Descubre Cómo la Maquinaria y la Amortización Transforman el Valor en la Teoría Económica de Marxpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un "enorme cúmulo de mercancías", y la mercancía individual como la forma elemental de esa riqueza. La filosofía de Marx y su economía son una misma cosa. Su concepción del mundo constituyen una unidad. El pensamiento de Karl Marx, un economista, se enfoca en las "leyes naturales de la producción capitalista", que actúan y se imponen con férrea necesidad. Marx apunta su mirada al mercado laboral y aplica "dicha teoría de valor a la mercancía humana", obteniendo "la teoría de explotación".

La Teoría del Valor-Trabajo

Para Marx, la mercancía debe poseer un valor de uso que se realiza en el consumo. El valor encuentra su fuente en la naturaleza (objetiva) de las cosas, y no en cuánto vale el mismo bien para otro individuo, a quien les atribuye un valor de cambio. El elemento común es cuantificable y capaz de ser medida: el trabajo. El trabajo es el que confiere al producto su valor de cambio, siendo el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía. Pero el mismo tiempo de trabajo determina la misma cantidad de valor. Sin embargo, el tiempo de trabajo individual no posee un valor cuantificable, aunque tenga un precio.

El trabajo se puede ver desde un punto de vista concreto o abstracto. El trabajo abstracto constituye la esencia del valor. Es una realidad del capitalismo que se observa en las mercancías desde el punto de vista abstracto. El trabajo concreto en una empresa específica, y de intensidad que caracteriza el momento histórico, es socialmente útil. El trabajo abstracto no se refiere a la habilidad dada, etc., sino a un gasto en trabajo, sin calificación particular. Aunque Marx se refiere al trabajo no calificado, o la reducción de los trabajos simples y complejos, este aspecto plantea problemas que Marx no percibió.

Crítica a las Teorías Neoclásicas del Valor y la Oferta y la Demanda

En el siglo XIX, se intentó construir una teoría alternativa a la teoría laboral del valor (TLV) por parte de autores neoclásicos, principalmente la escasez, la utilidad y la oferta y la demanda. Jevons, Menger y Walras protagonizaron en la década de 1870 una "revolución" basada en la idea de la utilidad marginal, que pretendía derribar la TLV. Jevons, por ejemplo, sostuvo que el valor depende enteramente de la utilidad, mostrando que las leyes de la variación de la utilidad, dependientes de la cantidad de mercancía, llevan a una teoría del intercambio satisfactoria.

Sin embargo, autores como Cournot enfatizaron la superioridad de la TLV sobre los débiles fundamentos de cualquier teoría que ligue el valor con la utilidad. Walras, por su parte, defendió una teoría basada en la «rarité» o escasez, rechazando la «solución inglesa» ligada al trabajo y la «francesa» ligada a la utilidad. Para Walras, la «riqueza social» son cosas escasas, útiles y limitadas en cantidad. Mientras que el valor de cambio es real u objetivo, la «rarité» es personal o subjetiva.

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El planteamiento de Marx en relación con el papel de la oferta y la demanda en la teoría del valor coincide básicamente con el de los clásicos. David Ricardo defendía que es el coste de la producción el que debe regular en último término el precio de las cosas. La demanda y la oferta rigen el valor de todas las cosas cuya cantidad no puede aumentarse indefinidamente, pero solo determinan las perturbaciones del valor durante un periodo que no puede exceder del tiempo necesario para que se altere la oferta. Así, pues, mientras regulan las oscilaciones del valor, ambas obedecen a una fuerza superior, que hace que el valor gravite hacia el costo de producción, la cual lo fijaría y lo mantendría ahí.

Marx señala que las desigualdades entre la oferta y la demanda son fáciles de comprender. Sin embargo, la dificultad real estriba en definir qué debe entenderse por coincidencia entre la oferta y la demanda, ya que en este caso, cuando ambas se anulan mutuamente, dejan de explicar nada. Entonces el precio es el precio determinado independientemente de la relación entre la oferta y la demanda, es decir, su precio natural. Si coinciden la oferta y la demanda, el precio de mercado de la mercancía corresponde a su precio de producción, es decir, que su precio aparece entonces regulado por las leyes internas de la producción capitalista, independientemente de la competencia. La proposición básica de la TLV sigue siendo válida, y el que la demanda pueda influir sobre el valor indirectamente no contradice de ninguna manera a la TLV.

