En México, además del costo base de la gasolina y del diésel, hay que sumar un impuesto especial llamado IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios). El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) es un impuesto indirecto que el gobierno mexicano aplica a ciertos productos y servicios para recaudar ingresos y, en algunos casos, desalentar su consumo. Este tributo puede sorprenderte si no sabes cómo se calcula y cómo aprovechar estímulos y deducciones.
¿Qué es el IEPS y cómo afecta al combustible?
El IEPS entró en vigor en México en 1980 y se rige por la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. Es el gravamen que se paga por la producción y venta o importación de gasolinas, alcoholes, cerveza y tabacos, entre otros bienes, principalmente. Al igual que el IVA, es un impuesto indirecto, debido a que los contribuyentes no lo pagan directamente sino que lo trasladan o cobran a sus clientes (excepto en importación) y el contribuyente sólo lo reporta al SAT. El IEPS es un componente clave del precio final del combustible, lo que significa que cuando el IEPS sube, el precio que pagamos en la gasolinera también tiende a subir.
Cada año, el IEPS en gasolina se actualiza de acuerdo con la inflación y otros factores económicos, afectando directamente el costo del combustible que utilizan tanto los ciudadanos como las empresas. De esta manera, el IEPS representa un componente fijo y significativo en el precio de cada litro de combustible. Para las empresas, esto significa que una parte considerable de sus gastos en gasolina no solo depende del precio internacional del crudo, sino también de la política fiscal mexicana.
Estructura de cuotas y cálculo del impuesto
Calcular el IEPS es sencillo. Se trata de multiplicar la cuota del impuesto por la cantidad de litros que se adquieren. La fórmula es muy sencilla: multiplica la cuota vigente por el número de litros consumidos. Por ejemplo, si una flota consume 3 000 litros de gasolina Magna, con una cuota ilustrativa de 6.45 MXN, pagarás 19 350 MXN de IEPS. Este importe se suma al precio base y otros impuestos, por lo que conviene tenerlo en cuenta al fijar tus tarifas o precios.
A modo de referencia, las cuotas del impuesto se establecen por litro según el tipo de combustible:
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- Gasolina Magna: Cuota aplicable por cada litro de combustible de bajo octanaje.
- Gasolina Premium: Cuota aplicable por cada litro de gasolina mayor o igual a 91 octanos.
- Diésel: Cuota aplicable por litro para este tipo de combustible.
Deducción y acreditamiento para empresas
Para las empresas que consumen cantidades significativas de combustible, existen mecanismos fiscales para mitigar el impacto del IEPS:
Acreditamiento del IEPS en diésel: La buena noticia es que, si tu empresa utiliza diésel para transportar personas o mercancías, la Ley de Ingresos de la Federación permite acreditar el IEPS pagado contra el ISR. Para aprovechar este estímulo debes usar medios electrónicos autorizados (paga el diésel con un monedero electrónico, tarjeta de crédito/débito o transferencia), tener la factura o pedimento de importación que desglose el IEPS y aplicar el acreditamiento en el mismo año en que se pagó el impuesto.
Deducción de la gasolina: Aunque el IEPS de la gasolina no se acredita, puedes deducir el gasto total de combustible si cumples con lo siguiente: pagar con medios electrónicos autorizados, solicitar un CFDI correcto, demostrar que el combustible es indispensable para la actividad de tu empresa y respetar los límites de deducibilidad vigentes sobre el valor del vehículo.
Los monederos electrónicos autorizados son una forma segura y eficiente de gestionar el combustible, ya que permiten consolidar todas las cargas en un solo CFDI y facilitan el control del gasto al evitar el uso de efectivo.
El papel de los estímulos fiscales de Hacienda
El gobierno de México, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), concede estímulos fiscales sobre el IEPS en este producto para reducir el pago final del impuesto a los consumidores mediante variaciones en los porcentajes de apoyo. Cuando la SHCP determina aplicar un estímulo del 100%, los consumidores pagan 0.00 pesos de impuesto por litro, absorbiendo el gobierno federal el monto correspondiente para contener el alza de precios.
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No obstante, la aplicación de estos estímulos genera una renuncia recaudatoria de tamaño considerable para las finanzas públicas. La política de estímulos a los combustibles limita la recaudación por este gravamen, lo que impacta directamente en el balance de los ingresos tributarios del sector público.
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