente al estimar que, de conformidad con los artículos 31.° al 38.° de la LISR, con el fin de llevar a cabo la deducción, es necesario que se hubiera efectuado la erogación respectiva, es decir, que la inversión se encontrara pagada. A fin de apoyar su conclusión, el TCC invocó la tesis emitida por la SCJN: Renta. Momentos a partir de los cuales pueden deducirse las inversiones de acuerdo con la ley del impuesto relativo vigente hasta 2013 y a partir de 2014.

En contra de la sentencia desfavorable emitida por el TCC, el contribuyente promovió un amparo directo en revisión, mismo que fue resuelto por la SCJN. Al respecto, la Corte retomó lo resuelto por esta misma en la anterior ejecutoria; esto para concluir que la realización de la inversión es sinónimo de pago, por lo que, a fin de llevar a cabo la deducción de las mismas, éstas deben estar pagadas. Esto se relaciona con el Artículo 27. VIII de la LISR, que establece que tratándose de pagos que a su vez sean ingresos de contribuyentes personas físicas, éstos sólo se deduzcan cuando hayan sido efectivamente erogados en el ejercicio de que se trate, entendiéndose como efectivamente erogados cuando hayan sido pagados en efectivo, mediante transferencias electrónicas de fondos, o en otros bienes que no sean títulos de crédito. Tratándose de pagos con cheque, se considerará efectivamente erogado en la fecha en la que el mismo haya sido cobrado o cuando los contribuyentes transmitan los cheques a un tercero, excepto cuando dicha transmisión sea en procuración. En este juicio, el contribuyente argumentó que lo dispuesto por el artículo 31 de la Ley del Impuesto sobre la Renta sobre el momento en que puede efectuarse la deducción de inversiones está en contradicción con la fracción VIII del numeral 27 de esa legislación. Se afirma lo anterior porque, en palabras del alto tribunal, inversión es sinónimo de pagar. Por ende, cuando el artículo 31, párrafo primero, de la Ley del Impuesto sobre la Renta dispone que las inversiones de cada ejercicio únicamente se podrán deducir mediante la aplicación de los por cientos máximos autorizados por la ley, sobre el monto original de la inversión, con las limitaciones en las deducciones que establezca la Ley; debe entenderse que hace referencia a una inversión pagada para efectos de su deducción.

No obstante, la existencia de la regulación de referencia, no exime a los contribuyentes de observar los requisitos establecidos, de manera general, para la procedencia de las deducciones autorizadas, que se contienen en el artículo 27 de la Ley del Impuesto sobre la Renta. En esta sentencia, la sala nuevamente le da la razón al argumento de su primera sentencia, aun cuando el TCC señala que no lo motivó exhaustivamente. De manera que si el tribunal colegiado, al resolver los conceptos de violación de la quejosa, consideró que le asiste la razón a la quejosa en cuanto a la inaplicabilidad de la fracción mencionada, pero resolvió que ese requisito sí le era exigible, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 31 y 32 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, resolvió, precisamente la litis, incluso, precisó que esa obligación se encontraba contenida en uno de los preceptos que la quejosa siempre consideró que regía a las inversiones, aunque ésta no hubiera dado el mismo sentido y alcance a dichos preceptos que el otorgado por el órgano colegiado, de ahí que es infundado que el tribunal colegiado del conocimiento hubiera variado la litis del juicio.

Aplica a inversiones: La deducción de inversiones está regulada por los artículos 31 a 38 de la LISR. Si bien la SCJN determinó que las inversiones deben estar pagadas para ser deducibles en el caso específico de un pago a una persona física, esto puede interpretarse erróneamente como una regla general. La ley prioriza el uso del bien, no el pago. La posesión y uso del bien es clave para su deducción. El legislador ha señalado que el valor debe deducirse durante la vida útil del activo. La deducción no está sujeta a pago inmediato, salvo en casos específicos como regalías. El criterio no vinculativo 7/ISR/NV prohíbe tratar deducciones de inversiones como si fueran gastos.

En resumen, el principio de flujo de efectivo no es aplicable de forma general a las inversiones. Las deducciones deben comenzar cuando el bien se usa o desde el ejercicio siguiente, sin necesidad de haber sido pagadas en ese momento. Solo en ciertos supuestos expresos la ley exige el pago.

Ejemplos de Deducción de Inversiones

  • Deducción de inversiones ejemplo #1: La empresa ABC S.A. de C.V., adquiere un equipo de cómputo por $16,860.
  • Deducción de inversiones ejemplo #2: Una pastelería busca optimizar los tiempos de entrega de sus productos y decide adquirir 1 automóvil por $170,000. Al tratarse de activos fijos nuevos, la empresa puede deducir el 25% del valor de la inversión, lo que equivale a $42,500.

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