Descubre cómo la Contabilidad Nacional Revolucionó la Economía Mundialpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Para entender a cabalidad una afirmación, resulta vital un retorno a los orígenes, a ese primer momento, pues ahí podemos percibir las fuerzas que provocaron el nacimiento de una disciplina. Para estudiar o describir los principales fenómenos económicos y sociales, resulta esencial diseñar una lengua artificial, porque ésta permite nombrar, organizar e interpretar los hechos más relevantes. Aunque sólo los especialistas conocen la lógica y procedimientos de esta construcción social, no por ello podemos concluir que su relevancia sea limitada.

Por el contrario, las lenguas contables creadas por la economía política, parecen despertar, en la era de la información, un interés inusitado. Pero no es esta cualidad la característica esencial de este curioso fenómeno, sino el hecho de que éste posea un carácter general. En efecto, los resultados de estos sofisticados sistemas contables parecen dominar la dinámica de la investigación científica, inspirar los planes de las administraciones públicas, motivar el entusiasmo de los inversionistas internacionales, satisfacer la condicionalidad requerida para acceder a un préstamo, y justificar las acciones de política de los Gobiernos nacionales.

Desafortunadamente, su popularidad y, en especial, su uso difundido no vienen acompañados por una conciencia plena de los principios que norman su estructura, los problemas que llevaron a su creación ni, sobre todo, de los límites intrínsecos a su diseño mismo. En efecto, la difusión de una determinada práctica presupone cierto grado de automatismo e imprecisión en su uso y, principalmente, el uso creciente de interpretaciones metafóricas, ya que son éstas las que permiten la ampliación constante del sentido y así extender las dimensiones de su aplicación.

Orígenes de la Contabilidad: De lo Individual a lo Nacional

La contabilidad es una actividad tan antigua como la propia Humanidad. La historia de la contabilidad y de su técnica está estrechamente vinculada al desarrollo del comercio, la agricultura y la industria como actividades económicas.

El estudio de la contabilidad sobre una base científica tuvo su primera manifestación con la publicación en Italia en 1494, de la famosa obra “Summa de Arithmetica, Geometría, Proportioni e Proportionalita”, escrita por Luca Pacioli. Durante la época del renacimiento, Luca Pacioli fue la primera persona en publicar material detallado sobre el sistema de contabilidad de doble entrada, fue un matemático italiano, mago, maestro del ajedrez y amante de los rompecabezas. Este sistema de partida doble tenía como objetivo, ayudar a encontrar errores partiendo de unos ingresos perfectamente balanceados con su respectiva contraparte.

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El Nacimiento de la Aritmética Política

Más antiguas que la economía política, las primeras lenguas contables aparecen, por primera vez, en Francia e Inglaterra al finalizar el siglo XVII y son uno de los productos más característicos de esta extraordinaria era. Con los primeros estimados del ingreso nacional de William Petty (1665), Gregory King (1696), nace la Aritmética Política, el origen más primario de la Contabilidad Nacional. Concebidos para satisfacer la necesidad de contar con un discurso que permitiera discutir los factores que determinaban la riqueza y el poder las naciones, todos estos primeros intentos poseen una orientación práctica y una clara intencionalidad política. En efecto, el impulso decisivo que llevo a su construcción fue criticar a quienes afirmaban que el poder militar y comercial de Inglaterra era inferior al de Francia y Holanda.

La Contabilidad Nacional como Lenguaje Artificial

La Contabilidad nacional es una técnica que describe lo que sucede en un sistema económico, a través de un conjunto de cuentas, que ofrecen una representación numérica sistemática de la actividad económica del sistema económico, durante un periodo determinado. Objeto de la contabilidad nacional: Medio de conocimiento de la economía de un país, región o zona. Recoge la información necesaria para juzgar los resultados económicos de un país. Constituye un instrumento de la política económica. La información obtenida sirve de base para fundamentar sobre ella los planes de política económica.

En efecto, los sistemas que ha desarrollado la economía política para medir los principales hechos económicos son sólo un tipo específico de lenguaje humano, un idioma artificial cuya estructura no es muy diferente a la de otros que se desarrollaron en eras anteriores a la nuestra. Nos dice Michael Foucault, en el prefacio de Las Palabras y las Cosas, que los códigos fundamentales de una cultura fijan de antemano los órdenes empíricos que reconocerá. En esta misma obra, también se dice que este reconocimiento es arbitrario, pues es posible identificar, en el tiempo y el espacio, un gran número de estos sistemas de organización de la realidad empírica.

