Para que una empresa funcione de manera adecuada, es necesario realizar una planificación detallada de sus recursos. Dentro de este marco, se distinguen principalmente dos tipos de inversión según su contribución a la actividad de la compañía: la inversión fija y la inversión diferida.
Definición de inversión diferida y fija
La inversión fija, conocida como formación bruta de capital fijo, se compone de los elementos tangibles necesarios para que la empresa lleve a cabo su actividad, como terrenos, instalaciones, maquinaria o equipamientos. A nivel contable, estos activos fijos se van amortizando al computar como gasto en cada ejercicio.
Por otro lado, la inversión diferida comprende los bienes y servicios intangibles que son indispensables para el desarrollo del negocio. A diferencia de la inversión fija, estos no influyen directamente en la producción. Entre ellos se encuentran los gastos de constitución, organización e instalación de la sociedad, el pago de permisos, licencias o derechos requeridos por las autoridades, seguros o la financiación directamente relacionada con el negocio. Asimismo, los activos diferidos representan gastos realizados por una empresa que serán reconocidos como un beneficio en estados financieros futuros, incluyendo conceptos como costos de investigación y desarrollo o publicidad.
La importancia de la amortización
La amortización es la distribución del valor de la inversión realizada por la adquisición del inmovilizado entre los años que se supone que va a contribuir a la obtención de ingresos de la empresa. La amortización de los activos fijos afecta a los resultados generados en el periodo al considerarlos como gastos y han de ser correlacionados con los ingresos.
El método de amortización tiene por objeto representar la depreciación de los elementos de inmovilizado según su vida útil y valor residual estimados, mediante la determinación de las cantidades periódicas que contablemente se van a imputar como coste de los productos o servicios. En este sentido, la amortización es la imputación de la depreciación al coste de la producción industrial.
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Principales métodos de amortización
Para calcular la amortización de un activo, se asigna un porcentaje del valor amortizable al total de los años de vida útil. A continuación, se detallan los métodos más comunes:
- Método lineal: Las cuotas de amortización son constantes a lo largo de la vida útil del bien.
- Método del tanto fijo con amortización decreciente: Se calcula un tanto fijo “t” que se aplica sobre el valor pendiente de amortizar al comienzo de cada ejercicio.
- Método de los números dígitos: Se multiplica el valor amortizable de cada ejercicio por una sucesión de números naturales en orden ascendente o descendente.
- Método de cuota constante por unidad de producto: Se basa en la estimación del número de unidades de producto que va a elaborar el equipo en toda su vida útil, en lugar de su duración temporal.
Resumen de la gestión de inversiones
El presupuesto de inversión permite a la dirección planear y controlar el alcance estratégico a través de sus adquisiciones. La siguiente tabla resume la estructura clave para gestionar estas inversiones:
| Fase | Descripción |
|---|---|
| Planificación | Establecer metas financieras y pronosticar ingresos. |
| Inversión Fija | Gestión de bienes tangibles y su amortización como gasto. |
| Inversión Diferida | Control de gastos intangibles necesarios para la operatividad. |
| Control | Seguimiento continuo para asegurar la productividad y eficiencia. |
Al final de la vida económica del bien amortizable, la empresa podrá reponer ese activo utilizando el dinero acumulado en el fondo de amortización, el cual crece cada año por un importe igual al valor de la depreciación correspondiente. De este modo, la amortización se transforma en tesorería siempre que la empresa recupere el coste de los productos vendidos.
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