Desde la historia, el impacto que ocasiona la inflación conlleva una repercusión muy elevada para los hogares de clase media baja al momento de adquirir los productos de la canasta básica familiar, siendo en gran medida consumidores precarios. A diferencia de las familias de clase alta, incluso pequeños aumentos de precios tienen fuertes implicaciones en su consumo.
Por ello, la inflación en otros bienes y servicios, como aquellos relacionados con el precio del combustible, también impacta a consumidores de todo el mundo. Estas alzas de los precios también contribuyen a una pérdida importante en el nivel de bienestar a través de mayores costos de transporte. Sin embargo, se indica que la inflación incontrolada genera trampas de pobreza, es decir, los pobres están más expuestos a la inflación porque carecen de medios para preservar su poder adquisitivo y así satisfacer las necesidades básicas. Por otro lado, los pobres no tienen capacidad de ahorro, siendo que no pueden utilizar su dinero para mantener sus hábitos de consumo.
Muchos países de la región se enfrentan ahora al doble riesgo de la desaceleración económica y la alta inflación, con la consecuente repercusión sobre los pobres que podría ser colosal. También encontramos que la inflación está correlacionada positivamente con el desempleo y negativamente con la desigualdad. Por consiguiente, el ingreso de las familias y el costo de la canasta básica familiar posee una alta relación, la misma que puede ser explicada en el sentido de que mientras las familias posean un mayor nivel de ingresos podrán adquirir la canasta básica. Es importante considerar que el precio de la canasta no permanece estable en el tiempo, sino que también, los productos que la componen se encuentran influenciados por factores externos que ocasionan la inflación, y que terminan afectando su costo.
En virtud de lo mencionado, una familia promedio necesita para cubrir sus necesidades más básicas, partiendo de sus ingresos, un conjunto de bienes y servicios que se encuentran considerados en las canastas básicas de cada país. En el Ecuador, la canasta básica posee los productos indispensables para que los individuos lleven una vida sana, tanto física como mentalmente, pero es importante recalcar que en la actualidad también es un problema que genera controversia, debido a que el costo de la canasta básica supera a los ingresos de las familias.
Generalmente los hogares dependen de una sola actividad económica, siendo la tendencia que se diversifique sus ingresos con el propósito de incrementarlos y mejorar su bienestar, en países como Ecuador que dependen de la agricultura en mayor porcentaje, los ingresos de los hogares deberían proceder de salarios por actividades no agrícolas y del autoempleo, los salarios permiten adquirir bienes y servicios, dinamizando la producción, reduciendo el desempleo.
Lea también: Análisis de la Inflación Argentina Década Reciente
Del mismo modo, las variaciones en cuanto al IPC debido a la pandemia han denotado una baja en el poder adquisitivo de bienes y servicios, lo que provoca que con el ingreso actual no se puede adquirir los productos de primera necesidad contemplados en la canasta básica. Siendo la clase social media y clase social baja perjudicadas cuando tratan de adquirir la Canasta Vital ya que el precio de adquisición es más bajo por lo que se requiere que por parte de las autoridades existan proyectos en los que se genere empleo con un salario que permita una mejor calidad de vida de la población.
Al respecto de los efectos que trae consigo el fenómeno económico de la inflación y sus consecuencias, evidenciando los escenarios pre-pandemia del Covid-19 y post pandemia, ha provocado una de las peores recesiones en décadas. Podemos señalar como consecuencia de que el sueldo básico es muy inferior al precio relativo de la canasta básica familiar. Esto ocasiona que, 7 de cada 10 familias no puedan cubrir su costo.
Asimismo, esta investigación, pretende proporcionar información fundamental sobre la afectación actual que genera este proceso de desequilibrio económico sobre la canasta básica, es decir, con una inflación elevada nos limita el consumir bienes y servicios. La inflación se produce como consecuencia de la inflexibilidad parcial o total de los precios a la baja.
Así, la modificación en los precios relativos es un proceso muy frecuente en los países latinoamericanos irá acompañada por incremento en el nivel general de precios. Por ejemplo, si se produce un cambio en los gustos de los consumidores a favor de un bien A y en detrimento de otro sustituto B, se producirá un exceso de demanda en el primero y un exceso de demanda en el segundo. En condiciones de funcionamiento normal del mecanismo de precios, se producirá un aumento del bien A y una disminución del segundo, manteniéndose inalterado el nivel de precios. Sin embargo, si los mecanismos de mercado presentan una inflexibilidad de los precios a la baja, el precio del primer bien aumentará (A), manteniéndose constante el del segundo (B) y esto significará un aumento en el nivel de precios de la sociedad.