La Circulación del Capital y la Plusvalía

La forma simple de circulación de mercancías busca obtener otra mercancía (M') de un valor de uso diferente del que se ha cedido inicialmente. Sin embargo, esta no es la forma de intercambio dominante en el capitalismo. El proceso capitalista implica ir de dinero a mercancía para obtener una cantidad mayor de la que se cede al comienzo: D'=D+dD. El segundo es el capital monetario el que está en cada extremo, y el enigma no es otra que la fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo no siempre ha sido una mercancía; pero en el capitalismo, el obrero vende su fuerza de trabajo al capitalista por un tiempo, no pierde su libertad.

El valor que crea el asalariado en la producción capitalista es mayor que lo que recibe como salario. En otras palabras, existe un excedente que es producido por él mismo, pero apropiado por el capitalista. Ese excedente, al que Marx llama plusvalor, es un trabajo que realizó el productor directo y asalariado, y por el cual no fue remunerado. El plusvalor que Marx identificó en la circulación de mercancías como capital bajo el supuesto de intercambio de iguales, tiene ahora una explicación en la esfera de producción, específicamente con la explotación del trabajo por el capital.

Para Marx, el capital es una relación social y, en el caso del capital industrial, se manifiesta en la auto-expansión del valor a base de la explotación de una clase por otra. Esta definición contrasta con la definición económica tradicional de que el capital es una cosa, sea medios de producción o dinero. Marx se burla del dogma cuasirreligioso de la «trinidad» de factores creadores de valor.

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Maquinaria: Evolución y el Capital Fijo

"Es discutible que todos los inventos mecánicos efectuados hasta el presente hayan aliviado la faena cotidiana de algún ser humano". Pero no es éste, en modo alguno, el objetivo de la maquinaria empleada por el capital. La maquinaria debe abaratar las mercancías y reducir la parte de la jornada laboral que el obrero necesita para sí, prolongando, de esta suerte, la otra parte de la jornada de trabajo, la que el obrero cede gratuitamente al capitalista.

La revolución industrial tomó como punto de partida la fuerza de trabajo en la manufactura, y el medio de trabajo en la gran industria. Toda maquinaria desarrollada se compone de tres partes esencialmente diferentes: el mecanismo motor, el mecanismo de trasmisión y, finalmente, la máquina-herramienta o máquina de trabajo. El mecanismo motor opera como fuerza impulsora de todo el mecanismo, generando su propia fuerza motriz o recibiendo el impulso de una fuerza natural. El mecanismo de trasmisión regula y distribuye el movimiento a la máquina-herramienta, la cual ejecuta con sus herramientas las mismas operaciones que antes efectuaba el obrero con herramientas análogas.

El surgimiento de la maquinaria transforma la naturaleza concreta del proceso de trabajo de un modo que implica un nivel de enajenación del obrero cualitativamente superior. La máquina, que encarna el saber otrora en posesión de los obreros, se transforma en el sujeto del proceso productivo. La actividad del obrero, reducida a una mera abstracción de la actividad, está determinada y regulada en todos los aspectos por el movimiento de la maquinaria, y no a la inversa. La ciencia opera a través de la máquina, como poder ajeno, como poder de la máquina misma, sobre el obrero. La máquina, entonces, subordina técnicamente al obrero, siendo la expresión materialmente consumada del capital como sujeto succionador de trabajo vivo.

Capital Fijo y la Transmisión de Valor (Amortización)

Desde la perspectiva del valor, el capital fijo, que opera como en general lo hace el capital constante, transmite al producto final progresivamente, a medida que se desgasta por su uso productivo, el valor que él mismo posee en tanto es a su vez producto de un proceso laboral previo. Los medios de producción transmiten su valor al producto en su totalidad, siendo una cesión gradual de valor. La maquinaria se transfiere en su totalidad al producto, aunque la producción no crea ni destruye valor alguno en sí misma.

