El partido Baaz llegó al poder en Siria hace 45 años. Desde la llegada de Hafez Al Asad en noviembre de 1970, el régimen sirio ha sido definido a través de conceptos como populismo, autoritarismo, represión, dictadura y totalitarismo. Tras heredar el poder en 2000, Bashar al-Asad se concentró en la liberalización económica descartando una liberalización política, lo que mantuvo a Siria como uno de los países más autoritarios del mundo árabe.
La naturaleza del sistema y el contexto prerrevolucionario
Desde la llegada del Baaz al poder en 1963, el régimen sirio fue un claro ejemplo de sistema de autoritarismo cerrado en el que no existía separación de poderes, no había pluralismo político y no se preservaban los derechos ni las libertades políticas. El control del aparato estatal por parte de la minoría alauí fue un pilar fundamental; aunque el sistema de poder reposaba sobre factores clánico-familiares, siendo la familia nuclear y extensa de los al-Asad la principal beneficiaria. La verdadera naturaleza del sistema no residía tanto en factores confesionales, ideológicos o regionalistas como en esta red de alianzas estratégicas.
El contrato social que el régimen baazista mantenía con su población se rompió cuando el Estado dejó de cubrir sus necesidades más elementales a raíz de la privatización parcial de los servicios sociales. Esta situación generó el caldo de cultivo de las movilizaciones de marzo de 2011, cuando decenas de miles de sirios salieron a las calles para demandar una profunda reforma de las estructuras de poder y una transición hacia la democracia.
La caída del régimen y la fragmentación
Tras más de 13 años de guerra civil, caía el régimen de Bashar al Assad. En menos de una semana, los combatientes liderados por el grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS) lograron acabar con cinco décadas de represión, sectarismo y corrupción. El ya ex-presidente sirio Bashar al-Assad se encuentra actualmente asilado en Moscú. La desaparición de Al Assad está siendo celebrada por millones de sirios que han sufrido bajo su mandato, marcado por el desplazamiento forzado de la mitad de la población y una cifra alarmante de personas desaparecidas.
Tabla: Actores clave y su rol en la crisis siria
- Régimen de Al Asad: Mantuvo el poder mediante la represión y la cooptación hasta su colapso en 2024.
- HTS (Hayat Tahrir al Sham): Grupo armado que lideró la ofensiva final para derrocar al régimen.
- Turquía: Apoyó a fuerzas opositoras como el Ejército Nacional Sirio (ENS) y busca neutralizar amenazas kurdas.
- Rusia: Intervino militarmente desde 2015 para sostener a Al Asad, perdiendo influencia tras su caída.
- EE.UU.: Mantiene presencia militar y sigue misiones antiterroristas en el noreste de Siria.
Desafíos de la transición y el nuevo escenario político
Con la caída de la dictadura, el futuro de Siria presenta complejos desafíos. El HTS, ahora en el poder, decretó una amnistía general, abolió el Parlamento dominado por el partido Baaz y la Constitución de 2012, declarando su voluntad de desarmar a los grupos armados no estatales. No obstante, la sociedad siria enfrenta problemas estructurales graves: el 50% de la población está exiliada o desplazada y el 80% vive en la pobreza.
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Diversos actores internacionales, incluyendo la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea, solicitan que, en virtud de la Resolución 2254 (2015), se negocie una nueva Constitución y se celebren elecciones libres y justas. La tarea más importante es establecer un marco constitucional inclusivo que permita la representación justa de las distintas comunidades de Siria. La transición deberá abordar la justicia transicional, aunque resulta sumamente difícil tras una dictadura y un conflicto tan prolongados.
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