La inflación, entendida como el aumento general y sostenido de los precios de bienes y servicios en una economía, disminuye el valor del dinero, afectando el poder adquisitivo.
En México, la inflación ha sido un tema constante, con fluctuaciones a lo largo de los años. Para mantener el valor real de los salarios frente a la inflación, es crucial que estos aumenten proporcionalmente al incremento de los precios.
El salario mínimo en México ha experimentado ajustes significativos en los últimos años, buscando no solo compensar la inflación, sino también mejorar la calidad de vida de los trabajadores. En los últimos años, el salario mínimo ha sido incrementado en varias ocasiones.
El Debate sobre el Salario Mínimo en México
Este ensayo explora el debate sobre el salario mínimo en México, analizando posibles escenarios y su evolución. La discusión se centra en que el salario mínimo es bajo, tanto en comparaciones históricas como temporales, y que la política de ajuste es deficiente debido a un marco institucional inapropiado.
La propuesta del gobierno de la Ciudad de México, que se encuentra en Mancera (2014), ha sido objeto de discusión, siendo el Banco de México (2016) la institución designada para combatirla. Esta propuesta fija una meta de salario mínimo que depende de tres factores: la regulación que determina un crecimiento igual o inferior al de la inflación desde finales de los ochenta, la disminución general de los salarios desde la Gran Recesión en 2007, y el incremento del precio de los alimentos.
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Visión Histórica del Salario Mínimo
A largo plazo, el salario mínimo disminuyó en nivel y volatilidad entre los ochenta y los noventa. En este proceso su valor promedio anual disminuyó hasta tener uno de los niveles más bajos en América Latina, y durante la última década y media ha seguido casi uno a uno a la inflación general de precios al consumidor.
Los salarios en general se estancaron desde que inician los temblores de lo que se ha venido a denominar la Gran Recesión, aproximadamente en el verano de 2007. En la Gráfica 3 observamos que el salario promedio de cotización a la seguridad social en efecto tiene una disminución de 2007 hasta aproximadamente 2012, cuando retoma su crecimiento. La tercera variable en la propuesta mencionada es el precio de los alimentos.
Entre los setenta y los noventa se da un cambio en la visión del gobierno acerca del rol del salario mínimo. Antes, el salario mínimo era visto como una herramienta del Estado para lograr una amplia gama de objetivos: “elevar la producción y el volumen de ventas”, “la organización científica del trabajo”, bajar costos de producción y elevar las utilidades de las empresas, promover la organización de cooperativas de consumo y de producción, elevar la sindicalización en la industria, obligar al pago del salario mínimo en la agricultura, y disminuir las diferencias de salarios entre trabajadores.
Ante esa situación, el gobierno encontró que las nuevas teorías de inflación que se habían consolidado entre los setenta y los ochenta funcionan para contener el fenómeno y, después de intentos de éxito limitado en los noventa, converge después de 2000 a la política de metas de inflación.
La Política de Metas de Inflación
Hacia los años dos mil, el gobierno adopta la política de meta de inflación. El salario mínimo ajustado por el INPC esencialmente queda en un nivel estacionario a partir de ajustes anuales e inflación baja, situación que se mantiene hasta 2018.
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En la Tabla 1 están los pronósticos de inflación del gobierno federal desde 2000. Estos provienen del documento de Criterios Generales de Política Económica que se envían al Congreso cada año para dar inicio al ciclo de aprobación del presupuesto. Vemos que, de 2003 en adelante, la cifra es 3%, más o menos un punto porcentual. Hasta 2014 se fijó un crecimiento para el salario mínimo que resultó inferior o unas décimas, mayor a la inflación realizada.
De 2015 en adelante se relaja la disciplina inflacionaria, y se eleva el salario mínimo por arriba de la inflación.
Tabla 1: Pronósticos de Inflación del Gobierno Federal desde 2000
| Año | Pronóstico de Inflación (%) |
|---|---|
| 2000 | [Dato no proporcionado] |
| 2003 en adelante | 3 (± 1 punto porcentual) |
El Aumento al Salario Mínimo y sus Implicaciones
El pasado 17 de diciembre, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció un incremento sustancial del salario mínimo general. A partir del 2019, el salario mínimo diario aumentaría de $88.36 a $102.68.
De acuerdo con el artículo 123 de la Constitución, los salarios mínimos deberán ser “suficientes para cubrir las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer la educación obligatoria de sus hijos”.
Con el nuevo salario fijado en $102.68, el aproximado mensual sería de $3,080 al mes, lo cual cubriría la línea de bienestar. Esto es, sin duda, un gran avance en materia de justicia salarial.
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Una de las críticas más comunes de algunos economistas es que subir artificialmente los salarios tiene efectos contraproducentes, generando una distorsión de mercado que resulta en más desempleo e inflación. Sin embargo, esto es sólo cierto con un mercado laboral competitivo. Siendo el mercado laboral mexicano de bajos ingresos, un mercado no competitivo, esta afirmación no es necesariamente cierta.
La literatura económica indica que al aumentar 10 por ciento el salario mínimo, el nivel de precios aumenta, en promedio, sólo 0.4 por ciento. Esto se debe a que las empresas tienen otros mecanismos como canales de ajuste, como el de la eficiencia, donde se reducen costos operativos y se logran mejoras en la productividad.
Impacto en las Empresas
El impacto del aumento salarial no es igual para todas las organizaciones. Históricamente, se ha hablado de las implicancias negativas de aumentar el salario mínimo en el empleo debido al aumento de costos para empresas más pequeñas.
El incremento del sueldo mínimo no influye de igual manera a todas las organizaciones pues depende del tamaño, la industria, la capacidad de ahorro de la empresa y las características de los empleados. Así, los desafíos también son diferentes según las empresas.
Dentro de los desafíos que pueden enfrentar las empresas, uno de los principales es el económico, por lo que es clave dimensionar este impacto en términos del costo real en la organización. En este sentido, si bien en México el costo real ha aumentado producto del ajuste, los datos del Gobierno revelan que este costo real para las empresas, es más bajo de lo que podría sugerir el aumento nominal del 20% (Gobierno de México, 2023).
Ante la implementación de aumentos en el salario mínimo, se torna fundamental que las organizaciones adopten estrategias proactivas para anticiparse y mitigar los posibles desafíos. Evaluar impactos económicos específicos de estos incrementos, permitiendo a las áreas financieras prepararse de manera efectiva.
Estrategias para Minimizar el Impacto de la Inflación en los Salarios
- Incentivos como vales de despensa o tarjetas de regalo.
- Aplicar aumentos escalonados durante el año.
- Ayudar a los empleados a desarrollar hábitos de ahorro.
- Beneficios específicos en productos de primera necesidad.
- Bonos de productividad o de desempeño.
Datos Económicos Adicionales
El aumento del salario mínimo en México desde el 2018 ha ido acompañado de una disminución en la tasa de desocupación abierta, pasando de un 3.8% el primer trimestre de 2018 a un 3% el tercer trimestre de 2023, con un mínimo histórico de 2.7% el primer trimestre de 2023.
Por otro lado, respecto a la economía del país, el Banco Mundial indica un crecimiento de la economía mexicana en un 4.7% en 2021, y un 3.1% en 2022. Y por otro lado, datos de la OCDE prevén un crecimiento del 2.5% en 2024 y un 2% en 2025, sumado a una inversión que aumenta y una inflación que ha bajado durante los últimos años.
México es el segundo país de Latinoamérica y el Caribe que más hora trabaja a la semana (OIT, 2024) y en comparación a los países de la OCDE (OCDE, 2019), es quien lidera la lista.