En algunos países que tienen estructura económica propia del capitalismo, se favorece la creación de procesos como la inflación, el costo de vida, la imposición de precios monopólicos, insuficiente producción interna, que se derivan de la demanda, de la oferta y de factores psicológicos. Sin embargo, el panorama de América Latina en los años 80 fue de una economía estancada, agobiada por la deuda externa y volcada hacia adentro, con conflictos sociales, manifestada en la política económica sin poder controlar la inflación que estallaba en todas partes, a pesar de los planes estabilizadores.
Lea también: Análisis de la Inflación Guatemalteca (2014-2024)
El índice de Precios al Consumidor (IPC) es un indicador mensual, nacional y para nueve ciudades, que mide los cambios en el tiempo del nivel general de los precios, correspondientes al consumo final de bienes y servicios de los hogares de estratos de ingreso: alto, medio y bajo, residentes en el área urbana del país. Mensualmente, se levantan aproximadamente 25.350 tomas de precios para los artículos, que conforman los 359 productos de la Canasta de bienes y servicios del IPC.
El origen de la canasta básica surgió a principios del siglo XX como idea del químico inglés Seebohm Rowntree, que estudiaba la cantidad exacta de proteínas y calorías para el funcionamiento del cuerpo humano con el fin estructurar el problema de la pobreza de los obreros en la ciudad de York.
Según el INEC, define a la Canasta Básica Familiar (CFB) como el conjunto de bienes y servicios que son imprescindibles para satisfacer las necesidades básicas del hogar tipo compuesto por 4 miembros con 1,6 perceptores de ingresos, que ganan la remuneración básica unificada. Calcular el costo de esta canasta es necesario para el análisis de la relación entre remuneraciones e inflación.
Es importante señalar que las variaciones en cuanto al IPC debido a la pandemia han denotado una baja en el poder adquisitivo de bienes y servicios, lo que provoca que con el ingreso actual no se puede adquirir los productos de primera necesidad contemplados en la canasta básica.
Los precios de la vivienda en España siguen encareciéndose y lo hacen muy por encima de la inflación y de la media europea, en un escenario tensionado que el sector inmobiliario achaca al persistente desequilibrio entre oferta y demanda.
Lea también: ¿Cómo ha evolucionado la inflación en Japón?
Un estudio publicado por el portal inmobiliario Fotocasa muestra que el precio de venta de la vivienda en España ha aumentado 29% en los últimos diez años, 18% en los últimos cinco y 7% en el último año. En concreto, el precio ha pasado de 1,726 euros por metro cuadrado en febrero del 2014, a los 2,234 euros en el mismo mes del 2024.
El imparable ascenso de los precios de la vivienda se ha producido pese al contexto de endurecimiento monetario por parte del Banco Central Europeo, que ha llevado las tasas de interés a máximos históricos en su lucha contra la inflación. Por lo general, el incremento de los réditos destruye demanda -y por lo tanto supone un lastre para los precios-, al encarecer las hipotecas.
Los observadores del mercado achacan la efervescencia de los precios a la falta de oferta suficiente para atender la demanda.
La Economía del país cerró en 2021 con una tasa de inflación anual en 7,36%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) tuvo un incremento de 0,36%, respecto al mes anterior. El último dato más alto fue en el año 2000, cuando la tasa se ubicó en 8,96%.
Esta escalada de precios es un fenómeno al que muchos mexicanos jóvenes no se habían enfrentado en su vida, pese a los esfuerzos que se han hecho de contener la subida, como el aumento de las tasas de interés de referencia por parte del banco central, que fue de 5,5% en diciembre para intentar frenar la desbocada inflación.
El precio de los alimentos de la canasta básica son los que más han golpeado el bolsillo de los mexicanos. Según el Inegi, los productos que tuvieron mayor incidencia en la inflación de diciembre fueron la carne de res, el limón, la gasolina de bajo octanaje, el pollo y el plátano, todos ellos productos de la canasta básica.