En este mismo prefacio, Michael Foucault indica que llegó a esta conclusión después de leer un ensayo de Borges, El Idioma Analítico de John Wilkins, que describe la lengua artificial diseñada en el siglo XVII por este estudioso británico. Formar un idioma general para organizar y abarcar todos los pensamientos humanos puede parecer una empresa curiosa, pero ¿no son estas ambiciosas pretensiones equivalentes a aquellas postuladas por los nuevos sistemas de medida?

Clasificación y sus Arbitrariedades

Los sistemas contables que pueden existir de una contabilidad nacional pueden ser múltiples, pero en todos ellos se realiza una división de la economía objeto de estudio, en diversos sectores que deben tener unas características comunes.

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De la misma forma, el sistema de contabilidad nacional divide la actividad económica con la Clasificación Industrial Uniforme de todas las Actividades Económicas (CIIU, Rev3) y tiene como objetivo permitir a los países producir estadísticas comparables a nivel internacional. En esta lengua contable, también todas las actividades económicas son subdivididas en secciones, divisiones, grupos y clases. A cada sección se le asigna una letra, pero se utilizan guarismos para denotar los órdenes empíricos inferiores.

Quizás, la única diferencia importante que exista entre la lengua contable y el idioma de Wilkins sea el hecho de que, en este último, es posible utilizar las palabras fundamentales para definir otras palabras mientras que esta posibilidad no existe en la lengua de los contadores sociales. Sin embargo, esta deficiencia del diseño se intenta remediar mediante revisiones periódicas que introducen nuevas actividades económicas y descartan todas las que pierden importancia.

Pero, como objeta Borges, un examen detallado de las distintas divisiones revela con facilidad la ambigüedad y arbitrariedad del procedimiento. Por ejemplo, en el idioma analítico, los metales se clasifican en imperfectos, artificiales, naturales y recrementicios; en la lengua contable podemos encontrar similar ambigüedad en el tratamiento de las industrias dedicadas a la producción de materias primas. En efecto, los autores de la clasificación internacional uniforme decidieron que la comparación internacional requería separar de la Agricultura, Minería o Pesca, la etapa final del proceso de producción de las principales materias primas.

Por ejemplo, se suele distinguir en la actividad minera una fase extractiva, incluida en este sector, y una etapa de refinación, que pertenece a la manufactura; similar tratamiento se otorga al petróleo, la harina de pescado, el algodón, el café, la carne y el azúcar. Como no existen mercados organizados para ninguno de estos productos, el cálculo de su valor se basa en convenciones que consagra la costumbre. No se trata de un punto trivial, porque la aplicación mecánica de los principios de la lengua contable, especialmente en las economías de América Latina, puede llevarnos a conclusiones absurdas. En efecto, cuando utilizamos los principios de la lengua contable para estudiar la composición de las exportaciones peruanas, llegamos a la conclusión de que el Perú es un país exportador de productos manufacturados.

¿No nos dice Borges algo similar cuando nos indica que en las remotas páginas de una enciclopedia china, que lleva el nombre del Emporio celestial de conocimientos benévolos, se divide a los animales en "(a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados , (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas" o cuando comenta la caótica parcelación del universo del Instituto Bibliográfico de Bruselas?

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Sistemas de Contabilidad Nacional Modernos

Los sistemas de contabilidad nacional de la mayoría de los países siguen actualmente el patrón del Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas (SCN), del que actualmente está en vigor la versión de 1993, que substituyó a la más antigua de 1968. A partir de las estadísticas de base -estadísticas industriales, del mercado de trabajo, del comercio exterior, etc.- los técnicos de la contabilidad nacional de cada país estiman los flujos económicos que constituyen el sistema. En la Unión Europea, parte de la contribución financiera de cada miembro (el cuarto recurso propio de la UE) está estimada sobre los resultados de la contabilidad nacional. Es por ello que el SEC debe garantizar que todos los miembros realizan exactamente igual las mediciones.

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