Desde el punto de vista del valor de uso, el capital fijo permite producir una mayor cantidad de mercancías al incrementar la productividad del trabajo. Además, incrementa el plusvalor (relativo) apropiado por el capital, no porque genere nuevo valor en el proceso inmediato de producción, sino porque al incrementar la productividad del trabajo permite abaratar los medios de subsistencia y, en la misma medida, el valor de la fuerza de trabajo. Cuanto más desarrollado está el capital fijo, mayor es la productividad del trabajo, resultando que en el mismo tiempo de trabajo se produce una mayor cantidad de valores de uso, viéndose disminuido a la vez el valor de cada mercancía individual. En definitiva, se obtiene mayor o igual riqueza con menor tiempo de trabajo invertido.

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Composición Orgánica del Capital y la Ley de la Baja Tendencial de la Tasa de Ganancia

El capital se divide en capital constante (c) y capital variable (v). El capital constante se refiere a los medios de producción, incluyendo la maquinaria, y no crea valor. El capital variable es el valor de la fuerza de trabajo necesaria para reproducirla. El capital variable, que sirve para crear nuevos empleos, crece con el empleo para aumentar la plusvalía. Este empleo se puede conseguir por dos medios diferentes: mediante la prolongación de la jornada de trabajo (plusvalía absoluta) o aumentando la tasa de explotación (plusvalía relativa).

La relación entre el capital constante y el capital variable es lo que Marx denomina composición orgánica del capital. Con el desarrollo del capitalismo, la composición del capital crece de un modo permanente, es decir, el capital se vuelve cada vez más intensivo en capital. Esta tendencia tiene algunas consecuencias dignas de mención, como la centralización de capitales y la disminución del valor unitario de los bienes producidos.

La famosa ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia es la manifestación fenoménica más importante de la contradicción inherente al capital. Esta ley plantea que la tasa tendería a bajar con la reducción del componente variable del capital en relación al constante. Aunque esta ley señala una tendencia, Marx en el capítulo XIV del tomo III de El Capital plantea una serie de factores que podrían contrarrestar al menos parcialmente sus efectos, como la intensificación del trabajo, el aumento de la plusvalía relativa, o el abaratamiento de los elementos del capital constante.

Por ejemplo, si la composición orgánica del capital crece, el empleo aumenta a un ritmo decreciente. La acumulación disminuye y eventualmente se hace cero, lo que no es normal. La producción capitalista tiene como objetivo la obtención de ganancias, y en la realidad de la competencia, los capitalistas buscan nuevas innovaciones para reportar una plusvalía. Las innovaciones disminuyen el valor de la fuerza de trabajo y permiten vender por debajo de su valor.

Transformación de Valores en Precios de Producción: Un Ejemplo Numérico

El problema de la transformación de los valores en precios de producción busca explicar la relación entre los precios y los valores de los distintos bienes. Dada la complejidad y la fragmentación de los datos numéricos en el material proporcionado, no es posible construir una tabla detallada con todos los elementos y cálculos específicos para ilustrar la transformación de los valores en precios de producción. Sin embargo, el objetivo de este análisis es demostrar cómo, a partir de los valores de las mercancías (c+v+pl), se llega a los precios de producción, que incluyen una tasa de beneficio media para el capital adelantado.

El beneficio global del que disponen los capitalistas se redistribuye de manera que se tiende a obtener un mismo rendimiento por unidad de capital en todos los sectores. Sectores con una composición orgánica del capital diferente, y que producen más plusvalía, pueden ver sus beneficios redistribuidos. Esta transformación implica que en sectores donde la composición orgánica es más alta, el precio de producción puede ser superior al valor, y en aquellos con composición más baja, inferior. La teoría busca mostrar que, aunque individualmente los precios no coincidan con los valores, en el conjunto de la economía, el valor y el beneficio total son consistentes, y que nada se crea ni se destruye en el proceso de esta transformación.

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